I. El mundo de
la lengua
El bilingüismo
y los contactos de lenguas producen cambios que, según opinión bastante
generalizada, no son deseables porque pueden deteriorar la lengua
y porque pueden llevar a la falta de comprensión (diapositiva).
a.1)
Deterioro de la lengua, en general
Está muy extendida
una imagen de la lengua según la cual esta debería ser lo más pura
e impoluta posible (diapositiva),
puesto que la impureza solo produce resultados indeseables (diapositiva).
Además la lengua suele concebirse como un organismo vivo, susceptible,
por lo tanto, de ser infectado o contaminado (diapositiva).
Pero, ¿cómo
puede llegar a degenerar una lengua?
Según la interpretación
popular, todo cambio conduce a una degeneración (diapositiva).
Sin embargo, es interesante observar cuáles han sido los resultados
de esa degeneración, como se aprecia en las sucesivas versiones
de la parábola del hijo pródigo en inglés (diapositiva).
Paradójicamente, la última de esas versiones es la que más cerca
está de lo que hoy se considera buen uso del inglés.
Es evidente
que las lenguas cambian, pero no lo es tanto que el cambio produzca
una degeneración. ¿A qué llamaría un lingüista degeneración
o deterioro?
«Cuando
una lengua es ya incapaz de expresar las ideas, los conceptos, los
pensamientos, los deseos, las esperanzas, los miedos, las plegarias,
los rencores, los insultos, en fin todo lo que los hablantes deseen
expresar, se puede decir que esa lengua se ha deteriorado»
(diapositiva).
Ocurre, sin
embargo, que los lingüistas nunca han encontrado semejante tipo
de lenguas o variedades.
a.2.)
Contacto de lenguas
A menudo se
leen lamentos sobre cómo unas lenguas (frecuentemente el inglés)
contaminan a otras lenguas mediante el contacto (diapositiva)
y critican las mezclas de lenguas distintas, como el italiano y
el inglés («italiese») o el español y el inglés («espanglish»)
(diapositiva). Sin embargo,
ninguna lengua permanece en estado puro y el inglés, menos que ninguna.
Pensemos en las diferencias que existen entre el Middle English
y el Old English (diapositiva).
En el texto se aprecian, no solo evoluciones propias de la historia
del inglés, sino préstamos procedentes del francés normando, que
ejerció una gran influencia sobre el inglés en todos los niveles.
En resumen,
el sentido común —al que los lingüistas apelan a menudo, dado que
casi siempre está equivocado en materia lingüística, como en otras
ciencias— nos dirá que el contacto entre lenguas tiene un enorme
potencial para el enriquecimiento de las lenguas, más que para su
degeneración (diapositiva).
Pero, ¿y la inteligibilidad?
b)
La inteligibilidad
No hay noticia
de ninguna comunidad de habla en la que los padres no entiendan
a sus hijos, o viceversa, como consecuencia de cambios como los
que se han comentado antes. Sin embargo, la gente tiene miedo de
que los cambios lingüísticos, especialmente los cambios producidos
por el contacto, puedan llevar a la completa ininteligibilidad.
Se tiene la idea de que el «italiese» solo puede ser
comprendido por los jóvenes y la gente inteligente (diapositiva).
Pero sabemos que ni los préstamos léxicos ni siquiera la alternancia
de lenguas provocan que las lenguas se conviertan en ininteligibles.
De hecho, la incorporación de nuevos elementos a una lengua, incluso
extranjeros, forma parte de su desarrollo natural, algo que los
miembros de la comunidad de habla aceptan sin dificultad. Y mucho
más el hablante como individuo.
Ocurre demasiado
a menudo que la cuestión tiene que ver con el dialecto o la lengua
que se habla y no realmente con la inteligibilidad, como se desprende
de la opinión de un televidente del programa Oprah Winfrey Show
(diapositiva). Incluso cuando
se produce una auténtica falta de comprensión afloran factores que
no son lingüísticos (diapositiva).
II. El
mundo del individuo: Los supuestos problemas de la adquisición
de lenguas
a)
Confusión y dominio de las lenguas
Es común la
creencia de que la adquisición simultánea de dos lenguas crea problemas.
Se piensa que los cerebros en desarrollo de los niños no trabajan
bien, que se les crea confusión, que se retrasa su adquisición y
que acaban por no aprender bien ninguna lengua (diapositiva).
