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Gramática
funcional: visión prospectiva
Salvador Gutiérrez
Ordóñez. Universidad de Zaragoza |
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1. En las postrimerías de 1991 presentaba G. Rojo en el Simposio
Internacional de investigadores de la lengua española, con su habitual maestría, un
documentado y clarividente diseño del Estado actual de los estudios gramaticales de
orientación funcionalista aplicados al español. La organización de este Congreso
de la lengua española ha pensado, con buena lógica, que sería deseable una ponencia
de carácter prospectivo sobre las futuras líneas de investigación en Gramática
Funcional. El encargo me sobrecoge. Aparte de la particular miopía y del natural
acantonamiento de quien se dedica a la investigación, también en la ciencia el camino se
hace al andar. Cuanto se diga sobre cómo va a ser o cómo debe ser el futuro en
Gramática Funcional (o en cualquier otra disciplina) sobrepasa difícilmente los umbrales
de la subjetividad. Toda visión prospectiva es introspectiva.
Existe, no obstante, una franja de futuro en las que las posibilidades de error son
menores. En ella se sitúan los trabajos y las investigaciones que deberían haberse
hecho, pero que nunca se han realizado. Es en este terreno donde se moverán
prioritariamente nuestras reflexiones. Antes de entrar en el objeto creo necesarios unos
minutos de composición de lugar. |
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2. El funcionalismo
2.1.1. En principio, ubico bajo la enorme carpa del Funcionalismo toda
perspectiva científica de acercamiento al lenguaje que tome como punto de partida el
concepto de función. El funcionalismo es una perspectiva que parte de la evidencia
de que las lenguas son objetos funcionales y del convencimiento de que potencialmente no
existe mejor descripción de un objeto funcional que el que toma como dato primario sus
funciones. La función prima sobre la naturaleza material de los elementos.
En el paisaje científico hispánico existen dos grupos de investigadores decididamente
funcionalistas en planteamientos, reflexiones metodológicas y aplicaciones a campos
concretos del lenguaje. Por un lado tenemos el tronco madre de Oviedo, con derivaciones en
otras universidades (León, La Laguna...) y, por el otro, el joven grupo de Santiago de
Compostela. En el funcionalismo ovetense han cristalizado influencias de las grandes
escuelas (Praga, Copenhague, Martinet, Tesniére...), así como la sabiduría de nuestros
grandes gramáticos (Bello, Fernández Ramírez, Gili Gaya...). El grupo de Santiago
construye su cuerpo doctrinal a partir, claro está, del funcionalismo ovetense combinado
con aportaciones más recientes: Nueva Escuela de Praga, tagmémica, gramática sistémica
de M. A. K. Halliday, gramática funcional de S. C. Dik...
2.1.2. En la actualidad el número de funcionalismos es tan numeroso
como, en su momento, el de estructuralismos. Para una mejor comprensión son necesarias
determinaciones adjetivas (funcionalismo praguense, funcionalismo martinetiano, de Dik, de
Alarcos, de Kuno, etc...).
Ya se ha señalado repetidamente que el término función no siempre se asocia a un
significado unívoco. Hallamos diferentes niveles de aplicación: a) Funciones de la
lengua considerada en su globalidad: función de comunicación, de soporte y
expresión del pensamiento, función estética, etc.; b) Funciones del
lenguaje en relación con los componentes del acto de discurso (referencial , emotiva,
conativa...) (aquí ubicaríamos las funciones señaladas por Bühler y Jakobson; c)
Funciones de las magnitudes lingüísticas dentro del mensaje: distintiva,
contrastiva, significativa, funciones sintácticas, etc.
2.1.3. Esta polisemia ha afectado e infectado también a los funcionalismos.
Una orientación lingüística se dice funcional si asienta sus reales en uno de
estos niveles de función. En el campo de la Gramática, y más concretamente en el de la
Sintaxis, hasta no hace mucho una teoría era funcional si tomaba como dato primitivo de
sus descripciones y explicaciones las llamadas funciones sintácticas (sujeto, implemento,
complemento, etc.). Una gramática funcional se oponía a una gramática
categorial o de constituyentes.
