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Su
Majestad el Rey Don Juan Carlos I
El hermoso discurso pronunciado por Camilo José
Cela y las palabras con que el Presidente del Gobierno ha trazado las líneas de
actuación sobre nuestro idioma común, me ofrecen la ocasión de exponer en este acto
solemne, unas breves consideraciones acerca de nuestra lengua, que es el motivo por el que
se han reunido aquí, en San Telmo, gracias a la hospitalidad de la Junta de Andalucía,
personalidades tan eminentes de la vida académica y cultural de los países
hispanoamericanos.
En primer lugar quiero rendir tributo a la lengua española que hace posible la
comunicación entre cientos de millones de personas repartidas por todo el mundo.
Aquel humilde romance a cuyos balbuceos asistimos en las glosas de San Millán de la
Cogolla, hace mil años, y que fija su gramática, por obra de Antonio de Nebrija, hace
quinientos años, adquiere su dimensión universal al hacerse, también, americano.
El español es hoy un caudaloso río que, al igual que el latín en su día, ha
trascendido sus orígenes geográficos y se ha convertido en vehículo de comunicación de
múltiples pueblos y culturas.
Honremos pues la memoria de nuestros antepasados, que nos han legado esta herencia, y
prestémonos a conservarla y enriquecerla para nuestros descendientes.
No se podría encontrar un auditorio más adecuado para hacer esta reflexión que éste de
San Telmo, ya que aquí está presente una cabal representación de los celadores de la
lengua española.
Quiero mencionar, entre éstos, a los congresistas que han participado en el Congreso de
la Lengua, organizado por el Pabellón de España y el Instituto Cervantes.
La investigación sobre la gramática de la lengua, sobre su léxico, su dimensión
literaria, su didáctica, nos permite conocerla mejor, darla a conocer de forma más
eficaz y afinar su funcionamiento para poder utilizarla de forma más correcta, más
precisa y más hermosa, sin olvidar los trabajos necesarios para desarrollar el español
como lengua científica, técnica y comercial, con la dimensión económica que ello
conlleva.
La convocatoria de un próximo Congreso de la Lengua, que el Secretario de Educación
Pública de México acaba de anunciar se celebrará en su país, garantiza además la
continuidad de la tarea aquí iniciada.
En segundo lugar quiero mencionar al Patronato del Instituto Cervantes, institución que
se ocupará de la difusión de la lengua española y de la cultura creada en español en
todo el mundo.
La composición misma de este Patronato, en el que están presentes instituciones tan
cardinales para la lengua como la Real Academia Española, y personalidades eminentes en
el mundo de la cultura literaria, plástica y escénica de los países hispanohablantes,
así como de destacadas figuras de la escena internacional, augura un futuro prometedor
para esta institución.
Aspiramos a que en ella participen expertos y profesores de todos los países de la
comunidad hispanohablante.
La Reina y yo nos hemos sentido emocionados, en numerosas ocasiones, al escuchar los
problemas de personas de razas, culturas y pueblos tan diferentes, expresados en hermosas
variantes del español de América, del español de España, del de África, del de
Filipinas o del judeoespañol de los sefardíes.
La Corona les invita a cuidar este tesoro, a acrecentarlo y a cultivarlo con esmero, en el
entendimiento de que los pueblos que pensamos y hablamos en español podemos contribuir a
un mundo más justo, más libre y más genuinamente humano.
Queda clausurado el Congreso de la Lengua Española. |