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Francisco Gimeno Menéndez
El desplazamiento lingüístico del español
por el inglés en la prensa hispana de Estados Unidos
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1. Introducción
Sustitución lingüística y cambio lingüístico
son términos distintos y no deben confundirse, aunque se encuentren
estrechamente relacionados. En el amplio marco sociocultural del contacto
lingüístico, U. Weinreich (1953, págs. 236-243)
describió la sustitución lingüística (ing.
language shift) como el desplazamiento del uso habitual de
una lengua por el de otra. El análisis de dichas situaciones
plantearía las diversas funciones sociales de las lenguas implicadas,
ya que podría darse un desplazamiento parcial de una variedad
en ciertas situaciones, pero podría conservarse en otros contextos. |
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Dentro de un análisis de la relación directa entre
el bilingüismo y los préstamos de los inmigrantes noruegos
en los EE.UU., E. Haugen (1953/1969, pág. 370 y sig.) se
planteó la dirección de la presión lingüística
sobre la diferencia en el prestigio de los hablantes de las dos
lenguas. La sustitución lingüística en una típica
comunidad de inmigrantes se basaría en la relación
entre el monolingüismo o el bilingüismo de los miembros
de la lengua minoritaria y su nivel de competencia (mínima
o máxima) en cada lengua, dentro de tres generaciones sucesivas
de hablantes. A partir del monolingüismo nativo de los adultos
inmigrantes, las fases del proceso del desplazamiento lingüístico
de la variedad minoritaria (A) por la mayoritaria (B) serían:
a) bilingüismo de los adultos de la primera generación,
al principio con una limitada competencia lingüística
en la lengua mayoritaria (Ab);
b) bilingüismo de los niños de la segunda generación,
con una plena competencia en la lengua mayoritaria (AB) y posteriormente
con una competencia disminuida en la lengua minoritaria (aB),
perdida su fluidez por la falta de práctica, y
c) monolingüismo de los niños de la tercera
generación en la nueva lengua mayoritaria (B).
Ahora bien, situar actualmente la dinámica sustitutiva de
algunas lenguas minoritarias entre coordenadas monolingües
o bilingües sería simplista y erróneo, y cabría
remitirse a las situaciones más complejas de existencia o
no de diferenciación funcional de las variedades implicadas,
con movilidad social o sin ella, y, en general, a los estudios sobre
la conservación y la sustitución lingüística,
donde se contemplen todas las variables lingüísticas,
sociales y culturales del amplio marco social del contacto de lenguas.
La mayor parte de la investigación sobre este tema es descriptiva,
y no contamos con una teoría general sobre la conservación
y sustitución lingüística. El bilingüismo
no es, pues, una condición suficiente para provocar una sustitución
lingüística, aunque a veces pueda ser necesario.
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1.1. El influjo del inglés en las lenguas europeas (y
particularmente, en el español) es hoy la primera cuestión
de debate, y ha tenido un incremento tan importante durante las pasadas
décadas que supera en número de préstamos y anglicismos
léxicos y en términos de repercusiones sociales todos
los contactos entre las lenguas románicas en conjunto. La difusión
del inglés como lengua de la ciencia, tecnología y economía
envuelve un desplazamiento de las otras lenguas europeas, y plantea
un riesgo de provocar situaciones de diglosia amplia y de conflicto
lingüístico. Los medios de comunicación social
(y sobre todo la prensa escrita) aparecen como uno de los impulsores
básicos de una globalización de la cultura y de una
anglofilia, que ha potenciado la utilización de una lingua
franca específica dentro de una sociedad global (vid.
E. Lorenzo, 1987, 1996). |
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El objetivo específico de la ponencia es el examen del proceso
de la trasferencia léxica, a través de un estudio cuantitativo
del impacto del anglicismo en el español de América
y de España. El análisis comparativo se ha verificado
sobre los diarios españoles más importantes por tamaño
y circulación de los Estados Unidos y de España, a partir
de un corpus representativo y un despojo sistemático. Entre
la prensa hispana diaria de los EE.UU. se seleccionaron El Diario,
La Prensa de Nueva York, La Opinión de Los Ángeles
y El Nuevo Día de San Juan de Puerto Rico. Entre la
prensa española diaria de España se tuvieron en cuenta
El País de Madrid, ABC de Madrid y La Vanguardia
de Barcelona. Cinco ejemplares de cada uno de ellos, en fechas consecutivas,
entre los años 1987 y 1990.
1.2. La prensa diaria tiene en la mayoría de los países
de lengua española una influencia cultural y política
elevada, especialmente entre los grupos y sectores socialmente más
relevantes, que son los creadores de opinión y los referentes
en los contextos sociales, culturales y políticos. Según
la UNESCO, la lectura de diarios (como hecho social y cultural) es
uno de los indicadores de desarrollo natural de las naciones, junto
con los valores de alfabetización, el nivel de escolarización
y la amplitud de las cifras normativas. Dada la inexistencia en la
mayoría de los países hispanoamericanos de evaluaciones
estadísticas fiables, B. Díaz Nosty (1999) ha planteado
en un análisis dedicado a la difusión de la prensa diaria
en lengua española la hipótesis de que el alcance cultural
de la lectura de la prensa diaria escrita en español es muy
bajo, en relación con los que se conocen en otros espacios
de expresión lingüística territorialmente diseminados
(como son el anglófono y el francófono). Esta situación
es especialmente pobre en los 19 países hispanoamericanos,
donde el índice medio de difusión estimada es de 38,1
ejemplares por cada 1 000 habitantes, el cual está muy alejado
del umbral de desarrollo del medio, cifrado en los años setenta
del pasado siglo por la UNESCO en 100 ejemplares por cada 1 000 habitantes. |
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En España la difusión de la prensa en el año
1997 fue de 104,8 ejemplares por cada 1 000 habitantes, una de las
cifras más bajas de Europa. Asimismo, Puerto Rico posee un
alto nivel de instrucción pública, con una difusión
relativa estimada de 72,3 ejemplares por cada 1 000 habitantes, la
cual es (junto a la de Uruguay y Argentina) la más elevada
de Hispanoamérica. El universo de diarios escritos en lengua
española se sitúa en una cifra próxima a los
960 títulos, con una difusión conjunta de 15 906 000
ejemplares diarios, y este volumen se corresponde con un índice
medio de difusión estimada de 45,7 ejemplares por cada 1 000
habitantes. La inversión social y cultural de la lengua española
que hace la prensa diaria es extremadamente baja, propia de los países
en vía de desarrollo, y contrasta marcadamente con la de otras
lenguas. La escasa proyección de la prensa diaria escrita en
lengua española revela la preponderancia del medio audiovisual
en las prácticas de consumos informativos y de comunicación
(vid. F. Lázaro, 1987; M. Alvar, 1993b).
En el mercado local de Estados Unidos hay aproximadamente 1 485 periódicos
diarios y 8 200 semanales. A. Morales (2001) ha ofrecido unos interesantes
datos sobre los medios de comunicación y publicaciones hispanas
en los Estados Unidos, en general, y los periódicos y revistas,
en particular. La prensa hispana en los Estados Unidos comenzó
en 1808 en Nueva Orleans con un periódico comercial, El
Misissipí, que ofrecía la traducción al inglés
de muchos de sus artículos y cuyos anuncios estaban en inglés.
