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Las Horas de Nuestra Señora segun el uso Romano



Descripción catalográfica



[HORAE. Español]

Las Horas de Nuestra Señora segun el uso Romano.— En Lyon: Por los Herederos de Iacobo Iunty, (En casa de Pedro Fradin), 1560.— 32 p., 33-223 h., [2] h.: il. ; 16.º.

p. 3-5: Tabla de contenido; p. 5-29: Calendario; p. 30: Para hallar la letra dominical; p. 31: Para hallar el aureo numero, regla infalible; p. 32-f. 33r: Index festorum mobilium; f. 33v: Declaración de la tabla sobredicha; f. 34r: Las quatro temporas; f. 34r-68v: Síguense las quatro passiones... segun los quatro evangelistas; f. 69r-75r: Los quatro evangelios; f. 75r-127v: Horas de nuestra señora; f. 127v-135r: Officio de su santa concepcion; f. 135-138v: Missa de nuestra señora; f. 139r-154r: Siete psalmos de la penitencia; f. 154v-186v: Oficio de finados; f. 187r-191r: Horas de la Cruz; f. 191v-194v: Horas del Espiritu Santo; f. 194v-207v: Conmemoraciones de los Santos; f. 208r-221r: Psalterio de San Jerónimo; f. 221v-223r: Oración muy devota a nuestro Señor.

En colofón (f. 223v): Las presentes horas fueron impressas en Lyon de Francia, en casa de Pedro Fradin, MDLX.

Sig.: ab8, cd8, e-z8, A-E8. Registro de signaturas (f. 223r).

En bl. [2] h. finales. Paginación y foliación a partir de f. 33.

Letra itálica a dos tintas.

Portada ilustrada con pequeño grab. xil.

Grabs. xil. a toda página y de menor tamaño.

Real Biblioteca III/265. Encuadernación s. XVIII, tafilete; en planos orla en hierros dorados; lomo liso con filetes y florones en hierros dorados; cortes dorados en su origen, posteriormente jaspeados en azul. En portada exlibris manuscrito: «Ex libris iouy Mess. domus Sti. Iacobi parisiensis». Ex libris de mano posterior (s. XVIII): «Ex libris B. pbri. Claudi Baumart». En contraportada, sello: «P.F.C.»; «Proprieté des Trois». En plano interior de encuadernación: Exlibris real de la época de Carlos IV-Fernando VII.

Bibliografía: Bohatta, 1924: 1 581.— Baudrier, 1964-1965, VI: 299.


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Comentario

Al mediar el siglo XVI la producción de libros de horas alcanzó un gran desarrollo y su comercialización obtuvo un gran impulso. De tal manera que estos libros que eran privativos de los príncipes y nobles (véase [Horae]), se pusieron al alcance de cualquiera y entraron a formar parte de la biblioteca de un muchacho como el Licenciado Vidriera, que cuando decidió partir para Italia «los muchos libros que tenía los redujo a unas Horas de Nuestra Señora y un Garcilaso sin comento».

Aunque París sigue estando a la cabeza en el mercado editorial de los Libros de horas, cede parte de su terreno a otras ciudades francesas donde se imprimen libros según el rito de su diócesis. Es el caso por ejemplo de Lyon que durante el siglo XVI ve florecer el negocio editorial hasta convertirse en un serio competidor. No obstante en la producción de Horae para el público español, París sigue estando a la cabeza de la producción. En la bibliografía que elabora Bohatta sobre los Libros de horas (1924) se recogen 33 ediciones parisinas de Horae en español, frente a las 4 de Lyon, incluida la edición de Pierre Fradin de 1560 (Guillaume Rouillé, 1551; Jean Fradin, 1555; s. n., 1555; Pierre Fradin, 1560), a las 4 ediciones españolas y a la única edición antuerpiana (Stelsius, 1539).

Junto a estos cambios editoriales y de mercado, la difusión de este tipo de libros piadosos tuvo otras consecuencias que quedan muy bien reflejadas en este ejemplar de Horas de nuestra Señora segun el uso Romano editado por Pierre Fradin e impreso en Lyon, en el taller de los herederos de Iacobo Iunty en 1560. El primer cambio se aprecia en su presentación formal. El formato se ha reducido siguiendo tal vez una tendencia que afecta también a otro tipo de obras: se pasa de un libro en tamaño folio (los menos) o en cuarto al octavo y al dieciseisavo.

Está impreso en papel que se ha convertido en el soporte habitual de impresión para este tipo de obras. Salvo en raras excepciones ya no se imprimen Libros de horas en vitela.


