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LA LENGUA ESPAÑOLA Y LA PRENSA ESCRITA

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Mesa redonda
Alberto Gómez Font. Agencia EFE


En octubre de 1989 se celebró en Madrid un seminario internacional titulado «El idioma español en las agencias de prensa», organizado por la Agencia EFE con la colaboración de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez, y coordinado por el entonces Director de Información de la Agencia, Miguel Ángel Aguilar, en el que participaron representantes de las principales agencias internacionales de información que tienen servicio en español; representantes de las principales agencias nacionales de información de Hispanoamérica; editores de importantes diarios internacionales; académicos, periodistas y filólogos. En la conferencia inaugural, Fernando Lázaro Carreter planteó la posibilidad de que la lengua del periodismo se esté convirtiendo en una lengua especial, una especie de isla dentro de la lengua general caracterizada por rasgos ajenos al común de los hablantes, distintivos de un grupo que los adopta como marcas de su oficio.

Dos años después, en abril de 1991, se celebró en San Millán de la Cogolla otro seminario organizado por la Agencia EFE, esta vez con la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma de la Rioja, titulado «El neologismo necesario», al que fueron invitados los responsables de los libros de estilo de los principales diarios españoles; académicos; periodistas; filólogos y especialistas en lenguajes técnicos. En la mesa redonda sobre «El lenguaje periodístico ante el neologismo» la ponencia de presentación corrió a cargo del Catedrático de Redacción periodística José Luis Martínez Albertos, quien también habló sobre el concepto de lenguaje periodístico y dijo que es el lenguaje profesional usado por determinados expertos de la comunicación masiva para la producción de mensajes periodísticos. Insistió, como antes vimos en las palabras de Lázaro Carreter, en que este lenguaje tiene sus propias señas de identidad y que responde a uno de los tipos de lenguas especiales, que los lingüistas para su estudio llaman lengua o lenguaje sectorial.

Hay que tener en cuenta además, que en el lenguaje periodístico se utilizan jergas muy diferentes según la materia de la que trate la información, así, un redactor de noticias deportivas, otro de noticias culturales, económicas, de sucesos, etc. utilizarán gran cantidad de términos y giros propios de la materia sobre la que informan, y por lo tanto su lenguaje periodístico, además de tener unas características propias como tal, compartirá las de otros lenguajes sectoriales.

Las principales características del lenguaje de la prensa son la excesiva introducción de extranjerismos, la creación de neologismos innecesarios, la tendencia a utilizar perífrasis en lugar de verbos, construcciones sintácticas forzadas, desaparición de los artículos, el uso de giros preposicionales del tipo en base a o a nivel de, y el empobrecimiento del léxico producido por la tendencia a utilizar términos comodín como realizar, iniciar, finalizar, lenta, etc.

Para atajar todos los excesos antedichos en la redacción de sus noticias, la Agencia EFE creó hace ya casi doce años, siendo su presidente Luis María Ansón, y con la colaboración del Instituto de Cooperación Iberoamericana, el Departamento de Español Urgente, que es el primer organismo de vigilancia del uso del español y el único consultorio público que asesora sobre el buen uso de nuestra lengua. Nuestro departamento nació con la finalidad de unificar criterios lingüísticos entre España y América, combatir la invasión de extranjerismos, adoptar criterios para la transcripción al español de los nombres procedentes de lenguas con alfabetos no latinos y solucionar cualquier tipo de problemas idiomáticos que surjan en la redacción de las noticias de la Agencia.

De la labor de revisión de las noticias nos ocupamos un equipo formado por tres filólogos, que, con los errores detectados, elaboramos un informe semanal cuyos destinatarios son los directores, responsables y redactores de las diferentes secciones de la agencia. Completa dicho informe un comentario sobre algún término o construcción sintáctica de uso dudoso, la aclaración sobre determinados topónimos y gentilicios o explicaciones sobre problemas de transcripción. Además, cuando la ocasión lo requiere, enviamos notas interiores a los departamentos de la agencia interesados en determinadas noticias para avisarles de posibles errores que pueden aparecer en sus noticias; elaboramos informes sobre cuestiones determinadas, por ejemplo qué errores y con qué frecuencia se cometieron en la información sobre los Juegos Olímpicos, o sometemos a examen las noticias procedentes de una determinada delegación. También es tarea de los filólogos del departamento responder a las consultas que nos llegan bien sea por correo, por télex, por fax o por teléfono. A nuestro teléfono, el 91 346 74 40, puede llamar cualquier persona, sin necesidad de ser cliente de la Agencia EFE, y exponernos sus dudas; nosotros, haciendo gala del adjetivo que forma parte de nuestro nombre, procuramos resolver dichas dudas con urgencia.

