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Las tareas de la
lingüística contrastiva en España en el próximo lustro
Nelson Cartagena. Universidad
de Heidelberg |
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La determinación de las tareas de cualquier disciplina en un período dado depende por
una parte de la concepción que se tenga de su objeto, de sus objetivos y de sus métodos
y, por otra, de su estado de desarrollo en el momento considerado, así como del volumen
de los recursos humanos y materiales que puedan destinarse a su cultivo. Desde la
perspectiva que se impone al considerar dichos factores enfocaremos el tema propuesto por
los organizadores de esta reunión, a quienes agradecemos en primer término la honrosa
invitación con que nos han distinguido para hacerlo.
Entendemos la lingüística contrastiva (LC) como comparación lingüística sincrónica,
cuya tarea consiste consecuentemente en describir las semejanzas y diferencias parciales o
totales entre dos o más lenguas de elección arbitraria (1).
La definición propuesta permite aclarar en primer término el problema de la elección de
la lengua o de las lenguas que han de ser comparadas con el español en el futuro
próximo. A diferencia de la lingüística comparada decimonónica que sólo compara
lenguas emparentadas, la LC selecciona su objeto sobre la base de motivaciones en sí
mismas extralingüísticas, tales como los intereses, objetivos, compromisos u
obligaciones del investigador o de las instituciones que le cobijan. Así por ejemplo, el
Instituto de la Lengua Alemana de Mannheim, patrocinado y orientado por el Ministerio de
Relaciones Exteriores de la RFA, hizo confeccionar en su seno durante las décadas de los
70 y de los 80 una serie de gramáticas contrastivas, a saber alemán-japonés,
alemán-polaco, alemán-rumano, alemán-serbocroata (cuya realización difícilmente
encontraría parecido apoyo institucional en la actualidad), alemán-francés y
alemán-español, elección que estaba motivada en último término por claros intereses
políticos, culturales y comerciales que en ese momento era necesario activar en todos los
frentes. Si el gobierno español decidiera adoptar similar actitud de patrocinio
adquiriría con ello de hecho capacidad directa o indirecta de decisión sobre la materia.
Mientras esto no ocurra serán los intereses de los investigadores o de las instituciones
de que dependen los determinantes. Y de este modo es obvio que la elección de cualquier
lengua de comparación merece desde el punto de vista científico un absoluto nihil
obstat. No obstante, parece aconsejable en el actual contexto histórico-cultural
iniciar programáticamente la investigación contrastiva del español con las lenguas de
la Comunidad Europea, y, muy especialmente con el inglés, que, por su importancia
nacional e internacional, será muy adecuado para satisfacer necesidades inmediatas y
servir de modelo para investigaciones posteriores. La obra pionera de
Stockwell-Bowen-Martin (1965) no satisface de ningún modo las necesidades ni las
exigencias actuales (2).
La descripción de los hechos que se desea confrontar precede lógicamente a su
comparación. Por esto la LC se basa necesariamente en los resultados de la lingüística
descriptiva y, en consecuencia, no tiene un valor metódico propio, ya que el método para
describir e interpretar los hechos lingüísticos debe existir antes de la comparación. Y
éstos, por tanto, deben determinarse y describirse en primer término separadamente para
cada lengua. Desde luego que para obtener resultados comparables hay que usar la misma
técnica descriptiva en cada caso (3).
¿Cuál de entre las existentes será la más adecuada? A nuestro modo de ver, tanto los
métodos tradicionales como los estructuralistas, funcionales,
generativo-transformacionales, pragmáticos (4) y
lingüístico-textuales (5) permiten la comparación
coherente, a condición de que se apliquen paralelamente. Por supuesto que los resultados
del análisis contrastivo se ven muy influidos por el método empleado para describir las
lenguas, por lo cual los defensores de ciertas teorías consideran que sólo su enfoque es
correcto y todos los demás no conducen a nada. Di Pietro (1971) descalifica todo tipo de
análisis que no sea el generativo. Coseriu (1981) sostiene que el único enfoque
productivo es el funcional, naturalmente en la versión propuesta por él, y
Engel-Mrazovics (1986) explican en el prólogo de su obra que el análisis dependencial
les permite con gran superioridad sobre otros métodos mostrar las diferencias esenciales entre
el serbo-croata y el alemán. Una excepción al respecto la constituye R. Filipovic (1971)
quien, si bien acepta la necesidad de la descripción unitaria de las lenguas comparadas,
propone no obstante el principio del contrastive mix (6), que consiste en aplicar paralelamente diversos enfoques en la
descripción. De hecho parece corresponder esta visión a la práctica lingüística
contemporánea; como apuntan Nickel (1973: 464) y Koller (1979: 179) no poseemos ninguna
descripción completa de dos lenguas hecha con el mismo aparato descriptivo, ni siquiera
de una sola lengua. Por otra parte, puede argumentarse que la estructura de una lengua
determinada o ciertos sectores de su sistema pueden describirse más adecuadamente con
ciertos tipos de análisis (7). Es evidente, por
ejemplo, que el alemán, con su bien articulado sistema de reacciones casuales, se presta
todavía más que las lenguas romances para la aplicación del análisis de dependencias
verbales.
