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Mesa redonda
Rocío Caravedo. Pontificia
Universidad Católica del Perú |
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El español del Perú
En el escaso tiempo normalmente disponible en una mesa redonda, sólo podré esbozar de
modo casi esquemático los objetivos básicos de la investigación que nos hemos propuesto
desarrollar en el Perú sin detenerme en los problemas específicos de diverso orden
(teóricos, metodológicos, de organización empírica, de viabilidad, etc.), con el deseo
de que lo dicho pueda suscitar entre los participantes el diálogo y la discusión sobre
las cuestiones que un proyecto de investigación de esta naturaleza involucra en relación
con los objetivos generales de la investigación sobre el español no sólo referido a
América.
Digo esto último porque si bien en esta exposición voy a circunscribirme principalmente,
aunque de modo general, a los proyectos de investigación sincrónica del español del
Perú, debo subrayar que el estudio de una realidad tan particular como ésta sólo tiene
sentido como especificación de una realidad más amplia, en otras palabras, si se la
incorpora al sentimiento general des español. De esta manera, la investigación dialectal
no constituye una búsqueda aislada o independiente de usos particulares aunque estén
referidos a espacios regionales de usos particulares aunque estén referidos a espacios
regionales, nacionales e incluso continentales, como español del Caribe, español de
España, español de América, etc. Cada uno de los análisis particulares debe integrarse
en un objetivo común. Para ello es imprescindible la unidad de criterios metodológicos,
que permita recoger y procesar información comparable de todos los espacios donde se
habla el español, incluido naturalmente el espacio peninsular, pues emprender la
investigación del español de América con objetivos independientes como si se tratara d
una entidad separada llevaría a un conocimiento parcial y, por consiguiente, deformado
del español.
Por fortuna no partimos de la nada. Contamos con una riquísima base heurística
proveniente principalmente de dos grandes proyectos continentales: el de la norma culta de
las ciudades hispanohablantes, que incluye ciudades españolas, además de las ciudades
americanas, cuyo gestor es J.M. Lope Blanch, y el Atlas Lingüístico Hispanoamericano
cuyos directores son M. Alvar y A. Quilis, que si bien sólo incluye el área americana,
aporta resultados que pueden compararse con los obtenidos en los atlas de España.
Menciono sólo estos dos grandes proyectos porque, además de su gran alcance
lingüístico (incluyen todos los planos analíticos: fonético, morfológico, léxico y
sintáctico), abarcan integralmente el área hispánica y, además abordan dos dimensiones
de análisis que podrían considerarse complementarias para proyectar y encaminar la
investigación futura de la compleja realidad del español: la intensiva y la extensiva.
Llamo dimensión extensiva al análisis de un conjunto amplio de fenómenos en diversidad
de espacios, pero recogidos a partir de uno o dos informantes sin estudiar sus
condicionamientos sociales. Llamo dimensión intensiva, en cambio, al análisis profundo y
pormenorizado de cada fenómeno en conjuntos amplios y estratificados de informantes
teniendo en cuenta los condicionamientos lingüísticos y sociales. La dimensión
extensiva se ejemplifica en el proyecto de Atlas Lingüístico Hispanoamericano y la
intensiva, en el de la norma culta. Me referiré primero a esta última.
