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Enrique, fi de Oliva

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Contóles el fecho todo como acaeciera, y dixo:

—No me ahinquéis, assí Dios vos vala. Mas que bien sé que hize grande injuria y que no me devéis perdonar, ca vedme aquí en vuestro poder. Hazed de mí lo que quisierdes, que bien sé que poca es mi vida. Mas comoquier que esto sea, bien creo que la ciudad sin grand trabajo no vos la querrán dar.

E dexáronse desta habla y guardaron muy bien a Tomillas. De día y de noche, y sin alguna piedad combatieron la ciudad de todas partes. Y entre tanto vino el rey Pepino, hermano de doña Oliva, y dos condes y treinta cavalleros que vinieron con él y lo acompañaron. Los de la hueste en como vieron que venía, saliéronlo a recebir con muy grand honra. Y adelantóse Enrique, el enperador, hasta una legua y quando se vieron tío y sobrino fuéronse a abraçar, y dixo Enrique, el emperador:

—Sabed que vos quiero abraçar, lo qual no devía hazer por los grandes daños que me havéis hecho sin yo havéroslo merecido. E dezirvos he nuevas de vuestro amigo Tomillas, en el qual vos fiávades mucho, ca sabed que lo tengo preso en mi poder, y dél sabréis la traición que hizo a la infanta doña Oliva, hermana vuestra, y a mi padre del falso testimonio que le levantó porque havía voluntad que mi padre, el duque, casasse con Aldigón, su hija. Mas cierto sed que yo le daré el galardón que merece. Y a vos digo, rey, que lo errastes muy mal en creer tan de ligero tan grand maldad como a mi madre, vuestra hermana, fue puesto, y no la quesistes creer aunque vos fizo grande salva que fue por [f. 41v] maravilla, ni la quesistes tornar con el duque, mi padre. Mas ante vos plugo que casase con Aldigón, hija del conde Tomillas, aquel traidor, que el mal que él fizo tanbién fue desonra vuestra como de mí y de mi madre, ca de un linaje venimos. E a mí hezistes otro mal quando mi padre conoció el pecado de su casamiento porque casó con Aldigón y se tornó a mi madre, desamparásteslos anbos y consentistes a Tomillas, el traidor, que los deseredase [458] y cercase y, aunque llegaron a hora de ser muertos de hanbre, nunca los quesistes [*] acorrer. Ca en verdad vos digo, rey, tío, que si desto no hazéis enmienda a mi madre en mandarle tornar todas sus tierras que le havíades dado en casamiento, y todas las rentas que después ende llevastes de las tierras, mandarvos ha desafiar y caramente vos lo demandaré. [*]

Respondió el rey Pepino:

—Enperador Enrique, dexémonos desto y no hablemos más agora en ello. Y plázeme mucho con vos porque sois mucho honrado y muy poderoso, de lo qual yo me tengo por mucho contento y pagado, y haré todo lo que vos quisierdes.

A la tienda del emperador vino el rey Pepino a descavalgar, y sus gentes fueron a tomar otras posadas. Tío y sobrino en uno y quedáronse allí. Y después que ovieron comido folgaron todo esse día, que en otras cosas no hablaron. Y otro día de mañana oyeron maitines [459] y misa. E dixo Enrique, el enperador, al rey, su tío:

—Ruégovos que me hagáis dar esta ciudad, si no, sabed, que de aquí no he de partir hasta que la tome, y quantos aí hallare dellos no me escapará ningu/no [f. 42r] a vida. [460]

Y dixo el rey:

—Mucho me plaze que la hayáis.


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Y enbiaron por Tomillas y traxéronlo delante con una grand corma [461] a los pies y unas esposas [462] a las manos. Y quando vio al rey besóle la mano y díxole:

—Omíllome, [463] señor, y humilmente ruego a tu alteza que le pese [464] de mi mal.

E respondió el rey:

—Aunque a mí me pese por una parte, por otra me plaze, que es porque fue por vuestra causa. Por lo qual mando que deis luego la ciudad a Enrique, el emperador, mi sobrino, y si no lo hazéis, sabed que él se la tomará y matará a todos quantos dentro pudiere tomar.

Y respondió el conde Tomillas y dixo:

—Señor, yo vos la entregaré y vós faréis todo lo que mandardes della.

Y el rey la tomó y diola luego a su sobrino, el qual la mandó luego despoblar de la gente que en ella morava, a los quales mandó llevar sus haziendas, y poblóla de otras gentes. Y enbió a grande priesa por su madre doña Oliva, la qual vino luego mucho alegre a posar [465] en los palacios donde la desonra el conde Tomillas le ovo hecho. Y con muy grand gozo començó de llorar y dixo:

—Oídme hermano, rey y señor, y vós mi hijo, el emperador. Aquí fui [*] yo traída en este mismo lugar en la grand traición que el conde Tomillas me causó, y bendito sea Dios porque oy, en este día, me lo quiso dexar ver. E ruégovos que me mandéis traer al traidor conde Tomillas delante mí por que pueda tomar dél yo vengança, y de la grand traición y muchas maldades que me hizo.

E el enperador, su hijo, luego gelo en/bió, [f. 42v] que hiziesse dél lo que quisiesse. Y dixo ella:

—Bendito sea mi hijo que tal presente me enbió, que mejor me sabrá lo que dél mandaré hazer que no el yantar que tengo de yantar.

Y assentóse en un grand escaño [466] en un corral [467] y mandó traer quatro cavallos muy bravos, y encima dellos sendos escuderos que los supiessen bien aguijar. Y mandó atar a Tomillas cada braço y cada pierna a la cola de cada cavallo muy bien con rezias cuerdas, en manera que no se pudiese desatar. Y cada uno dellos aguijó muy reziamente su cavallo yendo cada uno por su parte.


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