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El perro del hortelano

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Acto segundoFacsímil

Salen el conde Federico y Leonido, criado.
       
Federico       ¿Aquí la viste?  
Leonido  

                                 Aquí entró,
como el alba por un prado,
que a su tapete [158] bordado

 
    la primera luz le dio;
    y según la devoción, [159]
no pienso que tardarán,
que conozco al capellán,
y es más breve que es razón.
1190
Federico       ¡Ay si la pudiese hablar! 1195
Leonido  

Siendo tú su primo, es cosa
acompañarla forzosa.

 
Federico  

El pretenderme casar
    ha hecho ya sospechoso

 
   

mi parentesco, Leonido; [160]
que antes de haberla querido,
nunca estuve temeroso.
    Verás que un hombre visita
una dama libremente

1200
   

por conocido o pariente
mientras no la solicita; [161]
    pero, en llegando a querella,
aunque de todos se guarde,
menos entra y más cobarde,

1205
   

y apenas habla con ella.
    Tal me ha sucedido a mí
con mi prima, la condesa;
tanto, que de amar me pesa,
pues lo más del bien perdí,

1210
   

    pues me estaba mejor vella
tan libre como solía.

1215
       

Sale el marqués Ricardo, y Celio.

       
Celio  

A pie digo que salía,
y alguna gente con ella.

 
Ricardo       Por estar la iglesia enfrente,  
   

y por preciarse del talle,
ha querido honrar la calle.

1220
Celio  

¿No has visto por el oriente
    salir serena mañana
el sol con mil rayos de oro

 
    cuando dora el blanco toro
que pace campos de grana? [162]
    (Que así llamaba un poeta [163]
los primeros arreboles.)
Pues tal salió con dos soles, [164]
1225
    más hermosa y más perfecta
    la bellísima Diana,
la condesa de Belflor.
1230
Ricardo   Mi amor te ha vuelto pintor
de tan serena mañana,
 
        y hácesla sol con razón,
porque el sol en sus caminos
va pasando varios signos, [165]
que sus pretendientes son.
    Mira que allí Federico
1235
    aguarda sus rayos de oro. 1240
Celio   ¿Cuál de los dos será el toro
a quien hoy al sol aplico? [166]
 
Ricardo       Él por primera afición,
aunque del nombre se guarde, [167]
 
    que yo, por [*] entrar más tarde,
seré el signo del [
*] león.
1245
Federico  

    ¿Es aquél Ricardo?

 
Leonido                                   Él es.  
Federico   Fuera maravilla rara
que deste puesto faltara.
 
Leonido   Gallardo viene el marqués. 1250
Federico       No pudieras decir más
si tú fueras el celoso.
 
Leonido  

¿Celos tienes? Facsímil

 
Federico                           ¿No es forzoso?
De alabarle me los das.
 
Leonido       Si a nadie quiere Diana,
¿de qué los puedes tener?
1255
Federico   De que le puede querer,
que es mujer.
 
Leonido                        Sí, mas tan vana, [168]
    tan altiva y desdeñosa,
 
    que a todos os asegura. [169] 1260

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Federico   Es soberbia la hermosura.  
Leonido   No hay ingratitud hermosa.  
Celio       Diana sale, señor.  
Ricardo   Pues tendrá mi noche día. [170]  
Celio   ¿Hablarásla?  
Ricardo                        Eso querría,
si quiere el competidor.
1265
 
Salen Otavio, Fabio, Teodoro, la condesa y, detrás, Marcela, Dorotea,
Anarda, con mantos. Llegue el conde por un lado.
       
Federico       Aquí aguardaba con deseo de veros.  
Diana  

Señor conde, seáis muy bien hallado.

 
Ricardo   Y yo, señora, con el mismo [171] agora  
    a acompañaros vengo y a serviros. 1270
Diana   Señor marqués, ¿qué dicha es esta mía?
    ¿Tanta merced?
 
Ricardo                                    Bien debe a mi deseo
vuseñoría este cuidado.
 
Federico                                    Creo
que no soy bien mirado y admitido.
 