En la actualidad existen más de 300 periódicos hispanos
(en español o inglés) de gran tirada con circulación
nacional o regional, además de revistas y publicaciones de
negocios. Según los datos del censo de 1990, el nivel de lectura
de los hispanos presentaba índices un tanto bajos y muy imprecisos,
y oscilaba entre un 60 y un 72,4%, frente a un 85% del resto. El
Nuevo Herald (Miami), La Opinión (Los Ángeles),
Diario Las Américas (Miami), El Diario, La Prensa (NuevaYork)
y Noticias del Mundo (Nueva York) son los periódicos
hispanos más representativos por tamaño y circulación. |
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1.3. Han pasado ya algunos años desde la definición
clásica de la diglosia estricta de C. A. Ferguson y de la
modificación de la diglosia amplia de J. A. Fishman, y todavía
se discute el acierto y la fortuna de la nueva elaboración.
Nuestra hipótesis de trabajo pretende soluciones comprensivas
y explicativas, con la valoración prácticamente ecléctica
de la difusión y utilización de los distintos conceptos
y las diversas denominaciones, dentro de una respuesta a los nuevos
desafíos que presenta la investigación sociolingüística
en marcos más amplios de normalización o sustitución
lingüística y de una historia global de la lengua. A
pesar de que no se ha discutido el fondo de la cuestión,
debe tenerse en cuenta que la propuesta de C. A. Ferguson (1959)
intentaba caracterizar minuciosamente una determinada situación
sociocultural (diglosia) en el desarrollo de la estandarización
lingüística, y vislumbrar los problemas que planteaba
la descripción en la tipología lingüística
y la comprensión del cambio lingüístico en la
lingüística histórica (vid. F. Gimeno,
1990, 1995).
Con la distinción de una «diglosia estricta»
(o clásica) y diversos subtipos de «diglosia amplia»
(de lenguas diferentes, sociolectos distintos, registros diversos...)
salvaguardamos en estos momentos la operatividad de la investigación
sociolingüística, donde hemos de recordar que la aplicación
del concepto original se ejemplificó en cuatro casos no totalmente
equiparables y homogéneos. Por otra parte, ya no sólo
es fundamental la característica del uso condicionado o reglamentado
de cada variedad con una función social diferente, sino también
la estabilidad de la situación, junto a la movilidad social
(con el desplazamiento lingüístico correspondiente)
que facilita la enseñanza de la variedad alta (A). De esta
manera se contribuye a una mejor comprensión de las relaciones
que se plantean entre la situación diglósica amplia
(relativamente estable con movilidad social) y el «conflicto
lingüístico» (o dinamización de la configuración
estática de la diglosia amplia sin movilidad social, dentro
de una dinámica progresiva de sustitución lingüística)
(vid. L. V. Aracil, 1965; B. Montoya y F. Gimeno, 1995; F.
Gimeno, 2000). Además, responde a la necesidad creciente
de precisión y univocidad de la terminología científica,
con el fin de superar las limitaciones y deficiencias del pasado.
El modelo general de la sustitución lingüística
revela la progresiva reducción en las funciones de la lengua
no hegemónica: el desplazamiento comienza con el abandono
de una variedad lingüística en los contextos públicos
y formales (y su restricción a las funciones familiares e
informales), y acaba con su desaparición, cuando se interrumpe
la trasmisión familiar de dicha variedad a los hijos. Además,
el desplazamiento se hace gradual en un ámbito de uso determinado,
de manera que la variedad recesiva pasa por una etapa de utilización
variable, antes del uso exclusivo de la variedad mayoritaria. Asimismo,
la sustitución lingüística fomenta la simplificación
sintáctica y léxica de la variedad recesiva, los cambios
de código y los calcos, los cuales responden a problemas
generales de atrofia lingüística ( ing. linguistic
attrition) (vid. S. Gal, 1979, 1996; K. Hyltenstam y
C. Stroud, 1996; F. Gimeno, 1981, 1984, 1986).
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2. El proceso de trasferencia léxica
La alternancia entre distintas lenguas particulares ha originado investigaciones
encaminadas a conocer dónde y bajo qué condiciones existe
interferencia, cambio de código (ing. code-switching),
calco o préstamo, bien a través de la cantidad de formas
híbridas obtenidas en muestras de hablas, bien a partir de
los informes facilitados por los propios bilingües sobre las
actitudes hacia las variedades lingüísticas. Por otro
lado, la aproximación variacionista se basa, entre otros principios,
en la delimitación del contexto variable, es decir,
en la determinación de los rasgos lingüísticos
variables que sustentan las frecuencias particulares de aplicación
de la regla variable, en función del entorno lingüístico
y del contexto social (vid. S. Poplack, 1988). |
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2.1. La situación sociolingüística de
contacto entre lenguas plantea tres procesos (convergencia, no convergencia
y divergencia), y nos sugiere que los grupos sociales están
continuamente modificando su variedad para reducir, mantener o acentuar
las diferencias lingüísticas (y sociales), en función
de su percepción del contexto de interacción.
Por otra parte, se han planteado dos clases de convergencia sintáctica:
a) directa, en la que hay interferencia de las
características sintácticas de una de las lenguas
sobre la otra, y
b) indirecta, donde se da en una o en ambas lenguas
el reemplazo de las características sintácticas
propias de cada una por las correspondientes compartidas por ambas
lenguas.
Particularmente, esta segunda posibilidad es la que parece haber
recibido mayor apoyo empírico en situaciones multilingües,
ya que los hablantes pueden manejar inconscientemente los elementos
opcionales y las variaciones estilísticas de las lenguas,
de modo que sin violentar las reglas de ninguna de ellas puedan
optar por soluciones coincidentes (vid. A. Morales, 1986,
pág. 29 y sigs.).
En líneas generales, la covariación de dos o más
(sub)sistemas en el repertorio lingüístico de una comunidad
de habla debe inscribirse dentro de las soluciones siguientes:
a) interferencia, cambio de código y calco,
entendidos como uso alternativo de dos variedades en el mismo
enunciado, oración, constituyente o segmento;
b) amalgama, o reestructuración lingüística
de dos variedades particulares en una nueva gramática (L3),
y
c) sustitución lingüística, como
abandono de una variedad particular (B) en beneficio de otra (A).
Las tres primeras (interferencia, cambio de código y calco)
pueden relacionarse con la amalgama y con el grado y dirección
de la sustitución lingüística. La criollización
(o amalgama) y la sustitución lingüística representan
dos dinámicas mutuamente excluyentes, si bien las relaciones
y conexiones entre ambos procesos pueden ofrecer una aportación
especial, en función de las diversas situaciones sociolingüísticas.
En particular, la criollización (al contrario que la sustitución
lingüística) tiende hacia un sistema más complejo
morfológica y sintácticamente. Con todo, ya nos permite
formular una hipótesis general acerca de una configuración
del cambio lingüístico sobre las situaciones del contacto
de lenguas.
