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Descripción catalográfica
MEDINA, PEDROLArt de naviguer de maistre Pierre de
Medine, Espaignol contenant toutes les regles, secrets, & enseignements necessaires a
la bonne navigation; Traduict de Castillan en Françoys, avec augmentation &
illustration de plusieurs figures & annotations par Nicolas de Nicolai du Dauphine,
Geographe du tres-Chrestien Roy Henri II de ce nom et dedié à sa tres-Auguste Maiesté.
À Lyon: Chez Guillaume Rouille, 1554.
[6], 115, [1] h.: il., [1] h. de grab. pleg.; Fol. |
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| h.
[1] v: Privilegio de impresión 11 sept. 1550; h. [2]r-[2]v: Dedicatoria de Nicolas de
Nicolai al rey Henri II; h. [3]r-[4]r: Proemio; h. [4]v-[6]v: Tabla. En pie de imprenta
de portada: Avec privilege pour dix ans.
Sig.: *6, a-z4, A-F4.
Letra romana e itálica. Ladillos. En bl. h. 115v, h. [1] final.
Incluye grab. calcográfico ([1] h. pleg. entre h. 28-29): Carta de navegar firmada por
Nicolas de Nicolai.
Portada arquitectónica. Grabados xilográficos de varios tamaños; reproducen figuras
que muestran la posición del sol y de la luna, tablas, calendario, diagramas y un grabado
xilográfico en forma cuadrada que representa una escena de barcos sobre el mar (libro
II). Iniciales xilográficas de dos tamaños: la de mayor tamaño para inicio de libro,
frisos xilográficos.
Real Biblioteca VIII/332. Encuadernación s. XIX, en pasta
española; lomo liso decorado con filetes, florones y cifra de Carlos IV en hierros
dorados. Ex libris real
de la época de Carlos IV-Fernando VII; Sello: «Inventariado por
las Cortes, año 1874».
Bibliografía: Baudrier,
1999, IX: 216. |
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Comentario
La
náutica o arte de navegar surge para dar respuesta a los problemas técnicos que plantean
los largos viajes en alta mar lejos de las costas.
En el desarrollo que alcanzó a lo largo del siglo XVI tuvieron un
papel fundamental los viajes de exploración, el descubrimiento de América, el desarrollo
de las cartas de marear, de los instrumentos necesarios para la navegación y de las
técnicas de observación astronómica (López-Piñero, 1979:
196-200).
Una de
las principales contribuciones de la época en este campo es la aparición en 1545 de la
obra Arte de navegar que fue compuesta por Pedro de Medina, cosmógrafo adscrito a
la Casa de Contratación. En la dedicatoria que dirige el autor al príncipe Felipe,
señala las razones que le han llevado a componer su obra: los beneficios del arte de la
navegación, que ha contribuido a engrandecer los dominios españoles, y la ayuda que la
obra proporcionará a quienes emprenden la navegación por lugares remotos y desconocidos.
La obra está dividida en ocho libros cuyo contenido está ilustrado con grabados
xilográficos para su mejor comprensión.
El
tratado, por su contenido científico, su estructura y su extensión, supera los trabajos
precedentes y se convierte desde su aparición en un texto básico para la formación de
pilotos en España y también en Europa, donde alcanzó enorme difusión y marcó las
pautas de la nueva disciplina. El tratado fue traducido y editado quince veces en Francia
entre 1554 y 1633, tres veces en Italia en 1554, 1555 y 1609, cinco veces en Holanda entre
1580 y 1598, y dos en Inglaterra. |
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La
primera edición del Arte de navegar fuera de España se localiza en Francia. No es
extraño este interés por una obra sobre el arte de navegar con la que mejorar la
formación de sus marinos, si se tiene en cuenta la rivalidad de Francia por la
ampliación del dominio español en América. La edición fue costeada por el editor
establecido en Lyon Guillaume Rouillé. La fecha en la que se produjo la edición no está
muy clara. Al parecer el editor, siguiendo una costumbre que se había convertido en una
característica de sus ediciones, realizó dos emisiones de la obra: en el pie de imprenta
de una figuraba como fecha de impresión el año 1553, en la otra, el año 1554. Es la
única variación existente entre una y otra. No sabemos si cada una de las emisiones se
produjo en las fechas indicadas, aunque Rouillé, en la edición de 1561, señala en una
nota que la primera impresión se acabó el día 2 de marzo de 1554 (Mortimer, 1964: 369).
En cualquier caso, son tan pocos los ejemplares conservados con fecha de 1553 que algunos
autores han puesto en duda su existencia (Baudrier, 1999: 209).