En la dimensión intensiva se ha podido recoger, como todos saben, información referida a
un grupo socioculturalmente definido como culto, información que en muchas
ciudades se ha procesado o se viene procesando cuantitativamente, por lo general,
utilizándose un enfoque sociolingüístico. Como muestra de la base heurística están
los volúmenes que recogen los corpora de diversas ciudades, un material
riquísimo que sirve de base a múltiples investigaciones comparativas. Además, la
investigación no se ha restringido al grupo culto sino que en muchos casos se ha
extendido a otros sectores sociales, e modo que se cuenta en algunas ciudades y en algunos
aspectos lingüísticos con descripciones pormenorizadas de las principales variables
lingüísticas. Uno de los aspectos más estudiado ha sido, sin duda, el fonético (aunque
no el suprasegmental hasta ahora muy descuidado), pero en determinadas ciudades (Madrid,
México, San Juan, Caracas, etc.) se tienen procesados selectivamente algunos fenómenos
sintácticos (dequeísmo, formas verbales, concordancia, pronombres en función del sujeto
y objeto, etc.). El plano léxico ha sido, salvo algunas excepciones, mayormente trabajado
desde el punto de vista heurístico, a través de la confección de repertorios extraídos
de las encuestas. En general, este tipo de indagación intensiva se apoya en conjuntos
cuantitativamente representativos de informantes de cada ciudad y explora un amplio
espectro distribucional y contextual correlacionado con factores sociales, generacionales,
estilísticos. Es de notar que ciertos fenómenos (morfosintácticos y léxicos) requieren
de distintos tipos de discurso para ser captados y, con frecuencia, deben desarrollarse
otras modalidades de encuesta además de la forma libre que permitan la extracción
adecuada de estos fenómenos1.
Por otro lado, en la dimensión extensiva se ha logrado extraer la información sobre un
conjunto relevante de fenómenos conectados con la coordenada espacial, pues el objetivo
reside en captar el despliegue de los fenómenos en el espacio incluso en los lugares más
aislados y distantes a donde no ha llegado la investigación. Se trata de detectar y
localizar distintos usos en una diversidad de comunidades con el propósito de un
ordenamiento posterior. La amplitud de la información recogida y de los puntos
considerados explica el tipo de encuesta con preguntas directas aplicadas a muy pocos
informantes por lugar.
Estos dos grandes proyectos en curso permiten delinear algunas proyecciones que marcan el
camino de la investigación futura, si se busca que ambas dimensiones analíticas, la
intensiva y la extensiva, se integren en la investigación del español como totalidad, si
en otras palabras se aspira a la fusión de la investigación dialectológica
y la sociolingüística. Me concentraré en comentar brevemente cómo se puede plasmar
este objetivo en el español del Perú, donde estoy a cargo de la aplicación de los dos
proyectos referidos. |
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Primero que nada, en la
dimensión extensiva, debe terminarse con la recolección de los datos del Atlas
Lingüístico Hispanoamericano, que alcanza ya a la mitad del país, para luego
extender la información a otros puntos no contemplados. El análisis extensivo resulta
crucial en este caso, porque no se cuenta con información sistemática sobre el español
peruano. En segundo lugar, de la dimensión extensiva debe pasarse a la intensiva.
Detectados los fenómenos en el espacio debe procederse a un estudio contextualmente
determinado, mediante la ampliación del corpus a un conjunto representativo de
informantes de distintos grupos sociales en cada comunidad analizada, de modo que se pueda
captar el estatuto sociolingüístico de los fenómenos y proceder luego a las
comparaciones pertinentes. Ello supone naturalmente la ampliación de las modalidades de
recojo de información en congruencia con el tipo de fenómeno analizado. En muchos casos
realizamos esta ampliación en el mismo momento de la encuesta del Atlas
aplicando un conjunto de pruebas complementarias que incluyen una grabación espontánea y
algunas preguntas dirigidas a provocar la aparición de fenómenos específicos que se
consideran relevantes para la investigación.
