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La literatura española en China

 


A diferencia del castellano que proviene del latín vulgar, el chino ha mantenido sus características fundamentales a lo largo de milenios, y, esencialmente, ha transformado su escritura: desde los pictogramas originarios a los sinogramas actualmente en uso. En cuanto a la literatura española, cuyo comienzo se sitúa a mediados del siglo XI con las jarchas, fue básicamente desconocida en nuestro país hasta el siglo XX. Este trabajo analiza la traducción y difusión de la literatura española en China, y en particular, de Don Quijote de la Mancha de Miguel de Cervantes Saavedra, una de las obras cumbre de la literatura española y mundial.

Antes de la Revolución Cultural, durante las décadas de mayor confrontación ideológica, la introducción y traducción de la literatura española fue muy escasa y estuvo limitada a aquellas obras cuyos autores asumían una actitud crítica hacia la sociedad occidental de la época. Una vez finalizada la Revolución Cultural y a partir de la política de Reforma y Apertura en el año 1978, la traducción y el estudio de la literatura extranjera comenzaron a gozar cada día de mayor fortuna. Sin embargo, la escasez de traductores profesionales y el auge de la literatura latinoamericana se convirtieron en dos factores determinantes para que la traducción y el estudio de la literatura española no hayan alcanzado todavía el nivel de las obras literarias de otros países europeos.

Por ello, en el año 1979 se creó la Asociación de Estudios de Literatura Española, Portuguesa y Latinoamericana, cuyo objetivo sería tratar de difundir la literatura en español y en portugués. Esta Asociación tuvo un papel destacado en la promoción de la traducción, presentación y estudio de estas obras durante las décadas de los años ochenta y noventa del pasado siglo. Parte de la bibliografía citada en este trabajo ha sido reunida y ordenada por Xu Duo y Lin Guang y publicada en los números I y IV del Informe de la Asociación.

La traducción y difusión de Don Quijote de la Mancha en China

En China destacan tres épocas en las que se puede apreciar un mayor auge de los trabajos de traducción. La primera corresponde a la traducción de cánones budistas y abarca las dinastías Han y Tang (siglos I a. C. al X d. C.), la segunda se produce a partir del Movimiento del 4 de Mayo de 1919, conocido como la Revolución de la Nueva Democracia, y la tercera comienza con la política de Reforma y Apertura. Como la primera época no tiene relación alguna con la literatura española, podemos afirmar que su traducción y difusión comienza con el Movimiento del 4 de Mayo.

La primera versión en chino de Don Quijote, conocida bajo el título de La historia de un caballero loco, corresponde a la primera parte de la novela y fue realizada en el año 1922 por Lin Shu (1852-1924) y su ayudante Chen Jialin a partir de una versión en inglés. Lin Shu, que no conocía ninguna lengua extranjera, vertió al chino esta obra según la traducción oral realizada del inglés por su ayudante Chen Jialin. Aún así, esta primera versión del Quijote fue recibida como un gran acontecimiento en la historia de la traducción literaria en China.

El título original de la novela que consta de dos partes escrita por Cervantes es El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. La primera parte se imprimió en el año 1605 y la segunda se publicó diez años más tarde. El famoso poeta alemán Heinrich Heine sitúa a Cervantes junto con Shakespeare y Goethe en un triunvirato que ejemplifica, respectivamente, las figuras cumbre de la narrativa, el teatro y la lírica. Por otra parte, el historiador y crítico francés René Girard opina que no hay ningún concepto de la novela occidental que no se halle presente ya en la obra cervantina y el escritor mexicano Carlos Fuentes declara que todas las novelas son variantes del Quijote. El día 7 de marzo de 2002 se celebró un concurso en el que participaron cien escritores famosos de cincuenta y cuatro países para seleccionar las mejores cien obras de la literatura universal, y Don Quijote obtuvo el primer puesto con el cincuenta por ciento de los votos, indudablemente una mayoría abrumadora que demuestra el reconocimiento que goza esta obra en el canon de la literatura occidental. Si tomamos como referencia la primera traducción del Quijote realizada al inglés por Thomas Shelton, sólo dos años después de la publicación de la primera parte de la obra, habrá que reconocer que este singular personaje llegó a China demasiado tarde.

