|
|
Leonor Acuña
La enseñanza del español a extranjeros
en la Argentina |
|
1. Introducción
1.1. Inmigración y pérdida de lenguas
Entre 1857 y 1946 entraron a la Argentina casi 6 500 000 de europeos
que llegaban empujados por la pobreza o la persecución política.
De ese número se quedaron más de 3 400 000 de los cuales
casi el 67% eran alóglotas, pero la diversidad de culturas
y de lenguas se distribuía de manera despareja (tabla
1).
En 1914 el 70% de la población total del país se concentraba
en la región Pampeana (provincias de Buenos Aires, Córdoba,
Entre Ríos, Santa Fe y La Pampa). Con la misma distribución
se instalaban los extranjeros que entraban por el puerto de Buenos
Aires y que para esa fecha constituían la mitad de los habitantes
de esa ciudad.
La abrumadora presencia de otras lenguas es tema permanente de la
literatura. Martín Fierro (1872) se burla de la forma de hablar
de ingleses e italianos y se conmueve por la muerte de un «gringuito
cautivo / que siempre hablaba del barco». En los sainetes de
unas décadas más tarde conviven en los conventillos
italianos, turcos, polacos y griegos, quienes, en el patio, comentan
a los gritos la realidad del país, de sus oficios y de sus
viviendas en españoles precarios (que ahora llamaríamos
interlenguas). En el segundo plano de la obra sus hijos, hablantes
de un porteño perfecto, se ríen de las dificultades
idiomáticas de sus padres y arman sus matrimonios interculturales1.
La literatura pintaba lo que sucedía en la realidad. En dos
generaciones la exogamia y una escuela pública fuerte eliminaron
de la vida doméstica las lenguas de inmigración. Sí
quedó nuestro español rioplatense muy marcado, especialmente
por el italiano en las aspiraciones de las -s, la entonación,
el léxico y la gesticulación2. |
|
|
A pesar de la masiva entrada de extranjeros durante más de
un siglo, la política inmigratoria de mi país no incluyó
la enseñanza de la lengua como propuesta de integración.
Hacia 1935, y sólo por unos años, se crearon algunos
cargos de maestras para extranjeros en escuelas de la ciudad de Buenos
Aires. Se trataba de clases para adultos dictadas por docentes que
sin preparación para la tarea se esforzaban por inventar un
método que les permitiera comunicarse con sus alumnos y enseñarles
el idioma.
Los alumnos eran casi exclusivamente mujeres que intentaban aprender
los rudimentos de comunicación para la atención de los
clientes de los pequeños negocios que estaban abriendo. Una
vez alcanzado ese objetivo, abandonaban los cursos.
Desde 1965 la Argentina es país sede de la Representación
Regional para toda América Latina del Alto Comisionado de las
Naciones Unidas para Refugiados. A los numerosos refugiados alóglotas
que viven en nuestro país, se suman desde hace una década
numerosos migrantes de Europa del Este invitados por nuestro gobierno.
Sin embargo, tampoco en este caso se encaran medidas oficiales para
resolver la cuestión lingüística y educativa.
1.2. El aprendizaje de lenguas extranjeras
A pesar de este reciente pasado multilingüe, a pesar de
que en la mayoría de las familias argentinas no hay que remontarse
más que una o dos generaciones para encontrar otro idioma,
las lenguas de inmigración se olvidaron. El alemán,
el inglés y el idish son las lenguas que más se conservaron
en grupos que fueron endogámicos durante las primeras generaciones.
En oposición a esta historia, los argentinos tenemos muchas
dificultades para aprender lenguas extranjeras.
Tenemos excelentes universidades e institutos terciarios de formación
de docentes de lenguas extranjeras, sin embargo tenemos malos resultados
escolares en el aprendizaje de esas mismas lenguas3.
Los institutos privados dedicados a la enseñanza del inglés
en particular se llenan de adultos que cargan historias de frustración
iniciadas en su escuela secundaria y continuadas en los más
diversos institutos con los más variados métodos infalibles.
Sea cual sea la razón, los argentinos beneficiados con una
escuela pública y privada eficiente (que le permitió
a la Argentina tener muy buenos indicadores hasta la segunda mitad
de la década de 1970) no saben lenguas extranjeras, se avergüenzan
de ello y están limitados académica y laboralmente.
|
|
1.3. La aparición del español como lengua extranjera
A partir de 1980 comenzaron a llegar extranjeros que necesitaban aprender
español de manera escolarizada.
