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DICCIONARIOS ELECTRÓNICOS

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Algunos criterios lingüísticos seguidos en la elaboración de un diccionario multilingüe del español estándar
Valerio Báez Sanjosé. Universidad de Cádiz


0. Introducción

El presente esbozo se refiere a un diccionario, inicialmente del español, que desde hace once años se viene realizando en la Universidad de Cádiz financiado primero por la CAYCIT y, posteriormente, por la Junta de Andalucía. En la elaboración de programas informáticos y bancos de datos se cuenta con la colaboración del profesor Dr. Juan Luis Romero Romero, catedrático de Matemáticas de la Universidad de Cádiz, y del profesor de la Escuela de Informática José Antonio Jiménez Millán. El trabajo se ha centrado casi exclusivamente en el tercer nivel de análisis aquí pergeñado, si bien se está terminando actualmente la parte del nivel de la expresión correspondiente a los sustantivos deverbales y se prepara para un futuro inmediato la extensión a las estructuras correlativas del inglés, francés, alemán y ruso.

Una presentación general de los criterios aplicados hasta el año 1986 se hizo en el trabajo conjunto del que subscribe este informe y la profesora Inmaculada Penadés Martínez: (1989) «Probleme eines computergespeicherten Satzlexikons und das Projekt syntaktisch-semantischer Saumodelle des Spanischen», Linguistische Studien, Reihe A, Arbeitsberichte 196: Untersuchungen zum spanischen Verb. Akademie der Wissenschaften der DDR. Zentralinstitut für Sprachwissenschaft, págs. 1-52.Una presentación general de los criterios aplicados hasta el año 1986 se hizo en el trabajo conjunto del que subscribe este informe y la profesora Inmaculada Penadés Martínez: (1989) «Probleme eines computergespeicherten Satzlexikons und das Projekt syntaktisch-semantischer Saumodelle des Spanischen», Linguistische Studien, Reihe A, Arbeitsberichte 196: Untersuchungen zum spanischen Verb. Akademie der Wissenschaften der DDR. Zentralinstitut für Sprachwissenschaft, págs. 1-52.

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1. El hablar como conversación

Del hablar como comunicarse con alguien intencionalmente se deriva como corolario de teoría del lenguaje —dentro de una consideración que distingue entre teoría del lenguaje (estudio axiomático deductivo) y lingüística general (estudio generalizador inductivo)— que todo hablar es conversación. En esta conversación hay ulteriormente que distinguir entre intervención y acto de hablar. Llamamos intervención a lo emitido ininterrumpidamente por uno de los interlocutores desde el principio de la conversación hasta el principio de la intervención de otro o desde el final de la intervención de uno hasta el principio de la de otro o desde el final de la intervención del penúltimo participante al final de la conversación por otro interlocutor.

A su vez, la unidad real mínima de una intervención es lo que constituye un acto de hablar. Esta unidad mínima, de las que se componen las intervenciones, se caracteriza por responder a la pregunta ¿qué pasa/ ocurre/sucede? y puede, en un primer acercamiento, caracterizarse formalmente por ir entre pausas y tener un contorno de entonación determinado.

1.1 Unidades propias del acto de hablar

De lo que acabamos de decir se deduce que hay ciertas unidades de las lenguas históricas que sólo pertenecen a este nivel: los llamados embragadores, los artículos, los deícticos ya sean endofóricos o catafóricos, las proformas (prosintagmas nominales, verbales, adjetivales y adverbiales), las palabras modales y las partículas.
 

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2. La expresión como estructura dinámica de los actos de hablar

El acto de hablar era una cadena de sonidos limitada al principio y fin por pausas, emitida por un hablante concreto a un oyente concreto en un momento y un lugar determinados y que respondía a la pregunta, ¿qué pasa/ ocurre/ sucede? ¿Cuál es la estructura de esta unidad? ¿Cómo pasamos desde el acto de hablar como acto mínimo individual a una estructura articulada que podamos estudiar? Naturalmente mediante abstracciones y así vamos a llegar a la expresión como estructura dinámica universal de las lenguas históricas. Si una de las cadenas identificadas como acto de hablar es extraída —primer grado de abstracción— de la intervención en la que estaba incluida, es decir, si prescindimos del yo concreto que la dijo, el tú/vosotros a quienes se dijo y de la intervención en la que estaba incluida, siempre que el/los hablante/s siga/n considerando que tal cadena podría estar inmersa en una intervención, estamos ante una cadena que presupone: 1) no ya un hablante particular, sino un locutor potencial (y, naturalmente, un receptor potencial), y 2) una curva de entonación, que si en el acto de hablar era individual, en la expresión es un tipo, puesto que la información suplementaria que tal curva de entonación implica es recuperable, reproducible y remite en múltiples variables a cuatro contenidos de conciencia universalmente válidos: exclamación, aserción, mandato/ruego, pregunta. Esta división universal de las expresiones en exclamación, aseveración, mandato/ruego, pregunta, remite a una oposición de las subestructuras performativas subyacentes a los actos de hablar individuales, las expresiones, basada primariamente en la oposición mero decir sin otro contenido que no sea el de las funciones expresiva y apelativa (exclamación), frente a los restantes tipos de actos de hablar cuyo contenido excede a la función expresiva y apelativa y que se diferencian entre sí por las marcas veritativo (aserción)/ no veritativo (mandato/ pregunta) tanto de verdad ontológica como de verdad moral. El mandato/ ruego se opone a la pregunta en cuanto que en el primero se insta al receptor a que produzca un comportamiento, mientras que en la pregunta se insta al interlocutor a que éste comportamiento sea verbal o, al menos, comunicativo.

