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Elvira Swender
La enseñanza de E/LE en los EE.UU.: cantidad
y calidad |
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«Si usted no habla español, puede quedarse rezagado»,
así dice en la primera página de su edición del
9 de mayo de 2001 USA Today, el diario nacional de mayor circulación
en los Estados Unidos. La importancia de poder comunicarse en español
dentro de los Estados Unidos ha llegado a proporciones enormes en
casi todos los aspectos de la sociedad contemporánea de ese
país en el mundo de los negocios, en las escuelas, en
las esferas del gobierno, en las artes y en la cultura popular.
Desde el sector agrícola del medio oeste del país hasta
las empresas financieras de las grandes ciudades de la costa, la presencia
e influencia de la lengua y cultura hispanas están profundamente
impactando la sociedad norteamericana en general y, en particular,
la manera en que se llevan a cabo los negocios en Estados Unidos. |
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Actualmente en EE.UU., se puede decir que hablar español es
más una necesidad que una opción. El español
es la segunda lengua de Estados Unidos. El Censo estadounidense
realizado en el año 2000 revela que el número de hispanohablantes
ha alcanzado los 35 millones (lo que representa un aumento del 58%
en tan sólo una década), y que las desventajas de no
poder comunicarse en español seguirán aumentando en
el futuro. Se anticipa que este número llegue a unos 80 millones
para el año 2050. El aumento de la popularidad del español
es una tendencia mundial; con sus 332 millones de hablantes, la lengua
española ha recientemente suplantado el inglés como
la segunda lengua mundial.
Tabla I:
Las lenguas principales más comunes 1
Los hispanohablantes que residen en los EE.UU. representan un mercado
de más de 450 billones de dólares anuales, un aumento
de más del 118% desde 19902.
Y, aunque muchos hispanohablantes hablan inglés y son capaces
de llevar a cabo negocios en inglés, varios estudios de mercadeo
revelan que esta población prefiere hacerlo en español.
Además, tienden a ser más dispuestos a probar nuevos
productos o servicios cuando éstos les sean presentados en
español. Es obvio que la capacidad de realizar negocios con
las poblaciones de hispanohablantes que residen en los Estados Unidos
es buen negocio. Al mismo tiempo, la expansión económica
hacia otros países de habla hispana es grande. Por ejemplo,
el Tratado de Libre Comercio, denominado NAFTA, garantiza apoyo gubernamental
para que el comercio dentro de las Américas prospere. |
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En resumen, el éxito económico presente y futuro de
muchas compañías va a depender de su capacidad de
penetrar en los mercados donde residen los hispanohablantes. Y esta
penetración va a depender, en gran parte, de la capacidad
lingüística de la fuerza laboral de satisfacer las exigencias
que surgen en el mundo laboral. Las preguntas, tanto para los instructores
de la lengua española como para los consumidores de la instrucción
de tal lengua, son las siguientes:
- ¿Qué significa hablar español de acuerdo
a las necesidades existentes en el mundo laboral? ¿Cómo
se determina si un individuo, ya sea profesional o no, posee un
nivel lingüístico en español adecuado con los
requisitos de su trabajo?
- ¿Cuánta instrucción, cuánta preparación
lingüística, se requiere para poder satisfacer exigencias
que surgen en el mundo laboral?
- ¿Hasta qué punto puede el sistema educativo estadounidense
satisfacer estas demandas?
- ¿Cuáles son las otras fuentes de hispanohablantes
lingüísticamente capacitados para desenvolverse bien
en el mundo laboral?
Consideremos estos casos que reflejan los desafíos lingüísticos
que surgen actualmente en el mundo laboral |
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1.er caso: Para mejor servir a una población
creciente de hispanohablantes dentro de las Américas, una compañía
de telecomunicaciones abre un centro de servicios bilingües.
Buscan a empleados de habla española. A las pocas semanas
de operación, empiezan a llegar al centro quejas de clientes
hispanohablantes. Aunque los operadores saben responder a preguntas
rutinarias y predecibles, se nota que hay varios que no pueden resolver
situaciones problemáticas, que otros no saben explicar bien
los detalles de los diferentes servicios, y que hay confusión
en describir las ventajas de las diferentes opciones de servicios.