Familias coreanas y taiwanesas venían a instalarse en nuestro
país. Conservaban su lengua en la casa, mientras el negocio
familiar se organizaba frecuentemente como un autoservicio, de manera
que las necesidades idiomáticas quedaban casi totalmente circunscriptas
al uso escolar de los hijos, quienes luego oficiaban de intérpretes
en el local.
Casi al mismo tiempo, estudiantes europeos y norteamericanos empezaron
a llegar fascinados por la literatura hispanoamericana y por los hechos
políticos de la región (los frecuentes golpes
militares y revoluciones les despertaban un interés casi etnográfico
un poco ofensivo para los profesores nativos que escuchaban cosas
como: «¡Qué cosas tan interesantes pasan
en tu país!»). Tenían el propósito de quedarse
a estudiar temas de política, sociología, literatura
y economía en nuestras universidades, por unos meses o tal
vez por un año.
Terminando los 80, empezaron las privatizaciones de las empresas estatales
de servicios y, como consecuencia, comenzaron a llegar directivos,
profesionales y empleados extranjeros necesitados de aprender español.
De repente los profesores de lenguas extranjeras y los graduados y
estudiantes de letras empezaron a recibir una demanda para la que
no estaban ni capacitados: enseñar español a extranjeros.
Los profesores de inglés consideraron que quien enseña
una lengua puede enseñar otras, especialmente si es la propia,
y se iniciaron en la tarea traduciendo los libros que usaban para
enseñar inglés.
En el caso de la gente de letras, se trataba además de una
salida laboral bien remunerada para profesionales que tradicionalmente
se desempeñaban en actividades docentes con sueldos muy bajos.
Sin formación en metodología de enseñanza de
lenguas, encararon la sistematización de la gramática
y transformaron los cuentos de Borges y de Cortázar y todo
tipo de artículos periodísticos en material de clase.
|
|
1.4. Un breve paseo por la dialectología
El estudio de la dialectología del español en Hispanoamérica
tuvo en la Argentina un importantísimo desarrollo desde principios
del siglo XX con el grupo de investigadores
que dirigía Amado Alonso en el Instituto de Filología
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires.
Nuestro/s dialecto/s no tuvieron tanta suerte en la escuela. Más
cerca de la vergüenza por la lengua argentina que de la construcción
de una norma y de un altar de autoridades literarias propios, los
programas y textos escolares exigían de los chicos el recitado
de paradigmas pronominales y verbales con tú y vosotros gracias
a lo cual casi nadie sabe acentuar las formas agudas voseantes,
gran parte del léxico habitual cotidiano integraba las listas
del lunfardo definido como lengua de delincuentes y, por lo tanto,
de uso escolar juzgado impropio aun en los registros adecuados,
y el desconocimiento de novelistas y dramaturgos argentinos se extendió
casi hasta la década de 1980.
La universidad se aisló fuertemente de la problemática
escolar. Durante la segunda mitad del siglo XX
no se vuelcan a la escuela los resultados de las investigaciones de
lingüística del español de la Argentina, y las
cátedras universitarias están presentes casi exclusivamente
en la aplicación del análisis estructuralista de la
sintaxis.
Se produce un cambio cuando irrumpen en el medio los extranjeros solicitando
cursos de español. Los docentes que toman a su cargo la tarea
no dudan: se arman de líquidos correctores y de gomas de borrar
y se abalanzan sobre los pocos textos españoles que se conseguían
en alguna librería de Buenos Aires y empiezan a reemplazar
los tú, vosotros y les (con valor de acusativo) y a traducir
páginas enteras al léxico argentino.
Los últimos quince años han consistido en un renacer
del interés por los estudios del español de la Argentina.
Se presentan proyectos de investigación en las universidades
sobre actitudes de los hablantes, rasgos del español de las
distintas regiones, estudios de sociolingüística sobre
contacto de lenguas, análisis y discusión de políticas
lingüísticas y educativas. Los ojos de los extranjeros
nos obligaron a mirarnos a nosotros mismos.