La estructura primaria de todo acto de hablar —cadena comunicativa limitada por pausas y un contorno de entonación— remite, pues, a una estructura abstracta dinámica que incluye una de las siguientes subestructuras performativas básicas del tipo:

1)   Sucede que yo te/le digo a ti/Vd: (exclamación).

2)   Sucede que yo tel/e digo a ti/Vd. que (no) sucedió/sucede/sucederá/etc. que... (aserción).

3)   Sucede que yo te/le mando/ruego que suceda que... (mandato, ruego).

4.l.)   Sucede que yo te/le mando/ruego que me diga si sucedió/sucede/ sucederá/etc. que... (pregunta total).

4.2)   Sucede que yo presupongo que algo sucedió/sucede/sucederá/ etc. que... y que te/le mando/ruego que me diga quién, cómo, dónde, etc... (pregunta parcial).

Naturalmente, estas estructuras performativas no agotan lo contenido en la expresión, pues ésta consta además, en el caso de la aserción, el mandato/ruego y la pregunta: 1) de un suceso final performado, 2) eventualmente, a) de una serie de determinaciones de las distintas subcadenas performativas, y 3) de signos que hacen referencia a la conexión entre los actos de hablar en la intervención o el diálogo.

A su vez, el suceso final performado se compone, al menos, de un núcleo predicativo y una serie eventual de sintagmas conectados más o menos directamente con este núcleo predicativo, cada uno de los cuales puede constar de una o varias categorías en relación de determinación o comitativa entre sí y, además, cada uno de esos sintagmas puede estar determinado eventualmente por partículas. El número de las expresiones de una lengua histórica es, pues, ilimitado, dado que el número de combinaciones posibles de los elementos que constituyen los distintos sintagmas que acompaña obligatoria u opcionalmente al núcleo predicativo del suceso final performado lo es. Por otra parte, los elementos de los eventuales sintagmas nominales, preposicionales, adjetivales y adverbiales del suceso final performado están entre sí también conectados por relaciones de determinación o comitativas.

2.1. Unidades propias de la expresión

Son unidades propias de la expresión el sustantivo, el adjetivo, el adverbio y los conectores, pero no las palabras que modalizan el performativo comunicativo, ni las que modalizan el segundo performativo del suceder, ni las partículas de respuesta, ni las de negación, ni las de matización (determinadoras del predicado), las de gradación o escala, que determinan a los sintagmas nominales y preposicionales, ni las de modificación de grado o intensificación, que determinan al adjetivo y a algunos verbos; tampoco las cláusulas que determinan eventualmente las diferentes subestructuras performativas o a los sintagmas nominales o preposicionales o a sus núcleos.


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3. El esquema oracional

El número de las expresiones de una lengua histórica es ilimitado. Se impone, pues, una segunda abstracción que nos conduzca desde las expresiones, estructuras abstractas dinámicas de las lenguas históricas cuyo número es ilimitado, hasta los esquemas oracionales, estructuras abstractas estáticas de las lenguas históricas cuyo número es limitado.

No cabe duda de que el hablante que sabe realmente qué significa, por ejemplo, cambiar, sabe no sólo que cambiar no es prestar, sino además que cambiar no puede concebirse, por ejemplo, sin que alguien le cambie algo/ a alguien por algo/ por alguien a alguien. Hasta aquí el aserto es y parece evidente. El hablante posee un diccionario de contenidos de conciencia cuyo significado más general es suceso potencial, uno de los cuales sería ése. Estructuras de este tipo, constituidas por: 1) un núcleo predicativo; 2) eventualmente, unas variables lingüísticas del tipo alguien, algo, algún modo, algún lugar, algún momento, algún tiempo, y 3 eventualmente, unas preposiciones, es lo que en múltiples trabajos he definido como esquema oracional sintáctico, que se opone semánticamente a los demás esquemas sintácticos posibles, ya sea a aquéllos que tienen el mismo contenido léxico en el núcleo predicativo pero distinta relación de las variables con el núcleo predicativo, alguien/algo le es cambiado por alguien/ por algo a alguien por alguien, ya sea a esquemas con otro núcleo predicativo léxicamente diferente.