Desde hace una veintena de años surgen gramáticas que se vienen aplicando la
denominación de funcionales, no porque se asienten de las funciones sintácticas
sino porque conciben la lengua como un objeto funcional (concretamente como un instrumento
de comunicación). Dado que el concepto del que se parte es distinto pueden darse
evidentes disociaciones.
Así señalaba Rojo: «una teoría que quepa considerar «funcional» porque
maneja las funciones sintácticas como primitivos puede no ser «funcional» en lo
que depende de la consideración primordial de las lenguas como instrumentos de
comunicación» (G. Rojo, 1991: 4). También se da la opción contraria. Si denominamos F¹
al funcionalismo gramatical y F² al que asume factores pragmáticos en sus
explicaciones existirían cuatro posibilidades (en realidad, sólo tres funcionalistas):
2.1.4. Aunque el Funcionalismo ya concibió desde un principio la
lengua como instrumento de comunicación y destacó el valor de los elementos en
relación con la pertinencia comunicativa, la incorporación de factores
pragmáticos a la descripción es efectuada, si exceptuamos a la Nueva Escuela de Praga,
por corrientes que nacen fuera de su seno. Sin que experimentemos las grandes convulsiones
sociológicas de que habla T. Kuhn, estamos asistiendo desde los años sesenta a la
génesis de una nueva era: la lingüística de la comunicación. Nace ésta como
desarrollo de algunos presupuestos no desarrollados del paradigma estructural-generativo:
a) Dimensión sociológica: Aunque el
carácter social era una de las notas definientes de la langue del maestro
ginebrino, estaba desprovisto de todo valor sociológico: se partía del supuesto de que
la lengua (o en su caso la competencia) era idéntica en todos los usuarios. La Sociolingüística
rompe con este postulado.
b) Dimensión comunicativa: El modelo estructural-generativista se centraba en el
código (o competencia), orillando sistemáticamentc la influencia del emisor, del
destinatario, del contexto, del medio, etc., en la configuración del mensaje. El
lingüista llegaba hasta el significado, pero se veía impotente para explicar los
efectos de sentido que tienen lugar en el discurso. La Pragmática se presenta como
la disciplina que estudia la comunicación en todos sus factores pertinentes. Supera el
puro significado lingüístico para intentar ofrecer una explicación al sentido global y
particular del mensaje.
La lingüística de la comunicación se ve
asimismo apuntalada por el desarrollo de nuevos campos:
1) Lingüística del texto.
2) Semiótica y Semiología.
3) Desarrollo de disciplinas lingüísticas periféricas: Psicolingüística,
Sociología del Lenguaje, Fonética, Etnolingüística, Lingüística
Matemática y
Computacional..
4) Esperanzadores resultados tecnológicos en torno a la comunicación: síntesis del
lenguaje, conversores texto-voz, comunicación con la máquina, traducción automática,
etc.
5) Renovación de los métodos de lingüística aplicada al aprendizaje de lenguas.
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2.2. El funcionalismo en
España
Todo estudio proyectivo debe fundamentarse sobre un diagnóstico fiable e imparcial del
objeto. Existen al menos dos perspectivas desde las que se puede evaluar el estado de una
teoría científica: el inmanente o interno y el trascendente o externo.
2.2.1.1. Desde una perspectiva interna una corriente científica
está sólidamente asentada y goza de vitalidad si responde o satisface al menos las
siguientes exigencias metodológicas:
a) Principio empírico: adecuación a los
requisitos de todo modelo científico (principios de coherencia, exhaustividad,
simplicidad, etc.).
b) Explicitud: bases teóricas se hallan explícitamente concretadas.
c) Flexibilidad: modelo posee capacidad de asimilación de nuevos descubrimientos,
de adaptación a nuevos campos.