Aunque los profesores de español para extranjeros se ubicaron
en los bordes de las universidades, como aquellos graduados que se
dedican a cuestiones menores de lingüística aplicada,
o en los bordes de los institutos de enseñanza de inglés,
como los chiflados de letras que cargan fotocopias con historietas
de Quino, no saben nada del método directo y no tienen recuerdos
del franelógrafo; esos profesores iniciaron una pequeña
revolución en la Argentina: hicieron del español una
lengua que tenía un precio, que cotizaba en el mercado internacional
y que abría nuevas posiciones laborales. |
|
2. La situación actual
En la actualidad la enseñanza de español a extranjeros
se ha constituido en una especialidad. Existen instituciones públicas
y privadas que dictan cursos individuales y grupales, capacitan a
docentes, preparan material didáctico y trabajan en la elaboración
de exámenes bajo estándares de calidad internacional.
Desde un principio se definieron dos líneas en el área:
una orientación con mayor preocupación por los aspectos
metodológicos liderada por los profesores de otras lenguas
convertidos en profesores de español y la otra, que enfatizaba
los aspectos lingüísticos, con una fuerte preocupación
por encontrar respuestas a las sistematizaciones lingüísticas
y por la preparación de material didáctico4.
Ambos extremos se encuentran y comparten los encuentros, reuniones
y cursos de capacitación que se ofrecen en el medio y coinciden
en la necesidad de una definición gubernamental sobre la difusión
de la lengua y, en particular, en una política de atención
a la problemática lingüística del Mercosur.
2.1. Sobre instituciones, cursos, alumnos e ingresos
Instituciones públicas universitarias y terciarias, universidades
privadas e institutos particulares se dedican a la enseñanza
del español en la Argentina5
y 6.
Todas las instituciones dedicadas a esta tarea, tanto estatales como
privadas, trabajan sin ningún tipo de subvención. No
existe en la Argentina ningún proyecto en marcha de difusión
de la lengua ni presupuesto alguno para ese propósito, con
excepción de las misiones de la Cancillería Argentina
en el Caribe anglófono7.
Por el contrario, la enseñanza de español aparece en
las instituciones superiores públicas gratuitas en mi
país como una fuente de recursos propios que no son reinvertidos
en la actividad.
Casi el 90% de los alumnos que toman clases de español lo hacen
en la ciudad de Buenos Aires. El resto de los estudiantes se distribuyen
en las provincias de Entre Ríos, Córdoba y Mendoza8.
En la ciudad de Bariloche (provincia de Río Negro) existe un
programa ya armado para iniciar cursos en los próximos meses
y también hay proyectos en las provincias de Santa Fe, Salta
y Tucumán.
En la actualidad entre enero y diciembre casi 900 alumnos toman clases
grupales abiertas de español en la Argentina en cursos regulares
e intensivos, mientras que otros 100 son alumnos individuales de cursos
particulares. Un promedio de 150 alumnos mensuales toma clases de
español en grupos cerrados contratados especialmente desde
sus países de origen. (Véase
gráfico 1). |
|
El 60% de los alumnos que toman cursos de español provienen
de los Estados Unidos; un 20% de Corea, Taiwán, Japón
y Brasil, y el 20% restante de Gran Bretaña, Alemania, Italia,
Países Escandinavos, Francia, Suiza, Tailandia, Arabia Saudita
y otros. El gráfico
2 muestra la distribución de alumnos de los distintos
perfiles de instituciones según el tipo de programa. Como
puede verse hay una suerte de especialización por parte de
las instituciones públicas en cursos grupales regulares,
de las universidades privadas en grupos especiales (los alumnos
suelen cursar también materias de las distintas carreras)
y de los institutos privados en clases particulares.
Los distintos tipos de cursos responden a los diferentes propósitos
con que los extranjeros llegan a la Argentina, como podrá verse
en los próximos apartados.
La intensidad del trabajo varía a lo largo del año y
las instituciones deben compatibilizar los calendarios de ambos hemisferios.
Son escasos aunque los hay los enseñaderos, es
decir, lugares dedicados a traer y a atraer a extranjeros con cursos
escasamente diseñados, complementados con actividades turísticas
organizadas alrededor de estereotipos culturales.