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Aunque la decoración juega un papel tan destacado como en los manuscritos y en los primeros impresos, el arte del grabado se consolida y en este tipo de obras adquiere una consideración propia, hasta el punto de que los grabados ya no se iluminan como en los primeros impresos de Libros de horas. La enorme gama cromática ha quedado reducida a una alternancia del negro y el rojo que se utiliza esencialmente para la portada, el calendario y las rúbricas. Los grabados no obstante son los habituales y continúan ilustrando las mismas secuencias y motivos de siempre: pequeñas viñetas historiadas para el calendario y los sufragios de santos y la conmemoración de la Asunción (f. 127v) y de la Santa Trinidad (f. 194v). Grabados xilográficos a toda página enmarcadas para el grueso del libro. Estas horas están ilustradas con 21 grabados enmarcados con orlas arquitectónicas de gusto renacentista de acuerdo con el esquema habitual: Domingo de Ramos (f. 34v), Última Cena (f. 45r), Oración en el monte Getsemaní (f. 53v), Prendimiento (f. 62v), san Juan Evangelista (f. 69r), san Lucas (f. 70v), san Mateo (f. 72r), san Marcos (f. 73v), Anunciación (f. 75v), Virgen con santa Ana (f. 84r), Nacimiento (f. 92v), Anuncio de los Pastores (f. 96r), Adoración de los Reyes Magos (f. 98v), Circuncisión (f. 101r), Huida a Egipto (f. 104v); Coronación de la Virgen (f. 110r), Rey David (f. 127v), santo Job (f. 154v), Crucifixión (f. 187r), Pentecostés (f. 191v).

El texto también ha sufrido modificaciones y desarrollos. Aunque básicamente se sigue observando el mismo esquema, el gusto del librero fue introduciendo nuevas oraciones como el Psalterio de San Jerónimo (f. 208r-221r), que aunque es un texto ajeno a las Horae ha sido incorporado en esta edición. También en el oficio de difuntos y en las horas de la Virgen se han desarrollado nuevas oraciones como el Oficio de su santa Concepcion (f. 127v-135r) o la Misa de nuestra Señora (f. 135-138v). El calendario, parte susceptible de modificaciones, ha incorporado en esta edición nuevos elementos ajenos al contenido piadoso de la obra. Cada mes del año lleva aparejada una explicación con preceptos médicos en los que la sangría es uno de los principales remedios. Además del índice para las fiestas móviles (p. 32-f. 33r) y para hallar el áureo número (p. 31) se han añadido elementos muy presentes en los breviarios y misales como la tabla para hallar la letra dominical (p. 30) o las cuatro temporas (f. 34r).


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Estas modificaciones que los protestantes consideran origen de deformaciones y abusos, están en la causa de la prohibición de que van a ser objeto los Libros de horas en este periodo de grandes agitaciones religiosas. Uno de las principales preocupaciones del Concilio de Trento fue la unificación de los ritos, la reforma de los libros litúrgicos y la adopción de lo que se dio en llamar el Nuevo Rezado (Vilanova, 1989: 592-595). Esta reforma afectó también a los Libros de horas, pues aunque no eran propiamente libros litúrgicos, adoptan muchas de sus fórmulas y comparten algunos aspectos que fueron objeto de revisión por la comisión encargada de la reforma (Baümer 1905: 175-220): las lecturas o leyendas de santos deben ser edificantes pero ni muy exageradas ni muy secas, para que muevan a piedad. También se corrige el número y disposición de santos de manera que se mantengan los tres grandes ciclos de fiestas: Navidad con Adviento y Epifanía; Pascua; Pentecostés. El calendario debía ajustarse a la edición del nuevo breviario que incluye el Aureus numerus, las litterae dominicales y kalendarium perpetuum. Especial atención debía tenerse con las versiones utilizadas en determinadas oraciones y lecturas procedentes de las Sagradas Escrituras como los Psalmos. Objeto de revisión por su carácter supersticioso y apócrifo fueron las oraciones y letanías que se habían ido añadiendo al oficio de la Virgen en los breviarios y en los Libros de horas.

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Consecuencia directa de esto fue la inclusión de los Libros de horas en el primer Index librorum prohibitorum (Valdés, 1559: 53). En este índice elaborado por orden del Santo Oficio se incluyen 33 ediciones de Libros de horas en romance:

porque contienen muchas cosas curiosas y supersticiones... Item todas las dichas differencias de horas en qualquier otra lengua escriptas, con todas las demás semejantes o dessemejantes que tuvieren las dichas supersiticiones o errores o ocasiones para errar y engañar a los simples y personas que no entiendan las tales supersticiones y usan dellas para detrimento de sus consciencias y offensa de Dios.

La prohibición no solo afecta a los Libros de horas impresos en España. En la lista se incluyen aquellos libros en romance impresos en París (Simon Vostre, 1507; Guillaume Merlin, 1551, 1554; Joan Amaseur y Guillaume Merlin, 1546; Joan de Brie, 1544, 1547), en Lyon (Joan Fradin, 1555) y en Lisboa (Luis Rodríguez, 1540. Esta prohibición se mantiene en el segundo Index librorum prohibitorum (Quiroga, 1583) que amplia la lista anterior de las horas en romance con 22 ediciones de horas en latín, para uso de Roma y otras diócesis y órdenes religiosas, impresas en España y en Europa.



Una muestra del ejercicio de la censura lo hemos visto en la cancelación de algunas oraciones y rúbricas que presenta el ejemplar de las Horae editado por Simon Vostre en 1507. La consecuencia de esta prohibición fue la liquidación del mercado editorial de libros de horas en España. No así su consumo. La demanda de este tipo de obras siguió existiendo a pesar de los controles que imponía la censura, pero su producción se trasladó fuera de España. Pero no todos los libros lograban sortear los férreos controles que impuso la inquisición. Este ejemplar, por ejemplo, no entró en España sino a principios del siglo XIX, como parte de la biblioteca que los infantes de España adquirieron durante su exilio en Francia en 1808.
 

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