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Diego Sagredo
Raison d
architecture antique...



Descripción catalográfica



SAGREDO, DIEGO

Raison d’architecture antique extraicte de Vitruve & autres anciens architecteurs, nouvellement traduicte d’Espaignol en François, á l’utilité de ceulx qui se delectent en edifices.— À Paris: Pour Gilles Gourbin (Benoist Prevost), 1555.— 56 h.: il. ; 4º.

h. 2r-v: Dedicatoria de Diego de Sagredo a Alonso de Fonseca, arzobispo de Toledo; h. 3r-56r: texto.

Sin marca tipográfica.

Colofón (h. 56r): Imprimé à Paris, par Benoist Prevost, à l’enseigne de l’Estoille d’or, rue Prementel, 1555.

Sig.: a-g8.

Letra romana. Hojas numeradas solo por el recto, en bl. h. 1v, h. 56v.

Ilustraciones e iniciales xil., comienzos de línea xil.; destacadas en letras capitales las entradas de diálogo.

Biblioteca Nacional R/22150 (2). Encuadernación en pergamino. Encuadernado con la Geometrie practique composée par le noble [...] Charles de Bouelles.— Paris: Chez Gilles Gourbin, à l’enseigne de l’Esperance, pres le College de Cambray, 1555 . En hoja de guarda final, anotación de mano del s. XVII: «Este livro se perdiere como suele acontecer suplico a quien se la allare que me le torne a volver que es de Francisco López Martín, vecino de la villa de Varaxas, menor discípulo de mi señor maestro Pedro Sánchez».

Bibliografía: Marañón, 1947: núm. 12.—Mortimer, 1974, II: núm. 478.—Renouard, 1964-1986: núm. 88.


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Comentario

Quinta edición de la traducción francesa anónima de las Medidas del Romano de Diego de Sagredo, obra que fue publicada por vez primera en Toledo en 1526. Las Medidas del Romano es una adaptación parafraseada de Vitrubio y está considerado como el primer libro de arquitectura renacentista publicado en romance (Marañón 1947), que contribuyó enormemente a la formación del vocabulario de términos propios de arte. Su autor dedicó la obra al Arzobispo de Toledo, Alfonso de Fonseca, protector de artistas y literatos, bajo cuyos auspicios se construyó el claustro de san Jerónimo en Santiago, el Colegio de los Irlandeses en Salamanca, o la capilla de la Descensión y de los Reyes Nuevos de Toledo. Con ella pretendió poner «la sciencia de architectura» de los antiguos al alcance «de los oficiales que quieren imitar y contrahacer los edificios romanos» y transmitir el canon clásico, pero sin menoscabar las aportaciones de los modernos, en aspectos como el de las proporciones o la visión renacentista del hombre como centro del universo, fábrica perfecta y modelo de creación (Maravall 1998: 476).

La forma elegida para transmitir el nuevo contenido es el diálogo, género más didáctico que el tratado, en el que intervienen Tampeso y Picardo nombres bajo los que se esconden el propio autor y el pintor León Picardo (Sánchez-Cantón, 1923: 5). Tampeso responde a los interrogantes que le plantea Picardo y que se pueden resumir en veinte puntos (los capítulos no están numerados en la edición):

1. Sobre la proporción. 2. Por qué razón se movieron los antiguos a ordenar todas sus obras sobre el redondo o sobre el cuadrado y por qué se llama arte romana. 3. De algunos principios de geometría necesarios y muy usados en el arte de trazar. 4. Cómo se debe formar la cornisa y cuáles son las molduras que la componen. 5. De la formación y medida que han de haber las columnas y de su primera invención y origen. 6. Las reglas que se han de guardar para formar las columnas más estrechas y delgadas en lo alto que en lo bajo. 7. Cómo se deben cavar las estrías siquier canales en las columnas. 8. De la formación de las columnas dichas monstruosas, candeleros y balaustres. 9. Cómo se deben formar y medir las basas y primeramente la basa dórica. 10. Síguese la formación de la basa jónica. 11. Síguese otra formación de basas jónicas. 12. Cómo se forma y mide la basa tuscánica. 13. Síguese otra formación de basas. 14. Cómo se debe formar y medir la contrabasa. 15. Cómo se deben formar los capiteles y cómo fueron primeramente hallados. 16. Síguese otra formación de capitel llamado jónico. 17. De otro género de capitel llamado corintio. 18. De las tres piezas que vienen sobre los capiteles que son architrave, freso y cornisa. 19. De la segunda pieza que se dice freso. 20. Síguese la formación de la tercera pieza que se dice cornisa.

La doctrina expuesta está ilustrada con grabados xilográficos que se intercalan en el texto y que reproducen diagramas, tablas y detalles arquitectónicos como balaustradas, candeleros, columnas, cornisas, capiteles, etc.


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El primer editor del texto en francés, Simon de Colines (ca. 1533), aprovechó el carácter pedagógico de la obra de Sagredo y añadió un apéndice final concebido como complemento a lo expuesto en las páginas anteriores y que figurará en las ediciones francesas y españolas posteriores. El libro se convirtió en texto de muchas generaciones de estudiantes franceses, lo que explica la sucesión de ediciones que se realizaron de la obra durante más de ochenta años.

Esta traducción francesa, mejorada con el apéndice, gozó también en España de gran fortuna y se convirtió en manual de uso para aprendices y estudiantes, como lo prueba la anotación manuscrita que realizó un estudiante y que figura en la hoja de guarda final del libro (véase la nota transcrita en la descripción del ejemplar). Esta quinta edición es en realidad una coedición en la que intervinieron los editores Gilles Gourbin y Guillaume Cavellat.

Esa es la razón por la que en algunos ejemplares aparece la dirección de Guillaume Cavellat y su marca tipográfica y en otros, como en el ejemplar que estamos describiendo, la dirección de Gilles Gourbin. Los ejemplares que figuran a su nombre carecen de marca tipográfica y presentan el verso de la última hoja en blanco. Cavellat realizó varias ediciones compartidas con Gourbin sin marca tipográfica, como la edición de 1555 de la Geometrie practique con el que está encuadernado este ejemplar (Renouard 1964-1986: núm. 82). En ambos casos la impresión corrió a cargo de Benoit Prevost cuya responsabilidad en la obra aparece indicada en ambos casos en el colofón (f. 56r).

Aunque esta quinta edición tiene como modelos las ediciones española y parisinas precedentes, presenta algunas diferencias: la letra utilizada no es la itálica ni la gótica de la edición española sino la romana. Las entradas del diálogo están indicadas por letras capitales para facilitar la lectura. Las letras iniciales xilográficas presentan dos tamaños: la menor, con adornos de hojas y la de mayor tamaño con pájaros, follaje y grutescos; las h. 2r y 3r aparecen decoradas con frisos xilográficos. El pórtico que aparece en la portada de las ediciones anteriores ha sido relegado a páginas interiores (h. 6r) y en su lugar se ha impreso una portada tipográfica que destaca por su sencillez. Las ilustraciones son una copia simplificada de la edición de Colines (ca. 1533) que se basó en el original español, aunque, como demuestra Marañón (1947: 11-41), los diseños de la primera edición española, reproducen con más exactitud las medidas definidas por el autor que las ediciones francesas sucesivas en las que prima la elegancia frente al rigor.

 

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