Estimamos que el dictado de los cursos representa un ingreso anual
para la Argentina de alrededor de 2 500 000 de dólares (3 000
000 de euros aproximadamente). El gráfico
3 supone la distribución de ingresos correspondiente a
los distintos programas.
2.1.1. Los cursos regulares
El 76% de los alumnos de español toman clases en programas
regulares con distinto grado de intensidad (de 3 a 15 horas semanales).
Las instituciones dedicadas a este tipo de cursos grupales ofrecen
dos cuatrimestres: de marzo a julio y de agosto a diciembre. Algunas
poseen también cursos de verano (nuestro verano) de enero y
febrero.
Los programas de estos cursos se diseñan sobre descripciones
detalladas de los conocimientos esperados para cada nivel. Los alumnos
llegan a lo largo de todo el año y pueden incorporarse a las
clases según los resultados de la prueba inicial de nivel.
Un 60% son estudiantes interesados en temáticas hispanoamericanas.
Muchos de ellos completan créditos para sus estudios en carreras
de ciencias políticas, sociología, historia y economía
en universidades públicas y privadas.
Los conocimientos de español de los alumnos que concurren a
este tipo de cursos han seguido la evolución del gráfico
4. |
|
Dado que los alumnos de los niveles elemental y preintermedio han
crecido ininterrumpidamente a lo largo de esta década, este
gráfico muestra la permanencia de estudiantes dentro del
sistema y, a partir de 1998, la llegada de alumnos de niveles más
altos.
Como se señaló en párrafos anteriores, la mayoría
de los alumnos asistentes a estos programas son estudiantes que
deben completar estudios universitarios en la Argentina. Recién
al promediar el nivel intermedio los alumnos están en condiciones
de resolver actividades académicas del tipo tomar apuntes,
entender discursos académicos, argumentar, hacer presentaciones
orales y escritas a partir de trabajos en equipo, etc. Como puede
verse en el gráfico menos del 40% de los alumnos poseen ese
nivel.
Es frecuente que los estudiantes universitarios (en particular los
norteamericanos) lleguen con certificaciones de niveles más
altos que los empleados en nuestro medio, lo que constituye un primer
desconcierto para ellos en el momento de la nivelación. La
dificultad más grande se presenta más tarde cuando
no pueden cumplir satisfactoriamente con las exigencias de sus materias
universitarias. Este problema tiene su origen en una aplicación
del enfoque comunicativo que olvida casi totalmente la enseñanza
y práctica de registros y actividades académicas.
También le cabe responsabilidad en este tema a la falta de
aplicación en nuestras universidades de normativas sobre
requerimientos de conocimiento lingüístico para la inscripción
a carreras y materias de extranjeros alóglotas.
El resto de los asistentes a estos cursos son migrantes radicados
en la Argentina, profesionales de empresas extranjeras y sus familias,
viajeros. Buscan mejorar sus conocimientos del idioma y suelen permanecer
por lo menos un cuatrimestre dentro de la institución.
Un problema no resuelto lo conforman los alumnos brasileños,
que tienden a abandonar los cursos, sin completar etapas, una vez
que han alcanzado objetivos mínimos de comunicación.
Esta situación se repite entre los argentinos que toman clases
de portugués. Son pocos los centros que poseen cursos con
grupos exclusivamente de brasileños en los niveles elementales,
lo que les permite atender puntualmente a las necesidades lingüísticas
tan próximas.
Dentro de este mismo apartado consideramos los programas que algunas
instituciones inician semanalmente. Los alumnos contratan los cursos
por correo (preferencias, duración, carga horaria, otras
actividades) y los institutos arman los grupos sobre la base de
demandas individuales (generalmente los alumnos no se conocen antes
de llegar). Estos programas pueden incluir alojamiento (en casas
de familia u hoteles), viajes a lugares turísticos y otras
actividades culturales.
Como se trabaja con cambios constantes en la constitución
de los grupos de alumnos, los programas se organizan generalmente
alrededor de módulos con énfasis en aspectos culturales.
|
|
Los alumnos presentan una variedad muy amplia de edades (desde 18
hasta 65 años) y asisten a cursos de 2 a 12 semanas de duración.
