ComentarioLa fortuna editorial de la obra lexicográfica de
Franciosini se traduce en dos siglos de ediciones, hasta la última de 1796, en Roma,
Venecia y Ginebra.
Las modificaciones de las sucesivas ediciones son escasas respecto a la primera (Roma,
1620). Señala Gallina
(1959: 274) que «La fedeltà è spinta alleccesso: infatti ancora
nelledizione del 1666 appaiono gli stessi errori di stampa della 1.ª edizione».
Las diferencias que presenta la edición
seleccionada en esta exposición respecto a la de Roma de 1620 se limitan a corregir
algunos errores tipográficos; introducir adiciones de escasa importancia, o modificar
mínimamente las definición de algunas voces (Gallina, 1959: 277).
Su fuente principal es el Vocabulario de las
dos lenguas, Toscana y castellana (Venecia, 1582) de Cristóbal de las Casas, aunque
supone un progreso enorme respecto a éste. A esta fuente añadió la de Nebrija, la de
Covarrubias y la de Oudin, confiriendo a su obra características propias.
Gallina
valora la modernidad de la obra y sostiene que los que le siguieron, Melzi, Frisoni o
Bacci, si bien respondían a exigencias modernas, fueron inferiores lingüísticamente a
la de Franciosini. Como dato curioso constata que la última edición del Franciosini
hasta hace pocos años estaba disponible para su consulta diaria en la Biblioteca
Universitaria de Padua (Gallina,
1959: 283).
Otras obras de Franciosini en esta exposición: Dialogos apazibles... y las Rodomontadas
espanolas. |