2.º caso: Un joven hispanohablante está
huyendo del lugar donde ocurrió un crimen, perseguido por un
policía. Para convencerle a que se detenga, el policía
intenta hablarle en español. El policía ha estudiado
español en la escuela y ahora recibe pago adicional por hablar
español. Sin embargo, él no sabe explicar suficientemente
bien que va a sacar del bolsillo su placa de identificación.
El joven no comprende las palabras, interpreta mal el gesto, se figura
que el policía va a sacar un revólver y responde sacando
el suyo. El incidente termina trágicamente, el policía
reacciona disparándole al joven. Aunque conozca el vocabulario
necesario, el policía no puede desenvolverse en un contexto
nuevo.
3.er caso: Una compañía de seguros
inicia una campaña para penetrar en el mercado de los hispanohablantes
que residen en los EE.UU. Anuncian posiciones bilingües nuevas
(con salarios más altos), que ofrecen a cualquier empleado
que sepa hablar español. La capacitación consiste
en traducir al español los documentos necesarios y darles a
los empleados listas de traducciones de vocabulario especializado.
La campaña fracasa, en parte debido a unas realidades lingüísticas.
Aunque los agentes de ventas tienen mucho éxito cuando hablan
con clientes interesados y motivados, no saben respaldar sus opiniones
frente a las objeciones que les puedan presentar. |
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En los tres casos, se pronosticaba que, simplemente por requerir que
uno hablara español y por traducir los documentos necesarios
al español, los empleados fueran capaces de cumplir con las
responsabilidades inherentes a su trabajo. Faltaban dos factores esenciales:
(1) un análisis de las destrezas lingüísticas necesarias
para cumplir con tales responsabilidades y (2) una manera para evaluar
y determinar el nivel lingüístico del empleado.
La verdad es que, en los EE.UU., existe una gran demanda de individuos
de habla hispana en todos los niveles de capacidad lingüística.
Además, las habilidades de estos individuos se necesitan en
todas las áreas de la economía. El sector privado (empresas
financieras, compañías de telecomunicaciones, centros
comerciales, empresas privadas de servicios públicos, industrias
privadas relacionadas con la salud pública, etc.), el sector
público (municipios, agencias estatales y nacionales, el gobierno
federal), y las organizaciones educativas, religiosas y sociales,
todos necesitan y buscan individuos capaces de desenvolverse bien
en español como ejecutivos de cuentas, asesores financieros,
representantes de reclamos, trabajadores sociales, gerentes de oficinas,
médicos, intérpretes, maestros, etc. Intentan llenar
estas posiciones con esos individuos que han aprendido el español
como segunda lengua o lengua extranjera, pero al rato descubren que
no hay suficientes como para llenar las plazas vacantes. A pesar de
la cantidad enorme de programas existentes, no encuentran la calidad
necesaria en cuanto a capacidad lingüística.
La dificultad encontrada para satisfacer esta demanda es sorprendente,
dado el número de individuos que estudian español en
las escuelas y universidades de los EE.UU.
El español es la lengua extranjera que más se estudia
dentro del sistema educativo estadounidense. En 1994, un análisis
sobre las inscripciones en los grados de primaria y secundaria de
las escuelas públicas reveló que, de los seis millones
de estudiantes de lenguas extranjeras en los Estados Unidos, cuatro
millones estudian español. Este número representa casi
el 65% de los inscritos en las escuelas públicas 3. |
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Tabla II:
Las lenguas que más se estudian en las escuelas de los EE.UU.
Grados 7 a 12
Una investigación en curso sugiere un aumento del 20% desde
1994 del número de estudiantes que se inscribieron durante
el año 2000 en programas de aprendizaje del español.
Los aumentos más grandes se observan en el número de
estudiantes que estudian español en las escuelas primarias
e intermedias y en el de estudiantes inscritos en cursos para hispanohablantes
nativos e hispanohablantes por herencia familiar.
Los programas de enseñanza de español existen en la
gran mayoría de las escuelas, y el número de escuelas
que ofrecen estudios de la lengua española sigue aumentando.
Según una encuesta realizada en 1997 sobre los programas educativos4,
se desprende que en el 79% de las escuelas primarias que ofrecen clases
de lenguas, se enseña el español (aumento del 11% desde
1987), y que el 93% de las escuelas secundarias con programas de lenguas
extranjeras, ofrecen instrucción del idioma español
(aumento del 7% desde 1987). La primera evaluación nacional
de lenguas extranjeras para estudiantes del duodécimo grado
tendrá lugar en el año 2003. Esta evaluación
se realizará en español.