Un párrafo aparte merecen los cursos de español que
se dictan para refugiados y migrantes de Europa del Este. Por convenio
entre el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el Alto Comisionado de
las Naciones Unidas para Refugiados y la Comisión Católica
de Migraciones se dictan cursos gratuitos de español hasta
completar el nivel elemental. El programa de los cursos y el material
didáctico se orienta a las necesidades cotidianas y de supervivencia
de los alumnos. Doce refugiados reciben anualmente becas si desean
continuar sus estudios en los cursos regulares de la institución.
Se atiende mensualmente a un promedio de 20 alumnos provenientes de
Armenia, Azerbaijan, Bangladesh, Bulgaria, Congo, Ghana, Guinea Conakry,
Haití, India, Kirguiztan, Nigeria, Osetia, Pakistán,
Senegal, Serbia, Sierra Leona, Somalia, Sri Lanka. Los programas están
organizados en módulos quincenales para facilitar el ingreso
permanente de alumnos.
El programa destinado a migrantes, por su parte, atiende a cerca de
60 alumnos mensualmente y funciona con un esquema similar al de refugiados
pero con programas estándares. También por convenio
con el Caref, Servicio Ecuménico de Apoyo y Orientación
a Refugiados y Migrantes, se abrieron recientemente cursos de español
con orientación laboral para aproximadamente 20 alumnos.
Todos estos cursos fueron propuestos y son financiados por las instituciones
firmantes de los acuerdos mencionados y, aunque cuentan con el interés
y el beneplácito de los distintos organismos gubernamentales
involucrados, no reciben financiación alguna por parte de los
mismos.
2.1.2. Cursos cerrados
Por convenios entre los institutos de enseñanza de español
y universidades extranjeras (norteamericanas y canadienses, en particular)
llegan a lo largo de todo el año grupos para quienes las instituciones
diseñan cursos cerrados cuya duración puede ir de 4
semanas a 9 meses con cargas horarias que pueden oscilar entre las
15 y las 40 semanales. Muchos de los estudiantes no se conocen de
antemano. Tienen entre 18 y 25 años, promedio, y en la mayoría
de los casos completan créditos para sus estudios de grado
no solamente con los cursos de lengua sino con materias y otros cursos
que cumplen en las instituciones del convenio (si son universidades)
o en otras universidades argentinas.
Se trata de programas que pueden incluir alojamiento, viajes, actividades
culturales. Están diseñados sobre la base de una atención
muy personalizada con sistemas de tutorías.
Si bien los grupos llegan a lo largo de todo el año, los meses
de mayor ingreso son marzo y julio (con cerca de 300 alumnos) y el
más bajo es diciembre con sólo 40.
Aunque es excepcional, algunas instituciones imponen el material didáctico
que los docentes deben emplear. |
|
2.1.3. Las clases particulares
La demanda de clases particulares por parte de alumnos individuales
exige un trabajo artesanal para el diseño de los cursos según
las necesidades personales. El perfil de los alumnos y las razones
para requerir clases individuales y particulares son variados. Los
profesionales en cargos altos al igual que el personal de embajadas
suele necesitar cursos en sus oficinas. Las familias (especialmente
las esposas) de estos profesionales también suelen tomar clases
individuales.
Los intereses son también múltiples y a veces muy específicos.
Algunos institutos organizan cursos de temáticas variadas:
medicina, áreas comerciales y jurídicas, corrección
fonética, preparación de informes o ponencias, estudio
y análisis de textos literarios o de legislación argentina
sobre temas particulares, etc.
Algunos alumnos recurren a estos cursos por necesidad de intensidad
y contratan por dos o cuatro semanas una frecuencia de 6 a 8 horas
diarias.
Algunos institutos comparten el dictado de clases para grupos con
este tipo de trabajo que requiere directores y docentes dúctiles
y muy preparados.
2.2. La formación docente
La casi totalidad de las instituciones buscan y seleccionan docentes
graduados o estudiantes avanzados en letras con formación en
enseñanza de español a extranjeros. En la actualidad
están dictando clases de español para extranjeros entre
110 y 140 docentes, dependiendo de la época del año.
A pesar de que la investigación y docencia de español
para extranjeros tiene más de 15 años en la Argentina,
no han sido incluidas en los programas de las carreras de grado en
letras.