2.2.1.2. Desde un punto de
vista externo, se dice que una orientación metodológica goza de buena salud cuando
satisface los siguiente principios o condiciones:
a) reconocimiento en el entorno
científico y social,
b) poder de captación de nuevos investigadores,
c) conciencia y cohesión de grupo (hecho que suele cristalizar en la creación de
sociedades, realización de reuniones, congresos, coloquios, cursos, etc. y existencia de
revistas, colecciones editoriales...),
d) dimensión aplicada (a la industria, a la enseñanza...),
e) influencia y grado de penetración en metodologías vecinas,
g) fecundidad (el número de sus publicaciones es elevado y en su seno existe
efervescencia creativa y crítica),
h) liderazgo.
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2.2.2.1. Factores internos.
El
funcionalismo es una disciplina flexible y dúctil a las innovaciones. Ha mostrado una
gran capacidad de asimilar y adaptar dentro de su engranaje nuevas aportaciones, ya
nacidas dentro de su seno, ya promovidas extramuros. Este es el eclecticismo del
que habla con frecuencia Alarcos: tomar lo bueno, venga de donde venga, y engarzarlo
coherentemente en la teoría. No pudo en el pasado ni podrá ser en el futuro de otra
forma. Si no se quiere embalsamar una teoría hay que abrirla a la polinización de los
nuevos vientos.
Existe una característica del funcionalismo que permite adaptar y adoptar nuevos
descubrimientos sin que se produzcan grandes fallas ni cataclismos. Es su carácter
modular. Veamos un ejemplo. La Sintaxis Funcional, como reacción a la continua e
indiscriminada mezcla de niveles que se observa en los análisis del pasado, decide
asentarse en la dimensión formal de la combinatoria. Se mantiene en el estrato de las
funciones abstractas y acude a criterios empíricos, inmanentes, formales. Se definen las
nociones básicas (relación, función, categoría, transposición...), se describen las
funciones sintácticas (sujeto, implemento, complemento, suplemento...), se decide cuáles
son los procedimientos en la determinación de cada función sintáctica, etc. En todo
este proceder había un conjunto de razonamientos proscritos: los que acudían al
contenido. Este es, en líneas generales, el modelo clásico de Sintaxis Funcional. En el
transcurso del tiempo van aflorando síntomas de que existen hechos de contenido que son
responsables de comportamientos sintagmáticos empíricos y regulares y también
funcionales. Sin olvidar, ni desmontar las antiguas conclusiones se inician labores en una
nueva planta: el nivel de las funciones semánticas. Por último, se advierte un
nuevo estrato funcional: el que estructura la secuencia de acuerdo con su carácter
comunicativo (funciones informativas).
2.2.2.2. Factores externos.
No se halla huérfano de liderazgo el
funcionalismo español. La eminente figura de D. Emilio Alarcos Llorach es desde hace
cuarenta años el maestro indiscutido e indiscutible de la metodología funcional en
nuestro país. Ha sido pionero en sus aplicaciones a la práctica totalidad de los
sectores lingüísticos: la Fonología, la Gramática, la Sintaxis, la Teoría y Crítica
Literaria, la Historia de la Lengua, la Filología Románica, la Dialectología
Hispánica. La continuada dedicación al mester filológico, el rigor empírico de sus
investigaciones, la concisa precisión de sus escritos, la clarividencia y la finura de
sus intuiciones, la elasticidad para incorporar a su sistema novedades y cuanto de bueno
encuentra en los demás (críticas incluidas) le convierten en el modelo inalcanzable. Al
magisterio de sus escritos e investigaciones se une el de su docencia: son incontables los
alumnos que han salido de las aulas de Oviedo con una formación sólida. Ha dirigido
decenas de trabajos de investigación y de tesis de doctorado en todas las áreas del
lenguaje. En palabras de G. Rojo, «la figura de Alarcos es central en el funcionalismo
tal como se practica entre nosotros y, por extensión, en buena parte de los estudios
gramaticales sobre el español y otras lenguas. Su influencia se percibe incluso en los
trabajos realizados por autores vinculados a corrientes teóricas distintas, corno la
gramática generativo-transformacional o la gramática de dependencias» (Id.,
pág. 9).