La
traducción, la primera que se realizó en lengua francesa del texto castellano, se debe
al geógrafo regio Nicolás de Nicolay, cuyo nombre figura en la portada, donde se indica
que la tradujo «avec augmentation & illustration de plusieurs figures &
annotations». Aunque su aportación tal vez deba limitarse a la de haber procurado una
traducción rigurosa del texto castellano, la presencia en la portada de su nombre junto
al nombre de Medina indica la elevada consideración que tuvo de su propio trabajo que,
según se señala en privilegio de impresión fechado en el año 1550 (h. [1]v), el
geógrafo tenía concluido antes de esa fecha, poco después de la primera edición
castellana de la obra. Con el fin de lograr la protección de su obra dedica la edición
al rey de Francia Henri II, que sustituye a la dedicatoria que en la versión castellana
dirige el autor al príncipe Felipe (futuro Felipe II). |
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También
es significativo que la primera edición italiana del Arte de
navegar viera la luz en 1554 en Venecia, república ávida de cualquier novedad
científica en el campo de la náutica para mantener su posición hegemónica. La mención
del traductor fray Vicenzo Paletino da Corzula no aparece en esta ocasión en la portada
sino que se oculta en las páginas preliminares (h. [5]r), en la dedicatoria que hace de
la obra al procurador de San Marcos don Stephano Tiepolo, en la que ofrece interesantes
detalles sobre la traducción de la obra. Sabemos que era un estudioso de la filosofía y
la teología con conocimientos sobre navegación. Aunque no indica cómo se formó, nos
cuenta que su experiencia resultó útil a los marineros durante el viaje que realizó a
las Indias Occidentales por diez años.
Nos
cuenta también que en muchas ocasiones sus amigos le instaron a escribir sobre el tema,
pero que la aridez de la materia le disuadió de hacerlo hasta que cayó en sus manos la
obra de Medina, que trata con suficiencia todas las materias referentes a la navegación,
y decidió emprender la traducción. Para ello contó con el especial apoyo del editor
Gianbattista Pedrezano, cuyo sentido práctico impulsó y facilitó la labor de
traducción y edición de la obra que encargó al impresor Aurelio Pincio. Consciente de
la utilidad del tratado en la formación de los marinos, el traductor dedicó la obra a
Stephano Tiepolo, un hombre conocedor de la materia por su condición de capitán y
general de la armada veneciana. |
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Desde el punto de vista formal, aunque las dos ediciones se basan en la española de 1545,
el resultado de ambas es diferente. La primera divergencia está en la elección del
formato: la edición lionesa sigue la edición española y se presenta en folio, mientras
que la edición italiana se hace en un tamaño más comercial y reducido como es el
tamaño en cuarto. Frente a la sencillez de la portada italiana, que reproduce el mismo
grabado xilográfico cuadrado que aparece al comienzo del libro segundo de la obra en las
tres ediciones -la española, la francesa y la italiana- (h. 18r), y que
representa un mar en movimiento con barcos de tipo atlántico y una galera mediterránea (López-Piñero,1986:
155-183), la portada arquitectónica de la edición lionesa destaca por la belleza de su
diseño, atribuido a Pierre Eskireich, también conocido por Pierre Vase, uno de los
dibujantes más famosos, cuya actividad está atestiguada en la ciudad francesa por aquel
momento. El diseño está presidido por la figura de Diana cazadora, con las cifras de
Diana de Poitiers y las lunas crecientes entrelazadas de Henri II a los lados. Este mismo
marco arquitectónico fue utilizado por Guillaume Rouillé en la edición de 1554 de la Histoire
dHerodian. La misma portada, pero con una modificación de la parte superior
presidido por la diosa, presenta la edición de la obra de Nicolás de Nicolay Les
quatre premiers livres des navigations et peregrinations orientales, editada por
Guillaume Rouillé en 1568, en la que Diana ha sido sustituida por un hombre que estudia
sus cartas y esferas y que puede hacer referencia al autor (Mortimer, 1964: 369; Baudrier, 1999, IX:
216). |
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Tanto los grabados xilográficos que aparecen al comienzo de cada uno de los ocho libros,
como las ilustraciones xilográficas que representan los diagramas, las tablas y las
figuras que muestran la posición del sol, la luna y los vientos que ilustran ambas
ediciones están basadas en la edición española.
Sin
embargo, la edición francesa supera por la calidad de los diseños a la edición
española que le sirve de modelo y a la edición italiana, que en la comparación con la
edición francesa resulta más tosca y menos cuidadosa en los detalles. Esto se advierte
por ejemplo en los dibujos de las figuras humanas que aparecen colocadas en los diagramas
que ilustran las sombras que proyecta el sol (libro 4, capítulo 4): en la edición
italiana el diseño de las figuras es esquemático y tosco; en la edición francesa cada
figura está representada de manera diferente (guerreros con casco y lanza, diosa, sabio,
etc.) en un alarde de imaginación y gusto. Lo mismo se puede decir de los grabados
xilográficos que en la edición francesa están exentos y en la italiana están
constreñidos por un marco que los limita y determina su espacio.En ambas ediciones la
letra utilizada es la romana que alterna con la letra itálica. Sin embargo en la edición
francesa la letra itálica adquiere más protagonismo en las tablas, ladillos y rúbricas
de los capítulos. La edición italiana incluye en la h. 33 un grabado xilográfico
a toda página de una carta de navegar que representa Europa, África y América, muy
similar a la que aparece en la edición española. En la edición francesa se incluye [1]
h. pleg. con un grabado calcográfico que reproduce la carta de navegar firmada por
Nicolás de Nicolay. Aunque reproduce la misma área geográfica que la carta de la
edición española e italiana, los lugares están descritos con más detalle y están
identificados con sus nombres. El resultado es sensiblemente superior. |
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