Pensamos que el contrastive mix propuesto corresponde muy bien a las
características de la lingüística española sincrónica contemporánea, que muestra un
marcado eclecticismo metodológico, que hace consustancial a la disciplina la idea de
pluralidad de enfoques. Así lo evidenció por ejemplo, según A. López (1988: 386), «el
hermanamiento de la tagmémica y del funcionalismo praguense practicado en la Universidad
de Santiago de Compostela, la fusión de la gramática generativa y del estructuralismo
que brilla con luz propia en algunas tesis de la Universidad de Zaragoza, los trabajos
generativistas y sin embargo descriptivistas de las universidades de Madrid y de
Barcelona, o la semántica estructural de la Universidad de la Laguna donde la tradición
alemana y la antropología lingüística americana van de la mano», actitud que según
él es anterior a la década de los setenta: «Naturalmente esta propensión a conciliar
métodos y escuelas tenía sus antecedentes en la generación anterior. En el fondo el
camino lo había marcado E. Alarcos cuando hizo una «glosemática funcionalista», valga
la expresión; también contribuyeron poderosamente a ello la psicomecánica
estructuralista del hispanista B. Pottier y sus numerosos discípulos peninsulares, o la
conciliación entre Ginebra y Praga que propiciara E. Coseriu y que tantos continuadores
ha tenido entre nosotros». En consecuencia y en consonancia con la tradición peninsular,
será el equipo de investigadores el que determine la teoría y métodos que deben regir
la descripción de las lenguas comparadas y el establecimiento de sus convergencias y
divergencias.
Ahora bien ¿cuáles son los ámbitos lingüísticos y el tertium comparationis del
análisis contrastivo?
La LC surgió como gramática contrastiva, pero al aplicar el método se establece
claramente que tal limitación carece de fundamento. La comparación sincrónica de dos o
más idiomas puede aplicarse en rigor a todos sus ámbitos de la lengua, de manera que
pueden establecerse sus semejanzas y diferencias tanto gramaticales como fónicas,
léxicas, textuales y pragmáticas. El hecho mismo de que las correspondencias
interlinguales ponen regularmente en relación diversos ámbitos de la lengua por
ejemplo, para expresar los valores de las llamadas partículas modales del alemán las
lenguas romances utilizan a menudo medios fónicos o léxicos es un argumento
sólido para la extensión programática de la LC a todos los ámbitos lingüísticos. |
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La comparación interlingual exige la adopción de
un tertium comparationis, es decir, de un sistema de referencias que permita
contrastar al mismo nivel y asegure la comparabilidad de lo comparado (8). Un principio básico de LC, a menudo olvidado, es que no puede haber un
solo tertium comparationis que le sirva de base al lingüista para contrastar la
fonética, el léxico, la gramática, la estructura de los textos y los recursos
pragmáticos de dos o más lenguas. En consecuencia un tertium diferenciado parece
no sólo más aconsejable sino también necesario.
En lo siguiente enumeramos y describimos brevemente los tertia comparationis que
hasta ahora han sido propuestos, definidos y utilizados por los contrastivistas para los
diversos ámbitos de la lengua. Todos ellos deberían considerarse en las investigaciones
futuras de este tipo en España.
Para el ámbito fónico la investigación lingüística ha podido determinar uno muy
preciso, que está constituido por las doce oposiciones de rasgos distintivos propuestos
por Jakobson/Halle (1962: 484 ff.), de las cuales cada lengua hace su selección
(vocálico/no vocálico, consonántico/no consonántico, denso/difuso, tenso/flojo,
sonoro/áfono, nasalizado/no nasalizado, interrupto/contínuo, estridente/mate,
bemolizado/normal, grave/ gudo, sostenido/no sostenido, recursivo/no recursivo). Chomsky
(1965: 28) adopta este sistema y lo interpreta como universal substancial respecto del
comportamiento fonológico de una gramática generativa. Krzeszowski (1984: 307 y sig.,
310) propone designar al referido sistema tertium comparationis substancial fónico, referido
al análisis contrastivo del ámbito fónico segmental.