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El estudio de los préstamos ha estado preocupado generalmente
por los resultados, mientras que se desatendían los procesos
involucrados en su trasmisión. Además, la posibilidad
de que haya interferencias efímeras ha determinado a ciertos
autores a considerarlas de un modo vago como cambios de código.
Frente a ellos, hemos ofrecido una tipología del préstamo
en función de la presencia o ausencia de integración
lingüística y social, a pesar de que es difícil
determinar los varios grados de integración y de que la discusión
del proceso de trasferencia léxica lleva más de 60 años.
El modo de trasferencia nos sugeriría los posibles aspectos
dinámicos del proceso de integración lingüística
y social de los préstamos, el cual englobaría la propia
delimitación concreta de los diversos tipos de trasferencia
(es decir, interferencia, cambio de código y préstamo).
Por lo demás, nuestra posición es clara a este respecto.
No hay lengua totalmente exenta de mezclas, ni sistema lingüístico
que no sea resultado del mestizaje lingüístico. En un
mundo presidido por las tecnologías de la información
y de las telecomunicaciones puede afirmarse que no hay lenguas puras,
como no hay culturas ni sociedades puras. En general, la sustitución
lingüística se verifica dentro de un proceso complejo
de mestizaje social, cultural y lingüístico.
La lengua cambia incesantemente, porque no está hecha, y se
renueva continuamente por la actividad lingüística de
sus hablantes, en un marco de permanencia y continuidad histórica,
que al mismo tiempo asegura su funcionamiento. Asimismo, la lengua
no cambia por niveles lingüísticos o en función
de un mayor o menor porcentaje de anglicismos, sino por transiciones
continuas de la gramática social de la comunidad de habla,
y supone una reestructuración constante y regular de la gramática
multilectal de las sucesivas generaciones de hablantes, dentro de
la comunidad de habla. |
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2.2. La clasificación más sistemática
de la terminología del desarrollo del préstamo se la
debemos a E. Haugen (1950). Posteriormente (1953/1969, pág.
402 y sig.) revisó dicha tipología formal, desde una
mayor atención a la comprensión del proceso de integración
lingüística del préstamo, y partió de la
distinción de dos grandes apartados, de acuerdo con el alcance
de la sustitución lexemática nula o completa de la palabra
extranjera: 1) préstamo, que presenta importación
lexemática parcial o total; y 2) calco, que exhibe sustitución
lexemática sin importación.
A su vez, el primero se subdivide en: a) préstamo
puro, con importación lexemática total, y b)
híbrido, con importación y sustitución
morfemática, ya nuclear o marginal según la parte importada.
Dentro de los «híbridos», E. Haugen diferenciaba
entre los casos de:
a) raíz híbrida (ing. blended
stem), si presenta sustitución de lexema no significativo,
y se trataría de un caso aislado;
b) derivado híbrido ( ing. blended derivative),
cuando el morfema significativo sustituye al extranjero (p. ej.
rock-ero y sandwich-ería), y
c) compuesto híbrido (ing. blended compound),
si exhibe sustitución de lexemas independientes («nuclear»
o «marginal» si se importa o no el lexema) (p. ej.
casa trailer remolque habitable y full equipo
equipo completo).
Los calcos pueden dividirse en extensiones y creaciones.
Mientras que las extensiones no importan ningún orden
nuevo y sus significados responden a una ampliación de la
acepción original, las creaciones presentan un nuevo
orden y son adquisiciones nuevas en la lengua, aunque pueden ser
una derivación, palabra compuesta o frase.
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A partir de la semejanza fonética o semántica entre
los vocablos nativos y foráneos, las extensiones o
calcos semánticos se subdividen en:
a) homófonos, si la similitud es puramente
fonética. Así, p. ej., aplicar (< ing.
to apply for solicitar algo), locación
(< ing. location ubicación) y facilidades
(< ing. facilities instalaciones);
b) homólogos, si la afinidad es fonética
y semántica. Así, p. ej., audiencia (<
ing. audience público en un concierto de música)
y comerciales (< ing. commercial anuncios
de radio y televisión), y
c) sinónimos, si la superposición
es sólo semántica. P. ej. abanico (< ing.
fan ventilador).
En las creaciones o calcos léxicos el único
material importado es el modelo global del compuesto o derivativo
con su significado, pero los lexemas foráneos han sido completamente
sustituidos por los autóctonos. Así, p. ej., la palabra
rascacielos ha analizado los lexemas del ing. skyscraper
y los ha reemplazado con unos de significado equivalente. A su vez,
las creaciones se subdividen en:
a) literales, si presenta un orden idéntico
al modelo, p. ej. reunión en la cumbre (< ing.
meeting at the summit reunión cumbre),
y
b) aproximadas, si es diferente, p. ej. tiempo
completo (< ing. full time jornada completa)
y cuarto de familia (< ing. family room cuarto
de estar).
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2.3. El cambio de código es el uso de dos lenguas
por un solo hablante en el trascurso de una conversación, bien
se trate de simples ítems léxicos, frases u oraciones.
Así, p. ej., bachelor, basketball, camper, compact disc,
full equipped, software, spoiler..., en el contexto de la prensa
española de los Estados Unidos y de España, o I told
him that pa´que la trajera ligero, le dije esto para
que la trajera ligero, dentro del registro español puertorriqueño
informal de la comunidad de habla puertorriqueña de Nueva York
(vid. infra). En términos de la estructura superficial,
el cambio de código puede implicar unidades lingüísticas
de diferentes clases: enunciados, oraciones, frases, simples palabras,
constituyentes y segmentos, muletillas, interjecciones y modismos.
A pesar de que varios sociolingüistas han intentado hacer distinciones
entre ellas, es difícil plantear caracterizaciones claras,
y es más importante reconocer que el cambio de código
está sujeto a las mismas restricciones, y refleja tanto las
gradaciones de convergencia sintáctica, como las relaciones
entre las dimensiones lingüísticas, pragmáticas
y comunicativas de los códigos.
El estudio del cambio de código ha comenzado recientemente,
y superada ya una fase de consideración negativa se ha evaluado
de una manera positiva, aunque como un fenómeno de transición,
bien socialmente como parte del proceso de sustitución lingüística,
bien históricamente como cambio lingüístico por
convergencia. Últimamente, los hablantes consideran cada vez
más el cambio de código auténtico y práctico,
y los investigadores lo examinan como una importante fuente de evidencia
para el análisis de la competencia comunicativa de los bilingües,
que tiene implicaciones para la lingüística general y
la psicolingüística. M. Heller y C. W. Pfaff (1996) han
ofrecido un estado último de la cuestión, y han intentado
mostrar la amplitud del campo de investigación sobre el cambio
de código, el cual ha tenido como objetivo la comprensión
de las relaciones entre los procesos lingüísticos, cognitivos
y sociales. Si la investigación primera tendía a enfocarse
separadamente desde cada una de estas parcelas, en nuestros días
se ha progresado mucho con su integración. |
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Dentro de los aspectos lingüísticos, los intentos de especificar
las características del cambio de código conversacional
frente al préstamo en los años setenta del pasado siglo
motivaron la proliferación de términos como cambio
de código, mezcla de códigos y lengua mixta,
a fin de asumir las cuestiones de la gramaticalidad o no gramaticalidad
del fragmento del habla mixta, la naturaleza de la competencia de
los hablantes en ambas lenguas y la relación entre el cambio
de código y el cambio lingüístico. Mientras que
la mayor parte de los ejemplos del cambio de código parece
seguir las reglas de ambas lenguas, la mezcla de códigos viola
las reglas de una o de ambas lenguas.
