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Mesa redonda
José G. Moreno de Alba.
Universidad Nacional Autónoma de México |
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Sobre algunas investigaciones recientes del español mexicano
En los años recientes han sido numerosas las investigaciones individuales importantes que
ha aparecido en relación con el español mexicano. Resulta imposible, en el corto espacio
de tiempo que me ha sido asignado, referirme a ellas. Tampoco aludiré aquí a algunas
investigaciones colectivas de las que en este mimo Congreso se han dado ya pormenorizadas
noticias, como sería el caso del español de México, proyecto bajo la dirección de Luis
Fernando Lara. Me detendré por tanto sólo en tres programas de investigaciones
institucionales que me interesa resumir en sus aspectos destacables. Los tres tienen en
común el que constituyen un tipo de trabajo académico de carácter descriptivo, no
siempre bien valorado y que, sin embargo, además d poseer su propio valor intrínseco,
viene a ser indispensable, como punto de partida obligado para estudios de corte teórico
o sociolingüístico. Para evitar, por una parte, alargarme más de lo debido y, por otra,
omitir involuntariamente algunos nombres, me limitaré a hablar de las investigaciones sin
mencionar a los investigadores.
1. Desde hace ya tiempo han venido apareciendo en México importantes
aportaciones al programa conocido como «Estudio coordinado de la norma lingüística
culta d las principales ciudades de Iberoamérica y la Península Ibérica». Quizá una
de las principales virtudes de este proyecto sea precisamente el que se trate de un
estudio coordinado y panhispánico, lo que permite, por una parte,
comparar los resultados obtenidos en una ciudad con los que ha aparecido en las demás y,
por otra, debido a que se trata de la descripción de los dialectos urbanos más
influyentes, tener una visión panorámica muy confiable del estado actual de la lengua
española en todo el mundo. Otras d sus más apreciables características es el que
consista en descripciones de lengua hablada, lo que si aún ahora no es nada
frecuente, menos lo era en el momento en que se proyectó la investigación. En la ciudad
de México se hicieron ya hace tiempo las 400 horas de grabación magnetofónica que
exigía el método de trabajo y, de entre esos materiales, se seleccionaron las mejores
encuestas, que fueron transcritas escrupulosamente y publicadas en un importante libro (El
habla de la ciudad de México, materiales para su estudio). Son ya numerosas las
publicaciones (libros, artículos, notas, ponencias y tesis de maestría y doctorado)
referentes a la gramática del español hablado en la ciudad de México (el nombre, el
verbo, el adjetivo, el adverbio, los nexos coordinantes, la preposición...). Se llevaron
a cabo 25 encuestas léxicas en las que se aplicó la totalidad del Cuestionario
correspondiente (4 452 preguntas) y los resultados, debidamente ordenados, se aplicaron en
forma de libro.
2. Otro importante proyecto de investigación colectiva a largo plazo,
que comienza a dar sus frutos, es el referente a la historia del español mexicano. Para
cualquiera resulta obvio el interés de estudios de esta naturaleza, si se considera que
es muy poco lo que se sabe acerca de la evolución del español en América, tanto en los
siglos coloniales cuanto en el XIX y XX. Se han publicado ya reveladores estudios, basados en
documentos de los siglos XVI y XVII, que han permitido, entre otras cosas, corregir los
inventarios y las fechas de algunos fenómenos lingüísticos, tanto fonológicos y
fonéticos (seseo y yeísmo, por ejemplo) cuanto morfosintácticos (empleo de los
pronombres usted, tú / vos). Si se tiene en cuenta que intereses académicos
semejantes se observan en otras latitudes americanas (Argentina, sea por caso), se estará
de acuerdo en que los próximos años deberemos conocer mucho mejor la historia del
español americano en su totalidad, lo que, innecesario es decirlo, resulta indispensable
para completar la historia de la lengua española en sus conjunto. Obsérvese que,
precisamente por falta de datos históricos sobre el español americano, el capítulo que
a éste se dedica en las historias de la lengua tiene estructura y distribución e
materias diferentes a las que tienen los apartados que tratan sobre la evolución del