Dado que el maestro E. Alarcos ha realizado sobre la base del modelo de la Escuela de
Praga una excelente descripción del inventario y distribución fonemáticos y alofónicos
del español, así como de la frecuencia de sus unidades y combinaciones fónicas por
otra, disponemos de una base muy adecuada para estudios contrastivos. De igual modo, debe
considerarse la muy bien estructurada síntesis de Delattre (1965) acerca de los rasgos
fonéticos del inglés, del francés, del alemán y del español, que entrega sólidos
fundamentos para estudios más detallados. Si fuese el inglés la lengua elegida para el
contraste dispondríamos también de excelentes manuales de fonética española que están
expresamente concebidos y estructurados para superar las dificultades específicas del
hablante angloamericano provenientes de las divergencias fónicas de ambas lenguas (9). Con tal elección de lengua, teoría y método
descriptivo, la labor contrastiva se remitiría fundamentalmente a recopilar, organizar y
completar, especialmente en lo relativo a aspectos suprasegmentales, la abundante
información existente según las finalidades concretas que se planteen.
También para el análisis contrastivo en el ámbito del léxico puede postularse un tertium
comparationis substancial que correspondería a la realidad misma conformada por la
lengua, a lo extralingüístico en cuanto designado como estado de cosas real o pensado.
Así, por ejemplo, la tesis básica de la antropología cultural (Humboldt: 1836; Sapir:
1921, y Whorf: 1956) sostiene que el vocabulario de una lengua refleja la peculiar
visión del mundo de una comunidad, como lo muestra el análisis contrastivo de nombres de
parentesco y de colores. La teoría del campo léxico (Wortfeldtheorie) de Trier y
Weisberger continúa esta tradición, en cuanto considera que el léxico de una lengua es
un conjunto articulado de subsistemas coherentes y estructurados. Lamentablemente ninguna
de ellas entrega un aparato descriptivo que permita delimitar científicamente dichos
campos. Esto lo han logrado la semántica estructural de B. Pottier y E. Coseriu (10), así como el llamado análisis componencial
norteamericano, los que consideran las unidades léxicas como haces de rasgos distintivos
o de «componentes semánticos» (por ejemplo, «animal», «humano», «líquido»). Se
sabe que un pequeño número de rasgos (sólo 17) basta para distinguir 100.000 unidades (11), y que cada lengua usa sólo un número limitado
de tales rasgos. Sobre esta base se puede determinar también con bastante precisión un tertium
comparationis substancial para el contraste léxico. Así Hjelmslev (1961: 54) y
Alarcos (1951: 21) muestran la distinta conformación léxica del alemán, del francés y
del español respecto de «the same zone of purport», de «la misma substancial zona de
sentido», en el clásico ejemplo que reproducimos en el cuadro I.
James (1985: 93) ilustra el análisis contrastivo inglés/alemán de la zona de contenido
cocer, cocinar, sobre la base de componentes semánticos mediante
la siguiente matriz (cuadro II).
