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Baltasar Gracián
L’Homme de cour...



Descripción catalográfica

GRACIÁN, BALTASAR (S. I.)

L’Homme de cour de Baltasar Gracian / traduit par le Sieur Amelot de la Houssaie.— Nouvelle edition corrigée & augmentée.— A Paris: chez Damian Beuguié, 1702.— [34] h., 394 p., [1]h., [1] h. de grab.; 12.º.— Las an. al texto a dos columnas, en cuerpo menor.— â-û6, 2â5, A-Z6, 2A-2K6.— Retrato sedente de Luis XIV, como Emperador romano, con la cita horaciana «Quis tot sustineat, quis tanta negotia solus», grab. calc.
 

Real Biblioteca III/1373.— Encuadernación en pasta., lomo con cinco nervios resaltados y hierros dorados; tejuelo rojo: «HOMME/DE/COVR».— Exlibris del conde de Mansilla.— Exlibris real de la época de Carlos IV-Fernando VII. Olim: xi-ii-8.

Bibliografía: Gracián, Baltasar, 1954: 4.— Gracián, Baltasar, 1968: 43-46.— Hazard, Paul, 1988.— Cantarino, Elena, 1993.— Gracián, Baltasar, 1997: 16-88.— Burke, Peter, 1998.— Gracián, Baltasar, 2000: I-LXVIII.


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Comentario

Para Hazard, el éxito europeo del Oráculo manual de Baltasar Gracián forma parte de los fenómenos culturales sin explicación. Peter Burke lo justifica, sin embargo, por el apoyo que la Compañía de Jesús prestó a un libro escrito por uno de sus hombres y que estaba destinado a formar a la nobleza católica. Los colegios jesuitas desempeñaron, en su opinión, un papel definitivo para asegurar la difusión de esta obra en Europa. Las más de cuarenta ediciones en lenguas extranjeras y en latín frente a las quince en español aparecidas durante el siglo XVIII que cita Romera-Navarro, parecen sostener la hipótesis de Burke.

El título elegido para la traducción francesa, L’Homme de cour sitúa la obra de Gracián en la estela de un texto de enorme repercusión con el que se le quería homologar, Il cortigiano de Baldassare Castiglione. Aparte de ser una estrategia comercial inteligente, aprovechar la popularidad de una obra asentada comercialmente, este cambio evidencia la sinécdoque producida y demuestra que el título del texto de Castiglione representaba, por antonomasia, un género literario, el de las guías de comportamiento en la corte. En italiano, inglés y alemán se siguió la misma pauta para titular esta obra de Gracián que, más que el manual de cortesanos por el que se le quería hacer pasar, era una exhortación para ganar la excelencia a través del desengaño del mundo, y un intento de preparación de un noble apto para emprender un cursus cortesano desde presupuestos barrocos y contrarreformistas. The Courtier’s Oracle, Kluger Hof- und Weltmann, L’uomo di corte, Hominis aulici oraculum, De Konst der Wijsheit, Udvari Kátó, fueron los títulos de estas traducciones del Oráculo manual, hechas a partir de la francesa de Nicolas Amelot de la Houssaye, publicada en París por la viuda de Matin y Jean Boudot en 1684. El prefacio al lector de esta traducción muestra con toda claridad la razón del cambio: «Le livre que je vous donne porte un titre qui vous en doit donner une haute idée [...] son titre exprime non seulement tout ce qu’il traite, mais encore à quel usage & à quelles gens il est propre».


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El perfil de los dos traductores franceses que tuvo el Oráculo son significativos. Amelot de la Houssaye (1634-1706), secretario del embajador Saint-André en Venecia, es un historiador, representante de la crítica política en Europa y un hombre interesado por la teoría del arte de gobernar, que traduce y anota también a Tácito y a Maquiavelo. La recapitulación de preceptos que incluye al final del texto es del mayor interés porque establece un elenco de las voces más significativas en el lenguaje político y cortesano, en el que indiza las máximas: Admiración, Asuntos, Afectación, Amistad, Amor, Felicidad y Desgracia, Civilidad, Conversación, Disimulo, Envidia, Fortuna, Ofensas, Ostentación, Príncipes, Reputación, Sabios y Sabiduría, Silencio, Engaño y Verdad. La traducción va dedicada a Luis XIV y en la epístola no deja de subrayar su importancia.