S. Poplack (1980; 1981) ha sugerido que en el comportamiento lingüístico
de un hablante bilingüe equilibrado, el cambio de código
puede ocurrir en diferentes niveles de la estructura lingüística
(intraoracional, interoracional y emblemático), y puede ser
fluido o señalizado (= ing. flagged).
El primero se considera como auténtico y se produce sin violencia,
pausa o duda, o sin pretensión de efecto retórico alguno.
El cambio de código señalizado se utiliza como una estrategia
del discurso para atraer la atención con diferentes propósitos
(p. ej., la palabra justa, el comentario metalingüístico,
la repetición o la traducción, etc.), y desempeña
una función retórica o discursiva, de manera que aparece
marcado mediante una pausa en la frontera de la alternancia, la cual
hace superflua una condición sintáctica de gramaticalidad.
El tipo emblemático (o «de etiqueta») se caracteriza
por una mayor incidencia de modismos, interjecciones, sustantivos
aislados y muletillas ( ing. tags), y puede ser colocado en
casi cualquier punto de la oración sin temor a violar una regla
sintáctica. El interoracional ocurre en una frontera de la
oración en la que cada una pertenece a una lengua distinta,
y requiere una fluidez más grande en ambas lenguas que el tipo
emblemático, ya que las secciones mayores del enunciado deben
ajustarse a las reglas de ambas lenguas. Así p. ej., «Sometimes
I'll start a sentence in English y termino en español»,
Algunas veces empiezo una oración en inglés y
la termino en español. Además, tanto estos dos
tipos como el intraoracional pueden encontrarse dentro de un mismo
discurso. |
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2.4. En nuestros días, el análisis del proceso
de trasferencia léxica debe comenzar con un estudio del comportamiento
de los hablantes bilingües. Mientras que el préstamo puede
darse en el discurso de hablantes monolingües, el cambio de código
y el calco implican siempre algún grado de competencia bilingüe.
Nuestra investigación parte de las aportaciones sociolingüísticas
del multilingüismo y de la abierta diferenciación entre
el anglicismo léxico y el préstamo integrado. En la
medida en que el préstamo integrado conlleva una integración
lingüística y social del modelo, debe considerarse ya
como parte de la gramática social de la comunidad de habla
(y desde luego de la gramática del hablante). El anglicismo
léxico caracterizaría bien la interferencia, bien el
cambio de código (y el préstamo no integrado), bien
el calco léxico. Las dos manifestaciones que definen mejor
el proceso del contacto de lenguas son el cambio de código
y el calco.
La mayoría de los investigadores que se han ocupado del anglicismo
léxico no han separado claramente el acto inicial del proceso
lingüístico del contacto de lenguas y la aceptación
final del préstamo ya integrado, a consecuencia de la falta
de delimitación entre el proceso sociolingüístico
de trasferencia léxica y la discusión lexicográfica
sobre la procedencia última o inmediata del préstamo.
Es más, hasta nuestros días, este último análisis
es el que más generalmente se ha planteado, y ha sido bastante
ignorado cualquier reconocimiento de la dinámica concreta de
integración lingüística y social de los cambios
de código y de los calcos léxicos. De esta manera se
explica que hasta ahora se haya admitido generalmente bajo la denominación
de anglicismo todo préstamo de origen inglés (vid.
C. Pratt, 1980; H. López Morales, 1987). |
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Con nuestra investigación se superan las limitaciones del
pasado en el manejo de ese concepto amplio de anglicismo, y se ofrece
una estrategia precisa para la definición estricta de anglicismo.
Su caracterización debe partir, pues, de la delimitación
conocida entre la importación lexemática (total o
parcial) y la sustitución lexemática, por una parte,
y de la configuración ignorada de las diversas fases del
proceso de la trasferencia léxica, en función de la
integración lingüística y social, por la otra.
No de otro modo, se puede responder específicamente tanto
a las denominaciones impropias de anglicismos crudos o de anglicismos
patentes de nuestros días, como a la caprichosa ortografía
e inestabilidad fonética de los anglicismos (vid.
F. Gimeno y M. V. Gimeno, 1991, 1999; M. V. Gimeno y F. Gimeno,
1996).
Además, la comparación de los estándares escritos
de la prensa española de los Estados Unidos y de España
debe verificarse en lo que concierne a la introducción de
anglicismos léxicos, tanto a la cuantificación de
los tipos léxicos diferentes (ing. types) como de
los totales de ocurrencias ( ing. tokens) de los anglicismos
en el español de EE.UU. y de España. Es importante
distinguir entre el número de diferentes formas superficiales
foráneas y el número de ocurrencias de la misma forma
léxica, así como calcular los tipos léxicos
diferentes y el total de ocurrencias de las importaciones y de las
sustituciones léxicas.
Las variables lingüísticas dependientes que se seleccionaron
fueron, pues, los cambios de código y los calcos léxicos,
y se ha partido de la siguiente clasificación:
- cambios de código categóricos u obligatorios,
que siempre se cumplen;
- cambios de código variables, que presentan un número
suficiente de ocurrencias, y a las que les hemos aplicado un programa
estadístico descriptivo de superficie;
- calcos léxicos categóricos, y
- calcos léxicos variables.
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3. El anglicismo léxico: contribuciones sobre el español
de los Estados Unidos
Recientemente, numerosos sociolingüistas han centrado sus investigaciones
en el registro español oral de los Estados Unidos. Sin embargo,
sólo unos cuantos investigadores han mostrado interés
en el registro escrito, y pocas investigaciones se han planteado el
cambio de código escrito. En la década de los años
noventa, algunos estudios sobre el español de los Estados Unidos
se han planteado una visión amplia sobre los cambios lingüísticos
que ocurren tanto en el sistema lingüístico de las comunidades
hispanas bilingües, como en los aspectos sociales que evalúan
las proporciones de conservación y sustitución lingüística.
3.1. A. G. Ramírez (1992, págs. 183-210) ha ofrecido
una descripción global sobre el español de los Estados
Unidos, y señala que el contacto entre el inglés y el
español puede influir en todos los niveles del sistema de la
lengua (fonológico, morfológico, sintáctico,
léxico y semántico). A nivel léxico son innumerables
los ejemplos de trasferencias y préstamos del inglés
al español, y en menor grado, del español al inglés.