Que el hablante posee esos esquemas es evidente, pero el problema estriba en cómo puede llegar a ellos el lingüista. Nuevamente por medio de abstracciones a partir del acto de habla concreto: 1) si abstraemos del hablante concreto y del oyente concreto, del tiempo y lugar concretos en que se comunicó el acto de hablar y nos quedamos únicamente con la cadena de elementos lingüísticos y su contorno de entonación, desposeída de todas las palabras modales y de los sintagmas clausales que determinan eventualmente las distintas partes de las subestructuras performativas implícitas o explícitas o a los sintagmas nominales o preposicionales, tenemos una expresión; 2) si, tras prescindir de las exclamaciones, por no darse en ellas función representativa, y de las preguntas y mandatos/ruegos por ser miembros marcados en la oposición aserción/no aserción, a) hacemos abstracción de la cadena de performativos que implícita o explícitamente estructuran la expresión asertiva con su yo-tú/Vd. potenciales; b) sustituimos en el suceso final performado de las expresiones los sintagmas nominales, preposicionales, adjetivales y adverbiales o sus variables prosintagmáticas (prosintagmas nominales, adjetivales, adverbiales) o los embragadores (yo, tú, etc.) por las variables lingüísticas, alguien, algo, algún modo, algún lugar, algún momento, algún tiempo, que representan la generalización máxima de los significados, sentidos y referencias de tales sintagmas; c) eliminamos los signos de conexión textual, las palabras modales, las partículas de matización, gradación, cuantificación y negación que implican todas una combinatoria libre del hablante para formar actos de hablar; d) prescindimos de los fenómenos de focalización; e) abstraemos de la articulación temático-remática, y f) ponemos el tiempo verbal del núcleo predicativo del suceso final performado en presente (y en la forma correspondiente a la no persona), es decir, en el tiempo verbal no marcado, obtenemos, a partir del acto de hablar concreto, parte de un diálogo o de una intervención, por ejemplo, a partir de Pues francamente, Pedro seguramente ha cambiado hasta los libros, la expresión correspondiente que sería Sucede que yo te digo a ti que ha sucedido que Pedro ha cambiado los libros, y a partir de ésta, el esquema sintáctico oracional incompleto Alguien cambia algo. Digo esquema oracional incompleto, pues cambiar no es concebible en uno de sus múltiples esquemas diatéticos sin que su esquema sea: Alguien le cambia alguien/algo por alguien/por algo a alguien. El esquema sintáctico oracional puede ser identificado, pues, de manera provisional, como una estructura que contiene un núcleo predicativo (modo del suceder) y, eventualmente, una serie de variables lingüísticas conectadas con él, si tal núcleo no pudiera ser concebido como tal modo del suceder sin ella.

Hemos visto hasta ahora cómo era necesario un acercamiento que, partiendo del acto de hablar, llegara en un primer paso a la expresión y desde ésta al esquema oracional. Ahora intentaremos especificar las denominadas funciones sintagmáticas que se dan en estos dos niveles.

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4. Relaciones sintagmáticas

4.1. Funciones sintagmáticas oracionales en el funcionamiento

Entre los lingüistas españoles seguidores de las teorías de Emilio Alarcos Llorach es idea común definir las funciones sintagmáticas oracionales del siguiente modo: 1) sujeto, sintagma perteneciente a la categoría sustantiva, no preposicional, que concierta con el verbo en número y persona y que pronominaliza con forma plena; 2) complemento directo o implemento, sintagma perteneciente a la categoría sustantiva, eventualmente con el indicio funcional a, que pronominaliza en lo, la, los, las; 3) atributo, sintagma que se da con cierta clase de verbos llamados copulativos o atributivos, que concierta con el núcleo predicativo en número y con el sujeto en género y número y que pronominaliza en lo; 4) atributo del sujeto, sintagma adjetivo que concierta en género y número con el sujeto y que deja como proforma el tónico así; 5) atributo del implemento, sintagma adjetivo que concierta en género y número con el implemento y que deja como proforma el tónico así; 6) complemento, sintagma perteneciente a la categoría sustantiva, que tiene como sustitutos le/les y que, si coexiste como tal sustituto con un implemento pronominalizado, aparece en orden fijo como se; 7) suplemento, sintagma preposicional —se insiste actualmente en que la preposición constituye una extensión del lexema verbal— cuyo sustituto es una proforma tónica, subdividido en clasificación abierta en: a) suplementos directos, si hay incompatibilidad entre implemento/ suplemento: lamento que venga/me lamento de que venga; b) suplemento indirecto, suplemento que determina al núcleo a través de un imprescindible implemento: llena el vaso de agua; c) suplemento inherente —complemento adverbial para otros— cuando son sustituibles por un prosintagma adverbial, y e) atributo suplementario, si lo introducido por una preposición es un adjetivo: alardea de guapa, lo tachan de ingenuo, y 8) aditamento, función de una serie de sintagmas eliminables en la estructura oracional sin que quede afectada la estructura del predicado.

