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Diego Saavedra Fajardo
Idea de un principe...



Descripción catalográfica

SAAVEDRA FAJARDO, DIEGO

Idea de un principe politico christiano: representada en cien empresas / por don Diego de Saavedra Faxardo...— Amstelodami: apud Ioh. Iansonium Iuniorem, 1659.— [36], 983 p.: il.; 12.º.— [cruz]12, [cruz]6, A-Z12, 2A-2S12.— Las il. calc.— Port. grab. calc.
 

Real Biblioteca VIII/3491-3492.— Encuadernación en pasta, amarmolada, con orla dorada de triple filete, lomo redondo, cuajado, estampado: TOM. I/II/III; tejuelo rojo «EMPRE/POLITI/»; hierros dorados.— Exlibris real de la época de Carlos IV-Fernando VII. Olim: I-A-6.— Exlibris del Conde de Mansilla.— Incompleto.

Bibliografía: Praz, Mario, 1975.— Landweher, John, 1976.— STCEB.— Campa, Pedro F., 1990.— Mestre, 1993.— Saavedra Fajardo, Diego, 1999: 11-163.


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Comentario

Las Empresas de Saavedra Fajardo tienen una gran fortuna editorial en Europa durante la Edad Moderna. Su utilización como repertorio de emblemas políticos y morales amplificaba las posibilidades y hacía que la obra tuviese aplicación para el diseño del aparato efímero simbólico de la fiesta barroca. Las Empresas pasaron a utilizarse como modelos de jeroglíficos en una sociedad familiarizada y consumidora de la cultura de la imagen. López Poza cita un ejemplar de la Biblioteca Nacional, de la edición de 1642, perteneciente a A. Mosti, anotado por una mano que podría ser la de José Fernández de Retes, en la que, junto a la empresa 19, «Vicissim traditur» aconseja: «Píntese esta antorcha derecha, para que tenga el geroglyphico mas alma y dignificación».

En español, durante el siglo XVII, se hicieron dieciocho ediciones y, en el siglo XVIII, seis. Como es frecuente durante los siglos XVI y XVII, es la imprenta flamenca la que se encarga de editar las obras completas de un autor español; las de Saavedra las edita en Amberes Juan Bautista Verdussen, en 1677-1678.

La Ilustración española recuperó a Saavedra Fajardo y, dentro del canon nacional que se propuso crear con apoyo de una nueva industria del libro y de la edición, la imprenta dieciochesca se hizo cargo de difundir sus Obras completas (Madrid, Benito Cano, 1789), las Empresas (Valencia, Sebastián Fauli, 1786 y 1800-1801), y Antonio Valladares de Sotomayor publicó en el Semanario Erudito las Locuras de Europa: diálogo entre Mercurio y Luciano (Madrid, Blas Román, 1787: VI: 3-44).

Pero, con anterioridad a estas ediciones, fue Mayans y Siscar quien puso de relieve la importancia de Saavedra como modelo lingüístico y del pensamiento político. Mayans vio la oportunidad que representaba para la Compañía de libreros e impresores de Valencia, incluir en su línea de reedición de clásicos los autores españoles del Siglo de Oro y las Crónicas, como parte del programa de recuperación de modelos y fuentes de la cultura española. A Manuel Cavero Cortés, encargado de la Compañía, le propone una interesante selección del canon del humanismo dieciochesco y le aconseja en 1758, como un buen negocio que le haría ganar mucho dinero, imprimir las Empresas en latín y en español. Pero el coste de esta edición, que exigiría dos volúmenes, desanima a Cavero, que le pide «algunas obritas mas pequeñas». Sin embargo, el erudito no se arredra —Saavedra no se ha editado aún completo y corregido— y alienta a que lo emprenda, sugiriendo, para rentabilizar la publicación, que se haga una edición a dos columnas, con el texto en paralelo, latín y español, y otra solo con el texto en español, siguiendo su ejemplar de la edición milanesa de 1542, que considera la única buena de su biblioteca.


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Dentro de la literatura emblemática, Mayans le ofrece también su traducción de Emblemas de Alciato animándole a emprender una edición ilustrada, aunque las láminas no fuesen «muy delicadas», y apuntándole que los grabados se hagan de un tamaño que permita incluirlos tanto en libros en octavo como en cuarto. La idea de Mayans es que se hagan dos ediciones en octavo: una, con su traducción en castellano, y otra, con la latina de Sánchez de las Brozas. Se harían, además, dos ediciones en cuarto, una con la traducción en verso de Bernardino Daza, para los aficionados a la poética, y otra con la anotada de Diego López de Alcántara. Su traducción, la del Brocense y la de Daza podrían utilizar la misma composición del texto (Mestre, 1993: 223-226, 426, 438-439).

Con los editores y libreros extranjeros, Mayans no dejará pasar la oportunidad de alabar a Saavedra y de proponer sus textos —la República Literaria, las Cartas— como obras indiscutibles de la elocuencia española. Los Deville, François Grasset, reciben sus sugerencias de publicar la traducción francesa de la República. En mayo de 1765, Grasset le anuncia la devolución de su original y el envío de varios ejemplares de la République Littéraire para él y sus amigos. Mayans, en la parada que el librero de Lausanne hizo en Oliva durante su viaje de negocios, le había facilitado el libro de la República, de su edición de 1735, en el que iban manuscritos un prefacio y una oración encomiástica y, además, un retrato grabado de Saavedra. Sin embargo, tres años más tarde, el erudito reclama aún este despacho. La traducción aparecerá, finalmente, en 1770.

La edición holandesa de 1669 introduce el cambio de formato, utilizando un tamaño más manejable en doceavo. El ejemplar de la Real Biblioteca que figura en la exposición, tiene sustituidas a mano las páginas 47-50, y dibujada la empresa 7. Es una cuidada restitución realizada, posiblemente, con anterioridad o en el momento en el que el conde de Mansilla incorporase el libro a su biblioteca, ya que los hierros que adornan el lomo son iguales a los que normalmente se emplean en sus encuadernaciones. Este ejemplar lleva correcciones a mano de erratas del texto muestra marcas en algunos emblemas (cruz en tinta). Las anotaciones manuscritas, por mano del siglo XVIII, son, sin duda, las de un lector (¿el propio conde de Mansilla?) experto en ciencia política y materia de gobierno. Hay sustituciones de términos para ajustar el sentido que tienen el mayor interés por ser precisiones de un vocabulario económico español actualizado: sacar, referido a mercancías, está corregido con una anotación que dice «es error político decir sacan y no introducen» [...] «Véase a Uztariz de Comercio y Marina sobre este punto de arreglar las entradas y salidas en los géneros», p. 670.

 

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