El estudio del español también prevalece en el nivel
universitario. En 1998, unos 600 000 estudiantes estaban inscritos
en programas de español, lo que representaba aproximadamente
el 55% de todos los casi 1,2 millones que estudiaban lenguas extranjeras
en los EE.UU. Este número refleja un aumento de más
del 8% desde 19955. Hay
más graduados que se especializan en el estudio de la lengua
y literatura españolas que en cualquier otra lengua. Casi el
60% de los títulos de especialización en lenguas y literaturas
extranjeras se confieren a estudiantes que se especializan en español6.
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Tabla
III: Especialización universitaria en lenguas y literaturas
extranjeras
La AATSP (Asociación estadounidense de profesores de español
y portugués) calcula que actualmente hay alrededor de 55
000, entre maestros y profesores de lengua y literatura españolas
en los EE.UU. Sin embargo, es tanta la demanda de maestros de español
que en los estados de Texas y Carolina del Norte importan
a maestros de países de habla hispana para satisfacerla.
¿Cómo se explica, entonces, que la industria de la
enseñanza y aprendizaje del español como lengua extranjera,
aun siendo tan enorme, no produzca suficientes individuos con nivel
lingüístico adecuado como para ingresar en el mundo
laboral? Existen varias razones:
- La mayoría de los que estudian español están
inscritos en cursos cuyos niveles son los más básicos.
Estos estudiantes apenas logran desenvolverse en español,
utilizando lengua memorizada en contextos bastante comunes y predecibles.
- El sistema educativo estadounidense llegó muy tarde
a reconocer la necesidad de diseñar programas de estudio
que preparen a los estudiantes para el mundo real. Durante la
mayor parte del siglo veinte, el español se enseñó
como si fuera una lengua clásica, las metas de cuya instrucción
eran la de conjugar los verbos y aprender de memoria todas las
reglas de gramática.
- Hasta la década de los 80, la comunidad académica
carecía de un sistema apropiado para representar los diferentes
niveles de capacidad lingüística oral, y de otro sistema
para evaluar y determinar estos niveles. Hasta la década
de los 90, la comunidad académica carecía de normas
generales que describiesen lo que los estudiantes deben saber
y poder hacer con las lenguas.
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Afortunadamente, en los últimos veinte años ha habido
un cambio en el enfoque que se le da a la enseñanza de las
lenguas. La comunidad académica, reconociendo la gran discrepancia
existente entre lo que los estudiantes pueden hacer al graduarse de
los programas académicos y las necesidades lingüísticas
existentes en el mundo real, ha realizado grandes esfuerzos para redefinir
las metas del estudio de español. En vez de concentrarse en
conocimientos pasivos, (lo que uno sabe de la lengua), el enfoque
actual se basa en la habilidad práctica de utilizar el idioma,
(lo que el individuo puede realizar en el mundo real con su habilidad
lingüística). Este cambio de enfoque en la enseñanza
de las lenguas dentro del sistema educativo estadounidense se debe
en gran parte a dos eventos importantes:
- La introducción en la comunidad académica de
las Normas generales de ACTFL sobre capacidad lingüística
(ACTFL Proficiency Guidelines) 7
y la introducción de la Entrevista para determinar la capacidad
lingüística oral (OPI, Oral Proficiency Interview).
- La introducción de las Normas nacionales para el aprendizaje
de lenguas extranjeras (National Standards for Foreign Language
Learning) 8.
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Las normas generales de ACTFL.