Los estudios de semántica estructural de la orientación indicada, que poseen larga y
honrosa tradición en España, han producido incluso una de las obras más extensas y
detalladas que se haya escrito sobre un campo léxico particular en cualquier lengua
europea, la de R. Trujillo sobre el campo de la valoración intelectual en español. El
avanzado desarrollo de tales estudios debiera ser extendido al análisis contrastivo. A
nuestro modo de ver, convendría estudiar en primer término campos léxicos que se puedan
determinar sobre la base del vocabulario fundamental de las lenguas comparadas, con las
necesarias complementaciones, lo que sería de gran utilidad para aplicaciones didácticas
inmediatas. En todo caso, pensamos que el corpus debe resultar fundamentalmente de
concordancias ad hoc de un material amplio y variado y del trabajo de encuestas con
informantes y no casi exclusivamente de la información de diccionarios como se ha hecho a
menudo hasta ahora. |
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En el ámbito gramatical la dificultad de comprobar
y delimitar la estructura de sus estratos (unidad mínima, palabra, grupo de palabras,
cláusula, oración, texto) y de sus propiedades (superordinación, subordinación,
coordinación, sustitución), así como de sus significados o funciones propios
(significados categorial, instrumental, sintáctico, actancial, formal, construccional) (12), es considerablemente mayor que en el nivel
léxico o en el fónico. Esto se refleja en la variedad propuesta para el tertium
comparationis operante en dicho ámbito. Fries (1945: 28) ha considerado como tal
ciertas estructuras superficiales, devices of form and arrangement por
ejemplo, flexión, orden de los elementos, paradigmas de formación de palabras, uso de
ciertas partículas, las cuales regulan las propiedades constitucionales y
distribucionales de las funciones comparadas. De este modo podrían enfrentarse el
paradigma de las formas tónicas y átonas de los pronombres personales españoles y
alemanes, su combinabilidad con preposiciones [Cp. esp. con EL/al. mit IHM),
su lugar respecto del verbo (Cp. esp. yo no puedo decírTELO/al. Ich kann
ES DIR nicht sagen) y dentro de sus propias secuencias (Cp. esp. TE(1) LO(2)
digo(3) YO(4)/al. ICH(4) sage(3) ES(2) DIR(3)] (13). La dificultad de un tertium formal es que
sólo permite comparar rasgos existentes en ambas lenguas. Así, por ejemplo, sobre esta
base no se pueden determinar las equivalencias en ruso del artículo español, o en alemán
de las perífrasis aspectuales españolas, porque esas lenguas carecen respectivvamente de
artículo y de perífrasis aspectuales. Por otra parte, la mera coincidencia formal no
garantiza equivalencia funcional. De este modo lat. habeo factum corresponde más
bien a esp. tengo hecho que a la forma homóloga he hecho y paralelamente
ing. I MADE something en uso absoluto al fr. J'AI FAIT quelque chose o al
al. Ich HABE etwas GETAN antes que al fr. Je FIS quelque chose o al
al. Ich TAT etwas.
Por la insuficiencia de un tertium
de carácter exclusivamente formal se han introducido criterios semánticos. Este
consiste para la mayoria de los autores en «el contenido», «el significado», «la
identidad semántica de las construcciones comparadas» (14). Es decir, no son propiamente los significados gramaticales los que
constituyen el tertium comparationis semántico en contrastes gramaticales, ya que
por definición son intralingüísticos, funciones específicas de cada lengua mediante
las cuales se logra una peculiar aprehensión de la realidad designada. En cuanto dicho tertium
es lo mentado en las frases corresponde en rigor a su designación o referencia a la
realidad extralingüística (15). La LC establece
por tanto los instrumentos de que dispone cada lengua para expresar los mismos contenidos
de pensamiento, para referirse al mismo «mundo externo». Para ello se considera
normalmente una lengua como sistema conformador de mundo y las otras se comparan con ella
«unidireccionalmente». Siguiendo tal procedimiento se podrán establecer importantes
convergencias y divergencias de la conformación léxica y gramatical de las lenguas, como
lo ha ejemplificado muy certeramente López (1989: 151): «El significado categorial del
verbo desayunar del español no equivale al significado categorial de
su correspondencia inglesa, pues en inglés Juan desayunó a las ocho se expresa
mediante una perífrasis en la que la idea desayunar es
sustantivo John
has breakfast at eight oclock. El significado actancial Objetivo de
the door en the door opened (que en el famoso ejemplo de Fillmore remonta a the
key opened the door y éste a John opened the door with a key) no coincide con
el de la puerta en la puerta se abrio, porque en la frase española no cabe
imaginar un Instrumental ni un Agente implícito. El significado formal objeto
prepositivo de con el Atlético en la frase española el Olimpic juega con
el Atlético mañana no coincide con el significado formal objeto directo
de la versión inglesa the Olimpic plays the Athletic tomorrow». El significado
construccional diátesis locativa del inglés the room was lived in by many
students no tiene equivalente en español donde sólo es posible el significado
construccional diátesis pasiva en esta expresión En esta
habitación han vivido muchos estudiantes.