En abril de 1996 se creó en el área de extensión
de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires el Programa de capacitación en enseñanza del
español como lengua segunda y extranjera del Laboratorio
de Idiomas. Destinado a graduados y estudiantes de Lingüística
y de Letras, cuenta en la actualidad con más de 80 alumnos.
El programa consta de 250 horas de cursos y talleres sobre metodología
de la enseñanza de lengua, lingüística del español
y prácticas de la enseñanza.
El Instituto de Enseñanza Superior en Lenguas Vivas «Juan
Ramón Fernández» abrió en el segundo semestre
de 1999 la Carrera de Especialización en español
lengua segunda y extranjera. Se trata de un posgrado de 480 horas
reloj, más prácticas y tesina, destinado a graduados
como profesores de lenguas extranjeras y de castellano y tiene en
la actualidad 25 alumnos.
Las instituciones brindan capacitación y perfeccionamiento
a su cuerpo docente por medio de cursos de actualización sobre
aspectos metodológicos y lingüísticos. En particular
es interesante la labor desarrollada por Alpha e International House
que ofrecen cursos abiertos a docentes de otras instituciones. |
|
2.3. El material didáctico
Los distintos programas de español requieren diferentes tipos
de material didáctico. Más de la mitad de los docentes
preparan su propio material para las clases basado en sistematizaciones
gramaticales y emplean para la práctica material auténtico
de distintas variedades del español (literatura, artículos
periodísticos, grabaciones de la televisión y de la
radio, fragmentos de películas). El resultado suelen ser carpetas
de fotocopias que los alumnos reciben y que no son comercializadas
fuera de la institución, aunque hay una suerte de mercado negro
en el que todo circula con autoría incierta. Estas carpetas
no suelen venderse y están incluidas en el precio de los cursos.
Los alumnos complementan el material de sus profesores con gramáticas
de español como lengua extranjera y diccionarios preferentemente
monolingües.
A la pregunta de por qué no se usa el material editado en España
la respuesta es unánime. Los materiales españoles, numerosos
y variados, son empleados por algunas instituciones en los niveles
elementales un poco menos en los preintermedios especialmente
en los programas cerrados y breves. La distancia dialectal entre el
español de la Argentina y el usual en los textos de enseñanza
es importante. Las diferencias se hacen muy notables en materiales
que apuntan a retratar lo más fielmente posible la cotidianeidad.
El uso del tú puede ser aceptable (tenemos un paradigma pronominal
y verbal mixto que comparte elementos del tú y del vos, estamos
familiarizados con su uso por algunos de nuestros países vecinos
y por la televisión y también lo usamos en algunos casos,
especialmente con los extranjeros), pero el vosotros es inexistente
en toda Hispanoamérica.
El léxico cotidiano, desde las comidas hasta la ropa pasando
por la descripción de las ciudades con los nombres de los medios
de transporte, la señalización, las indicaciones para
llegar a determinados lugares, es de uso imposible para alumnos que
están viviendo en la Argentina. Nuestra dificultad con el material
proveniente de España es que nos resulta muy marcado lingüística
y culturalmente.
El material proveniente de Estados Unidos es más neutro en
lo lingüístico, pero llega excepcionalmente a la Argentina
y suele tener otros problemas como los estereotipos hispanos y la
gramática en inglés.
Las pocas librerías que trabajan este tipo de material traen
además muy irregularmente los textos: es impredecible saber
cuándo llegarán ni qué llegará, ya que
a veces sólo traen el libro del profesor o el elemental del
alumno y el avanzado de ejercitación.
Como solución a este problema, existe una librería especializada
en este tipo de material: Archivo ELE está muy bien equipada,
funciona en la casa de su propietaria y los docentes se benefician
con descuentos y asesoramiento.
Los docentes coinciden en la necesidad de que se produzcan textos
de usos variados (libros de enseñanza, textos sobre metodología,
colecciones de literatura para extranjeros, etc.) más cercanos
a las realidades de Sudamérica.
Los números parecen indicar que la publicación de material
didáctico (con requisitos de calidad normales para este tipo
de textos) para ser vendido exclusivamente en la Argentina es excesivamente
cara. Es impensable encarar cualquier proyecto de ese tipo sin tener
asegurada la distribución en Brasil. |
|
2.4. La certificación de conocimiento de español
En el terreno de la certificación de conocimiento de español,
las demandas pueden agruparse en tres tipos:
- Los alumnos extranjeros necesitan conocer antes de su llegada
a la Argentina si su nivel de conocimiento de la lengua les permitirá
realizar estudios en español en las universidades elegidas.