Entrevista para determinar la capacidad lingüística oral
(OPI)
Las normas generales de ACTFL, basadas en las descripciones
de la habilidad lingüística desarrolladas por el gobierno
de los EE.UU 9, definen
lo que una persona puede o no puede hacer con una lengua, sin considerar
dónde, cuándo o cómo la haya aprendido. La Escala
de calificaciones de ACTFL se basa en la jerarquía de las
funciones globales a cumplir y consta de cuatro niveles principales
de actuación lingüística. Estos cuatro niveles
son: Superior, Avanzado, Intermedio y Principiante. La Escala
de calificaciones de ACTFL está basada en las descripciones
de capacidad lingüística oral establecidas por el gobierno
estadounidense. La escala de ACTFL es una modificación de la
escala gubernamental con las siguientes equivalencias:
Tabla
IV: Las equivalencias entre la Escala del Gobierno estadounidense
y la Escala de ACTFL
Esta jerarquía aparece resumida en una escala de calificaciones
que abarca una gran gama de perfiles de actuación lingüística,
desde aquéllos de los estudiantes principiantes hasta los
de quienes son capaces de participar eficazmente en la mayoría
de las conversaciones formales e informales sobre temas prácticos,
sociales, profesionales y abstractos. La escala mide la gama completa
de capacidades de expresión, desde las propias del nivel
de Principiante hasta las propias del nivel Superior.
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Tabla
V: Nivel de capacidad lingüística y las habilidades
Para evaluar la capacidad lingüística, además de
las funciones globales, también se usan otros criterios de
evaluación: el contexto y contenido, la precisión y
el tipo de texto. La escala de calificaciones parte de la suposición
de que la facilidad de expresión lingüística crezca
exponencialmente y que cada nivel engloba todos los demás niveles
más bajos. La escala está dividida en cuatro niveles
principales, y esos niveles principales en sub-niveles internos menores,
denominados alto, medio y bajo. Los diez puntos de la escala de calificaciones
de ACTFL son: Superior, Avanzado alto, Avanzado medio, Avanzado
bajo, Intermedio alto, Intermedio medio, Intermedio bajo, Principiante
alto, Principiante medio y Principiante bajo.
La Entrevista para determinar la capacidad de expresión
oral de ACTFL, o como se le llama a menudo, OPI, es un
procedimiento normalizado que sirve para evaluar de manera global
la habilidad funcional que una persona posee al hablar; o sea, la
entrevista OPI mide holísticamente la producción lingüística
a través de la determinación de los patrones de competencia
y debilidad. También establece el nivel de habilidad funcional
con la que el hablante es capaz de desenvolverse con consistencia,
además de las limitaciones evidentes que el mismo posee dentro
de la franja más alta de esa habilidad. Esto quiere decir que
OPI es un método de pruebas que mide qué tan bien una
persona es capaz de hablar un idioma comparando su capacidad de cumplir
con ciertas funciones lingüísticas, no con la capacidad
que posee otra persona, sino con los criterios de cada uno de los
diez niveles de capacidad lingüística descritos en las
Normas generales de ACTFL sobre capacidad de expresión oral
(modificadas en 1999). |
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OPI evalúa la capacidad de expresión lingüística
sobre la base de la habilidad que una persona posee para usar el idioma
eficaz y adecuadamente en situaciones de la vida real. OPI no aborda
el tema relacionado con el cuándo, el dónde, el por
qué, o el de qué manera los hablantes han aprendido
el idioma. OPI no es una prueba que examina los logros evaluando
lo que el hablante ha aprendido sobre ciertos aspectos del contenido
de un curso o de un programa de estudios, ni tampoco está atado
a un método particular de enseñanza.
Desde 1992, se han usado las entrevistas OPI de ACTFL para
una gran variedad de propósitos tanto en las comunidades académicas
como en las profesionales. La gran mayoría de las aproximadamente
cien mil entrevistas orales administradas y evaluadas por ACTFL es
en español. En la comunidad académica se utilizan para:
requisitos de inicio o finalización de un programa académico,
evaluaciones de programas, investigaciones. En el sector de los negocios,
las pruebas OPI se utilizan para establecer criterios de contratación
de empleados, salarios y promociones, en el sentido de que la capacidad
lingüística sea la apropiada para un dado cargo, y para
emitir certificaciones.
El uso de la entrevista OPI dentro de ciertas poblaciones de
estudiantes de español representa un recurso muy importante
para los maestros y administradores de programas didácticos.
Determinando las capacidades lingüísticas actuales de
los estudiantes, los maestros pueden crear los programas didácticos
que mejor desarrollen las habilidades lingüísticas de
sus estudiantes. La entrevista OPI se usa tanto para diagnosticar
las fuerzas y las debilidades de un estudiante al comienzo de un curso,
como para medir su progreso a lo largo de la escala de calificaciones.