También puede establecerse un sistema de relaciones conceptual que describa la realidad y
que como tertium comparationis externo permita el contraste bilateral. Si bien no
existe un sistema que permita la comparación exhaustiva, se han elaborado no obstante
algunos para ámbitos restringidos. Por ejemplo Heger (1963) construye sobre la base de la
oposición «ahora/ no ahora» un sistema conceptual deíctico que le permite comparar las
formas verbales del francés y del español en relación con él. Nosotros mismos
(Cartagena, 1984: 76-78, 83) hemos intentado establecer un sistema de referencias que nos
permitiese comparar el imperfecto español con sus equivalentes alemanes. |
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Dada la enorme diversidad y amplitud
de los significados gramaticales es muy difícil proponer una tarea concreta que satisfaga
por igual a todos los interesados. Considerando factores científicos y prácticos hemos
llegado a la conclusión de que para la pareja inglés-español sería especialmente
relevante la investigación en el área del problema de las valencias verbales. Si
hojeamos la completísima bibliografía de tales estudios hecha por H. Schumacher (1988)
comprobamos que ni el inglés ni el español disponen de un diccionario de valencias
verbales como otras lenguas europeas. Sin embargo existe desde hace años una gran
investigación en marcha sobre el tema en ambas lenguas. Según nuestras informaciones ya
están en fase editorial o cercanos de ella tres proyectos de diccionarios de valencias
del inglés llevados a cabo por Stephan Fink en la Universidad de Georgetown, Washington;
por Thomas Herbst en la Universidad de Regensburg, RFA, y por Rudolf Emmond y Elise von
Randown en la Universidad de Passau, RFA, quienes tratan no sólo las valencias verbales
sino también las nominales. En España existe también una vasta actividad en este campo,
especialmente en Cádiz, en Santiago de Compostela y en Barcelona, acerca de la cual se
informará en una sección de este congreso. V. Báez, en la actualidad con una obra
sólida y marcadora de rumbos (16), señalaba ya en
1984 que desde hacía diez años venía sosteniendo la necesidad de una indagación
teórica y práctica sobre las funciones oracionales y los esquemas
sintácticos-semánticos en español tanto desde el punto de vista intralingüístico como
contrastivo. G. Rojo, director de la investigación de mayores dimensiones que conocemos
sobre este campo en la actualidad, ha logrado formar un productivo equipo de trabajo con
el que ha procesado mediante ordenador alrededor de un millón cuatrocientas mil palabras,
que le han permitido establecer un amplísimo corpus de construcciones verbales, ya
procesadas desde el punto de vista de sus esquemas sintácticos. De igual modo será
utilizable para las investigaciones de valencias verbales parte del material de los
diccionarios electrónicos que se preparan en la Universidad Autónoma de Barcelona
(Subirats, 1990). En consecuencia, las condiciones son óptimas para elaborar materiales
contrastivos con variadas posibilidades de profundidad y magnitud en el análisis, si se
logra coordinar grupos de investigadores interesados y proporcionarles acceso a los
materiales existentes, que, en cualquier caso, dentro de un plazo razonable ya se habrán
publicado.
El tertium comparationis del ámbito gramatical entendido en general como sistema
conceptual de designación independientemente de que se considere como tal una de
las lenguas comparadas o de que se elabore ad hoc fuera del marco de dichas
lenguas abarca sólo el significado referencial, es decir, en la terminología de
Bühler, la función representativa del lenguaje (al. Darstellungsfunktion). Por ello no
considera otros valores semánticos de los actos lingüísticos como el pragmático y el
contextual, los que en la terminología de Bühler aparecen englobados en los entornos
sinsemántico, simpráctico y sinfísico del signo (al.
symsemantisches,
sympraktisches, symphysisches Umfeld). El significado pragmático determina el tipo
de acto de habla, señalando si el hablante mediante lo dicho comunica, rechaza, lamenta,
ordena, etc., algo. La función del significado (con)textual consiste según James (1985:
178), en que «the textual meaning of a sentence determines what information contributes
to the message: how it helps maintain cohesion and coherence». Si se consideran dichos
valores semánticos en la comparación interlingual, se necesita un tertium que
incluya las relaciones de (in)variación pragmática o funcional (17) o textual [«a textual equivalent is any TL (target language) text or
portion of text which is observed on a particular occasion... to be the equivalent of a
given SL (source language) text or portion of text (Catford, 1965: 27)].
Se dice de dos o más textos de lenguas distintas que son equivalentes para la traducción
si, pese a sus diferencias de estructuras superficiales, muestran el mismo valor
referencial, pragmático y textual. A menudo se usa tal criterio de invariación como tertium
del análisis contrastivo en el ámbito del discurso; así lo documentan las siguients
afirmaciones: «One way of presenting the syntactic differences between languages is what
may be called a translation-paradigm. A grammatical category from language A
is listed opposite all the categories in language B by which it may be translated.