Pero la realidad es que los niños no acaban estando más confundidos
o teniendo menos habilidad en una lengua que en otra. Zentella (1997)
ha demostrado que, en el 75% de las alternancias de lenguas en un
barrio puertorriqueño de Nueva York, los hablantes sabían decir
perfectamente lo que dijeron en las dos lenguas. Y la estimación
es prudente (diapositiva).
¿Y cómo
se produce la mezcla de lenguas en la gente?
La alternancia
de lenguas puede presentar varias formas: interoracional e intraoracional
(diapositiva). Shana Poplack
(1980) ha demostrado que los hablantes que alternan dos lenguas
dentro de los límites de una oración son los que presentan un mejor
dominio de las dos lenguas implicadas. Numerosos estudios han demostrado
que la alternancia de lenguas (y, en general, el uso de más de una
lengua) es índice del dominio no solo de las dos lenguas, sino también
de las sutiles reglas de uso de esas lenguas dentro de la comunidad
de habla.
En resumen,
los bilingües no cambian de lengua ni mezclan dos lenguas por no
conocer bien una lengua o la otra. Todos los estudios que se han
hecho de esa conducta lingüística muestran que es voluntaria y que
se ajusta a unas reglas (diapositiva).
Véase el ejemplo
del Noreste de China, donde se habla chino y coreano (diapositiva).
Cuando X se
dirige a J (hermana mayor de C), nótese que ella usa mucho más el
coreano que con C (buen amigo de X). El coreano es muy exigente
con la elección de las formas de tratamiento, mucho más complejas
que, por ejemplo, usted y tú en español, y X elige
esta lengua, antes que el chino, que no hace esa distinción, cuando
se dirige a J, de mayor edad, como una forma de respeto que, en
este caso, viene determinada por la elección de lengua, no por el
salto indiscriminado de una lengua a otra.
Véase el gráfico
de elección de lengua según el interlocutor (diapositiva).
b)
Inteligencia
También se
piensa a veces que muchos niños no son lo suficientemente inteligentes
como para aprender otras lenguas, aunque ningún estudio serio sobre
adquisición de segundas lenguas ha encontrado correlación alguna
entre la inteligencia y el aprendizaje de lenguas (diapositiva).
c)
El semilingüismo
Se ha llegado
a temer que algunos niños caigan en el semilingüismo (dominio insuficiente
de las dos lenguas) (diapositiva).
d)
Las lenguas difíciles
De igual modo
se llega a pensar que, como las lenguas son diferentes, unas son
más difíciles que otras (diapositiva)
(diapositiva). Pero, ni existen
lenguas más fáciles o más difíciles ni son tan diferentes entre
sí (diapositiva) porque, cuando
una lengua parece más fácil en un aspecto, puede resultar muy complicada
en otro (diapositiva).
Por ejemplo:
cuando se hacen preguntas en inglés, se recurre a un complejo proceso
de uso de un verbo auxiliar, pero las desinencias del inglés son
más sencillas; cuando se pregunta en español, no se usa la compleja
forma auxiliar del inglés, pero es posible utilizar más de un orden
de palabras; cuando se hace una pregunta en xhosa, sencillamente
se eleva el tono de voz, pero existe un sistema muy rico de marcas
nominales; y cuando se pregunta en polaco, simplemente se utiliza
el prefijo interrogativo czy, en cambio el polaco tiene una
morfología verbal y nominal muy complicada.
Lo que parece
fácil en una lengua, puede suponer considerables dificultades en
otras áreas de la estructura de esa misma lengua.
III. El
fin último
Parece que
el ideal popular es que los niños acaben hablando en poco tiempo
como si hubieran nacido en la comunidad en la que viven. Ese parece
el fin último (diapositiva)
(diapositiva).
IV. ¿Cómo
puede ser todo esto?
La lingüística
no es una ciencia pública; no tiene autoridad de ningún tipo. La
gente normal cree que tiene suficiente información sobre la lengua
y, como consecuencia de ello, las teorías populares para explicarla
siguen existiendo (diapositiva).
Sin embargo,
como he intentado aclarar, la investigación lingüística ha demostrado
que muchas de las creencias populares sobre la lengua, incluida
la de que las lenguas existen fuera del cerebro de los hablantes,
de hecho, no son ciertas.
Esperemos que
la opinión de los científicos, y no la opinión popular, sea la que
acabe triunfando en la interpretación del bilingüismo, así como
de otros importantes aspectos sociales de la habilidad y el uso
lingüísticos.
* NOTA:
Traducción
y adaptación de Francisco Moreno Fernández. Este
texto es una transcripción de la ponencia que el autor presentó
en este simposio mediante diapositivas y documentos gráficos.
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