español en la Península Ibérica antes del siglo XVI. Es necesario contar con datos
confiables para que la historia de la lengua se muestre en su totalidad, tanto geográfica
como temporal. Por lo que a estudios sobre el español mexicano se refiere, merece
destacarse que todos los que se están llevando a cabo y los ya concluidos tiene como base
y sustento el análisis lingüístico de documentos manuscritos, obtenidos ya sea de los
archivos mexicanos, ya sea de los españoles, en particular el Archivo de Indias de
Sevilla. Ello asegura, como sabemos, la confiabilidad de los resultados que se vayan
obteniendo. |
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3. El tercer y último proyecto de investigación que deseo comentar
es el referente el Atlas Lingüístico de México (en adelante, ALM). Hace
ya algunos años se concluyó el trabajo de campo, se encuentra muy avanzada la
cartografía y apareció ya publicado el primer volumen, que contiene mapas (analíticos y
sintéticos) de carácter fonético. Resumo en seguida algunas de las que, a mi juicio,
pueden considerarse como principales novedades de método de esta empresa mexicana de
geografía lingüística. Se prefirió aplicar un cuestionario breve a varios sujetos, que
uno largo a solamente un informante. Las ventajas de la pluralidad de informadores (de
diverso sexo, edad, y nivel sociocultural) son obvias; véanse al menos dos de ellas: por
una parte, se pueden obtener resultados no sólo dialectales sino también
sociolingüísticos; y por otra, los datos son definitivamente más confiables. A
diferencia de otros atlas lingüísticos, en el ALM se tomó muy en cuenta el
habla de las grandes ciudades, pues el objeto que se pretende lograr no es precisamente el
rescate de hablas en vías de extinción sino la descripción completa del estado de la
lengua española en México en un momento determinado. A ello obedece también el que,
entre los sujetos encuestados en cada punto, aparezcan hombre y mujeres jóvenes y viejos,
analfabetos y cultos. Aunque el empleo de grabadoras magnetofónicas en investigaciones
dialectales es muy antiguo, en el caso del ALM es destacable por la particular
importancia que se le concedió. En cada punto de encuesta fueron grabadas al menos cuatro
muestras de conversaciones espontáneas de media hora de duración cada una. Estas
conversaciones, además de constituir ya de por sí un valioso archivo de la palabra, son
sobre todo un material muy valioso para estudios de fonética y de gramática.
Precisamente los primeros mapas del volumen del ALM ya publicado presentan la
distribución de fenómenos fonéticos observados en las cintas magnetofónicas. Con los
resultados de la audición de esas cintas, es decir literalmente miles de alófonos por
encuesta, se preparó un buen número de mapas fonéticos con abundantísima información.
Normalmente los mapas fonéticos de los atlas tradicionales presentan, por punto, la
respuesta de un sujeto (una palabra, generalmente) a una pregunta. Por el contrario, en
los mapas de la ALM se ofrece el promedio aritmético que obtuvo cada alófono en
la a totalidad de apariciones de determinado fonema en las cuatro encuestas de la
localidad. La diferencia entre un método y otro es abismal. Entre las ventajas del
sistema del ALM destaca la de que puede observarse, por una parte, el grado de
frecuencia de cada alófono, tanto en los diversos informantes cuanto en los diversos
puntos de encuesta.
Para concluir, quisiera referirme de manera muy esquemática a los que considero
pendientes urgentes de cada una de estas tres investigaciones. Por lo que respecta a la
primera de ellas, el estudio del español culto de la ciudad de México, urge una
actualización de la descripción fonética. Se cuenta ciertamente con tan buenos trabajos
de este tipo, sin embargo no están hechos conforme al cuestionario del proyecto.
Por lo que toca a la segunda empresa, el estudio histórico del español mexicano, aunque
queda prácticamente todo por hacer, creo que lo más urgente es la descripción de la
evolución del español novohispano en el siglo XVI, lógicamente indispensable para
ver después los cambios posteriores. Finalmente, en lo que respecta al ALM, urge
la publicación de los volúmenes restantes (lo que queda de fonética, la gramática y el
léxico), pues sólo ha aparecido, como ya se dijo, el primer tomo.
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