Whenever possible, the grammatical and contextual criteria governing the choice of one
translation rather than another are listed in notes to the paradigm» (Levenston: 1965,
221); «to establish that [these systems of deictics] are comparable we first need to show
their contextual equivalence; this can be done most simply by reference to translation»
(Halliday: 1964, 115); «We might say... that for CA [contrastive analysis] we ought to
equate L I [native language or source-language] and L2 [foreign language or
target-language] forms, which no matter how far they diverge superficially, are
semantically and pragmatically equivalent. We conclude that translation equivalence, of
this rather rigorously defined sort, is the best available TC [tertium comparationis] for
CA» (James, 1985: 178).
El valor del análisis contrastivo y especialmente del textual radica desde el punto de
vista descriptivo en el descubrimiento de las semejanzas y diferencias de las lenguas, o
sea, de sus particularidades en el modo de conformar el mundo, es decir, en la
determinación de los significados o funciones internas que utilizan para designar la
misma realidad. Por otra parte, ello permite establecer una lista (abierta) de los tipos
de designación documentados en las diversas lenguas, lo que, según Coseriu (1979: 36)
corresponde nada menos que a detectar los universales lingüísticos en el sentido de los
«universales posibles». |
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La lingüística textual ha encontrado gran acogida
en España, donde ha sido objeto de variadas publicaciones (18). Habría que aprovechar esta situación para plantearse tareas de la LC
en el ámbito del texto. De entre las muchas posibles, a nuestro entender, hay tres de
ellas que merecen especial consideración, a saber:
Descripción de los
procedimientos generadores de coherencia textual, especialmente la estructura
temático-remática de los textos, que ha resultado ser de especial importancia para el
contraste de las lenguas especializadas (19).
Elaboración de una tipología textual para el español y análisis
contrastivos de los tipos básicos (siguiendo la enumeración un tanto caótica de Adam,
1985: descriptivos, narrativos, explicativos, argumentativos, operativos, predictivos,
conversacionales, retóricos) con los equivalentes de otras lenguas, a fin de establecer
sus características morfosintácticas y su organización semántica.
Análisis interlingual y contrastivo de los principales verbos y
expresiones performativas del español y del inglés. La razón fundamental de nuestra
elección es la enorme importancia que poseen dichas estructuras desde el punto de vista
pragmalingüístico, en cuanto constituyen mecanismos marcados formalmente que las propias
lenguas han desarrollado para denominar y clasificar los actos verbales que con ella se
articulan. En este sentido es comprensible que Austin (1982) conceda un lugar central al
tratamiento de dichos indicadores ilocutivos. Desde una perspectiva práctica, tal
investigación sería un complemento ideal para los estudios propuestos de valencias
verbales, con los que deberían coordinarse mediante la elección del corpus mismo. La
escasez enorme de investigaciones amplias y sistemáticas en este campo, es también una
razón de peso para dedicarle atención preferente (20).
Descripción intralingual y análisis contrastivo de las llamadas
partículas ilocutivas (Zierer, 1978) (21) del
español, para la cual el trabajo de Beerbom (1992) constituye una obra marcadora de
rumbos.
Prescindiendo del enorme valor teórico
descriptivo que tiene la lingüística contrastiva para el conocimiento de las lenguas
comparadas y para la investigación de los universales lingüísticos, pensamos que hay
dos campos en que ella prestaría señalados servicios en España. Primero en el de la
enseñanza de lenguas. En lo que va corrido de los tiempos de posguerra, se ha pasado de
la euforia inicial que confiaba casi ciegamente en la capacidad de la LC para solucionar
problemas de aprendizaje a una etapa de rechazo desilusionado que la hizo enmudecer y
estancarse. Actualmente vivimos un momento de valoración objetiva y realista de sus
posibilidades y límites según se la conciba, como hemos mostrado en el transcurso de
esta exposición. Seguramente la LC no soluciona problemas psicológicos del aprendizaje y
ni siquiera presta ayuda directa para la organización técnica y didáctica de los
materiales de enseñanza. Pero sí puede ser una eficaz herramienta de comprensión del
sistema y funcionamiento de las lenguas implicadas en la enseñanza. Los resultados de sus
comparaciones entregan además un material de inapreciable valor piénsese por
ejemplo en el inventario y descripción de los esquemas sintácticos verbales o en las
peculiaridades de organización textual reveladas por el contraste que los pedagogos
pueden organizar de modo óptimo, en el marco de cualquier metodología didáctica, pero
difícilmente descubrir y sistematizar de modo óptimo con el instrumento de su
disciplina. El segundo campo de aplicación inmediato de la LC en España se encuentra
evidentemente en el dominio de la formación de traductores e intérpretes. El surgimiento
de diversas facultades de traductología según la plástica imagen de Julio César
Santoyo «demasiadas jaulas para pocos pájaros» agudiza la necesidad de investigar
en este campo, donde lingüística contrastiva y ciencia de la traducción, en cuanto
ciencias del texto, son prácticamente dos caras de la misma medalla. Compárese al
respecto la idea de Coseriu (1981: 193 y sig.) acerca de una gramática y de un
diccionario de traducciones como producto de la LC: «Una lingüística contrastiva de dos
lenguas, que sea exhaustiva, que opere en el plano de la norma lingüística y que
investigue cabalmente el uso de los significados determinaría todas las correspondencias
existentes basadas en la designación, aun cuando sólo en sentido unidireccional (es
decir, por ejemplo... las correspondencias francesas del al.
