El emperador y Mergelina dieron muchas gracias a Dios por el bien que le havía hecho, y
loaron mucho a Enrique. Y Mergelina dixo a los reyes:Id a desarmar a Enrique en aquel
palacio mayor, y después idvos a holgar a vuestras posadas, y vernéis luego porque
tenemos de hazer otra cosa.
Aquel día fueron bien pensados y
estuvieron de vagar. [362]
Otro día de mañana los reyes con Enrique vinieron ante el emperador y dixeron:
Enperador, señor, grand
razón es que a Enrique deis grand galardón y grand honra, ca bien vos lo ha merecido. E
bien vos dezimos verdad que bien cremos que mejor que él en el mundo no come pan.
Y el empera/dor [f. 30r] Manuel tomó a Enrique por la
mano y púsolo a par de sí y dixo:
Amigo Enrique, quiérovos
preguntar si sois cavallero o sois por armar, que sabed que grand plazer he de vos
alcançar en mi grand honra.
Respondió Enrique:
Aún só por armar.
E dixo el emperador:
Ceñirvos quiero la espada, a
vuestra honra haré.
Mas grand vergüença ovo Enrique y
dixo:
Emperador, no lo tengáis a
mal, que quando ove ganado el Sepulcro Santo y la Santa Vera Cruz y la puse sobre el
altar, aconsejáronme ricos onbres que quando quisiesse ser cavallero que de encima de
aquel altar tomase la espada, y que no quisiesse ser cavallero de otro onbre carnal. Y no
quiero tomar de vos la espada, y no lo tengáis a mal.
E respondió la infanta Mergelina y
dixo:
Ruégovos, Enrique, quanto
rogar vos puedo, que pues de mano de mi padre no os queréis ceñir la espada, que la
queráis ceñir de mi mano, ca hija só de emperador y de emperatriz mucho honrada y de
alto linaje, e yo tal só en mi cuerpo como el día que fui [*] nacida.
Enrique [*] ovo muy grand vergüença y
dixo:
Quiérolo hazer, infanta,
porque vuestro ruego no quede menospreciado.
E Mergelina le ciñó la espada y
dióle una pezcoçada, [363]
como es costunbre de cavallería, y díxole:
Niénbresevos, amigo, en las
batallas que fuerdes cómo yo vos ceñí la espada.
E sonrióse Enrique y començóla
de mirar y dixo:
Infanta, señora, sacado me
havéis de la costunbre de la tierra donde yo só nacido y natural, ca sabed que dueña
que haze cavallero no da orejada [364]
mas bésala [*] a todo su
[*] plazer tres vezes.
Res/pondió [f. 30v] Mergelina y dixo:
Amigo, no quiero que perdáis
el uso de vuestra tierra. Por esso no quedará. Vos pedís tres besos, yo os quiero dar
seis.
Y luego, ante todos, assí lo hizo
sin ninguna vergüença.
E don Manuel, el emperador,
mandólo luego asentar en su silla del imperio y santiguólo y bendíxolo. Y de aí mandó
a los reyes y a quantos en la ciudad eran que lo recibiesen por señor. Y quando todos le
ovieron fecho omenaje, pusiéronle la corona del inperio. E dixo Manuel, el emperador:
Amigo, ya veis esta honra que
vos he hecho, y porque sea [*]
más conplida vos sois por casar y yo no tengo más de aquesta hija que después de mis
días ha de heredar el imperio. Por esso os quiero casar con ella y daros el imperio, que
bien creo que aunque [*]
vos seáis bueno, que en tiempo del mundo no podríades mejor casar.
Respondió Enrique y dixo:
Muchas gracias emperador,
señor, por quanto bien y por quanta honra me hazéis que, comoquier que yo sea bueno y de
buen linaje, lo que vos dezís es todo verdad.
Y las bodas fueron hechas muy
grandes y muy complidas de alegrías. Y después que Enrique ovo estado allí un poco de
tienpo con su muger, la enperatriz, estando una noche despierto en su cama, començó
mucho a pensar en la traición que el conde Tomillas havía hecho a doña Oliva, su madre,
diziendo entre sí que en mal punto él oviera nacido si él no lo vengasse, e que le
parescía ser cosa muy mala ser él tan viejo y su madre no ser vengada, pues fue assí [f. 31r] desonrada y tan cuitada como
él la havía dexado.
Y estando en este cuidado dio un
grand sospiro. E Mergelina oyólo y dixo:
Amigo, ¿qué havéis deste
casamiento vuestro y mio? Si vos por aventura os havéis arrepentido, no lo deviérades
hazer, ca yo vos di este imperio con seis reyes nuestros vassallos y todas las otras
gentes que tenéis a vuestro mandar. Y si havéis tomado algún despagamiento [365] dezídmelo, de mí o de la
tierra, y no me lo queráis negar.
Enrique como estava enojado no le
quiso negar la verdad y dixo:
Amiga, señora, de todo lo
que vos dezís no tengo por qué tener algún pensamiento, ca mucho me tengo por bien
casado con vos y por mucho honrado con este imperio que por vos tengo. [*] Mas estó pensando en cómo
me partí muy niño de mi madre, la infanta doña Oliva, y con muy grand traición que le
levantó el traidor del conde Tomillas y hízola partir del duque de La Rocha, mi padre; y
tanto hizo que mi padre se uvo de casar con su hija Aldigón, por donde yo no quise más
bevir de allí adelante si no tornavan a mi madre con mi padre y que la honrasse [*] assí como de ante solía. E
vengaréme del [*]
traidor del conde Tomillas. |