Brevemente vamos a comentar los criterios sobre los que se basan estas definiciones: 1) no son definiciones sino identificaciones; 2) los criterios fundamentales en orden de generalidad para estas identificaciones son: a) los de conversión en proforma (prosintagma nominal, adjetival y adverbial); b) concordancia entre el núcleo del sintagma que cumple la función y otros sintagmas de la frase que cumplen otra función; c) presencia/ausencia de preposición; d) compatibilidad/incompatibilidad con otra función; e) eliminabilidad/no eliminabilidad, y d) determinación mediata/ inmediata.

Por otra parte, 1) está claro que estos criterios pueden cambiar de una lengua a otra; 2) el criterio de eliminabilidad es muy débil, pues en el acto de hablar puede eliminarse prácticamente casi todo: —¿ Vas de vacaciones con los niños o sin ellos? Con; 3) la presencia/ ausencia de preposición es criterio insuficiente ya que el implemento puede carecer obligatoriamente de preposición: tengo un hijo, necesitarla obligatoriamente: amaba a su amiga, o alternar: derribó cuatro aviones y averió (a) otros cuatro; 4) la sustitución por prosintagmas tampoco es válida en términos absolutos: a) el implemento puede adoptar la forma prosintagmática le/les —sin nombrar los fenómenos diatópicos del leísmo y loísmo—; b) unos atributos pronominalizan en lo: es un hombre/ lo es, y otros en lo/ así: es bueno/ lo es/ es así; 5) el criterio de la determinación sólo se aplica una vez; 6) no se le asigna función al elemento constante, el núcleo predicativo, y 7) todas las funciones sintagmáticas se identifican en el acto de hablar concreto y, todo lo más, en la expresión.

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4.2. Relaciones sintagmáticas en el esquema oracional

En trabajos anteriores hemos postulado la existencia de dos tipos de relaciones sintagmáticas en las cadenas lingüísticas, frente a las tres posibles delimitadas por N. S. Trubetzkoy —determinativa, la que se da, por ejemplo, entre un nombre y su determinante, predicativa, la establecida entre sujeto y predicado, y sociativa, la existente, por ejemplo, entre sintagmas unidos por una cópula—, la validez de dos únicas relaciones sintagmáticas en las cadenas lingüísticas: la determinación y la relación sociativa. La relación de determinación, la concebimos, frente al gran lingüista ruso, no como la unión de un determinante y un determinado, sino como la de un determinando (simple o complejo) y un determinador, pertenecientes al mismo nivel lingüístico (esquema oracional o expresión). La unión de ambos nos da lo determinado suficiente, en cuyo caso no hacen falta más determinaciones, o lo determinado insuficiente con lo que el sintagma complejo determinado es a su vez determinando de otro determinador y así sucesivamente.

El núcleo predicativo puede constituir por sí solo un esquema oracional, llueve, o constituirlo unido a una serie de variables. Esto quiere decir que el núcleo predicativo instaura dos tipos de relaciones: 1) relación predicativa, siempre presente, mediante la cual el núcleo predicativo se instaura como modo del suceder potencial por sí mismo o en conexión con unas variables lingüísticas a las que determina o por las que es determinado mediata o inmediatamente, y 2) las eventuales relaciones de determinación que se establecen entre el núcleo y las variables que lo acompañan.

El sujeto es la variable alguien/algo del esquema oracional, determinada inmediatamente por el núcleo predicativo: ((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo)). Se realiza 1) en el nivel de la expresión, como tal variable, como sintagma nominal o cláusula oracional simple o múltiple, unido, en este último caso, cada uno de los términos con los demás por una relación sociativa, concertando en este nivel las realizaciones del sujeto y el núcleo en número, y 2) en el nivel del acto de hablar, como cualquiera de las realizaciones anteriores y, además, como embragador en forma tónica (yo, tú, etc.), como sustituto en forma tónica (él, ella, ... ) o como deíctico endofórico o exofórico.

Atributo nominal es la variable alguien/algo de un esquema oracional ecuativo (alguien/algo es/parece alguien/algo) o inclusivo (alguien/algo es/parece algo) que determina la relación establecida entre el sujeto y el núcleo predicativo, determinando complejo: (((determinando 0 - sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = atributo nominal))). Se realiza 1) en el nivel de la expresión, como tal variable, como sintagma nominal o cláusula oracional simple o múltiple, unido, en este último caso, cada uno de los términos con los demás por una relación sociativa, estudiar es entender, pensar y memorizar, no siendo necesario que el sujeto y el atributo nominal concierten en número, Juana y Antonia son una pareja, y 2) en el nivel del acto de hablar, como cualquiera de las realizaciones anteriores y, además, como embragador en forma tónica (yo, tú, etc.), como sustituto en forma átona (lo) y como deíctico endofórico o exofórico (éste, ése, ... ).

