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El noticiario en español de la agencia italiana ANSA, elaborado en Roma, presenta pecas
léxicas y sintácticas que, además de violar el código culto de la lengua, dificultan a
menudo la comprensión de las frases.
No son raros los localismos de las diferentes áreas lingüísticas a que pertenecen los
periodistas que elaboran el noticiario, como tampoco los italianismos léxicos y
sintácticos, los neologismos y extranjerismos innecesarios y la arbitrariedad en las
transcripciones de nombre propios escritos en el alfabeto no latino.
El fraseo, como el de otras agencias internacionales, se caracteriza por la brevedad, la
poca subordinación y la carencia total de adjetivos ponderativos. El no usar la
ponderación priva a los periodistas de un importante recurso de la lengua. Por otro lado,
eliminando la subordinación, que es lógica del enunciado, se tiende a eliminar la
subordinación textual, que es continuidad lógica entre enunciados.
Proscrita en buena parte la subordinación textual, que se consigue con las partículas
gramaticales de enlace y con la repetición directa o pronominal de lo ya expresado, se
producen textos muy sincopados que imponen un esfuerzo considerable al lector deseoso de
entender qué relación guardan los párrafos entre sí.
Quizá convendría escribir ateniéndose siempre al código culto sin olvidar que la
lengua hablada rebosa de subordinaciones, incisos, partículas de enlace, adjetivos
ponderativos y todos los demás recursos de la lengua que nos prohíben o nos prohibimos. |