El Departamento de Español Urgente está en permanente comunicación con la Real Academia Española y con las Academias de la Lengua hispanoamericanas por medio de su Consejo Asesor de Estilo formado por Fernando Lázaro Carreter, Director de la Real Academia Española; Manuel Alvar López, Luis Rosales Camacho y Valentín García Yebra, miembros de la Real Academia Española; José Antonio León Rey, de la Academia Colombiana y Secretario Permanente de la Asociación de Academias de la Lengua, y José Luis Martínez Albertos, Catedrático de Redacción Periodística en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid. Los miembros del Consejo Asesor se reúnen periódicamente con los filólogos del Departamento de Español Urgente para revisar nuestro trabajo y dictaminar sobre las cuestiones que les planteamos. Así pues, muchas de las voces o giros que aparecen por primera vez en las noticias, o lo que es lo mismo, en el lenguaje periodístico, objeto de esta charla, llegan a la Real Academia Española y a su diccionario casi de inmediato gracias a la labor de nuestro departamento y su Consejo Asesor.


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También se ha ocupado el departamento de la organización de los dos seminarios que nombramos al principio, y de un congreso celebrado el pasado mes de mayo en Logroño, en colaboración con la Consejería de Cultura de la Comunidad Autónoma, bajo el título de «El idioma español en el deporte», en el que participaron académicos, periodistas y deportistas. El principal asunto del que se trató en las sesiones de trabajo fue el de la necesidad de normalizar el léxico deportivo en español sin olvidar las peculiaridades de los países hispanoamericanos; se trató, pues, de una lengua especial, de un lenguaje sectorial, el del periodismo, pero restringiendo su campo al del lenguaje de los deportes.

De los dos primeros seminarios ya se han publicado los libros de actas, y con lo tratado en este último congreso se editó un pequeño manual titulado El idioma español en el deporte - Guía práctica, que se presentó en el Centro Principal de Prensa Olímpica de Barcelona pocos días antes de la inauguración de los Juegos Olímpicos, y se distribuyó a todos los periodistas hispanohablantes enviados a cubrir la información de los Juegos para los medios de prensa escrita, hablada y audiovisual que se dedican a la información deportiva. En dicho folleto hemos incluido los términos y las expresiones de uso dudoso en español y los extranjerismos propios de todos los deportes olímpicos, así como de la información deportiva en general. En este momento estamos trabajando en la edición de las actas del seminario, en las que se incluirá como apéndice la publicación antes citada.

El fruto más importante del trabajo del Departamento de Español Urgente y de su Consejo Asesor de Estilo es la publicación del Manual de Español Urgente, libro en el que se recogen todas las advertencias necesarias para el buen uso del español en las empresas periodísticas y que ha alcanzado ya su novena edición. Su finalidad es prevenir contra posibles errores lingüísticos, servir de ayuda para resolver dudas y, en estos tiempos de grandes y numerosos inventos técnicos con sus correspondientes innovaciones idiomáticas, tratar de proporcionar criterios uniformes en el uso de neologismos.

La primera versión de nuestro libro se publicó en 1976 con el título de Manual de Estilo de la Agencia EFE, y estamos casi seguros de que es el más antiguo de los publicados en la comunidad hispanohablante, así como el más difundido. Hasta hace pocos años era uno de los pocos en su género que existían en España; hoy en día, por fortuna, ya son muchos los medios de comunicación españoles que cuentan con su propio libro de estilo o sus normas de redacción: diarios como El País, La Vanguardia, El Correo Español-El Pueblo Vasco; emisoras de radio como Canal Sur y Radio Nacional de España; Radio-Televisión Española, Canal Sur Televisión, son algunos de los que hemos tenido oportunidad de revisar, lo que nos ha servido para constatar, no sin cierto orgullo, que en su mayor parte han tomado como modelo nuestro Manual de Español Urgente, y han tomado de él todo lo que les ha parecido útil y aprovechable.

El siguiente paso que debería darse, ya propuesto en las conclusiones del seminario internacional «El idioma español en las agencias de prensa», propuesta que se repitió en el seminario sobre «El neologismo necesario», y, que creemos interesante volver a proponer en este foro, es la redacción de un manual sobre el uso periodístico del español, común a todos los medios de comunicación hispanohablantes, proyecto del que también habló Fernando Lázaro Carreter en sus declaraciones a la prensa cuando fue elegido Director de la Real Academia Española. La idea está sobre el tapete y la voluntad de trabajar en ella ya se ha puesto varias veces de manifiesto; basta con coger una coctelera llena de hielo hasta la mitad e introducir en ella todos los manuales y normas de redacción periodística existentes, tapar la coctelera y agitar fuertemente durante 20 ó 30 segundos hasta conseguir una mezcla homogénea que sirva para unificar criterios y evitar la dispersión y la fragmentación del español periodístico. Seguro que ese cóctel sería un buen primer paso para conseguir un gran libro, sólo falta que establezcamos los contactos necesarios, elijamos un buen barman, consigamos una coctelera, y nos pongamos a trabajar en ese atractivo proyecto para que deje de serlo y se convierta en una realidad.

 

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