Atributo no nominal de tipo 1 es la variable de algún modo del esquema oracional, que determina la relación establecida entre el sujeto y el núcleo predicativo, determinando complejo: (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = atributo no nominal de tipo 1). Se realiza 1) en el nivel de la expresión, como tal variable, como sintagma adjetival o adverbial simple o múltiple, unidos, en este último caso, cada uno de los términos por una relación sociativa, El niño es alegre y confiado, siendo necesario que el sujeto y el atributo del sujeto, cuando éste se realiza como sintagma adjetival, concierten en número, Juana y Antonia son buenos, y 2) en el nivel del acto de hablar, como cualquiera de las realizaciones anteriores y, además, como los prosintagmas lo y así.

Atributo no nominal de tipo 2 es la variable de algún modo del esquema oracional, que determina la relación establecida entre el sujeto y el núcleo predicativo, determinando complejo: (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = atributo no nominal de tipo 2). Se realiza 1) en el nivel de la expresión, como tal variable, como sintagma adjetival o adverbial simple o múltiple, unidos cada uno de los términos, en este último caso, por una relación sociativa, El Niño se comporta alegre y confiadamente, siendo necesario que el sujeto y el atributo no nominal de tipo 2, cuando éste se realiza como sintagma adjetival, concierten en número, Juana y Antonia quedaron contentos, y 2 en el nivel del acto de hablar, por cualquiera de las realizaciones anteriores y, además, por el sustituto prosintagmático así.

El objeto directo no suplementado es la variable (a) alguien/algo del esquema oracional que determina directamente al núcleo predicativo (hace algo), o a la relación sujeto-núcleo predicativo (alguien golpea a alguien/algo) o a la relación establecida entre el sujeto, el núcleo predicativo y el atributo no nominal de tipo 2: 1) ((determinando 0 = núcleo predicativo) determinador 0 = objeto directo); 2) (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = objeto directo); 3) ((((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = atributo no nominal del tipo 2) determinador 2 = objeto directo). Se realiza 1) en el nivel de la expresión, como tal variable, como sintagma nominal, preposicional o cláusula oracional, y 2) en el nivel del acto de hablar, por cualquiera de las realizaciones anteriores y, además, por los embragadores me, te, se, etc., enfatizados o no por a mí, a ti, a sí mismo, etc., y los prosintagmas lo/le, la, los/les, las.

El suplemento es una de las variables del esquema oracional, alguien, algo, algún lugar, introducidas por una preposición que determina directamente la relación sujeto-núcleo predicativo (alguien se acuerda de alguien/ de algo) o la relación sujeto-núcleo predicativo- atributo no nominal de tipo 2 (alguien se encuentra de algún modo en algún lugar): 1) (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = suplemento); 2) ((((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = ((determinando = núcleo predicativo) determinador = atributo no nominal del tipo 2) determinador 1 = suplemento). Se realiza 1) en el nivel de la expresión como tal variable introducida por preposición, o como sintagma preposicional o cláusula oracional introducida por preposición, y 2) en el nivel del acto de hablar, por cualquiera de las realizaciones anteriores y, además, por las siguientes formas introducidas por preposición: embragadores tónicos (ti, mí, sí, ... ), prosintagmas adverbiales endofóricos o exofóricos (aquí, ahí, allí) y prosintagmas nominales (él, ella, ... ). Nótese que lo que se denomina un atributo suplementario es simplemente un suplemento, dado que la variable en el esquema oracional es algo: alguien se precia de algo.

El objeto directo suplementado es una variable compleja del esquema oracional, que consta de un objeto directo al que determina directamente un suplemento y ambos, como una unidad, determinan la relación establecida entre el sujeto y el núcleo predicativo: (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo) determinador 1 = ((determinando = objeto directo) determinador = suplemento)).

El llamado atributo del objeto es un atributo no nominal de tipo 3, variable de algún modo del esquema oracional, que determina inmediatamente al núcleo predicativo, y ambos, como un determinador 0, al sujeto; finalmente, al determinando así constituido es al que determina el objeto directo: (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = ((determinando = núcleo predicativo) determinador = atributo no nominal de tipo 3)) determinador 1 = objeto directo).

El objeto indirecto es la variable a alguien/a algo del esquema oracional, que o determina directamente la relación establecida entre sujeto-núcleo predicativo, en cuyo caso deja un clítico pseudoprosintagmático obligatorio en el núcleo del esquema oracional (algo le conviene a alguien), o determina la relación establecida entre sujeto, núcleo predicativo y objeto directo simple o suplementado, dejando también un clítico pseudoprosintagmático en el núcleo del esquema oracional: 1) (((determinando 0 = sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo con un clítico pseudoprosintagmático) determinador 1 = objeto indirecto); 2) (((determinando 0 - sujeto) determinador 0 = núcleo predicativo con un clítico pseudoprosintagmático) determinador 1 = objeto directo simple o suplementado) determinador 2 = objeto indirecto).