eigentlich...) con lo
cual aparecería como la traductología de ambas lenguas, la que en cuanto ciencia
descriptiva también sólo puede referirse cada vez a dos lenguas y sólo puede ser
unidireccional... Para tal lingüística contrastiva... la traducción sería la
fuente constante [de equivalencias de designación]... y sus resultados constituirían en
cada caso una gramática y un diccionario de traducciones. Y la traducción, en cuanto
técnica de la búsqueda de equivalencias de designación en el nivel de las lenguas
históricas, sería a su vez aplicación o inversión de tal lingüística contrastiva
(= traductología)... una lingüística contrastiva alemán-inglés elaborada desde la
perspectiva del alemán [sería] traductología para la traducción del alemán al
inglés» (22). |
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En el estado actual de desarrollo de la disciplina en España, no creemos, en cambio, que
sea conveniente seguir concentrando grandes esfuerzos materiales en la elaboración de
programas de traducción automática tipo EUROTRA. Las tareas que hemos propuesto son
simplemente de mucha mayor urgencia y utilidad inmediatas. Tampoco hemos querido dar aquí
cabida al problema de la aplicación de criterios contrastivos sistemáticos para elaborar
diccionarios bilingües, por tratarse de empresas de largo aliento que superan
considerablemente el corto período considerado y exigen una enorme y costosa
infraestructura.
¿Cómo llevar a la práctica el plan propuesto u otros semejantes que puedan elaborarse
con temáticas distintas? Desde luego creemos que la empresa requiere no sólo de un
sostenido y armónico trabajo de equipo, sino también de coordinación y planificación
generales previas. Pensamos en una especie de Comisión de Lingüística Contrastiva,
encargada de promover las investigaciones y de seleccionar los proyectos presentados o
solicitados. Tal organismo sólo puede tener sentido si funciona dentro de una
institución capaz de prestar el apoyo necesario para la realización de las tareas
acordadas. Y éste debiera considerar la posibilidad de incorporar a los proyectos
mediante un plan de becas a colaboradores-estudiantes que entreguen al proyecto respectivo
las tesinas y tesis doctorales que se les desee encargar. Las posibilidades de aprovechar
recursos de la Comunidad Europea a través de la incorporación de universidades
extranjeras a las investigaciones planeadas debiera estar también a cargo de la(s)
institución(es) patrocinantes.
Hemos llegado al término de esta charla, cumpliendo con ello nuestro propósito de
proponer tareas de la LC en España durante el próximo lustro desde la perspectiva de
nuestra concepción de su objeto, objetivo y métodos; de señalar sus más urgentes
campos de aplicación, atendiendo al estado actual de la disciplina y a la situación
universitaria del país, y, por último, de diseñar una de las muchas vías para alcanzar
los resultados pretendidos.
Agradezco la benevolente atención prestada y hago votos por un gran desarrollo de la
investigación contrastiva en España en el futuro próximo. |
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Notas:
- L. ZABROCKI (1970: 33) le da a esta disciplina el nombre
de «lingüística confrontativa» y reserva el nombre de «lingüística contrastiva»
sólo para un sector de la lingüística confrontativa, a saber, para el análisis de
diferencias interlinguales, lo cual es totalmente justo desde el punto de vista
estrictamente terminológico (contraste=diferencia). Pero ya al resumir los resultados
del coloquio en que el germanista polaco propone su diferenciación, COSERIU (1970: 175 y
sig.) iguala la oposición confrontativa/contrastiva con la de teórica/aplicada, de modo
que posteriormente otros autores como R. BAUSCH (1977: 1) proponen denominaciones
híbridas tales como «teórico-contrastivo» o «confrontativo» frente a
«aplicado-contrastivo» o simplemente «contrastivo». Los lingüistas del antiguo bloque
oriental utilizan el término «lingüística confrontativa» en vez de «lingüística
contrastiva».
