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Descripción catalográfica
| ULLOA, ALFONSO DE Aviso de gioveni, et riprobatione
dellamor del mondo. / Opera catolica del s. Alfonso Ulloa nella quale si contengono
molti santi ricordi per ogni fe del christiano accioche non incorra nelle malvagità &
tristitie del mondo, spetialmente ne gli inganni che le meretrici & le cattive donne
cagionano. In Venetia: Appresso Camillo Franceschini, 1565
(1566). [12], 146 [i. e. 148] h.; 16.º. [(]8, A-K8, M-V8. |
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| h.
[2]r-[5]v: Allillustrissimo et reverendiss. Signor il sig. Agustino Valiero Vescovo
di Verona Alfonso Ulloa (Venecia 5 de nov. 1566); h. [6]r-[8]v: Tavola de i capitoli, che
nella presente opera si contengono; h. [9]r-[12]v: Aviso dei gioven et introduttione alla
vita christiana
proemio & dechiaratione dellopera. Marca tipográfica en
portada con el lema: «In eo qui fecit me omnia possum» y las siglas «A. R.»
Colofón: In Venetia appresso Camillo Franceschini MDLXVI.- Errores de foliación a
partir de f. 92. Letra itálica y redonda. Iniciales xil. al comienzo de cada libro.
Real Biblioteca IX/4046. Encuadernación s. XIX, en pasta
española; hierros dorados en orla de los planos; lomo liso con filetes y florones en
hierros dorados; tejuelo rojo: ALFONSO ULLOA RIPROBA DELLAMO DEL MOND.
Bibliografía: EDIT16. |
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ComentarioAlfonso de Ulloa fue un extraordinario divulgador
de cultura española en Italia. Vinculado al taller veneciano de Gabriel Giolito de Ferrari en los
años centrales del siglo XVI, desarrolló en su compañía un
auténtico programa de difusión de las letras hispánicas. Juntos crearon lo que puede
considerarse como una incipiente «biblioteca de autores españoles», que en muchos casos
ofrecieron traducidos al público italiano. Rumeu de Armas
(1973: 46)
repara en que el intento de comerciar con libros en lengua española o con traducciones
del español en italiano, contaba con el precedente de Stefano de Sabbio, que en 1534 se
había trasladado de Verona a Venecia para imprimir libros en castellano. En esta empresa
le asistía Domingo de Gaztelu, secretario de Fernando de Austria y gran amigo del
embajador y bibliófilo Diego Hurtado de Mendoza.
Giolito de Ferrari acaparó hasta 1556 la producción literaria de Alfonso de
Ulloa. En esa fecha había producido catorce títulos, entre ellos una Celestina
(1520, 1556 (1553)) que iba acompañada
de una gramática y un vocabulario bilingüe español e italiano. Como traductor cabe
destacar su trabajo con las obras de Antonio de Guevara, la Historia de los turcos,
de Vasco Díaz Tanco o los Coloquios de Pedro Mejía.
Tampoco se le negaron las letras portuguesas y puso en italiano el Asia de Juan de
Barros y la Historia de las Indias Orientales de Fernando López de Castañeda.
Autores españoles editados en Italia bajo su observación fueron también Boscán y
Garcilaso, Diego de San Pedro, Jorge de Montemayor, Juan de
Segura, Blasco de Garay y Cristóbal de Castillejo. Puso en castellano el Orlando
de Ariosto y lo acompañó de una gramática obtenida de Dolce (Nieto Jiménez, 1991).
Aviso de gioveni, et riprobatione dellamor del mondo es una breve obra
moralizadora que pone especial cuidado en avisar contra «los engaños que maquinan las
meretrices y las malas mujeres». La sombra de Celestina, en cuya
edición había intervenido Ulloa doce años antes, parece insinuarse en
esta advertencia añadida al título. Menos azaroso es adscribir el
tratado a la próspera fructificación de manuales de civilidad que
circularon durante tres siglos por Europa con la intención de «someter
las espontaneidades y los desórdenes, asegurar una traducción adecuada y
legible de la jerarquía de los estados y desarraigar las violencias que
desgarraban el espacio social» (Chartier, 1993:
246). |
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En la
dedicatoria al obispo de Verona, Agustino Valiero, Ulloa parece adelantarse a las teorías
del doctor Huarte de San Juan cuando reflexiona que el beneficio
de las repúblicas deriva de que los hombres que las pueblan trabajen en lo que, por su
ingenio, mejor saben hacer. Él ha cumplido con ese principio poniendo en lengua vulgar
algunos libros que faltaban en España y corrigiendo otros que la avaricia de los
impresores y su poco cuidado habían corrompido. Y ahora, para seguir beneficiando a la
república, ofrece esta obra, que demuestra brevemente lo que el buen cristiano debe
hacer, «fuggendo lamor del
mondo et i suoi vitii, et seguendo lamor divino» [)4].Ulloa divide en
cuatro partes su Aviso. Él mismo las declara en el proemio: en la primera tratará
de reprobar el amor loco; en la segunda enunciará la naturaleza y las cualidades de las
mujeres viciosas; en la tercera se repasarán las propiedades y virtudes del hombre y su
capacidad de amar y ser amado; se concluye en la cuarta con la reprobación, sancionada
por la Santa Iglesia de Roma, del ligero modo de hablar de venturas, fortuna, señales y
planetas. En las sentencias del libro, a Ulloa le asiste la autoridad de Johann Gerson,
«il quale con maraviglioso stile scrisse dellamore divino» (A2). Su
propósito es apartar al joven de los placeres mundanos y orientarlo hacia el único amor
verdadero, que es el de Dios. Las cabeceras que se estamparon en cada hoja insisten en
recordar que el Aviso no es sino una «introduttione alla vita christiana».
El proemio finaliza con una prosa exhortativa: que los hombres huyan de la
conversación copiosa y de las palabras deshonestas, que eviten toda compañía lujuriosa;
que los ojos se recojan y no quieran mirar todo lo que apetecen. Las alarmas de Antonio de
Ulloa, traductor de autores españoles al italiano, corrector de textos, gramático y
moralista, se sustentaron en un último aviso: postula en este proemio que «il fine del
mondo si avvicina» (A3). |
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