El instrumental es la variable siempre opcional con alguien/con algo del esquema oracional, que responde siempre a las preguntas ¿cómo? y ¿con qué?, con lo que se diferencia de los atributos no nominales que sólo responden a la pregunta ¿cómo? y del suplemento introducido por la misma preposición en que este último responde únicamente a la pregunta ¿con quién/ quiénes/ qué? Determina directamente a ciertos tipos de núcleos predicativos y parece dividir el conjunto de esquemas oracionales en dos clases disyuntas: los de acción /producción de un efecto y todos los demás.

El complemento aspectual está constituido por las variables siempre opcionales durante algún tiempo/ en algún tiempo, que determina directamente al núcleo predicativo dividiendo los esquemas oracionales en clases: télicos, atélicos y télico-atélicos.

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4.3 Relaciones sintagmáticas en el acto de hablar estudiadas a partir de la expresión

4.3.1. Lugar, tiempo y modo como circunstancias necesarias de toda expresión

Como ya previó L. Kant, tiempo y lugar son dos a priori de la sensibilidad y todo suceder subordinante o subordinado se puede concebir como acontecer anterior, simultáneo o posterior a otro suceder, si bien no hay que confundir entre sintagma temporal —que responde a la pregunta ¿cuándo?, pero no a ¿cuándo sucede/ sucedió/ sucederá que ... ?— y suceso temporal subordinado —que responde a ambas preguntas— El primero localiza temporalmente un suceso, el segundo marca la relación de anterioridad, simultaneidad o posterioridad de un suceso respecto a otro.

Lo mismo podemos decir, extrapolando, de las modales. Si todo evento real sucede necesariamente de algún modo y si todo acto de hablar al que corresponde una expresión total o parcial responde a la pregunta ¿qué ocurre?, esto quiere decir que a todos ellos podemos subordinarles un suceso modal, es decir, un evento que indique el modo en que concebimos el suceder anterior. Y, nuevamente, no podemos decir que haya identidad de función entre lo que denominamos variable algún modo del esquema oracional (presente en los atributos no nominales), pues estos últimos no pueden determinar al segundo performativo del suceder. No se agota con esto el problema de las modalizaciones, ya que en este caso hay que seguir distinguiendo entre palabras modales y eventos modales como determinadores de las subestructuras performativas.

Dentro de la hipótesis de las estructuras performativas que estamos utilizando, quiere esto decir que el lugar, el tiempo y el modo pueden ser determinaciones necesarias implícitas o explícitas del segundo performativo del suceder: Sucede que yo te/le digo a ti/Vd. que sucedió/sucede/sucederá/ etc. de algún modo, en algún lugar y en algún momento que... Nótese que este modo, este lugar y este tiempo nada tienen que ver con las variables algún modo, algún lugar y algún tiempo de los atributos, suplementos y complementos aspectuales, ya que aquéllos no pueden ser determinadores del segundo performativo del suceder.

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4.3.2. Correlación, causa, condición, concesión, consecuencia y finalidad como circunstancias siempre posibles en la expresión

Todo suceso potencial (nivel de los esquemas oracionales) o referencial (nivel del acto de hablar, al que subyace siempre una expresión) puede ser concebido por el hablante o como emparejado con un suceso correlativo que lo desencadena sin causarlo y/o que lo causa (causa en sentido estricto) y/o que lo condiciona (causa alternativa) y/o que no impide que se produzca otro suceso (causa insuficiente). Por otra parte, todo evento potencial o real puede ser concebido por el hablante o como sucediendo para que se cumpla una determinada finalidad, es decir, para que acontezca un suceder por él desencadenado o como desencadenante de una consecuencia. Quiere esto decir que correlación, causa, condición, restricción, son concebidos como sucesos siempre posibles, desencadenantes de otros a los que se subordinan, y anteriores lógica y temporalmente a lo que se concibe como evento causado, condicionado, correlativo o restringido; finalidad y consecuencia, por su parte, son eventos siempre posibles, posteriores lógica y temporalmente a lo que se concibe como suceso con una finalidad y/o una consecuencia. Si lo que tiene almacenado sistemáticamente el hablante es un conjunto limitado de signos complejos que corresponden a sucesos potenciales (esquemas oracionales) y, si todo suceso puede ser acompañado por otro correlativo, causante, condicionante, restrictivo, final o consecutivo, ni correlacionante, ni causa, ni condición, ni restricción, ni finalidad, ni consecuencia pertenecen al sistema de los esquemas oracionales, sino al de las expresiones, ya que ser acompañado, además de lógicamente posterior a lo que algo es, implica una operación posterior realizada en este caso sobre unas unidades complejas previas. Por otra parte, si evento correlacionante y/o causal y/o condicional y/o restrictivo y/o final y/o consecutivo es un evento que puedo añadir a todo esquema oracional, lo que es característica de todos no es marca distintiva de ninguno.

