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El perro del hortelano

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Primer retrato de Lope de Vega, publicado en las dos primeras ediciones de «La Arcadia» (1598-1599) y el «Isidro» (1599)Lope debió de escribir El perro del hortelano poco después que La dama boba (acabada el 25 de abril de 1613, fecha del autógrafo). S. Griswold Morley y Courtney Bruerton señalan como fechas extremas para su composición 1613-1615, y como probable la de 1613. [16] La supuesta parodia de los versos de la Soledad primera de Góngora (vv. 721 y ss. en boca del engolado marqués Ricardo) nos lleva a la segunda mitad de 1613, porque entre mayo y junio empezó a circular por Madrid el manuscrito de la obra. Aparece impresa la Comedia famosa el perro del hortelano en los folios 1-27 de la Onzena parte de las comedias de Lope de Vega Carpio, Madrid, Viuda de Alonso Martín de Balboa, 1618. A partir del análisis de la versificación, dicen Morley y Bruerton: «Es muy dudoso que tantos versos sueltos puedan ser posteriores a 1615. Los porcentajes de versos sueltos y romances coinciden en 1613, y ésa es la fecha probable».

Retrato de Lope de Vega en la primera edición de «El peregrino en su patria» (1604)Comedia palatina, [17] o palaciega, [18] porque la acción transcurre en buena parte —sobre todo los dos primeros actos— en el palacio de Diana, condesa de Belflor, en Nápoles. A este escenario se suman las puertas de una iglesia y de una taberna, la casa del conde Ludovico y la calle, que convierten también en urbana la obra, [19] especialmente su acto tercero. [20] Comedia de enredo —Dixon la llama de «capa y espada»—, [21] tiene un inicio típico del género con huida de personajes embozados, pero en seguida adquiere una gran densidad psicológica por la lucha interior de sus personajes. Tiene nada menos que diecisiete monólogos. Tres en el primer acto: Diana dice un soneto; Teodoro, redondillas primero y un soneto después. Siete en el segundo: Teodoro, décimas y romance; Marcela, soneto; Teodoro, romance; Marcela, romance; Diana, soneto; y Teodoro, soneto. Y siete en el tercero: Tristán, endecasílabos sueltos; Teodoro, soneto; Diana, redondillas en dos ocasiones; Marcela, soneto; Tristán, romance; y Diana, dos endecasílabos. Bien es cierto que algunos de los monólogos son muy breves: 5 versos uno de Teodoro, 7 versos y 2 otros dos de Diana, y 4 y 9 versos los de Tristán, que no son tanto reflexión como modo de que el público se entere de su acción. Pero si les sumamos los dos sonetos, ficticias cartas, que leen Teodoro y Diana, y los apartes, veremos cómo los personajes continuamente reflexionan, porque, salvo en el tercer acto, poca cosa sucede en la obra. Como dice César Oliva: «Estamos ante una comedia de alto contenido verbal y escasa acción dramática». [22]

Busto de Lope de Vega en la primera edición de «La Jerusalén conquistada» (1609)La obra tiene nueve sonetos —la que más—, [23] bien es cierto que dos son cartas leídas (una por Teodoro y otra por Diana, y se supone que la autoría es la inversa). Diana dice dos sonetos (actos primero y segundo); Teodoro, tres (uno en cada acto); y Marcela, dos (actos segundo y tercero). [24] Rafael Pérez Sierra habla de «comedia interiorizada en las dos figuras poéticas protagonistas» y menciona el «número insólito de sonetos, nueve en total, aparte de los monólogos de Teodoro, que no van precisamente dirigidos a producir esa acción, sino más bien a que desaparezca casi enteramente después de las primeras escenas para reaparecer al final». [25] El monólogo de Teodoro en cinco décimas al comienzo del acto segundo, solo en escena, tras la marcha de la condesa con el séquito de los criados y de sus pretendientes, es esencial. Marc Vitse, que lo ha analizado, subraya su elaboración y originalidad; llega a calificarlo de «joya artística» y lo considera «una de las más destacadas obras maestras del tan rico acervo monologal del teatro del siglo XVII». [26]

Retrato de Lope de Vega, por Pedro Peret (1625)Hay pocas acciones, y la mayoría son fingidas, falsas. Diana manda a Teodoro leer y escribir cartas a una supuesta amiga suya que no existe, se cae fingidamente para que él le ofrezca la mano, hace que Teodoro —y él delega en Fabio— anuncie al marqués Ricardo su elección como marido y luego niega haberlo hecho. Tristán lleva un papel de Marcela a su señor, pero éste lo rompe sin leerlo. Teodoro dice a Marcela que su señora quiere casarla con Fabio, y es una invención suya. De esta forma, las nimias acciones de la condesa, el encierro de Marcela y el bofetón a Teodoro, destacan como lo que son: la prueba esencial de su amor por el secretario. Todo sucede además en el ámbito doméstico.

En el tercer acto, los dos disfraces de Tristán, de rufián y de mercader griego, tendrían que haber desembocado en dos acciones contrarias: la muerte y el nacimiento de Teodoro como noble. Sólo la última tendrá lugar y además es de nuevo una falsedad. La comedia está formada, pues, esencialmente por palabras. Pero a través de ellas, vemos a unos personajes espléndidos luchando con sus sentimientos, arriesgándose, hasta llegar al gozoso «fortuna, tente, tente» final.

 


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