Leonido   Háblala; no te turbes.  
Federico                                   ¡Ay Leonido!
Quien sabe que no gustan de escuchalle
¿de qué te admiras que se turbe y calle?
1275
       
Todos se entren por la otra puerta acompañando a la condesa,
y quede allí Teodoro.
       
Teodoro       Nuevo pensamiento mío,
desvanecido [172] en el viento,
 
    que, con ser mi pensamiento,
de veros volar me río,
parad, detened el brío,
que os detengo y os provoco,
porque si el intento es loco,
1280
    de los dos [173] lo mismo escucho,
aunque donde el premio es mucho,
el atrevimiento es poco.
    Y si por disculpa dais
que es infinito el que [174] espero,
1285
    averigüemos primero,
pensamiento, en qué os fundáis.
¿Vos a quien servís amáis?
Diréis que ocasión tenéis,
si a vuestros ojos creéis;
1290
    pues, pensamiento, decildes [175]
que sobre pajas humildes
torres [
*] de diamante hacéis.
    Si no me sucede bien,
quiero culparos a vos,
1295
    mas teniéndola [176] los dos,
no es justo que culpa os den;
que podréis decir también,
cuando del alma os levanto
y de la altura me espanto
1300
    donde el amor os subió,
que el estar tan bajo yo
os hace a vos subir tanto.
    Cuando algún hombre ofendido
Facsímil
al que le ofende defiende,
1305
    que dio la ocasión se entiende,
del daño que os ha venido; [177]
sed en buen hora atrevido,
que, aunque los dos nos perdamos,
esta disculpa llevamos:
1310
    que vos os perdéis por mí,
y que yo tras vos me fui
sin saber adónde vamos.
    Id en buen hora, aunque os den
mil muertes por atrevido;
1315
    que no se llama perdido
el que se pierde tan bien. [178]
Como [a] otros dan parabién [179]
de lo que hallan, estoy tal
que de perdición igual
1320
    os le doy, porque es perderse
tan bien que puede tenerse
envidia del mismo mal.
1325
Tristán       Si en tantas lamentaciones
cabe un papel de Marcela,
 
    que contigo se consuela
de sus pasadas prisiones,
    bien te le daré sin porte, [180]
porque a quien no ha menester [181]
nadie le procura ver,
1330
    a la usanza de la corte.
    Cuando está en alto lugar
un hombre —y ¡qué bien lo imitas!—,
¡qué le vienen de visitas
a molestar y a enfadar!
1335
        Pero si mudó de estado,
como es la fortuna incierta,
todos huyen de su puerta
como si fuese apestado.
    ¿Parécete que lavemos
1340
   

en vinagre [182] este papel?

1345
Teodoro   Contigo, necio, y con él,
entrambas cosas tenemos.
    Muestra, que vendrá lavado,
si en tus manos ha venido.
 
(Lea.)
    «A Teodoro, mi marido.»
¿Marido? ¡Qué necio enfado!
    ¡Qué necia cosa!
1350
Tristán                                   Es muy necia.  
Teodoro   Pregúntale a mi ventura
si, subida a tanta altura,
 
    esas mariposas [183] precia. 1355
Tristán       Léele, por vida mía,
aunque ya estés tan divino; [184]
que no se desprecia el vino
de los mosquitos que cría; [185]
 
        que yo sé cuándo Marcela,
que llamas ya mariposa,
era águila [186] caudalosa.
1360
Teodoro   El pensamiento, que vuela
    a los mismos cercos de oro
 
    del sol, [187] tan baja la mira,
que aun de que la vee se admira.
1365
Tristán   Hablas con justo decoro, [188]
    mas ¿qué haremos del papel?
 