Correlación, causa, condición, restricción, finalidad y consecuencia pertenecen, no al sistema de la lengua (nivel de los esquemas oracionales), sino a la sistematización del hablar y sólo pueden estudiarse en el nivel de las expresiones textualizables que constituyen precisamente la estructura de tales actos de hablar. Por otra parte, ni correlación, ni causa, ni condición, ni concesión, ni finalidad, ni consecuencia pueden ser definitorias de los esquemas oracionales, ya que todos ellos pueden llevar estas especificaciones y lo que pueden llevar todos no es definitorio de ninguno. Todavía una distinción más. El conjunto de las subordinaciones vistas ha de dividirse en tres grupos: 1) las que pueden extraerse del suceso final performado (causa, condición, restricción) y determinan al segundo performativo del suceder: Va al cine porque/si/aunque no tiene dinero = Sucede que te digo que sucede porque/si/aunque no tiene dinero que va al cine; 2) las que no pueden extraerse del suceso final performado (correlacionantes y consecutivas): Tanto tienes, tanto vales. Estudió de tal manera que aprobó, y 3) las finales que se comportan de las dos maneras: Sucede que te digo que sucedió para que todo se cumpliera que ganamos el premio de la lotería. *Sucede que te digo que sucedió para que fuéramos al cine que nos dieron dinero.

Finalmente, prestemos atención por un momento a las siguientes expresiones: El niño, porque (es que) Pedro era todavía un niño, trabajaba como un hombre. *Porque Pedro era todavía un niño, el niño trabajaba como un hombre. El niño, si (es que) Pedro era todavía un niño, trabajaba como un hombre. *Si (es que) Pedro era todavía un niño, el niño trabajaba como un hombre. El niño, aunque Pedro ya no puede ser considerado un niño, trabajaba como un hombre.

Como puede fácilmente comprobarse, en ambos casos, no nos enfrentamos ahora con la causa o la condición del suceso de por qué o si o a pesar de qué el niño trabajaba, sino con la explicación real o problematizada o restringida de hasta dónde llega el alcance de la unidad referencial que he construido, el niño (lo que concibo como un ser en sí (contenido categorial), distinto de otras cosas que concibo como seres en sí (contenido léxico) y, en este caso, con contenido gramatical, pues no es niña, que conozco previamente o por haber sido nombrado con anterioridad o porque lo identifico en el fuera del hablar como conocido).

De aquí que tengamos que distinguir al menos tres tipos de subordinaciones circunstanciales: las tres son procedimientos para formar expresiones, las tres son no obligatorias, pero se distinguen en que, mientras los dos primeros tipos de subordinaciones han de ser concebidos como eventos que explican otros eventos, el tercer tipo está constituido por eventos que explican hasta dónde llega el alcance, no de un evento, sino de una cadena con referencia o con sentido o con referencia y sentido, construida en el hablar.

Finalmente una nota sobre las comparativas. Estas expresiones han sido el caballo de batalla de más de un lingüista. En efecto, se ha tratado de derivarlas de expresiones que repiten el verbo: ¿Petra es más guapa que Antonia? Petra es más guapa que Antonia es guapa. La solución es, además de incorrecta, absolutamente forzada, ya que la segunda expresión no parece aceptable.

Otra solución ha consistido en derivarlas de una coordinación asimétríca:

Petra es más guapa que Antonia. Antonia es guapa y Petra lo es más. Pedro tiene más dinero que Juan. Juan tiene dinero y Pedro tiene más. En este caso no podemos decir que ninguno de los términos es incorrecto, pero hemos de señalar que el sentido de ambas expresiones no es el mismo. Efectivamente, si decimos que Petra es más guapa que Antonia, no decimos que Antonia sea guapa, y cuando decimos que Pedro tiene más dinero que Juan, tampoco que Juan tenga dinero. Todo ello nos ha inducido a identificar las expresiones comparativas del tipo: Petra es más guapa que Juana/Petra es más guapa que lo guapa que Juana sea, Pedro tiene más dinero que Juan/Pedro tiene más dinero que el dinero que Juan tenga. La comparación cuantitativa o cualitativa no se establece, pues, entre dos sucesos o entre una unidad de referencia o de sentido o de referencia y sentido y un suceso que nos explique el alcance de esa unidad, como es el caso en todas las subordinadas consideradas hasta ahora, sino entre dos cualidades o dos objetos cuantificables que sólo pueden darse en las expresiones. Nótese bien esto, pues la comparación no es posible en el nivel de los esquemas oracionales, ya que estos para las anteriores expresiones serían respectivamente: Alguien es de algún modo. Alguien tiene algo.
 