- Una vez concluida su estadía en la Argentina, los alumnos
de las diferentes instituciones requieren certificaciones oficiales
que sean aceptadas por sus universidades de origen o por las empresas
en las que se desempeñan.
- Universidades y otras instituciones de enseñanza de
español brasileñas solicitan exámenes oficiales
argentinos que sean tomados en sus sedes.
|
|
|
En cuanto al primer pedido, las universidades suelen solucionar el
problema brindando cursos intensivos de español a los alumnos
en las primeras semanas y durante toda la estadía, según
necesidades. Pero evidentemente lo que se necesita son exámenes
que puedan ser tomados en los países de origen de los estudiantes
y requisitos lingüísticos para la admisión a las
instituciones que eviten sorpresas una vez que el alumno llegó
a la Argentina.
Los exámenes del Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Buenos Aires solucionan bastante satisfactoriamente
la segunda demanda y muy irregularmente la tercera.
El Laboratorio de Idiomas cuenta con un examen de dominio de español
que se está tomando dos veces al año desde 1993. Los
exámenes se tomaron en distintas oportunidades en instituciones
brasileñas y en 1999 en la Universidad de la República
(Uruguay), pero no hay presupuesto para encarar la tarea con la amplitud
que se necesita.
Estos exámenes evalúan y certifican la competencia oral
y escrita en español como lengua segunda y extranjera de los
alumnos en situaciones cotidianas, laborales y/o académicas,
sobre tres niveles de competencia: básico, intermedio y avanzado.
Parece evidente que se dan las condiciones para la implementación
de un examen de validez en el ámbito nacional y del Mercosur:
existe la demanda y hay especialistas capacitados desarrollando la
tarea. Pero esto nos lleva al último punto de esta ponencia. |
|
3. El futuro del español como lengua extranjera en la Argentina:
de la iniciativa individual a las decisiones políticas
En el segundo apartado de esta presentación se han desarrollado
algunas cuestiones relacionadas con los aspectos académicos
y comerciales de la enseñanza de español a alumnos extranjeros.
Esta tarea tiene también un costado político.
En los últimos 15 años la enseñanza de español
como lengua extranjera se ha desarrollado con éxito en los
distintos ámbitos a partir de la iniciativa individual o de
pequeños equipos. Nace como respuesta a los requerimientos
de la comunidad y se instala en las instituciones como un área
nueva en tiempos de dificultades económicas y de reducciones
presupuestarias a la educación. La especialidad se encuentra
afianzada y bien encaminada.
La demanda existente indica que es posible crecer hacia adentro y
hacia afuera del país. Por un lado, las universidades extranjeras
buscan cursos para sus alumnos y la llegada de estudiantes y de personal
de empresas sigue aumentando. En cuanto a las posibilidades de exportar
la tarea, Brasil necesita capacitar una cifra extraordinaria de docentes
(se habla de más de 200 000) para implementar la enseñanza
de español en todo su sistema educativo.
Sintetizando lo dicho en esta presentación, se requiere crear
el marco institucional para que se cumplan las siguientes metas:
- Incluir en los programas de grado de las carreras de formación
en letras la orientación en enseñanza del español
como lengua segunda y extranjera.
- Incluir la exigencia de conocimiento de español entre
los requisitos de admisión para los estudiantes extranjeros
alóglotas en las universidades.
- Brindar programas de capacitación para docentes brasileños.
- Emitir certificaciones nacionales para los exámenes
de conocimiento del español.
- Emitir certificaciones nacionales para los programas de capacitación
de docentes brasileños.
- Publicar y distribuir material didáctico de enseñanza
de español en Brasil.
Para llevar adelante las tareas que se asocian a estas metas necesitamos
estar inmersos en una política estatal de difusión de la lengua, en
un gesto unánime de los distintos organismos e instituciones involucrados.
Se trata de apoyar esfuerzos que ya están en marcha. |
|
Aclaración de fuentes y agradecimientos
Para reunir los datos volcados en este artículo se realizaron
encuestas directas y se consultó la información difundida
por las distintas instituciones. Pido disculpas anticipadas por omisiones
en las que pueda haber incurrido.