Conociendo los niveles lingüísticos de sus estudiantes,
los encargados de los programas didácticos pueden establecer
expectativas realistas y evaluar los resultados de tales programas. |
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Por ejemplo, de acuerdo a varias investigaciones realizadas entre
los estudiantes de la escuela secundaria, incluso algunos que cumplen
con cinco o seis años de estudio, cursos avanzados, cursos
de colocación avanzada (AP), se ha comprobado que aun los mejores
estudiantes apenas llegan al nivel Intermedio de acuerdo al
cual pueden solamente enfrentar situaciones básicas de supervivencia
y transacciones sencillas en contextos familiares. La mayoría
de los estudiantes, después de tres o cuatro años de
estudios, apenas llegan al nivel Intermedio bajo.
Otro estudio, éste realizado entre universitarios del último
año que se especializan en el español, descubrió
que, a menos que sean hispanohablantes nativos o hispanohablantes
por herencia familiar, la mayoría de estos estudiantes
no alcanza el nivel Avanzado (el nivel mínimo necesario
para desenvolverse el mundo profesional del trabajo).
La entrevista OPI se utiliza en los sectores privado y público
para establecer si un empleado posee la capacidad lingüística
adecuada para cumplir con los compromisos inherentes a su posición.
Por ejemplo, si el trabajo requiere que el empleado haga y conteste
preguntas básicas, sobre temas muy familiares, que no presenten
ningún tipo de complicación, un nivel de Intermedio
medio puede bastar para ese trabajo. O, si el trabajo solamente
requiere que el empleado cuente anécdotas y/o describa eventos
o sitios reales; pero no tiene que tratar ningún tema en términos
abstractos, el nivel de Avanzado medio puede bastar. El gran
desafío presente en el mundo laboral es que la mayoría
de las posiciones profesionales requieren un nivel de capacidad lingüística
oral bastante elevado. Piensen en lo que hacen los ejecutivos de empresas
(negociar, persuadir); los profesores (explicar detalladamente, analizar
temas), los representantes de ventas (justificar opiniones, hablar
en términos hipotéticos), los médicos (aconsejar,
presentar las ventajas y desventajas). |
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Tabla
VI: Niveles de capacidad, funciones globales, profesiones, tiempo
necesario
¿Cuáles son las implicaciones que se derivan de esta
información? Sabemos que la razón principal por la que
son muy pocos los que alcanzan la capacidad lingüística
necesaria para trabajar utilizando el español es que, para
la mayoría de los estudiantes, el tiempo dedicado a actividades
que los comprometan activamente con el uso práctico que al
idioma se le da en el mundo real no es suficiente. Es necesario orientar
los programas de enseñanza de lenguas hacia objetivos de verdadero
desempeño lingüístico y ofrecerles a los estudiantes
oportunidades enormes para que construyan sobre las habilidades ya
existentes y para que, a la vez, adquieran las habilidades necesarias
para desempeñarse en niveles de capacidad de expresión
lingüística más elevados. También sabemos
que los programas de enseñanza de idiomas deben comenzar más
pronto; los cursos de estudios más comunes duran entre 2 y
4 años apenas el tiempo suficiente como para salir de
la esfera lingüística propia de un Principiante.
Es necesario que a los estudiantes, que alcanzan las esferas lingüísticas
más elevadas del nivel Intermedio y las más bajas del
nivel Avanzado, se les den oportunidades de desarrollar sistemáticamente
su capacidad lingüística hasta alcanzar el nivel Superior
(capacidad lingüística completa necesaria para desenvolverse
en el mundo laboral). Se necesitan muchos más programas que
formalicen las habilidades lingüísticas de los hablantes
por herencia familiar, con programas de estudios que tengan
miras bien precisas y que aprovechen los ingentes recursos lingüísticos
y culturales que éstos poseen. Los programas de maestría
ofrecidos por las universidades, las escuelas profesionales, las experiencias
de pasantías profesionales en países donde se habla
el español pueden, sin dudas, desempeñar un papel importante
en cuanto a obedecer a tales necesidades. Sin embargo, debe tratarse
de programas sumamente especializados que se concentren específicamente
en llevar a los estudiantes de idiomas desde el nivel Avanzado
hasta el Superior. No basta con que las personas participen
solamente en estos programas; es necesario que participen con un apoyo
formal, si se quiere que alcancen los niveles más elevados
de capacidad lingüística. |
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Por último, permítanme abordar el tema de cómo
los sectores privado y público están enfrentando y resolviendo
las exigencias lingüísticas que surgen en el mundo laboral.
