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Lope
debió de escribir El perro del hortelano poco después que La
dama boba (acabada el 25 de abril de 1613, fecha del autógrafo).
S. Griswold Morley y Courtney Bruerton señalan como fechas extremas
para su composición 1613-1615, y como probable la de 1613. [16]
La supuesta parodia de los versos de la Soledad primera de
Góngora (vv. 721 y ss. en boca del engolado marqués Ricardo) nos lleva
a la segunda mitad de 1613, porque entre mayo y junio empezó a circular
por Madrid el manuscrito de la obra. Aparece impresa la Comedia
famosa el perro del hortelano en los folios 1-27 de la Onzena
parte de las comedias de Lope de Vega Carpio, Madrid, Viuda de
Alonso Martín de Balboa, 1618. A partir del análisis de la versificación,
dicen Morley y Bruerton: «Es muy dudoso que tantos versos sueltos
puedan ser posteriores a 1615. Los porcentajes de versos sueltos y
romances coinciden en 1613, y ésa es la fecha probable».
Comedia
palatina, [17]
o palaciega, [18]
porque la acción transcurre en buena parte sobre todo los dos primeros
actos en el palacio de Diana, condesa de Belflor, en Nápoles. A
este escenario se suman las puertas de una iglesia y de una taberna,
la casa del conde Ludovico y la calle, que convierten también en
urbana la obra, [19]
especialmente su acto tercero. [20]
Comedia de enredo Dixon la llama de «capa y espada», [21]
tiene un inicio típico del género con huida de personajes embozados,
pero en seguida adquiere una gran densidad psicológica por la lucha
interior de sus personajes. Tiene nada menos que diecisiete monólogos.
Tres en el primer acto: Diana dice un soneto; Teodoro, redondillas
primero y un soneto después. Siete en el segundo: Teodoro, décimas
y romance; Marcela, soneto; Teodoro, romance; Marcela, romance;
Diana, soneto; y Teodoro, soneto. Y siete en el tercero: Tristán,
endecasílabos sueltos; Teodoro, soneto; Diana, redondillas en dos
ocasiones; Marcela, soneto; Tristán, romance; y Diana, dos endecasílabos.
Bien es cierto que algunos de los monólogos son muy breves: 5 versos
uno de Teodoro, 7 versos y 2 otros dos de Diana, y 4 y 9 versos
los de Tristán, que no son tanto reflexión como modo de que el público
se entere de su acción. Pero si les sumamos los dos sonetos, ficticias
cartas, que leen Teodoro y Diana, y los apartes, veremos cómo los
personajes continuamente reflexionan, porque, salvo en el tercer
acto, poca cosa sucede en la obra. Como dice César Oliva: «Estamos
ante una comedia de alto contenido verbal y escasa acción dramática».
[22]
La
obra tiene nueve sonetos la que más, [23]
bien es cierto que dos son cartas leídas (una por Teodoro y otra
por Diana, y se supone que la autoría es la inversa). Diana dice
dos sonetos (actos primero y segundo); Teodoro, tres (uno en cada
acto); y Marcela, dos (actos segundo y tercero). [24]
Rafael Pérez Sierra habla de «comedia interiorizada en las dos figuras
poéticas protagonistas» y menciona el «número insólito de sonetos,
nueve en total, aparte de los monólogos de Teodoro, que no van precisamente
dirigidos a producir esa acción, sino más bien a que desaparezca
casi enteramente después de las primeras escenas para reaparecer
al final». [25]
El monólogo de Teodoro en cinco décimas al comienzo del acto segundo,
solo en escena, tras la marcha de la condesa con el séquito de los
criados y de sus pretendientes, es esencial. Marc Vitse, que lo
ha analizado, subraya su elaboración y originalidad; llega a calificarlo
de «joya artística» y lo considera «una de las más destacadas obras
maestras del tan rico acervo monologal del teatro del siglo XVII».
[26]
Hay
pocas acciones, y la mayoría son fingidas, falsas. Diana manda a
Teodoro leer y escribir cartas a una supuesta amiga suya que no
existe, se cae fingidamente para que él le ofrezca la mano, hace
que Teodoro y él delega en Fabio anuncie al marqués Ricardo su
elección como marido y luego niega haberlo hecho. Tristán lleva
un papel de Marcela a su señor, pero éste lo rompe sin leerlo. Teodoro
dice a Marcela que su señora quiere casarla con Fabio, y es una
invención suya. De esta forma, las nimias acciones de la condesa,
el encierro de Marcela y el bofetón a Teodoro, destacan como lo
que son: la prueba esencial de su amor por el secretario. Todo sucede
además en el ámbito doméstico.
En el tercer acto, los dos disfraces
de Tristán, de rufián y de mercader griego, tendrían que haber desembocado
en dos acciones contrarias: la muerte y el nacimiento de Teodoro
como noble. Sólo la última tendrá lugar y además es de nuevo una
falsedad. La comedia está formada, pues, esencialmente por palabras.
Pero a través de ellas, vemos a unos personajes espléndidos luchando
con sus sentimientos, arriesgándose, hasta llegar al gozoso «fortuna,
tente, tente» final.
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