Quiero agradecer la calidad de la información brindada por
María José Bravo, Martín Duh y Silvia Prati y
la generosidad con que se entrevistaron conmigo.
Material para la enseñanza del español publicado
en la Argentina
Textos de enseñanza de español
Dubrovsky, Silvia y Maldonado, Silvia. América I. Buenos
Aires, Colihue. 1996.
Malamud, Elina y Ortolano, Mariel. Macanudo I. Manual para la enseñanza
del español del Río de La Plata. Buenos Aires, Héctor
Dinsmann editor. 1990.
Se publicaron dos ediciones.Malamud, Elina. Macanudo II. Español
para el Río de La Plata. Buenos Aires, Héctor Dinsmann
editor. 1994.
Vering, Juliane, Bernardi, Susana y Díaz, Liliana. ¿Qué
tal? Curso de español en Argentina. Buenos Aires, Ediciones
Nueva Era. s.f. [Agotado]
Material institucional de formación y de enseñanza
de español
La Facultad de Filosofía y Letras publica en fotoduplicación
y vende externamente los materiales didácticos de uso en sus
cursos de español y de capacitación de docentes:
Palacios, María y Prati, Silvia. Curso de español
para extranjeros. Nivel elemental 1. Buenos Aires, Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. 1995
(1.ª edición). [Reedición anual].
Menegotto, Andrea C. y Fernández, Claudia E.. Español
para extranjeros. Nivel elemental 2. Buenos Aires, Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. 1994
(1.ª edición). [Reedición anual].
Krickeberg, Gabriela; Palacios, María; Prati, Silvia; Rabih,
Andrea y Resnik, Gabriela. Español para extranjeros nivel
3. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Buenos Aires. 2000.
Rabih, Andrea y Palacios, María. Español para extranjeros
nivel 6. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras de
la Universidad de Buenos Aires. 2000.
Serie de Fichas ELSE (español lengua segunda y extranjera)
con artículos de especialistas sobre lingüística
y metodología de enseñanza del español. |
|
Notas:
- Hay otra realidad también
presente en autores como Victoria Ocampo o en la película
Miss Mary de María Luisa Bemberg y es la existencia
de familias bilingües con francés o inglés,
según los casos, de las clases socioeconómicas más
altas.

- Elescritor
Abel Posse juega con este clásico argentino y dice que
el español italianizado de Cristóbal Colón
sonaba como el de un porteño (Los perros del paraíso).

- Con excepción por
supuesto de los establecimientos bilingües estatales (escuelas
de lenguas vivas) y privados.

- Recuérdese que el
enfoque comunicativo provocó el horror de la gramática
entre los profesores de lenguas extranjeras. El español,
sin tradición de enseñanza, queda en el medio de
esta disputa de metodología vs gramática.

- Los pioneros de la tarea
fueron profesores particulares que a lo largo de estos años
han ido organizando los distintos institutos y las áreas
correspondientes en las universidades.
Hace quince años iniciaron sus cursos de español
para extranjeros la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional
de Córdoba y el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires. Unos
años más tarde, se sumaron otras universidades estatales
y privadas: la Universidad Nacional de Rosario, Universidad Nacional
de Mar del Plata, Universidad Nacional de La Plata, Universidad
de Belgrano, Universidad de El Salvador, Universidad Católica
Argentina y Universidad Adventista del Plata, entre otras. 
- Numerosos profesores se
dedican a esta tarea de manera privada y particular ya sea en
sus casas o en empresas. Las afirmaciones de este trabajo se refieren
solamente a la tarea desarrollada por instituciones abiertas al
público.

- Desde 1995, dentro del marco
del Fondo Argentino de Cooperación Horizontal (Cancillería
Argentina), el Laboratorio de Idiomas de la Facultad de Filosofía
y Letras de la Universidad de Buenos Aires realiza misiones a
los países anglófonos del Caribe con el objeto de
prestar asistencia técnica en la enseñanza escolar
y superior del español.

- Es muy posible que se dicten
cursos de español en otros lugares del país. Pido
anticipadas disculpas por mi desconocimiento y ruego me hagan
llegar la información.

|
|
|
|
|
|