El segundo traductor, Joseph Courbeville (1688-1746), es un jesuita, colaborador de las Mémoires de Trevoux, y su interés por el Oráculo, editado por Rollin, en París, en 1730, con el título de Maximes, obedece a un interés general por Gracián desde el confesionalismo ignaciano, que suscitó una viva polémica en el medio católico erudito del Journal des Savants y de las Mémoires de Trévoux.

El nuevo título del Oráculo suplanta al original español en las ediciones europeas y, con frecuencia, aparece como identificativo precediendo al título traducido. La primera traducción alemana aparece en 1687, realizada por Johann Leonhard Sauter con título paralelo en francés y alemán. Vuelve a titularse así en 1711 y, en 1723, la portada ostenta el título italiano, Uomo da Corte oder Kluger Hof-und Welt-Mann. Otro tanto ocurre con la traducción neerlandesa de 1700, L’homme de cour of the Konst der Wysheid.

La edición parisina, que se expone en un ejemplar que formó parte de la colección del conde de Mansilla, muestra una de las múltiples fórmulas que libreros y editores adoptaron para publicar durante el Antiguo Régimen. En 1698, el librero Edmé Couterot, reclama ante la corte una ampliación del Privilegio real alegando que no ha podido vender todos los ejemplares adquiridos del Homme de cour por el poco tiempo acordado en el Privilegio. Para compensarle de los gastos, se le concede que durante ocho años reimprima el libro con los libreros e impresores que quiera elegir, en el formato que más le convenga, tantas veces como quiera. El libro se termina de imprimir en 1701 y Couterot llega a un acuerdo con el librero Damien Beugnié mediante el que le cede los derechos de impresión y venta de la obra.


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Cuando aparece el Oráculo manual, en 1647, impreso en Huesca por Juan Nogués, el Cortesano de Castiglione contaba ya con ciento veintinueve ediciones; la primera, en 1528, había salido de las prensas venecianas de Aldo Manucio. Sin embargo, a mediados del siglo XVII, el cambio político operado en Europa había hecho que el libro de Castiglione, de gran rendimiento en la Europa renacentista, hubiese perdido operatividad en un momento en que la monarquía absoluta había creado un nuevo sentido de corte. Los consejos de Castiglione habían dejado de ser útiles en cierto sentido y el libro había pasado de moda como texto político, aunque continuaba siendo popular como manual de urbanidad. Sin embargo, el género que representaba tenía plena validez y el mercado que había abierto estaba falto de nuevos textos. La obra de Gracián ocupa uno de estos espacios dentro de la literatura aforística barroca. El Oráculo, presenta una nueva opción, dentro de una larga tradición de tratados de regimine principum y de avisos para cortesanos, al proponer unas normas de conducta que aseguran el triunfo moral del cortesano.

Es interesante destacar la diferencia de títulos de esta obra. Egido (2000: XVI), que alude a la materialidad de los libros de Gracián y subraya la preferencia por una caja tipográfica determinada, el dieciseisavo, empleada en El Héroe, El Discreto y El Político, sostiene que, con el polisémico y barroco título español, el autor estaría aludiendo al libro de formato pequeño y manejable, idóneo para el trato cotidiano, que contendría sus aforismos. La imprenta europea, sin embargo, consideró de mayor atractivo comercial identificar con el título la pertenencia a un género de éxito.

Gracián eligió como nombre de autor para el Oráculo el de su hermano Lorenzo. Blanco (1997) considera esta estratagema literaria, utilizada ya en El Héroe, aplicación de uno de sus propios avisos, el de «saberse descartar».

Schopenhauer, devoto de Gracián, fue un profundo admirador de este texto y lo tradujo al alemán en 1862, impulsando de nuevo su fama en Europa. Über der Aphorismen zur Lebensweisheit, sus aforismos sobre la sabiduría de la vida contenidos en Parerga und Paralipomena, están directamente inspirados por el Oráculo. Los consejos de Gracián sobre el disimulo y el arte de adelantarse a los demás proporcionan toda una serie de reglas de juego tan válidas que, en la actualidad, la sociedad norteamericana los ha recuperado como un manual para empresarios y yuppies. The Art of Wordly Wisdom ha servido a los neoyorquinos de aguja de marear por las oficinas de Manhattan en los años noventa.

 

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