Al conectar las dimensiones extensiva e intensiva se busca enlazar lo espacial y lo
social, muchas veces considerado en la investigación de modo separado, y así dar cuenta
de la importancia de este enlace en la configuración de las propias modalidades
lingüísticas hispánicas. En el caso del Perú, la relación entre lo espacial y lo
social reviste características particulares debido a la coexistencia en una misma zona,
la capital, de universos lingüísticos y culturales muy distantes, coexistencia motivada
por un intenso movimiento migratorio que ha puesto en contacto patrones disímiles. Me
refiero a la convivencia de hablantes de lenguas indígenas, principalmente quechua o
aimara, con hablantes que tienen el español como primera lengua. Se suele estudiar cada
variedad de modo separado y no la interacción y mutua influencia entre variedades que se
ponen en contacto por la relaciones comunicativas y sociales entre los distintos grupos,
interacción que llega a modificar el español llamado estándar. Se impone estudiar qué
procesos se desarrollan como resultado de esa coexistencia, que distancia las hablas de
los ideales normativos. En este punto se hace necesario no sólo es estudio aislado o
paradigmático de las distintas variables en todos los planos, sino combinadas o
ensambladas en el discurso y manifestadas a través de la amplia gama de interacciones
comunicativas que se establecen entre los grupos. Una indagación de esta naturaleza
constituye un reto a las formas tradicionales de recolección de datos y obliga a
desarrollar estrategias diferentes de observación y de procesamiento. Las modalidades
dialectales no se definen por la existencia de hechos privativos de una zona, como lo
prueba la investigación, sino por el modo cómo se articulan las formas en los distintos
planos con diferente intensidad y valor en los diferentes ámbitos discursivos.
Los factores espaciales, sociales y discursivos se relacionan, pues, íntimamente en la
medida en que cada espacio geopolítico implica una macroorganización social con su
propio sistema de contacto entre grupos, que puede ser relativamente simétrico o más o
menos asimétrico, con redes comunicativas de distinto tipo a través de las cuales se
conectan los usos lingüísticos y se influyen mutuamente. Mayor uniformidad lingüística
existirá, por ejemplo, en los espacios con sistemas sociales cohesionados cuyos grupos,
que puede ser relativamente simétrico o más o menos asimétrico, con redes comunicativas
de distinto tipo a través de la cuales se conectan los usos lingüísticos y se influyen
mutuamente. Mayor uniformidad lingüística existirá, por ejemplo, en los espacios con
sistemas sociales cohesionados cuyos grupos mantengan relación simétrica. En cambio, en
espacios con grupos muy diferenciados con relaciones profundamente asimétricas, como es
el caso de Perú, será más difícil encontrar uniformidad lingüística y coincidencia
de patrones, y los usos estarán más sujetos a valoraciones estigmatizadoras. En general,
las relaciones asimétricas de tipo vertical influyen en la expansión o control de
determinados fenómenos valorados positiva o negativamente. En el Perú, dada la relación
vertical entre costeños o andinos, habría que investigar el grado de control o de
modificación que se ejerce sobre ciertas formas valoradas cuando se insertan en un
discurso asimétrico2. En general, el
contacto entre grupos considerados muy diferentes desde el punto de vista sociocultural,
antes separados por la distancia física, favorecido por el desplazamiento hacia un solo
espacio, produce modificaciones lingüísticas con cambios y reacomodos de usos y
valoraciones. En este contexto se puede hablar de una reestructuración de la relación
entre espacio y sociedad, sobre todo en la ciudad de Lima, foco de la confluencia
migratoria. En consecuencia, se ha difuminado las primitivas diferencias espaciales del
español peruano, concentrándose en un sólo espacio todas las variedades, donde se
redistribuyen y estratifican social y estilísticamente. El objetivo reside en explorar el
nuevo dinamismo lingüístico surgido a partir de este desajuste socioespacial. De acuerdo
con esto, hemos conformado un corpus de emigrantes organizándolos según el momento de la
migración a Lima con el propósito de detectar los fenómenos que se modifican, los que
se reciben y los que se mantienen resistentes en el nuevo ambiente de confluencia,
comparados claro está con los fenómenos detectados a partir de la
investigación extensiva en los espacios originarios, enlazándose de este modo las
distintas dimensiones analíticas.