Al abrigo de su magisterio surge en Oviedo un grupo de investigación que en la actualidad
presenta ramificaciones en otras universidades como León o La Laguna y que, por encima de
los avatares de la convivencia y de las relaciones personales, conserva y confiesa su
cohesión metodológica.
La comunidad metodológica de los funcionalistas del tronco ovetense con los del foco de
Santiago de Compostela es cada día mayor. Algunas discusiones, que no merecen el nombre
de polémica, han contribuido a clarificar posturas. Fuertes lazos personales y encuentros
no muy distanciados han propiciado ósmosis continuada y fecunda.
En las relaciones con el generativismo, afortunadamente, van quedando atrás las horas
de confrontación, de recelo, de crítica soterrada y pública, y, lo que era mucho peor,
de desconocimiento mutuo. Somos arrieros de un mismo camino, portadores de un mismo
género y con idéntico destino. Aunque no en grado deseable, hoy existe más diálogo,
más cooperación, menos desconfianza y una menor competitividad mal entendida. Empezamos
a leernos y, gracias a ello, se observa mayor comprensión y admiración en ambas
direcciones.
El futuro inmediato debería estimular estos nacientes contactos con reuniones,
discusiones, colaboraciones y cooperaciones. Aunque los organismos oficiales pueden hacer
algo, más depende de actitudes individuales. Especialmente de cuantos son responsables de
la organización de cursos, encuentros, así como de los editores de publicaciones
conjuntas, de revistas, etc. |
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3. Visión prospectiva. Trabajos panorámicos
3.1. Contra lo que pudiera pensarse en un principio, la buena teoría en
el arca no se vende. Uno de los medios de penetración en el tejido sociológico de una
comunidad científica es la existencia de manuales. El alcance de los trabajos enterrados
en revistas de investigación se limita a una población muy reducida. El manual de gran
tirada y amplia difusión se convierte en pórtico que atraviesan año tras año miles de
alumnos. La existencia de un manual posee asimismo una influencia sobre el profesorado,
que se ve en la obligación de ahondar y de asegurar sus conocimientos con nuevas
lecturas.
Un porcentaje considerable de la propagación de las teorías se halla en el acierto, en
la confección y distribución de manuales; Hockett, Gleason, Palmer, Lyons, Martinet,
Ruwet, Bach, Radford...
Aunque en apariencia representan trabajos de menor fusta, los manuales no universitarios
cumplen una función divulgadora de enorme importancia. A través de ellos los conceptos
elementales y los logros irrenunciables de una metodología llegan no solo a los alumnos,
sino también a gran masa de profesorado cuya única fuente de renovación científica
casi se reduce a los libros de texto.
La confección de un manual no es, en modo alguno, tarea alejada de la investigación.
Exige un esfuerzo titánico de coherencia, de compensación y equilibrio, de claridad y de
soluciones en áreas de investigación yermas. Por otra parte, una vez alumbrados,
constituyen un germen fecundo de nuevas investigaciones.
Una de las características negativas del funcionalismo español radica en el descuido
perenne de los aspectos «pragmáticos» relativos a la difusión de su metodología. Si
dejamos a un lado las siempre honrosas excepciones, no ha habido preocupación de redactar
manuales para los diferentes niveles de enseñanza. Una de las causas radica en la
errónea impresión, experimentada por el investigador, de hallarse perdiendo el tiempo
mientras redacta un manual. Existe, además, el prurito de no contaminarse con la llamada
«industria textil». Sin embargo, es una tarea totalmente necesaria.
3.2. Introducción a la Sintaxis Funcional
El desarrollo, la sedimentación e, incluso, la evolución de una corriente teórica
están ligados a la existencia de un epítome en el que de forma explícita se exponen sus
principios y conceptos básicos. Rojo (1983), primero, y Rojo-Jiménez (1989), más tarde,
han condensado, en dos magníficas y útiles Introducciones su visión de la
Sintaxis Funcional. César Hernández ha publicado una Sintaxis Funcional del Español cuyos
principios se alejan de las bases del funcionalismo.