Los préstamos del inglés al español se pueden
clasificar según el tipo de adaptación, a saber: a)
fonológica (fútbol, galón, ril carrete
de pescar, etc.); b) morfológica (flirtear, lonchera
envase para el almuezo, taipista mecanógrafa,
etc.); c) extensión semántica (aplicación
solicitud, grosería tienda de comestibles,
registrar matricularse, etc.), y d) calcos (hielera,
escuela alta, alambrar, etc.). En el español del suroeste
de los EE.UU., el mayor número de préstamos se registra
en el campo léxico de los transportes, seguido por el de los
utensilios de la casa y el de las prendas de vestir. Los asuntos personales,
las relaciones sociales y la alimentación (los cuales están
íntimamente relacionados con la cultura propia del hispano)
se ven escasamente afectados por préstamos del inglés.
El cambio de código es un fenómeno común entre
bilingües, y puede ocurrir a nivel intraoracional o interoracional.
Entre las investigaciones sobre el cambio de código, señala
que algunas difieren en la frecuencia de los diferentes niveles de
la estructura lingüística. Así, p. ej., C. W. Pfaff
(1979) encontró que el 84% de cambios de código en las
oraciones bilingües del suroeste se relacionaba con cambios a
nivel de palabra, el 10% afectaba estructuras a nivel de frase y el
6% implicaba oraciones completas. Sin embargo, los resultados de S.
Poplack (1980) fueron distintos entre los hispanos bilingües
de Nueva York, aunque la metodología empleada fue distinta.
La frecuencia más alta fue para el cambio de código
de etiqueta (22,5%), seguido por el cambio interoracional (20,3%)
y el intraoracional (18,7%). A nivel de palabra encontró sólo
el 9,5%, muy distante del porcentaje de C. W. Pfaff. La tendencia
a seleccionar uno u otro tipo estaría en función de
las características lingüísticas de los hablantes.
Mientras que las personas bilingües que dominan bien ambas lenguas
tienden a hacer más cambios a nivel intraoracional, los hispanos
con mayor dominio del español utilizan cambios a nivel de palabra,
que corresponden a etiquetas, y responden a razones metafóricas
o estilísticas. |
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A. Morales (1992, pág. 154 y sigs.) ha aludido, dentro de
un verdadero estado de la cuestión sobre los aspectos lingüísticos
y sociolingüísticos del español de los EE.UU.,
a que la situación lingüística interna de las
comunidades hispanas de los EE.UU. es más crítica
que la sociolingüística, puesto que el español
no recibe la protección individual, educativa y oficial que
necesita para mantenerse como lengua de cultura. Sobre las consecuencias
del contacto entre el español y el inglés en el español
de los EE.UU. el panorama es todavía poco claro, ya que junto
a los problemas de índole metodológica se encuentran
las cuestiones teóricas relacionadas con la delimitación
entre procesos lingüísticos y sociales. El cambio de
código aparece frecuentemente en los hablantes hispanos bilingües,
y la mayoría de los datos proceden de las modalidades mexicano-americanas
y puertorriqueñas. La convivencia continua con el inglés
ha dado lugar a numerosos cambios, que caen bajo los términos
de sobregeneralización, simplificación y convergencia.
Los más estudiados, por lo menos en el inicio de las investigaciones,
han sido los léxicos. Hasta mediados de los años setenta
del pasado siglo se retrasaron los acercamientos sintácticos
y morfológicos, debido quizás al tan repetido axioma
de la inexpugnabilidad de los sistemas gramaticales, la cual hoy
ha quedado sólo reducida a los estratos básicos de
las lenguas.
Recientemente, A. Morales (1999) ha completado sus datos anteriores
con las tendencias de la lengua española en los Estados Unidos.
Según los datos de población de 1997, la distribución
de la población total estadounidense y de la hispana en función
de la generación es favorable a los estratos hispanos más
jóvenes: de 20 a 49 años, con un 46,6% frente a un
45% de la población general, y sobre todo de los menores
de 20 años, con un 39,2% sobre un 29,5% de la población
general. El español tendrá un crecimiento importante
en las primeras décadas del siglo XXI,
y las tasas migratorias y de natalidad de los hispanos son suficientes,
por ahora, para absorber la sustitución del español
por el inglés. Las encuestas de opinión plantean que
los hispanos quieren hablar inglés, y así lo demuestran
las encuestas de 1992, en las que más del 92% de los hispanos
respondieron que había que aprender inglés. A pesar
de las ventajas pedagógicas que tiene la enseñanza
de la lengua materna y los magníficos resultados de algunos
de estos programas, el panorama es complejo, ya que se le atribuyen
el descuido del inglés y la obtención de peores resultados,
y la opinión general (incluso la de los hispanos) es contraria
a la educación bilingüe.
En cuanto al censo de 1990, los datos indican que en los hablantes
de español se cumple el mismo proceso de sustitución
lingüística de tres generaciones que se lleva a cabo
en otros países en situaciones similares. La tercera generación
ya no habla español, y sólo una porción de
la segunda lo hace. Los hispanos nacidos en los EE.UU. tienen ya
muy pocas posibilidades de hablarlo. Sobre la lengua utilizada en
el ámbito familiar de los hispanos, un 22% son ya monolingües
en inglés (5 008 995 de hablantes), y un 41% son bilingües
(9 035 069). La interpretación general es que un tercio de
la población ya no habla español, y sorprende la rapidez
con que se pierde la lengua materna aun con los índices más
bajos de sustitución, como son los del español en
los EE.UU. Las investigaciones realizadas hasta ahora coinciden
en predecir que al cabo de diez o quince años de estancia
en los EE.UU. el 75% de los hispanos hablará inglés
normalmente (vid. M. Alvar, 1982; H. López Morales,
1998b, 2000; A. Morales, 2001).
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3.2. Asimismo, debemos mencionar la aportación de C.
Silva-Corvalán (1996) sobre la conservación y sustitución
lingüística en el contacto de lenguas entre el inglés
y el español de los bilingües mexicano-americanos de Los
Ángeles, que presentan diferentes grados de atrofia del español.
Al contrario que en la criollización, los hablantes de los
niveles más bajos de competencia del español se apoyan
en estrategias léxicas y contextuales para comunicar ciertos
significados sintácticos (así, p. ej., distinciones
aspectuales o temporales). Las modificaciones que ocurren en una lengua
en retroceso, bajo condiciones de intenso contacto y de fuerte presión
cultural, son principalmente el resultado de la simplificación
o hipergeneralización de las reglas sintácticas que
no introducen elementos que causan cambios radicales en la estructura
de la lengua, aunque es posible que estos cambios graduales con el
tiempo conduzcan al desarrollo de una lengua fundamentalmente diferente
de su variedad antepasada antes del contacto. El contacto de lenguas
produce el efecto de acelerar la simplificación y la difusión
de los cambios. |
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La simplificación lingüística es un proceso complejo
que implica también la generalización de una regla,
en el sentido de que una forma se amplía a un mayor número
de contextos, a expensas de otra forma en retroceso. La ocurrencia
de los cambios en la lengua subordinada viene favorecida y acelerada
además por las siguientes consideraciones: a) la ausencia de
presiones normativas; b) la restricción en el alcance de los
usos comunicativos, y c) las actitudes positivas de los hablantes
hacia la lengua mayoritaria, combinada con actitudes neutrales o compromisos
endebles hacia la conservación de la lengua minoritaria.