Teodoro   Esto.  
Tristán              ¿Rasgástele?  
Teodoro                                       Sí.  
Tristán   ¿Por qué, señor?  
Teodoro                                       Porque ansí
respondí más presto a él.
1370
Tristán       Ése es injusto rigor.  
Teodoro   Ya soy otro; no te espantes.  
Tristán   Basta, que sois los amantes  
    boticarios del amor;
    que, como ellos las recetas,
vais ensartando papeles:
Récipe [189] celos crüeles,
agua de azules violetas. [190]
1375
        Récipe un desdén extraño,
Sirupi
del borrajorum, [191]
con que la sangre templorum,
para asegurar el daño.
    Récipe ausencia, tomad
1380
    un emplasto para el pecho;
que os hiciera más provecho
estaros en la ciudad.
    Récipe de matrimonio:
allí es menester jarabes,
1385
    y tras diez días süaves Facsímil
purgalle con entimonio. [192]
    Récipe signus celeste
que Capricornius [193] dicetur:
ese enfermo morietur,
1390
    si no es que paciencia preste.
    Récipe que de una tienda
joya o vestido sacabis:
con tabletas confortabis
la bolsa que tal emprenda.
1395
        A esta traza, finalmente,
van todo el año ensartando.
Llega la paga; en pagando,
o viva o muera el doliente,
    se rasga todo papel.
1400
    Tú la cuenta has acabado,
y el de Marcela has rasgado
sin saber lo que hay en él.
1405

Subir

Teodoro       Ya tú debes de venir
con el vino que otras veces.
 
Tristán   Pienso que te desvaneces [194]
con lo que intentas subir.
1410
Teodoro       Tristán, cuantos han nacido
su ventura han de tener;
no saberla conocer [195]
 
    es el no haberla tenido.
    O morir en la porfía,
o ser conde de Belflor.
1415
Tristán   César llamaron, señor,
a aquel duque que traía
 
        escrito por gran blasón:
«César o nada»; [196] y en fin,
tuvo tan contrario el fin,
que al fin de su pretensión
    escribió una pluma airada:
1420
    «César o nada —dijiste—,
y todo, César, lo fuiste,
pues fuiste César y nada».
1425
Teodoro       Pues tomo, Tristán, la empresa,
y haga después la fortuna
lo que quisiere.
 
       

Salen Marcela y Dorotea.

       
Dorotea                         Si a alguna
de tus desdichas le pesa,
    de todas las que servimos
a la condesa, soy yo.
1430
Marcela   En la prisión que me dio  
    tan justa amistad hicimos,
    y yo me siento obligada
de suerte, mi Dorotea,
que no habrá amiga que sea
más de Marcela estimada.
1435
        Anarda piensa [*] que yo
no sé cómo quiere a Fabio;
pues della nació mi agravio;
que a la condesa contó
    los amores de Teodoro.
1440
Dorotea   Teodoro está aquí.  
Marcela                                     ¡Mi bien! 1445
Teodoro   Marcela, el paso detén.  
Marcela   ¿Cómo, mi bien, si te adoro,
    cuando a mis ojos te ofreces?
 
Teodoro   Mira lo que haces y dices,  
    que en palacio los tapices
han hablado algunas veces.
    ¿De qué piensas que nació
hacer figuras [197] en ellos?
De avisar que detrás dellos
1450
    siempre algún vivo escuchó.
    Si un mudo, viendo matar
a un rey, su padre, dio voces, [198]
figuras que no conoces
pintadas sabrán hablar.
1455
Marcela       ¿Has leído mi papel? 1460
Teodoro   Sin leerle le he rasgado;
que estoy tan escarmentado
que rasgué mi amor con él.
 
Marcela       ¿Son los pedazos aquéstos?  
Teodoro   Sí, Marcela.  
Marcela                           ¿Y ya mi amor
has rasgado?
1465
Teodoro                           ¿No es mejor
que vernos por puntos [199] puestos
    en peligros tan extraños?
Si tú de mi intento estás,
 
    no tratemos desto más Facsímil
para excusar tantos daños.
1470
Marcela       ¿Qué dices?  
Teodoro                          Que estoy dispuesto
a no darle más enojos
a la condesa.
 
Marcela                           En los ojos  
    tuve muchas veces puesto
    el temor desta verdad.
1475
Teodoro   Marcela, queda con Dios.
Aquí acaba de los dos
el amor, no el amistad.
 
Marcela       ¿Tú dices eso, Teodoro,
a Marcela?
1480
Teodoro                           Yo lo digo;
que soy de quietud amigo
y de guardar el decoro
    a la casa que me ha dado
el ser que tengo.
 
Marcela                             Oye, advierte. 1485
Teodoro   Déjame.  
Marcela                 ¿De aquesta suerte
me tratas?
 
Teodoro                 ¡Qué necio enfado!  
       

Váyase.


 

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