Las bases metodológicas del Funcionalismo ovetense se hallan en observaciones, en
formulaciones e, incluso, en artículos aún dispersos de Alarcos y discípulos. Bastaría
una lectura atenta a los trabajos del maestro para captar el sentido y el alcance de cada
uno de los conceptos metodológicos, para aislar los procedimientos de determinación a
que se acude, para desentrañar cada uno de los principios e incluso el ordenamiento
jerárquico que los articula.
Sin embargo, se hace ya necesaria la cristalización de estos principios en una
publicación asequible, ordenada, diáfana y razonada. Cada día son más numerosas las
voces que lo reclaman. Dicha exposición, que tendría necesariamente un carácter
preliminar, provisional y orientativo, será útil desde perspectivas diversas:
a) Constituiría dentro del funcionalismo ovetense y de los
funcionalismos circunvecinos la base de una discusión metodológica tan necesaria como
fecunda. Existen conceptos que en su totalidad o parcialmente no son compartidos:
funciones semánticas e informativas, alcance de la transposición, etc.
b) Representaría un útil medio de acercamiento e intercomprensión con quienes
abordan la lengua con igual dedicación, pero desde metodologías distintas.
Una Introducción a la Sintaxis Funcional debería:
a) Ubicar nuestra materia dentro del ámbito de las disciplinas del
lenguaje, delimitar sus bordes y esclarecer sus relaciones externas.
b) Establecerlos niveles de pertinencia o estratos funcionales (formal,
semántico e informativo) y sus relaciones.
c) Ofrecer una visión coherente y translúcida de los conceptos sobre los que se
asienta: función, categoría, transposición, núcleo/ adyacente.
d) Describir las relaciones sintagmáticas (formales, semánticas e informativas),
así como las funciones pertinentes en cada uno de los niveles.
e) Delimitar los procedimientos de determinación.
f) Definir niveles de análisis y sus unidades.
3.3. Gramática Funcional del Español
Durante muchos años, los Estudios de Gramática Funcional del Español, de E.
Alarcos, representaron la única puerta de entrada a la Sintaxis Funcional de nuestra
lengua. Dado su carácter compilatorio, junto a las zonas de luz, convivían las sombras
de los temas inexplorados. Poco a poco han ido apareciendo artículos y trabajos
monográficos, tanto del maestro como de discípulos, que han cubierto una parte
importante del mosaico gramatical.
Sin embargo, como en el caso de las reflexiones metodológicas, se hacía necesario un
trabajo integral, integrado e integrador. La edición, presumiblemente próxima, de la
Gramática de la Real Academia, a cargo de D. Emilio Alarcos llenará cumplidamente este
vacío.
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4. Visión prospectiva. Temas puntuales de urgente
4.1. Entre las aplicaciones de la metodología funcionalista al español
existen temas favorecidos por el mimo de los gramáticos:
dentro de las funciones simples se ha reflexionado más sobre el suplemento
y los atributos.
en la oración compuesta han recibido mejor trato la coordinación, las adversativas,
las consecutivas, las comparativas y las causales.
El hecho de haber recibido un trato de favor no significa que deban ser
aparcados para dejar sitio a los menos favorecidos. Sobre nada se escribe la última
palabra. La urgencia de deshacer el complejo nudo de un problema deriva no sólo de su
desconocimiento, sino de las relaciones que pueda tener con el desarrollo de la teoría y
su influencia en la explicación de otras zonas.
4.2. Las modalidades enunciativas
La modalidad (modus) del enunciado lingüístico, que codifica valores
intencionales del tipo «asertivo», «interrogativo», «exclamativo»..., se halla en
estrecha relación con el YO de la enunciación.
Es necesario delimitar bien la frontera de estos valores codificados respecto a las
modalidades pragmáticas (en dobletes como «interrogación»/ «pregunta», etc.),
respecto a las modalidades lógicas, deónticas, epistémicas, etc.