- Suponemos que en las
comunidades bilingües podría para
muchos ser prioritaria la investigación contrastiva, por ejemplo español-vasco o
español-catalán.
- Cp. HARRIS, 1974: 3; SCHWARZE, 1972: 20.
- Cp. FILLMORE, 1984.
- Cp. entre otros, ENQUEVIST, 1984.
- V. IVIR, 1974: 78.
- V. JAMES, 1985: 64.
- Dado que tales sistemas constituyen, en rigor,
abstracciones de los fenómenos que se dan concretamente en las lenguas, otros autores,
como J. ALBRECHT (1987: 13) entienden el concepto de tertium comparationis aplicado
a la traducción, como un hecho interno existente en la lengua misma, como «lo que [en
dicho proceso] debe conservarse, lo que debe permanecer igual». De allí que en esta
concepción tertium comparationis es sinónimo de invariación (al. Invarianz).
- V. especialmente de entre la rica bibliografía sobre este
tema los bien logrados trabajos de QUILIS/FERNÁNDEZ (1964) y de HANDLICH/HOLTON/MONTES,
1968, y de BOZZINI, 1971.
- V. POTTIER, 1963, 1964 y 1965, y COSERIU, 1964, 1966, 1967
a y b, 1968.
- V. NEMSER VINCENZ, 1972: 88.
- V. COSERIU, 1987: 135 y sigs., y LÓPEZ, 1989: 145 y sigs.
para la nomenclatura empleada.
- V. CARTAGENA, 1983, especialmente 41 y sigs., 44, 46, 52 y
sigs.
- Cp., por ejemplo, STOCKWELL (1965: 282) «one CONSTANT in
grammatical comparison is presumably the meaning of a pair of sentences, one sentence
being in the mind of the student already, the other being the Spanish sentence he seeks to
construct» y REIN (1983: 53), quien sostiene que una de las condiciones para comparar o
determinar contrastes de construcciones es la existencia de su «semantische Identität
das gleiche ist gemeint».
- Esto también vale para la postura de la gramática
generativa, que propone la estructura profunda como tertium comparationis del
análisis contrastivo, haciéndola coincidir de hecho con la designación. Acerca de la
manera concreta en que se constituyen paráfrasis interlingüísticas partiendo de una
estructura profunda común y de las diferencias producidas por la cadena de
transformaciones, véase KLIMA (1962) y también las observaciones críticas de BOUTON
(1976) y KOLLER (1979: 182).
- V. BÁEZ 1988. BÁEZ/PENADÉS, 1990.
- Para dicha denominación, véase
KRZESZOWSKI (1984: 308).
- Piénsese por ejemplo en las prontas traducciones de
SCHMIDT, 1973, y DE VAN DIJCK, 1977, 1978 en 1978 y en 1980 y 1983, respectivamente, así
como en la abundante bibliografía sobre el tema de la que nos interesa destacar aquí a
PETÖFI/GARCÍA, 1978; RIGAU, 1981; ACOSTA, 1982; LOZANO/PEÑA/ABRIL, 1982; BERNÁRDEZ,
1982,1987; ORTEGA, 1985; FUENTES, 1987 y 1991; HERRERO, 1987; MOLINA, 1987; MEDEROS, 1988;
NARBONA, 1989; PORTOLÉS, 1989; CASADO, 1991, y MARTÍN, 1991a, b.
- V. al respecto, para la pareja inglés-alemán,
GERZYMISCH-ARBOGAST, 1987, y para la pareja español-alemán, SCHÖPKE, 1992.
- Nos parecen de gran interés en este campo las tesinas de
BERLIN, 1991; HUBER, 1991, y GANSER, 1992, escritas bajo la dirección conjunta de C.
HERNÁNDEZ y muestra en el marco de un intercambio surgido de un «programa de acciones
integradas» entre las Universidades de Heidelberg y de Valencia.
- La versión española del original alemán es nuestra.
- Curiosamente el autor las denomina no sólo en el título
sino repetidamente en el texto «partículas locativas».
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