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Descripción catalográfica
HUARTE DE SAN JUAN, JUAN
[EXAMEN DE INGENIOS. Italiano]Essame de glingegni de
glhuomini per apprender le Scienze, nel quale, scoprendosi la varietà delle nature,
si mostra a che professione sia atto ciascuno, et quanto profitto habbia fatto in essa /
di Gio. Huarte: Tradotto dalla lingua Spagnuola da M. Camilli
in Venetia:
presso Aldo, 1586. [12] h., 367 p.
8.º; *8, 2*4, A-Z8. Portada con marca tip.
Capitales xil.
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| Biblioteca
Nacional R/34468. Encuadernación en pergamino. Exlibris ms.: «J. Estelrich»
[fort.]. Algunas anot. marginales. Bibliografía: BLH, XI: 5297. TG, II: 2335. |
Comentario
No sin motivos dedica el médico navarro Juan Huarte de
San Juan (ca. 1529-ca. 1588) el primer proemio de su Examen de ingenios para las
ciencias al rey Felipe II: de su obra se extraen saberes sobre psicología humana con
una dimensión social y una intención política apropiadas a la dirigista cultura barroca
que se está formando. Huarte de San Juan, a partir de un análisis sistemático de la
vieja teoría de los humores y de los temperamentos humanos, se propone orientar al padre
de familia y a la clase dirigente sobre el arte o estudio más conveniente para cada
ingenio particular de manera que resulte el mayor beneficio a la república.
Metodológicamente,
el Examen insiste en seguir los criterios «científicos» de la filosofía natural
frente a otras explicaciones basadas en la autoridad en el libro son nada menos que
Hipócrates, Platón, Aristóteles y Galeno o en la intervención de la Providencia
divina. Este empirismo aleja al Examen de las misceláneas y silvas de la primera
mitad del siglo XVI y lo acerca al intento enciclopédico de sistematizar y ordenar los
conocimientos sobre una determinada ciencia (Serés, 1989).
Precisamente esta confianza de Huarte en el valor probatorio de la observación humana
frente a las explicaciones providenciales, unida a su convicción de que el comportamiento
de cada individuo viene marcado por su temperamento en evidente oposición a la
doctrina del libre albedrío del alma, hizo que pronto la obra cayera en los
índices inquisitoriales de libros prohibidos.
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El
éxito editorial de una obra de estas características en la sociedad barroca es de
esperar (Maravall, 1990).
A su aprovechamiento privado y político hay que unir la cantidad y variedad de
conocimientos y saberes acumulados y sistematizados. Las ideas de Huarte se dejan notar en
la literatura científica y de ficción posterior: algunos personajes de Cervantes (el
protagonista de El licenciado Vidriera o el mismo «ingenioso» hidalgo don
Quijote) son los testimonios mejor estudiados. El prohibitorio (1583) y el expurgatorio
inquisitorial (1584) dividen bibliográficamente la obra en dos ediciones. La edición princeps
data de 1575 (Baeza, por Juan Bautista de Montoya) (Cátedra, 2001: 37).
Se volvió a imprimir en Pamplona, en 1578; de esta edición derivan otras tres
Bilbao, 1580; Valencia, 1580; Huesca, 1581.
De la
edición vizcaína derivan tres flamencas, una de ellas (Amberes: en
la oficina Plantiniana por Francisco Rafelengio, 1593) es una de las obras expuestas.
A pesar de sus problemas con la Inquisición, el Examen se sigue imprimiendo sin
enmiendas importantes hasta la edición biacense de Juan Bautista de Montoya en 1594 (Cátedra, 2001: 67).
Esta edición reformada pasa de quince a veintidós capítulos, que se vuelven a
distribuir de manera distinta, se añade un segundo proemio al lector, pero, salvo la
eliminación del capítulo VII, donde trata el espinoso tema de la inmortalidad del alma o
su dependencia del cuerpo, en esencia Huarte mantiene sus tesis iniciales. De esta
edición reformada derivan otras cinco salidas de imprentas peninsulares, si bien existen
hasta seis reediciones posteriores a 1594 en los Países Bajos que siguen la edición princeps.
El interés y atractivo de las ideas de Huarte de San Juan traspasa las fronteras del
español, de ahí que salgan a la luz traducciones ya desde el mismo siglo XVI.
Se traduce al francés rápidamente (la primera versión data de 1580 y tuvo hasta doce
ediciones entre los siglos XVI y XVII) y
vuelve a traducirse dos veces más a lo largo del Seiscientos. Camillo Camilli vierte la
obra al italiano en edición de 1582 (Venecia, Aldo Manucio), que vuelve a imprimirse tres
veces: uno de los ejemplares de esta exposición es precisamente la edición aldina de
1586; Salustio Gratii traduce más libremente la obra en 1600 (Venecia, Barezsi). En
Inglaterra se publica una edición bilingüe en 1594 (traducida al inglés por Richard
Carew partiendo de la versión italiana). Se reimprimió esta traducción hasta tres
veces. Algo más tarde se traduce al latín (1622) y al neerlandés (1659). Por último,
G. E. Lessing se encarga de traducirlo al alemán en 1752. |