Por otro lado, como la diferencia en las formas constituye muchas veces reflejo de un
cambio en los patrones lingüísticos, nos hemos propuesto investigar también la
relación entre la producción, la percepción y la valoración con el propósito de
conocer los patrones lingüísticos reales coincidentes o no coincidentes con el patrón
estándar sobre el que se basan las descripciones lingüísticas. Por ejemplo, si la
mayoría de hablantes, como lo he observado en el Perú, concuerdan las formas no
presentes del haber impersonal con el objeto y además consideran la forma
hubieron como la correcta corrigiendo al encuestador el uso de la forma hubo,
muestran una congruencia entre uso y patrón normativo no estándar. A la misma vez
existen otros casos en que los patrones de los hablantes divergen de sus propios usos3. Hay que buscar entonces qué mecanismos de
producción los impulsan en una dirección opuesta a su propia percepción y valoración.
La investigación sobre los usos ha de complementarse, pues, con un estudio de las
valoraciones y de los cambios de valoraciones producidos como consecuencia de la
transformación social. Estudios semejantes deben impulsarse en otras áreas americanas y
peninsulares con el propósito de conocer si existe compatibilidad entre patrones y usos
en cada zona y, comparativamente, entre todas las zonas, cuáles patrones y en qué
aspectos se muestran más uniformes y estables y son, por lo tanto, más naturales en
cuanto más compatibles con los usos, y cuáles más susceptibles de variación en la
comunidad hispánica. En definitiva, se trata de determinar las convergencias y las
divergencias socio-espaciales en la percepción valorativa y la producción. Sobra
destacar la importancia de este punto para la determinación y para la evaluación de
normas supuestamente generales o unitarias procedentes de un solo sociolecto, que han
constituido la base de la descripción sincrónica del español y también de la
enseñanza de la lengua.
En suma, la investigación dialectal sociolingüística no de constituir solamente una
tarea de registro e incluso de organización de variables vistas en su individualidad y en
interacción de un conjunto determinado de factores lingüísticos y extralingüísticos
independientes entre sí. La investigación de los espacios y de las variables
independientes debe sustituirse por la investigación integrada que conecta las variables
y los espacios entre sí, tanto en su aspecto productivo cuanto en su aspecto valorativo.
Esa integración exige el estudio intensificado de las formas y sus factores
condicionantes ensamblados en sus universos discursivos, sociales y sobre todo espaciales,
extendido comparativamente a todas las zonas americanas y, con la misma metodología, a la
zona peninsular, de modo que podamos contar con un conocimiento global del español visto
en su vitalidad y dinamismo, donde no sólo los aspectos comunes, sino también los
diferenciales, ejemplifiquen la totalidad.
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Notas:
- Me refiero al hecho de que los fenómenos
morfosintácticos y léxicos requieren estrategias distintas, y que su estudio implica una
pre-observación de los tipos de discurso que propician la aparición de determinadas
estructuras sintácticas o formas léxicas. No ocurre lo mismo con los fonéticos, pues
todas las posibilidades combinatorias aparecen en cualquier extracto de habla. La clave de
la investigación depende de que el investigador asocie adecuadamente la aparición de la
forma con un tipo discursivo, en otras palabras, de que se haya intuido los factores que
favorecen la predictibilidad.
- De hecho resulta sintomático que la asibilación de las
vibrantes, rasgo asignado a la modalidad andina, haya disminuido entre los hablantes
costeños de la primera generación y se conserve sólo entre los hablantes de la tercera
generación cuando la vibrante se encuentra en posición pre-pausal. Por otro lado se
observa que los andinos producen una serie de variante retrofleja en vez de la asibilada
justamente cuando están frente a un hablante costeño, quizás porque perciben la
subvaloración de ese rasgo, ausente en el costeño y, por consiguiente, tratan de
controlarlo. Habría que ahondar en la investigación e los cambios lingüísticos que se
producen por efecto de las relaciones asimétricas en el discurso de las valoraciones.
- Por ejemplo, muchos hablantes valoran negativamente el
dequeísmo, pero no son capaces de controlarlo en su propia habla.
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