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Descripción catalográfica
CARAMUEL LOBKOWITZ, JUAN,
OBISPO DE VIGEVANOIoannis Caramuelis Primus calamus ob oculos ponens metametricam quae... multiformes
labyrinthos exornat. Romae: Fabius
Falconius, excudebat, 1663. [22], XXXX, 1-177, [4], 178-252, 60, [2], [2] en
bl., 148, 58, 72, 131, [1], 24 p. [23] h. de grab.; Fol. [cristus]4,
[cruz latina]6, [parágrafo]4, 2 [parágrafo]2,
3[parágrafo]-4[parágrafo]4, 5[parágrafo]6, A-X4, Y6,
Z4, 2A-2G4, 2H6, A-H4, A-S4, T2,
A-F4, G5, A-I4, A-Q4, R2, A-C4.
Port. con grab. xil. Front.
grab. calc. alegórico. Las h. de grab. calc. son gráficos y esquemas
gramaticales, uno de ellos firmado : «lo. Ch. Smischeck sculpsit.».
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| Real
Biblioteca VIII/432. Encuadernación en pasta. Falto de p. 27-30 en la secuencia de 58 p.
La p. 129-131 de la penúltima secuencia, enc. al final de la obra. Bibliografía:
Álvarez y Baena, 1790.
Muñiz, Roberto, 1793.
Menéndez Pelayo, 1889:
I, 798-800. Caramuel,
Juan, 1981. Díaz
y Díaz, Gonzalo, 1983. Velarde, Julián, 1989.
Caramuel, Juan, 1990. |
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Comentario
La obra titulada Primus
calamus recoge los escritos sobre gramática y retórica de Juan Caramuel, espíritu
enciclopédico y escritor brillante, al que se atribuyen hasta doscientos sesenta y dos
títulos de las más diversas materias. De ellos dio a la estampa sesenta y seis, y entre
ellos destacan los dedicados a las matemáticas, sobre todo a la astronomía, la lógica,
la metafísica, la arquitectura, la teología y el derecho. Menéndez Pelayo califica a
Caramuel como «el más erudito y fecundo de los polígrafos del siglo XVII»
, continuador del impulso independiente comunicado a la crítica en el XVI.
También el P. Martín Sarmiento y Benito Jerónimo Feijoo elogian su aportación al
desarrollo de la cultura española.
Durante su estancia en Italia, donde fue obispo de Catania, de Tarento y de Vigevano,
lugar en que murió en 1682, además de instruir a sus fieles en la fe, Caramuel reunía a
los jóvenes para enseñarles los primeros elementos de gramática siguiendo un nuevo
método, para lo cual hizo imprimir la gramática latina, parte de la división de las
ciencias que expone en cinco cursus.
El Primus calamus sería uno de estos cursus, compuesto de tres partes:
la Gramatica, la Rhytmica y la Metametrica. La gramática de las lenguas latina,
griega, española, hebrea, grecolatina, siriaca, hispanoarábiga y china no llegó a
imprimirse por falta de caracteres adecuados, a excepción de la latina, que al parecer se
imprimió en Roma, en 1663. Nicolás Antonio ordena por materias la relación de obras de
Calamus que el propio autor ofrece en su Rhytmica, y numera las distintas partes
del Primus calamus, de manera que la Gramatica sería el primer tomo, el
segundo la Rhytmica y el tercero la Metametrica. Pero, como constata el P.
Roberto Muñiz en el ejemplar de su biblioteca, el supuesto tercer tomo «no se titula ni
tercero, ni segundo, ni primero, como que hace obra de por sí».