El estudio de las actitudes lingüísticas de los informantes
con respecto a su grado de compromiso en la conservación de
la lengua y la cultura española muestra que hay una estrecha
correlación entre la disminución en el número
y en la intensidad de las motivaciones para conservar o mejorar el
conocimiento del español (así como en la reducción
de sus ámbitos de uso y en su atrofia lingüística)
y las sucesivas generaciones de inmigrantes. Las actitudes hacia la
lengua española y la cultura mexicana se conservan generalmente
muy positivas, pero la lealtad implícita en dichas actitudes
parece estar en conflicto con la conducta no comprometida que revelan
las respuestas de los inmigrantes de segunda y tercera generación
(vid. C. Silva-Corvalán, 2000). |
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3.3. Por otra parte, O. García et al. (1985) realizaron
un estudio estadístico descriptivo del impacto del inglés
sobre la prensa hispana en los Estados Unidos, con el fin de caracterizar
el registro periodístico español de un contexto bilingüe
frente al de un monolingüe, a través de una muestra de
varios diarios. Dicho estudio consideraba el español de los
EE.UU. como el «instrumento de comunicación» entre
los hispanos en los EE.UU., y entre los hispanos de allí y
de los países de origen. Dicho análisis presentaba los
resultados cuantitativos de un estudio preliminar sobre el español
escrito en los EE.UU.
Analizaron el registro periodístico en los tres diarios hispanos
principales de los Estados Unidos, a saber, La Opinión
(Los Ángeles), Diario Las Américas (Miami) y
El Diario, La Prensa (Nueva York), así como el mismo registro
de los países monolingües: Excelsior (México),
Gramma (Cuba) y El Mundo (Puerto Rico). La muestra fue
de 5 números de 1980, y de este modo les permitía comparar
la norma bilingüe de los EE.UU. con la de los países hispanoamericanos
monolingües.
El hallazgo más interesante de su estudio fue la gran variabilidad
de los anglicismos que se daban en el registro periodístico
de Cuba, México y Puerto Rico. El análisis de las influencias
del inglés reveló obviamente que el impacto del inglés
era mayor sobre el español escrito de los Estados Unidos que
sobre el español en los países hispanoamericanos monolingües
de la muestra. Este hecho invalidaba la primera parte de su hipótesis,
que asumía que la influencia del inglés sobre el español
en los EE.UU. no sería mayor que sobre el español en
un país monolingüe. En efecto, las influencias del inglés
fueron mucho más amplias en la muestra de los EE.UU. que en
la muestra de los países hispanoamericanos monolingües. |
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El estudio de los resultados en los tres países hispanoamericanos
monolingües manifestó la gran disparidad en el impacto
del inglés sobre el registro periodístico español
de los tres países. Concretamente, en el caso de Puerto Rico,
era mayor la influencia de la lengua inglesa, ya que el español
de la prensa se utilizaba para comunicar muchos mensajes de la sociedad
estadounidense, y su ámbito político, económico
y social estaba estrechamente unido al de los EE.UU. Por otro lado,
era interesante observar que cuando la comunidad étnica en
EE.UU. estaba en estrecho contacto social con el país de origen,
el español escrito en los EE.UU. se asemejaba al registro periodístico
del país monolingüe. Con otras palabras, encontraron que
el español de los diarios de Los Ángeles y de Nueva
York aparecía influenciado por el inglés de manera semejante
al impacto del inglés sobre el español en México
y Puerto Rico. Sin embargo, la diferencia entre el español
periodístico de Miami y el de Cuba era importante.
Con respecto a los préstamos frente a los calcos, O. García
et al. (1985) adoptaron la hipótesis de que eran los
calcos y no los préstamos la característica definitiva
diferenciadora entre los registros periodísticos españoles
de los Estados Unidos y los de los países hispanoamericanos
monolingües, de acuerdo con R. Otheguy. En este sentido, los
resultados que obtuvieron sobre la cuantificación descriptiva
de las influencias del inglés (préstamos y calcos) pusieron
de manifiesto que los préstamos eran más comunes que
los calcos tanto en los registros periodísticos españoles
de los EE.UU. como de los países monolingües. De hecho,
los periodistas en los Estados Unidos y en los países hispanoamericanos
monolingües preferían incorporar significantes del inglés
a violar la estructura semiótica del español.
A pesar de que había más préstamos que calcos
en ambos estratos de prensa, los calcos estaban mucho más difundidos
en el contexto hispano estadounidense que en el hispanoamericano monolingüe.
Es decir, había tres veces más calcos en el contexto
estadounidense que en el hispanoamericano. Esto confirmaba la hipótesis
de que la característica definitiva del español periodístico
de los Estados Unidos era el abundante uso de los calcos, en un esfuerzo
por trasmitir los mismos mensajes y el mismo esquema conceptual de
la sociedad estadounidense, a través de los significantes del
español (vid. R. Othegui et al., 1989). |
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Finalmente, O. García et al. (2001) han ofrecido una
excelente reflexión sobre la sustitución lingüística
del español de los puertorriqueños neoyorquinos por
el inglés, a la que califica con el término de vaivén.
Mientras otros muchos grupos étnicos de los Estados Unidos
han conseguido una integración social y cultural (como resultado
de su asimilación lingüística), esto no ha sucedido
con los puertorriqueños. A pesar de que los puertorriqueños
en los EE.UU. llegan a ser bilingües e incluso monolingües
ingleses, retienen rasgos selectivos y vestigios del español
en diferentes formas del discurso en tiempos distintos, y rechazan
rendirse totalmente en el carácter semiótico al inglés,
que es la lengua del colonizador.
La sustitución del español por el inglés es el
proceso histórico normal en tres generaciones, y la conservación
del español no es más que un ideal. Sin embargo, es
importante apuntar que entre los niveles de renta y la sustitución
lingüística no siempre hay una correlación positiva
para los puertorriqueños y los otros hispanos. La miseria puertorriqueña
también puede vivirse en inglés. Un análisis
del lugar en el que están viviendo hoy los puertorriqueños
puede ofrecer más luz sobre cómo el español y
el inglés han invertido los papeles en la comunidad puertorriqueña.
El español (que estaba asociado más a menudo con la
pobreza) ahora está siendo vinculado también al estatus
de la clase media, mientras que el inglés (asociado más
a menudo con el prestigio) está siendo vinculado también
a la miseria. Para los neoyorquinos puertorriqueños tanto la
sustitución lingüística por el inglés como
la conservación lingüística del español
están asociadas con el estatus de la clase media. En nuestros
días, el uso de la prensa hispana en los hogares puertorriqueños
es escaso. Los lectores de El Diario / La Prensa han cambiado,
y ya no son en su mayoría puertorriqueños, sino en general
dominicanos. |
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4. Análisis estadístico del anglicismo léxico
Es del todo necesario una cuantificación de los anglicismos
léxicos en los medios de comunicación social, y particularmente
en los diarios españoles más importantes de los Estados
Unidos y de España, a partir de un corpus representativo
y un despojo sistemático (vid. F. Gimeno y M. V. Gimeno,
en prensa). En el pasado, los análisis de interferencia léxica
sobre textos escritos se han ocupado normalmente del número
total de ocurrencias de préstamos, con relación al
número total de ocurrencias de palabras en esos textos. Más
recientemente, dichos estudios incluyen la información sobre
la trasferencia léxica en términos de los tipos léxicos
diferentes y del total de las ocurrencias. La propuesta de W. F.