Si el sistema escolar no produce una cantidad suficiente de profesionales
capaces de comunicar en otro idioma, ¿de dónde entonces
tendrá que venir esta fuerza laboral? Muchas empresas y organizaciones
se están dirigiendo a las personas que hablan español
por herencia familiar, esto es, a las personas que han nacido y se
han criado en los EE.UU., para las cuales el español es la
lengua que se habla en el hogar y en la vida cotidiana, siendo el
inglés la lengua de la escuela, de los medios de comunicación
y del trabajo. Y mientras que los hablantes por herencia familiar
de los demás idiomas demuestran competencia en todos los niveles,
desde los más bajos hasta los más elevados, de la escala
de ACTFL (una escala de competencia describe lo que una persona es
capaz de hacer con el idioma y no cómo ha aprendido el idioma),
una gran cantidad de pruebas realizadas particularmente en las personas
que hablan español por herencia familiar revela que la mayoría
de estos hablantes consigue calificaciones de nivel Avanzado
o mejor, o sea de niveles más elevados.
Muchas empresas están descubriendo que es más económico
contratar a empleados que ya poseen el nivel de capacidad lingüística
requerido, y capacitarlos en el contenido específico del cargo
que van a desempeñar, que contratar a gente con experiencia
en un área específica de trabajo y pretender elevar
el nivel de su capacidad lingüística. |
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Conclusión
En estos últimos años, la presencia de 35 millones de
hispanohablantes en los EE.UU. y la necesidad de ofrecer productos
y servicios para esta población han contribuido con la profunda
influencia que tienen en ese país la lengua y la cultura española
y con la importancia de darle a esta población de hispanohablantes
lingüísticamente capacitados la posibilidad de satisfacer
las exigencias del mundo laboral. No obstante, la popularidad que
tienen en las escuelas y universidades los programas de enseñanza
del español, el nivel de la capacidad lingüística
que se produce en el sistema educativo está a menudo por debajo
de lo que es tan sólo una limitada capacidad de utilizar el
idioma en el trabajo. Los cambios aportados al sistema de enseñanza
de las lenguas y al enfoque que a tal enseñanza se le da (ACTFL
Proficiency Guidelines, o Normas generales de ACTFL sobre capacidad
lingüística, y National Standards for Foreign Language
Learning, o Normas nacionales para el aprendizaje de lenguas extranjeras)
están satisfaciendo la necesidad nacional de desarrollar a
hispanohablantes capaces de desenvolverse en los niveles más
elevados de capacidad lingüística requeridos por el mundo
laboral. Las conexiones con ambientes profesionales en países
donde se habla español y un respaldo lingüístico
que permita alcanzar los más elevados niveles de capacidad
van a ser el factor crítico en el logro de estas metas. Importantes
para el mundo laboral son las personas que hablan español por
herencia familiar, quienes representan un recurso enorme para satisfacer
las necesidades que surgen en el mundo laboral. |
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Notas:
- Worldwatch Institutes, Summer Institute
of Linguistics. 2001.

- National Council of La Raza, Beyond the
Census: Hispanics and an American Agenda. August 2001.

- Draper, J. y Hicks, J. Foreign Language
Enrollments in Public Secondary Schools, Fall 1994. Prepared by
ACTFL.

- Rhodes y Branaman. A National Survey of
Foreign Language Instruction in Elementary and Secondary Schools,
1999. Prepared by the Center for Applied Linguistics.

- Foreign Language Enrollments in United
States Institutions of Higher Education, Fall 1998. Prepared by
the Modern Language Association of America.

- The Integrated Post Secondary Education
Data System for 1999-2000.

- Las Normas generales ACTFL (The ACTFL
Proficiency Guidelines: Speaking) aparecen en versión española
al final de este documento.
- The National Standards for Foreign Language
Learning. 1996.

- Las agencias del gobierno que usan estas
normas incluyen FSI (Foreign Service Institute), ILR (Interagency
Language Roundtable), DLI (Defense Language Institute).
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