La Rhytmica, considerada por Menéndez Pelayo la mejor arte métrica castellana,
por la riqueza material de metros y combinaciones, la imprimió el autor en Campania, en
su propia imprenta («ex officina episcopalis»), creada para difundir sus obras, todas de
difícil factura. |
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La Metametrica,
arte nuevo de varios e ingeniosos laberintos se imprimió en Roma en 1663, con la
supervisión del autor, ya que fue necesario esculpir en bronce las hermosas láminas de
los laberintos que van al principio de la obra, y trabajar pacientemente el plomo fundido
para los numerosos caracteres raros, caligramas y anagramas que la adornan. Los textos son
explicación de estas láminas, pero algunos se refieren a láminas que no aparecen, ya
que no llegaron a imprimirse por la dificultad de su impresión. La obra expone la
arquitectura poética de los laberintos métricos, y la naturaleza combinatoria de la
métrica. Los treinta y dos libros que la componen se denominan Apolos, cada uno de
ellos con numeración independiente y signaturas propias. Tras la epístola dedicatoria y
un proemium, el primero se titula «Apollo arithmeticus», y le siguen «Apollo
anagramaticus», «Apollo analexicus, poliglothus, sepulcralis». Cada Apolo se
subdivide en «Musas», que equivalen a los capítulos. Las «Musas» tienen también
epítetos metafóricos: «Musa peregrina», «Musa leonina». La imagen de Apolo rodeado
de las Musas forma parte de la concepción figurativa de la poesía que predomina en la
obra.Los laberintos, que constituyen la primera parte de la obra y sobre los que versan
los textos, han sido reproducidos en facsímil por la editorial Visor en 1981. En ellos se
funden lengua e imagen «en un caprichoso sistema de analogías que refleja el manierismo
desbordado del barroco». Es una semiótica para iniciados. Las láminas que se incluyen
en esta obra son magníficas calcografías, con abundantes imágenes, símbolos y
alegorías. Es fascinante la riqueza e imaginación de estos complicados juegos
conceptuales, tan profundamente barrocos: el laberinto en honor de Felipe
IV es un juego de lectura multidireccional en el que la rima se mantiene; sin embargo
el de San Benito es un
logograma, ingenio que el autor explica en el capítulo dedicado a «Apolo
Logogriphicus»; el de este santo, patrón de la orden de Caramuel, se resuelve en un
juego de casillas con las representaciones de las palabras que forman el lema «rosa cor-
vi nulla vi cor- rosa» y notaciones musicales, que crea una construcción en losanges
inscritos aludiendo al combate que el santo tuvo que librar con demoníacas visitas en
forma de cuervo; en otros casos, una tabla ayuda a descifrar los logogrifos cuya
complejidad aumenta porque el autor emplea diversas lenguas: «Emendez vous
quattendez-vous la mort» o «Consuélate corazón, si has passión, y espere que el
Mundo ruede» o «Et libri et gladii errores correximus Orbis». |
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La
metamétrica va más allá de la métrica: además de estudiar el uso concreto de los
ritmos en la expresión, busca determinar la significación figurativa y
supralingüística, estudia los ritmos abstractos y los esquemas métricos. La base de la
métrica es la combinatoria, lo mismo que de cualquier disciplina: todo es composición y
recomposición. Caramuel examina la relación con la Cábala. Además de sus aportaciones
a la poesía figurativa, la Metametrica es una valiosa fuente de información sobre
los poetas que la han cultivado y sus obras.El grabado calcográfico que sigue a la
portada tipográfica, frontispicia
que representa simbólicamente la obra, es un aguafuerte barroco en el que España una
figura femenina reclinada, coronada con el castillo y con un león a sus pies e
Italia representada por el río Tíber están a los lados del zócalo en el
que se levanta un pedestal arquitectónico, rematado por Urania, musa de la Astronomía y,
por extensión, de la Música, entronizada sobre una basa con las medidas de
versificación que sostienen Marte, a la derecha, y Minerva, a la izquierda. «Arte et
Marte», en la inscripción del zócalo, identifican a los dioses. En un cartouche
van los datos de la obra, grabados en la misma plancha de cobre.
Caramuel explica en el colofón del libro la complejidad de su elaboración. Se
imprimió en Roma, en cinco talleres diferentes, alejados de la ciudad. Estas
circunstancias impidieron dar a la impresión todo el cuidado que exigía. Además, la
falta de caracteres griegos y hebreos obligó a los tipógrafos a utilizar los caracteres
que tuvieron a su alcance y no los que, precisamente, se necesitaban. El autor anima al
lector a corregir estos errores evidentes con cuidado y celeridad y le pide que no los
considere negligencia del tipógrafo.
Las dificultades de
construir una obra tan complicada lo demuestra, también, la diversidad de fechas y
lugares que aparecen en las diferentes planchas que la ilustran: «Salmanca, 1629» (tabula
XIV); «author delineavit anno 1616» (tabula XX); «anno 1658» (tabula
XXII); «1662» (tabulas XXV-XXVII). Él mismo Caramuel lo indica en el
artículo segundo de su proemio donde dice que empezó a trazar las primeras líneas de
sus laberintos con diez años y reunió las hojas en un libro. El tipógrafo de Amberes
Cnobartius se encargó de grabar las planchas de cobre en 1636, pero la muerte le impidió
cumplir con este deseo. Caramuel recuperó el libro, pero lo dejó arrinconado durante
años; fue acrecentándolo y aumentándolo con nuevos ingenios y, finalmente, para que
pudiera aprovechar a todos, lo tradujo al latín. |
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