Por otra parte, cada día aumenta la sospecha de que su papel no se reduce a «modalizar»
globalmente al esquema sintagmático. Su presencia en la Sintaxis puede ser más activa de
lo que aparenta. Es necesario determinar si son ciertos o no los síntomas de que la
modalidad (en sí misma o a través de un verbo enunciativo sumergido) puede ser punto de
enganche de algunas funciones sintácticas. Una respuesta afirmativa podría resolver
problemas como el planteado por causales, atributos oracionales, las llamadas oraciones
bipolares, etc.
a) Causales de enunciado / causales de enunciación. La diferencia entre oraciones
del tipo: Tose porque fuma / Fuma porque tose no deriva de su carácter coordinado o subordinado, sino del elemento del
que dependen. Mientras que las causales de enunciado dependen del verbo, todo parece
indicar que las de enunciación están directamente ligadas a la modalidad. Su enfatización en ecuandicionales lo muestra:
Si tose es porque fuma.
*Si fuma es porque tose.
*Si digo que tose es porque fuma.
Si digo que fuma es porque tose.
b) Nuclearidad de los atributos oracionales. Todo parece
indicar que la diferencia funcional del adverbio en las dos apariciones del ejemplo: Lamentablemente, terminó lamentablemente; o de la oración subordinada en: Como te dije, terminó como te dije (que terminaría).
c) Debería determinarse qué papel juega esta modalidad respecto a
problemas tan debatidos como las llamadas oraciones bipolares (condicionales y concesivas,
fundamentalmente).
4.3. Complementos nominales
La periferia de elementos que giran en torno al núcleo nominal es, por lo menos, tan
compleja como la de los complementos verbales. Aparte del singular comportamiento del
artículo y determinantes, nos hallamos con todo tipo de complementos:
1) Fabuloso / libro / de cuentos / de A. Pereira.
2) Emocionada / entrega / ayer / de la antorcha olímpica /a nuestro medallista /
por parte del presidente de la comunidad.
Aunque ya han aparecido algunas aproximaciones funcionalistas, se presenta
como indispensable un estudio riguroso y profundo sobre la complementación nominal.
Parece evidente que no todos se insertan en el mismo punto, de donde derivan las
imposibilidades de coordinarlos:
*Libro fabuloso y de cuentos de A. Pereira
*Fabuloso libro de cuentos y de A. Pereira
Por otra parte, parece abusiva la aplicación de la transposición a todos
los complementos no adjetivos del ejemplo (2).
Para una explicación adecuada parece indispensable determinar los diferentes tipos de
modificación del nombre, así como acudir al estrato de las funciones semánticas.
Un tema de especial transcendencia y dificultad es el de la determinación nominal. Ya
no se trata de determinar sus valores paradigmáticos (artículo, posesivos,
demostrativos, indefinidos...), sino de la función que ejercen, de las relaciones y de la
distribución dentro del grupo nominal. Asimismo se ha de determinar la relación que
mantienen con determinadas funciones sintácticas y semánticas, su papel en
construcciones de énfasis, su función en la referencia, etc.
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4.4. Aditamentos
La llamada función aditamento es un complejo magma que reclama a voces una
investigación descriptiva y explicativa seria y detenida. Como en el caso de los
atributos, nos hallamos aquí, más que ante una función monolítica y simple, ante una
bolsa de funciones. Desde una perspectiva formal existen:
Aditamentos adverbiales / no adverbiales
Aditamentos regidos / no regidos
Aditamentos fijos / aditamentos de orden libre
La asunción de un nivel sintagmático de funciones semánticas
presentaría una visión más integrada y estructural de la clasificación heredada en
circunstanciales de «causa», «finalidad», «compañía», «instrumento», «medio»,
«materia»...
En este estudio se habría de abordar las relaciones que presenta con las distintas clases
de adverbios, las semejanzas y diferencias con la necesaria a la vez que controvertida
función suplemento, con el complemento agente, etc.
