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LA LENGUA ESPAÑOLA Y LOS MEDIOS AUDIOVISUALES

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Mesa redonda
Julio Ferrero. Agencia EFE


Los medios españoles no están optimizados en sus aspectos técnicos para el uso de nuestra lengua

Como sea que en este foro hay comentaristas de TV, radio, cine, voy a enfocar mis palabras al ámbito de los textos, es decir al uso, por parte de los medios escritos, de la lengua española.

Les voy a comentar algunos desarrollos fundamentales de las comunicaciones, que por las razones que fueran, normalmente porque el inventor, o promotor no era español, se olvidaron de la lingüística española y han tenido consecuencias, que incluso llegan hasta hoy día que, de alguna forma, dificultan o entorpecen la difusión de nuestro idioma por los medios de comunicación e información.

Son unos ejemplos de la historia de las telecomunicaciones que por la relevancia del inventor o invento los hacen significativos, pero hay otros muchos que demuestran las aseveraciones del enunciado de mi comentario.

El primer sistema de comunicación serio fue el Telégrafo inventado por Samuel Morse en el siglo
XIX en 1832 y no debemos olvidarnos que era americano. Como todos sabemos se utilizaba por primera vez la energía eléctrica como forma de comunicación, abriendo y cerrando el circuito por el que circulaba la corriente que atraía un electroimán, sonando cuando golpeaba en tope. Si el tiempo entre golpes sucesivos era corto representaba un punto, si era más largo una raya. Morse desarrolló un código para representar caracteres por series de puntos y rayas. Ya al estudiar el código tuvo en cuenta el representar las letras, los caracteres más frecuentes, con la codificación más sencilla. Así representó la letra E con un punto y la T con una raya. Por supuesto que los estudios elementales de Morse los hizo con la lengua inglesa.

Cuando se dan cuenta que el código Morse era inapropiado para codificar y decodificar por problemas en que las longitudes de los símbolos codificados fueran distintas, en 1870 un francés, Dr. Emilio Baudot inventa el famoso código de su nombre que entre otras cosas, por supuesto, que no pensó en el español y por tanto no incluyó la Ñ. Este código se usó durante medio siglo.

En los sesenta se desarrollan nuevos códigos siendo el más importante el núm. 2 del CCITT (Comité Consultivo Internacional de Telegrafía y Telefonía) que todavía se usa hoy en día en el Télex. Y seguimos sin contemplar nuestra lengua.

Más tarde se desarrolla el ASCII de 7 bits, el cual se utiliza actualmente, que puede representar 128 caracteres; en su conjunto se incluyen todas las letras del alfabeto inglés (mayúsculas y minúsculas), los números del 0 al 9, signos de puntuación n, varios símbolos. Pero desgraciadamente para el español, y a pesar de haber 128 caracteres no están ni la ñ, ni la ü, ni las vocales acentuadas, ni el signo de admiración e interrogación de apertura.

Todos nos alarmamos el pasado año cuando por parte de los fabricantes de informática de la Comunidad Europea se pretendía quitar la letra ñ de los teclados de los ordenadores.

No era un problema de poner tecla o quitarla de las impresoras sino que, todavía hoy, no existe un código internacional aceptado por todos que contemple la ñ para las comunicaciones entre ordenadores.

Podríamos seguir hablando de la evolución de los códigos como por ejemplo EBCDIC de IBM de 8 bits que no era compatible con nada de lo existente, y de cómo la lengua española no se ha tenido en cuenta.

A principios de los años cincuenta aparecen los ordenadores, que manejan señales discretas. Como es sabido una señal digital es una secuencia de valores discretos y lo que es lo mismo una sucesión numérica. Una secuencia y todas las operaciones posibles sobre ella pueden ser tratadas mediante ordenador. Sin embargo una función analógica no puede ser tratada por ningún computador.

En el año 1949 Claudio Shannon publicó un libro titulado Teoría Matemática de las Comunicaciones. Este señor tuvo una influencia decisiva en todo el desarrollo del mundo de la comunicación e información. Definió la información, sus fuentes, la entropía, la redundancia, etc. Esta Teoría de la Información proporciona una formulación precisa de gran número de problemas de transmisión. Sus repercusiones alcanzan a la física, lingüística, psicología, medicina, informática, etc. y uno de sus primeros resultados prácticos fue el análisis de la redundancia de idiomas y «síntesis» del lenguaje escrito.

En muchos sistemas de información no se usan todos los símbolos con igual probabilidad en una comunicación dada. La lengua inglesa es un buen ejemplo. En un mensaje escrito en inglés es 12 veces más probable que aparezca la letra e que la letra s. Esta desigualdad en la distribución también es característica de combinaciones concretas de letras y palabras. Cuando Claudio Shannon desarrolla todas sus teorías siempre tiene en cuenta la lengua inglesa.

Shannon por ejemplo definió la información, como «todo aquello que a través de nuestros sentidos llega al cerebro y produce un incremento en nuestro nivel de conocimientos o determina una reacción». La información reside en el mensaje, que está formado por elementos de percepción inteligibles para el hombre. También trabajó sobre la medida de la información, su unidad, la fuente que produce información bajo la envoltura de un mensaje. Los mensajes pueden ser:

discreto: telegrafía, datos;
analógico: telefonía, radio;
una función del tiempo y variables geométricas: TV blanco negro;
varias funciones de una o más variables: TV en color, estereofonía.

La Teoría de la Información pretende optimizar el proceso de transmisión, para ello define el concepto de entropía como incertidumbre o cantidad de desorden de un sistema. Define también la redundancia como medida de la diferencia entre la cantidad de información máxima posible para una fuente y la real.

Basándose en todos estos conceptos, Shannon realizó un trabajo logrando resultados sorprendentes que luego han sido aprovechados para la codificación de fuentes, todo esto es fundamental, pues Vds. todos los días manejan señales digitales a través de los ordenadores.


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La codificación de una fuente de información se hace siguiendo dos criterios distintos:

a) Haciendo corresponder a cada símbolo de la fuente (una letra) una palabra-código de longitud constante.

b) Eligiendo la longitud de las palabras-códigos en función de las probabilidades de los símbolos de las fuentes.

Toda la moderna teoría de la codificación y de la compresión de datos está basada en este segundo criterio.

Por ejemplo, la codificación de Huffman genera códigos más cortos para símbolos que ocurren frecuentemente y códigos más largos para símbolos que ocurren ocasionalmente. Es decir, a los símbolos con probabilidad alta se les asigna códigos más cortos que los símbolos que ocurren menos frecuentemente.

Con el uso de la informática se codifica nuestro alfabeto, se manipula, se comprime, etc. pero siempre con las premisas del idioma inglés que evidentemente no tiene nuestras reglas.

Es muy difícil en estos días que el desarrollo tecnológico no tenga servidumbres extranjeras.

Cuando se escribe sobre un hito en el contexto de la electrónica; de la microelectrónica, de los ordenadores siempre viene del mundo anglosajón, esto es una factura que hay que pagar y dentro de la misma también va incluida nuestra lengua.

Véanse las estadísticas de utilización de las letras del alfabeto castellano en textos de noticias de EFE.

 

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