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5. Estructuración del banco de datos

De acuerdo con el modelo en tres niveles aquí esbozado, nuestro diccionario del español estándar culto comparado con el de la lengua inglesa, francesa, alemana y rusa se estructura en tres niveles fundamentales.

En el nivel de los actos de hablar se almacenan los textos del español procedentes de cinco universos: 1) narrativa; 2) teatro; 3) periodismo; 4) ensayo, y 5) textos científicos. Estos textos van divididos en intervenciones y éstas, a su vez, en actos de hablar.

En cada uno de estos últimos se indexan los llamados embragadores, los artículos, los deícticos (ya sean endofóricos o catafóricos) y las proformas (prosintagmas nominales, verbales, adjetivales y adverbiales) y el tiempo verbal y, naturalmente, sus condiciones de utilización, por ejemplo, se indicaría si la determinación referencial del artículo se refiere a todo el restante sintagma nominal o sólo a una parte del mismo.

En el nivel de la expresión se plasma para cada acto de hablar: 1) su estructura performativa correspondiente explícita o implícita y en ella, además, a) las subordinadas adverbiales determinadoras directas de la estructura performativa comunicativa, b) las adverbiales determinadoras directas de la segunda estructura performativa del suceder, c) las adverbiales determinadoras del suceso final performado, d) las palabras modales determinadoras de la estructura performativa comunicativa, e) las palabras modales determinadoras de la segunda estructura performativa del suceder, y f) las partículas de respuesta y negación que determinan también directamente la segunda estructura performativa del suceder, y 2) el suceso o sucesos finales performados (coordinaciones simétricas y asimétricas) y en él/ellos sus sintagmas nominales, adjetivales y adverbiales, los núcleos predicativos y las partículas de matización (determinadoras del predicado), de gradación o escala, que determinan a los sintagmas nominales, y las de modificación de grado o intensificación, que determinan al adjetivo y a algunos verbos, procediéndose del siguiente modo.

Respecto a los sintagmas nominales y preposicionales cuyo núcleo es un nombre, se indicará: a) si existe una partícula de gradación o escala que modifique el sintagma nominal completo, b) la eventual determinación del adjetivo calificativo sólo al sustantivo o a un sintagma nominal, y c) la eventual determinación de una cláusula de relativo a un sustantivo o a un sintagma nominal.

Respecto a los sustantivos, se indicará si son o no relacionales y, en caso afirmativo, se procederá del modo siguiente: a) si no son derivados sincrónicamente, se indicará su esquema sintáctico, vg. techo de algo, y b) si son derivados sincrónicos, se indicará si su significado está o no lexicalizado, ya que en este último caso no tienen esquema sintáctico, vg. combinación, prenda de vestir femenina, y, si su significado no está lexicalizado, se indicará la categoría de la que derivan.

Si los sustantivos son deverbales, se indica junto al verbo el esquema sintáctico-semántico de éste, vg. derrota derrotar [[[alguien: agente] derrota: acción] a alguien: paciente] con algo: instrumento] en algún tiempo: télico], y el esquema sintáctico-semántico del derivado, vg. derrota: [[[[derrota: proceso] de alguien: paciente] por parte de alguien: agente].

Si los sustantivos son deadjetivales, se indica el adjetivo del que derivan, la clase de sustantivos con los que tal adjetivo combina, el esquema sintáctico del adjetivo, vg. alguien/algo hermoso, y el esquema sintáctico-semántico del sustantivo, vg. hermosura de alguien/algo.

Respecto a los adjetivos, se indicará: 1) la clase de sustantivos a los que determinen, 2) si son derivados sincrónicos, la categoría de la que derivan y el eventual esquema sintáctico de la misma, vg. alegra alegre: [[[alguien/algo: productor de un efecto] le alegra: producción de un efecto] a alguien: afectado], y 3) su esquema adjetival: [[[alguien] alegre] de algo].

En lo que atañe a los sintagmas verbales en el nivel de la expresión, se distinguirán tres tipos de determinaciones posibles: 1) las partículas de matización, señalando su ámbito, 2) los adverbios, previamente distinguidos de las palabras modales, indicándose mediante relaciones parentéticas si estos determinan sólo al núcleo predicativo, o a la relación establecida entre dos o más sintagmas de la expresión, y 3) las perífrasis aspectuales que modifican, acumulándose o no, al núcleo verbal.

En el nivel de los esquemas oracionales se registra el núcleo predicativo de cada acto de hablar, su esquema sintáctico y su esquema semántico correspondiente. Las marcas semánticas que definen ulteriormente cada función sintáctica (inicialmente determinandos, determinadores y comitativos) se consiguen mediante un conjunto de preguntas posibles cuya delimitación está constantemente en revisión.
 

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