Mackey (1976) sobre la medida de la proporción de las formas
léxicas superficiales o tipos léxicos diferentes y
del total de ocurrencias, dentro de la clasificación más
sistemática de la terminología de E. Haugen (vid.
supra), podría ofrecer una buena posibilidad de análisis
y cuantificación de los anglicismos léxicos, con la
clara delimitación de los préstamos integrados.
La caracterización de los anglicismos léxicos dentro
de los procesos de sustitución lingüística debe
pasar, pues, de una fase imprecisa a un tratamiento cuantitativo
del proceso de trasferencia léxica. En este sentido, la evaluación
cuantitativa de los cambios de código y calcos léxicos
nos permite ofrecer las siguientes consideraciones:
1) Los resultados globales de las frecuencias sobre los tipos léxicos
diferentes de los cambios de código y de los calcos léxicos
muestran que los primeros superan, y con gran diferencia, a los
segundos, pues mientras contamos con 1 225 cambios de código
(el 80,12% del total de los anglicismos léxicos), sólo
tenemos 304 calcos léxicos (el 19,88% de dicho total). A
su vez, dentro de la frecuencia relativa de los tipos léxicos
diferentes de los cambios de código, los categóricos
registran el mayor contingente, y ascienden a casi el doble (52,78%
del total de anglicismos léxicos) con respecto a los variables
(27,34% de dicho total). Sin embargo, en los porcentajes de los
calcos léxicos no sucede lo mismo, ya que la diferencia entre
los categóricos y los variables es menor. Los calcos léxicos
categóricos representan el 12,03% del total de los tipos
léxicos diferentes, frente a los variables que se elevan
al 7,85% del total.
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2) Los resultados globales del total de ocurrencias de los cambios
de código y de los calcos léxicos, en función
de la prensa española de los Estados Unidos y de España,
ponen de manifiesto que los cambios de código son más
comunes que los calcos léxicos, tanto en los registros periodísticos
españoles de los EE.UU. como en los de España. En
porcentajes, mientras que el 55,32% de las ocurrencias totales de
anglicismos léxicos en la prensa hispana de los EE.UU. son
cambios de código, el 44,68% son calcos léxicos. El
81,89% de las ocurrencias totales de anglicismos en la prensa de
España son cambios de código, y solamente el 18,11%
son calcos léxicos. El proceso de trasferencia léxica
en el registro periodístico de la lengua española
se verifica más a través de la importación
lexemática parcial o total que de la sustitución lexemática.
Debe destacarse la gran diferencia que existe en la proporción
del total de ocurrencias de los cambios de código y de los
calcos léxicos entre la prensa española de los EE.UU.
y de España. A pesar de que hay mayor frecuencia absoluta
de cambios de código que de calcos léxicos en ambos
contextos sociales, la proporción del número total
de ocurrencias del cambio de código y del calco léxico
es mucho mayor en la prensa hispana de los Estados Unidos que en
la prensa de España. En efecto, mientras que el total de
anglicismos léxicos en la prensa hispana estadounidense asciende
a 12 810 cambios de código y 10 346 calcos léxicos,
en la prensa de España se eleva a 4 770 cambios de código
y 1 055 calcos. La influencia de los anglicismos léxicos
(cambios de código y calcos léxicos) en el español
estándar escrito de la prensa es mayor en los Estados Unidos
que en España, dadas las propias condiciones socioculturales
de las situaciones de diglosia y de conflicto lingüístico
de las comunidades de habla hispana en los EE.UU.
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3) La principal distinción entre el español de los
EE.UU. y el de España no es sólo, pues, de carácter
cuantitativo, sino también cualitativo, ya que se da una
mayor difusión de los calcos léxicos en el primer
caso (44,68%) que en el segundo (18,11%), dentro de la práctica
acomodación de la lengua española a un proceso de
asimilación lingüística y aculturación.
La frecuencia relativa del calco léxico en la prensa de España
es muy baja. El uso de la lengua española, dentro del sistema
semiótico de comunicación de la sociedad estadounidense,
es precisamente el que determina la diferencia entre el español
de los EE.UU. y el del Estado español. La prensa hispana
de los Estados Unidos trasmite esa necesidad comunicativa de convivencia
mestiza para asumir los mensajes de la sociedad y de la cultura
estadounidense, a través de traducciones calcadas o copiadas
del inglés americano. La relación asociativa entre
la presencia de los cambios de código y de los calcos léxicos
en la prensa hispana de los EE.UU. frente a la prensa de España
se resuelve con una combinación de ambas relaciones asociativas
(tanto cuantitativa como cualitativa).
4) Los porcentajes del número total de ocurrencias de los
cambios de código (categóricos y variables) que aparecen
tanto en los diarios de lengua española de los Estados Unidos
como en los de España revelan que la influencia del inglés
tiene un impacto de casi tres veces más en la prensa estadounidense
(72,87%) que en la española (27,13%). Asimismo, el porcentaje
del total de ocurrencias de los cambios código variables
es mayor que el de los cambios de código categóricos
(53,96% frente a 46,04%, respectivamente). Mientras que en la prensa
hispana de los EE.UU. la frecuencia absoluta es muy similar (6 374
cambios de código categóricos frente a 6 436 cambios
de código variables), en la prensa española del Estado
español la frecuencia absoluta de los cambios de código
variables es casi el doble que la de los cambios de código
categóricos (3 051 frente a 1 719, respectivamente). Además,
debe especificarse lo siguiente:
a) los resultados individuales nos muestran que el mayor
impacto de la lengua inglesa en los cambios de código categóricos
se da en la prensa de Puerto Rico (El Nuevo Día)
con un 57,72%, seguido por la prensa de Los Ángeles (La
Opinión) con un 15,23% y por La Vanguardia de
Barcelona (9,67%). Con respecto a la prensa hispana de Los Ángeles,
debe destacarse que el porcentaje de Puerto Rico representa más
del triple de los cambios de código categóricos.
De igual modo, el tanto por ciento de la influencia de los mismos
es casi tres veces mayor en Los Ángeles que en Nueva York
(5,81%), y
b) en cuanto al total de ocurrencias de los cambios de
código variables, observamos que la frecuencia relativa
de la prensa de Puerto Rico (El Nuevo Día) sigue
siendo la de mayor influencia del inglés con un 50,74%,
seguida por La Vanguardia de Barcelona (21,76%) y la prensa
de Los Ángeles (La Opinión) con un 12,14%.
También en este caso, el porcentaje de los cambios de código
variables es más del cuádruple en Puerto Rico que
en Los Ángeles. Dentro de la prensa española del
Estado español, destaca la frecuencia absoluta de los cambios
de código variables del diario de La Vanguardia
de Barcelona, ya que es casi el triple de los números absolutos
de los cambios de código categóricos (2 064 frente
a 783, respectivamente), y muestra así una dinámica
diferenciadora en la cantidad del total de ocurrencias de los
cambios de código variables, junto a sus dobletes correspondientes.