En estrecha conexión con el estudio de los aditamentos se halla la urgente necesidad de
dinamitar la clase de los adverbios, partiendo de un estudio de su comportamiento
lingüístico. En nada se asemeja la conducta de ahora, ya, incluso, precisamente,
más, no, pues o quizás. Por tradición se mantiene una clase que no es clase (no
existe propiedad común que la defina) y que, por partir de esta conciencia de unidad, no
deja de causar problemas a los lingüistas.
4.5. Oración compuesta
Durante los últimos años han proliferado estudios, artículos, tesis y libros sobre
aspectos generales y puntuales de las oraciones compuestas y complejas: oración,
coordinación, adversativas, concesivas, causales, consecutivas, comparativas... Se echan
de menos estudios de conjunto integradores, coherentes, uniformes. La visión
funcionalista debería realizar este esfuerzo a través de los mecanismos metodológicos
que dispone. En este trabajo:
a) Deberían ser nítidamente definidas las relaciones fundamentales
(interdependencia, coordinación, subordinación, problemas planteados por la
yuxtaposición...).
b) Habría que mantener bien diferenciados el nivel de las relaciones formales,
semánticas y comunicativas. Con frecuencia se identifican en el nivel formal elementos
que sólo se asemejan en el estrato de las relaciones semánticas (v. gr.: pues,
porque, puesto que).
c) En la determinación de los conectores se han de desligar las relaciones
intraoracionales de las textuales.
d) Relación entre subordinación y transposición. Estudio del comportamiento,
ámbito, efectos, clases, etc., de los transpositores.
e) Determinación categorial y posibilidades funcionales de las oraciones
subordinadas.
f) Dentro de las sustantivas se hallan necesitadas de un estudio integrado las
construcciones directas y las oblicuas (en todas sus manifestaciones).
g) En cuanto a las relativas, de funcionamiento mejor conocido, merecerían un
estudio detenido las que adoptan el esquema formal del inciso, así como las introducidas
por los adverbios relativos.
h) En las llamadas adverbiales se hace más necesaria:
la no confusión entre aspectos formales y semánticos (oraciones
sustantivas finales con adverbiales...).
establecimiento de grupos por forma y significado:
Circunstanciales (espacio, tiempo, modo).
Comparativas, consecutivas.
Causales, finales, condicionales
4.6. Relaciones transfrásticas y discursivas
Aunque la lingüística se ha detenido tradicionalmente en el umbral del enunciado
(oración o frase), existen relaciones de contenido que trascienden esta frontera. Tales
relaciones son con frecuencia captadas por el contexto. Pero también es cierto que
también se condensan en expresión de conectores lingüísticos. Como dichas relaciones
son semejantes a las que se establecen dentro de la oración, muchos de tales conectores
son comunes en la forma, pero no en la función ni en la distribución ni en las
condiciones de uso. Una descripción adecuada de las relaciones que se establecen dentro
del microcontexto transfrásico es necesaria para una mejor delimitación y comprensión
de la oración compuesta.
Un campo especialmente fecundo para el estudio de las relaciones transfrásicas es la conversación.
Ofrece microcontextos ricos en fenómenos de trabazón textual, en manifestaciones de
énfasis (muchas veces con partículas formalmente comunes al nivel intraoracional, pero
funcionalmente diferentes), conectores de discurso, actos de habla (con expresiones
asociadas a algunas funciones pragmáticas concretas), a funciones argumentativas, etc.
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4.7. Funciones semánticas e informativas
A la constante y sistemática mezcla de niveles practicada por los gramáticos
tradicionales le sucedió el período necesario e higiénico del formalismo
gramatical del estructuralismo. Se huyó de la especulación de las argumentaciones
basadas en datos subjetivos referentes a las significaciones y se buscaba para cada tesis
el anclaje empírico del comportamiento formal de la lengua.
Con el tiempo se ha comprobado que algunas de aquellas antiguas nociones desterradas sí
poseen valor gramatical y son responsables de comportamientos específicos y aislables.
