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Mi agencia, The Associated Press, se encuentra en una posición singular: tenemos que
equilibrar el periodismo moderno rápido, de fácil comprensión y la preparación
de la noticia a una extensión que refleje su importancia con el español correcto,
exacto y muchas veces intolerante de variaciones que vayan contra el grano.
La agencia entiende que cada medio informativo periódico, radio y televisión
necesita la redacción de la noticia de forma tal que cumpla con sus exigencias
particulares.
Para los periódicos la noticia debe ser
extensa, para llenar páginas, desde aquellos de tamaño de servilleta hasta las sábanas
de los estándar. Este medio, a su vez, está compitiendo con los electrónicos. Es por
eso que para el periódico que sale al día siguiente hoy es noticia vieja, lo fue de
actualidad en el momento de ocurrir. No que esto no haya sido así desde los albores de la
radiodifusión. Pero ahora, con la aproximación física de los pueblos gracias a los
satélites, este estado de cosas se hace mucho más notable.
Para las radioemisoras, la redacción debe ser breve, porque el que la escucha no
tiene tiempo para pensar con detenimiento, no tiene tiempo para descifrar jerigonzas u
oraciones extensas, ni juegos de palabras. Debemos ofrecer la noticia desprovista de
recovecos, sin cláusulas que hagan frenar en plena calle al automovilista que está
escuchado la noticia.
A pesar de lo que se dice, por lo menos en inglés, que el valor de una imagen
ya sea fotográfica o televisiva equivale a mil palabras, para la televisión
cada noticia que les transmitimos debe tener mucho más de ese millar: Como dijo Carlos
Monsiváis, de La Jornada, de México, la televisión usa un lenguaje adjetival. Eso
es lo que precisan los medios televisivos y esperan que las agencias los abastezcan hasta
la saciedad.
Es por esto por lo que en primera instancia, la
agencia transmite sus noticias con una extensión moderada, que sirva a las radios y a la
televisión. Posteriormente, reajustamos el despacho hasta darle una extensión que
satisfaga las necesidades de la prensa escrita.
A las agencias se nos culpa de redactar la noticia en un estilo que demuestra la falta de
elegancia, bordeando casi en lo simplista.
No busco justificar la mala concepción de alguna nota periodística, ni sus aparentes
tropiezos con la sintaxis, por lo menos en el caso de las agencias que dependen en gran
medida de noticias redactadas originalmente en inglés u otro idioma.
A esto se agrega la prisa que impera en las agencias para la transmisión de la noticia de
actualidad. La norma que rige en todas las agencias es: si mi agencia no la envía a
tiempo ¡ahora! el suscriptor usará la de otra agencia.
A primera vista, la redacción de la noticia es buena, es decir, sin guirnaldas, ni
lentejas. Pero, en una segunda revisión, la duda nos invade: ¿Será mejor de esta forma,
de ésta? ¿Y que tal si...? Y así sucesivamente.
Como quien dice, no hay forma de que ganemos este juego a menos que redactemos con
exactitud desde el primer momento.
Nuestros suscriptores, la mayoría de las veces, están enterados de lo
que está sucediendo en el mundo, no porque estén sentados sobre el teletipo, sino
porque sintonizan alguna emisora, ya sea de radio o televisión, que transmite noticias 24
horas. Como en el caso de los Estados Unidos, con la cadena televisiva CNN, que también
se transmite a otros países.
Esos suscriptores observan con curiosidad el relato que estén haciendo las agencias del
acontecimiento que están presenciando.
Lamentablemente, el radioescucha o el telespectador tendrá plasmado en su mente lo que le
llegue en el momento de acontecido algún evento. Si transmitimos alguna barbaridad
lingüística, no habrá forma de corregirla a tiempo. Es decir, aun cuando la agencia
envíe una corrección, ésta no llegará a tiempo para borrar esos errores de la mente de
su receptor.
Es, por tanto, imprescindible que escribamos la noticia correctamente desde un primer
momento. Si hay que corregir errores, que sean sobre detalles del qué, cuándo y dónde y
no sobre gramática.
Quisiera expresar mi agradecimiento por la invitación que se le extendió a The
Associated Press para asistir a este magno congreso y a la gentileza del presidente de
este coloquio, señor don Darío Valcárcel, a los compañeros de la conferencia y al
público. |