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5) Sin embargo, son los calcos (ya categóricos, ya variables)
y no los cambios de código la característica cuantitativa
y cualitativa que diferencia el español estándar escrito
de la prensa hispana de los Estados Unidos, frente a la prensa de
España. Los porcentajes del número total de ocurrencias
de los calcos léxicos (categóricos y variables) que
aparecen tanto en los diarios de lengua española de los Estados
Unidos como en los de España revelan que la influencia del
inglés se presenta mayoritariamente en el contexto hispano
estadounidense frente al contexto español. Hay casi diez
veces más calcos léxicos en el primero que en el segundo
(90,75% de calcos en la prensa hispana de los EE.UU. frente a 9,25%
en la prensa de España).
Asimismo, el porcentaje del total de ocurrencias de los calcos léxicos
variables es mayor que el de los calcos léxicos categóricos
(60,59% frente a 39,41%, respectivamente). Mientras que en la prensa
hispana de los EE.UU. la proporción de la frecuencia absoluta
entre los calcos léxicos variables y categóricos es
de 1,5 (6 204 calcos léxicos variables frente a 4 142 calcos
léxicos categóricos), en la prensa española
del Estado español la proporción de la frecuencia
absoluta es del doble a favor de los calcos léxicos variables
(704 calcos léxicos variables frente a 351 calcos léxicos
categóricos).
Además, debe añadirse lo siguiente:
a) los resultados individuales nos muestran que el impacto
mayoritario de la lengua inglesa en los calcos léxicos
categóricos se da exclusivamente en la prensa hispana de
los EE.UU. En primer lugar, en el diario de La Opinión
de Los Ángeles con un 45,98%, seguido por la prensa
de El Nuevo Día de Puerto Rico (37,77%) y por el
Diario / La Prensa de Nueva York (8,44%), aunque en ésta
última el porcentaje de los calcos léxicos es considerablemente
menor. A cierta distancia aparece la prensa de España.
En primer lugar, se encuentra la frecuencia relativa del diario
de La Vanguardia de Barcelona con un 3,94%, seguido por
el porcentaje del ABC de Madrid (2,27%) y el de El País
de Madrid (1,60%),
b) en cuanto al total de ocurrencias de los calcos léxicos
variables, observamos que la prensa hispana de Los Ángeles
(La Opinión) es también la que registra el
mayor porcentaje de la influencia del inglés (40,26%),
seguida muy de cerca por El Nuevo Día de Puerto
Rico con un 40,13%, y a mayor distancia por el Diario / La
Prensa de Nueva York (9,42%). Con gran diferencia respecto
a las anteriores, se encuentra la prensa de España. La
Vanguardia de Barcelona presenta un porcentaje mayor de ocurrencias
(4,31%) que el ABC de Madrid (2,95%) y El País
de Madrid (2,93%). No debemos silenciar, pues, que en la frecuencia
relativa de los totales de ocurrencias de los calcos léxicos
(categóricos y variables) se da una evidente dicotomía
entre la prensa española de EE.UU. y de España.
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6) Con objeto de verificar si existe una relación estadísticamente
significativa entre la presencia de los cambios de código
y la prensa hispana de los Estados Unidos, frente a la prensa de
España, hemos recurrido a la prueba estadística de
la distribución c2. Según los resultados obtenidos
(con una probabilidad de error inferior al 5%), observamos que se
acepta la hipótesis de independencia entre los dos factores.
La frecuencia absoluta de los tipos léxicos diferentes de
los cambios de código no es estadísticamente significativa
en la prensa hispana de los Estados Unidos, con respecto a la prensa
de España, dada la globalización de la producción
y del consumo que reflejan los medios de comunicación social,
y en particular la prensa hispana diaria de los Estados Unidos,
frente a la prensa de España.
7) A fin de verificar si existe una relación estadísticamente
significativa entre la presencia de los calcos léxicos y
la prensa hispana de los Estados Unidos, con respecto a la prensa
de España, hemos recurrido también a la prueba estadística
de la distribución c2. A partir de los resultados obtenidos
observamos que en este caso no se acepta la hipótesis de
independencia entre los dos factores. La frecuencia absoluta de
los tipos léxicos diferentes de los calcos léxicos
es estadísticamente significativa en la prensa hispana de
los Estados Unidos, frente a la prensa de España, como una
consecuencia sociocultural de la trasmisión de mensajes de
una sociedad y de una cultura de habla inglesa. Los tipos léxicos
diferentes de los calcos léxicos categóricos están
más relacionados con la prensa hispana de los Estados Unidos,
y los tipos léxicos diferentes de los dobletes están
más asociados a la prensa de España.
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5. Conclusiones
La sustitución lingüística es un caso especial
del cambio lingüístico que implica, entre otros hechos,
el desplazamiento progresivo de una lengua por otra, en los diferentes
grupos y redes sociales y en los diversos ámbitos de uso, dentro
de una comunidad de habla. El objetivo específico de esta ponencia
era ofrecer un análisis del proceso de trasferencia léxica,
a través de un estudio estadístico del impacto del anglicismo
en la prensa hispana de los Estados Unidos, frente a la prensa de
España. La estrategia del proceso de trasferencia léxica
en el español estándar de la prensa contemporánea
se realiza preferentemente más a través de la importación
lexemática (total o parcial) que de la sustitución lexemática.
Mientras que no hay asociación entre los tipos léxicos
diferentes de los cambios de código y la prensa española
de los EE.UU. y de España, sí que se da una relación
estadísticamente significativa entre los tipos léxicos
diferentes de los calcos léxicos con la prensa hispana de los
Estados Unidos, frente a la prensa de España. Así se
demuestra la caracterización significativa que define el español
estándar de la prensa hispana de los Estados Unidos, con respecto
al español estándar de la prensa del Estado español.
Dicha delimitación cualitativa y la gran diferencia cuantitativa
que existe en los resultados globales del número total de ocurrencias
de los cambios de código y de los calcos léxicos en
la prensa hispana de los EE.UU. son consecuencia del desplazamiento
lingüístico del español por el inglés, dentro
de un proceso de asimilación lingüística y aculturación,
con la fragmentación indefinida de las diferentes variedades
de las distintas comunidades de habla y la atrofia lingüística.
Es evidente que no se trata de una dinámica lingüística
centrada en la dicotomía de comunidades de habla bilingües
frente a monolingües, sino en situaciones sociolingüísticas
dispares de contacto de lenguas, en las que el conflicto lingüístico
ha modificado, en los casos de las comunidades de habla hispana de
Los Ángeles y de Nueva York, la configuración estática
de la diglosia amplia, sin producir movilidad social alguna, dentro
de una dinámica progresiva de sustitución lingüística.
En el caso específico de la comunidad de habla de Puerto Rico,
el desplazamiento lingüístico supone una situación
estable de diglosia amplia, con movilidad social, el cual viene facilitado
por la enseñanza del inglés. |
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