Algunos autores, desde otras metodologías, han llegado a proponer generalizaciones
interesantes para la gramática. En la secuencia existen tres niveles lingüísticos de
organización sintagmática. Tres niveles de relaciones entre nudos funcionales que son
autónomos, pero que, a la vez, se hallan íntimamente conectados.
Se necesitan estudios sobre las funciones que tejen el entramado semántico de las
secuencias de nuestra lengua. Se han de establecer los criterios de determinación, se han
de aislar las funciones semánticas que poseen repercusión en la combinatoria y describir
las relaciones que mantienen con el nivel de funciones formales. El procedimiento de
determinación de las funciones informativas o pragmáticas no ha de ser muy distinto.
4.8. Relaciones semánticas
El antisemantismo estructural con relativa frecuencia ha impedido ver que la causa de
determinados fenómenos de la sintaxis formal posee explicación semántica. De hecho, es
normal que la lengua tienda a diferenciar en la forma, por los procedimientos más
variados, lo que en el contenido es distinto. Parece erigirse en regla la aserción de que
bajo toda función sintáctica subyace una relación semántica y de que, a la inversa,
dos sintagmas con diferentes relaciones semánticas han de corresponderse, en el nivel
formal, con distintas funciones sintácticas.
Una gramática funcional del futuro inmediato deberá determinar desde un principio el
valor que asigne a relaciones semánticas como significación, designación,
denotación, correferencia, inclusión referencial, fóresis, determinación, atribución,
predicación, delimitación sémica, especificación, complementación,
selección,
rección...
4.9. Diccionario de valencias y otros diccionarios gramaticales
En los primeros tiempos de la Semántica se soñaba con la elaboración de diccionarios
estructurales en los que cada significado sería descrito por medio de los rasgos
distintivos que lo diferenciaban del resto de los miembros de su paradigma o campo
semántico. Este proyecto lexicológico chocaba con un factor consustancial a la
Lexicografía: su carácter orientado. Los diccionarios o bien son:
onomasiológicos: Significado _____ Significante
semasiológicos: Significante _____ Significado
Mientras que la Semántica
Estructural es neutra a esta orientación.
El descubrimiento de que los signos no sólo poseen un valor (dimensión
paradigmática) sino una valencia que recoge sus posibilidades
combinatorias
demostró el carácter inconsistente de la vieja y tajante división, ya en crisis, entre
Gramática y Diccionario.
Aunque este último siempre ofrecía informaciones de la valencia morfológica (género,
número...) y sintáctica (transitivo, intransitivo, reflexivo...), se hacía necesario un
diccionario de valencias en el que cada entrada recogiese para cada valor significativo
las funciones sintácticas y semánticas que selecciona.
Un equipo dirigido por G. Rojo está en estos momentos elaborando un serio proyecto de
diccionario de valencias de los signos verbales del español. Una vez finalizado, será de
enorme utilidad, no sólo para los usuarios de la lengua y para cuantos se acercan al
español como segunda lengua, sino también para el desarrollo de las explicaciones
gramaticales. |
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5. Conclusión
Dada la complejidad del objeto, por numerosos que sean los análisis ya realizados, no
existe tema ni punto del lenguaje que no merezca un estudio exhaustivo o una revisión
más profunda. Por otra parte, tomando en cuenta la necesidad de jerarquizar y ordenar
intereses en el tiempo, he osado por apuntar algunas de las necesidades que considero más
imperiosas en el análisis gramatical realizado desde el funcionalismo.
El primer bloque combina la dimensión práctica con la teórica. Realza la importancia y
necesidad de manuales de gramática funcional (teóricos y aplicados) en todos los niveles
de la enseñanza.
En el segundo apartado se seleccionan temas de investigación urgente. Algunos son
problemas heredados, casi congénitos (oración compuesta, aditamento, complementos
nominales...). Otros (modalidades, funciones semánticas e informativas, relaciones
semánticas...) son de preocupación más reciente pero indispensables para una
comprensión gramatical más panorámica, exhaustiva y profunda. |
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