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Descripción catalográfica
REBOLLEDO, BERNARDINO DE REBOLLEDO
Y VILLAMIZAR, CONDE DELa constancia victoriosa: egloga sacra.
Dedicola a la Sma. Reina Christina de Suecia El Conde de Rebolledo Sr. de Yrian, Cavallero
de la orden de Sanctyago y de su ynsignia y banda de Amaranta. En Colonia Agripina:
en casa de Antonio Linchio..., 1655.
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174, [2] p., [1] h. de grab.; 4.º. [ ]3, A-Y4. Antep.
Port. grab. calc. alegórico. H. de grab. calc., retrato de la reina Cristina de
Suecia.
Real Biblioteca VIII/9241 (3). Encuadernación en pasta.
Bibliografía: Simón
Díaz, 1972: 1 774. Catálogo XVII:
463. |
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ComentarioEl conde de Rebolledo nació en León en 1597 y
murió en Madrid en 1676. Su destino primero fueron las armas, que inició a los catorce
años, en Italia, como alférez de una compañía de marina en las galeras de Nápoles y
Sicilia.
En Casal
de Monferrato recibió un grave arcabuzazo pero logró valerse para cumplir con la
embajada de traer al rey de España las llaves del castillo ganado. En Dinamarca, el
recuerdo de aquella herida le inspiró una obra teatral que también es una consigna: Amar
despreciando riesgos.
Combatió en Lombardía, en Flandes y en el Palatinado; favorablemente, impuso su voz
en la Dieta de Ratisbona. Fue sitiador y fue sitiado en la complicada geografía europea
del imperio español. Encontró la paz que le negaban las batallas en la traducción del Antiguo
Testamento. Embajador de la Católica Majestad en Dinamarca, aligeró con su
experiencia un asedio a Copenhague conducido por el sueco. En el reposo que le dejaron las
calamidades de armas supo detenerse a escribir un Discurso de la hermosura y del amor.
Después de doce años de ausencia volvió a España en 1662. En la corte se le
acumularon los honores y las rentas, que invirtió en favorecer a huérfanas desconocidas.
No era imprescindible que llevasen el apellido Rebolledo para obtener la gracia del
benefactor.
Inspirado
en el retrato que
acompaña sus obras Sedano lo describe «alto y gallardo de cuerpo [...] el rostro
hermoso [...] de aspecto grave [...] los ojos vivos [...] el cabello largo y abundante».
Sus contemporáneos supieron reconocerlo en la divisa Laboriosus in otiis, constans in
laboribus (Menéndez
Pelayo, 1953, IV: 138). |
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Todas las obras impresas y manuscritas de Rebolledo se dieron a la estampa en Amberes, el
año de 1660, en una colección formada por el licenciado Isidro Flórez de Laviada, que
también es su primer biógrafo.

Menéndez Pelayo (1953,
IV: 139-142) repasa pacientemente la historia editorial de estas obras completas que
llevaron por título Ocios del Conde D. Bernardino de Rebolledo y que fueron
particularmente afortunadas en la impresión que volvió a hacer de ellas Sancha en 1778.
Previamente a la recopilación de Flórez de Laviada, de la oficina de Plantino en
Amberes, había salido en 1650 una primera edición del poemario, mucho menos voluminoso
que el estampado en 1660; en 1652 veía la luz la segunda de sus obras: la Selva
militar y política (Colonia, Antonio Kinchio), dedicada al rey de romanos Fernando
IV. En el prólogo de la edición de 1660 preparada por Flórez se incluye la carta de
agradecimiento del rey por la obra dedicada.

En Copenhague se estamparon las Selvas Dánicas (Pedro Morsingio, 1655), una
genealogía poética de la Casa Real danesa dedicada a la reina Sofía Amalia de
Lunenburg, que le había cedido el palacio de Hersholme para amparar sus ocios literarios
(González Cañal, 1997:
9-10). |
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La constancia victoriosa, égloga sacra se publicó en Colonia, el año de 1655, en
los talleres del impresor Antonio Kinchio, dedicada a la reina Cristina de Suecia.
Forma un volumen conjunto con otras dos obras de temática religiosa: la Selva sagrada
(Kinchio, 1657), una traducción completa de los Salmos con dedicatoria a Felipe IV
y el Idilio sacro
(Amberes, Plantino, 1660), paráfrasis de la Pasión de Cristo inspirada en el
evangelio de San Juan y dedicada a la reina Mariana de Austria.
La
traducción del Libro de Job de Rebolledo, dada a la imprenta con el título de La
constancia victoriosa, se completa en la edición de Colonia exhibida con Los
Trenos, traducción de las Lamentaciones del profeta Jeremías, obra que nunca
fue publicada individualmente (González Cañal, 1997:
10). En la dedicatoria de estas obras a la reina Cristina de Suecia se ha querido ver un
posible estímulo hacia su conversión al catolicismo. En lo estrictamente estético, el
abate Marchena, que tildaba al conde de Rebolledo de «menos que mediano poeta», lo
recomendó como modelo en esta paráfrasis de Jeremías. De La constancia victoriosa
Menéndez Pelayo (1953,
IV: 151) dejó escrito que superaba al resto de la producción poética de Rebolledo y
que constituía «uno de los monumentos más grandes de nuestro Parnaso lírico en el
siglo XVII». Don Marcelino también dictamina que en la traducción
de Job solo Fray Luis de León precede a Rebolledo, en cronología. |
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