La traducción de Lin Shu adolece de cinco defectos. En primer lugar, no se trasladó de forma adecuada el mundo interior del protagonista, ya que se nos presenta carente del humanismo e idealismo inmanentes en la obra original. El Quijote de la traducción no pasa de ser un pedante obsesionado e insensato.

En segundo lugar, a pesar de respetar la integridad del argumento principal, el estilo literario y la originalidad de Cervantes sufren un daño grave. En especial, consideramos un error imperdonable la supresión íntegra del prefacio, donde se expresa la intención creativa del autor y sus opiniones sobre la creación literaria de su tiempo, motivo por el cual ha sido siempre centro de atención de los expertos en obras cervantinas.

Por otra parte, contrariamente a lo que ocurre en el original, la versión de Lin Shu nos presenta un solo narrador omnisciente, de manera que menoscaba el atractivo artístico de la obra y la despoja de modernidad.

Además, omite todos los pasajes que manifiestan la tradición cultural e histórica de España y los dichos y refranes de Sancho Panza, personaje con gran sentido del humor, que encarna uno de los estilos lingüísticos más originales. Los interesantes diálogos que mantiene Sancho con su señor son transformados en una narrativa simple que suprime el doble sentido de la novela original.

Por último, además de suprimir algunos pasajes de la edición original, Lin Shu añade arbitrariamente sus propios juicios de valor. Un ejemplo de esto se puede comprobar en el capítulo 31 de la primera parte cuando el joven Andrés se encuentra por segunda vez con don Quijote y le acusa de meterse en sus asuntos, de manera que su amo le propina una paliza peor y pierde su sueldo a causa de su intervención. En este momento, Andrés maldice a don Quijote de esta forma «Dios le maldiga y a todos cuantos caballeros andantes hayan nacido en el mundo». Sin embargo, en la versión de Lin Shu la maldición se presenta de otra forma: «Los caballeros de este tipo deberían ser ejecutados por la ley para que ninguno pueda hacer daño a la sociedad». Y esto no es todo: añadió entre paréntesis su propio comentario: «y yo haría lo mismo con los del Partido». Ante las alteraciones arbitrarias de la edición de Lin Shu, el notable ensayista Zhou Zuoren (1885-1967) señaló: «Este tipo de traducción y crítica no pueden menos que sorprenderme y horrorizarme».

Otro aspecto que merece ser tenido en cuenta es que La historia de un caballero loco se publicó un año antes del fallecimiento de Lin Shu y que la traducción, en la opinión del escritor y erudito Qian Zhongshu (1910-1998), fue ejecutada en la última etapa de su vida de manera descuidada y arbitraria, cuando su espíritu estaba ya abatido. En la última etapa de su vida, Lin Shu raras veces traducía prefacios, posdatas, poemas, notas o comentarios de obras originales, ni gustaba de mostrar comprensión hacia las obras que traducía. Cuesta creer que fuera aquel mismo Lin Shu, seguro de sí mismo, animado y alegre, siempre dispuesto a revelar su habilidad con la pluma.

Si bien la traducción titulada La historia de un caballero loco no resultó exitosa, hay que reconocer que Lin Shu consiguió trasladar al chino a grandes rasgos el argumento principal de la primera parte de la novela con su acostumbrado estilo conciso. De todas formas, fueron Lin Shu y su ayudante Chen Jialin quienes por primera vez hicieron accesible esta gran obra a los lectores chinos, razón por la cual la editorial Comercial la reimprimió dos veces en mayo de 1930 y en diciembre de 1933.

Con la publicación de La historia de un caballero loco, la traducción del Quijote entra en un breve período de éxito. He Yubo volvió a narrar el argumento según una traducción parcial editada en mayo de 1930 y posteriormente Jiang Ruiqing, Wen Zhida y Fu Donghua realizaron sus respectivas traducciones en los años 1933, 1937 y 1939. La última edición antes de la fundación de la República Popular de China fue la adaptación de Fan Quan en 1948. Sin embargo, ninguna de estas ediciones arriba mencionadas ofrece una traducción íntegra y directa de la obra. Fue Dai Wangshu quien trató de traducir el Quijote desde la versión española original. Con su dominio del idioma español y estilo elegante, su traducción habría merecido el beneplácito general, pero el manuscrito se perdió lamentablemente durante la guerra. No obstante, hay que reconocer que a pesar de todos los defectos que presentan, las traducciones antes citadas han realizado su aporte para dar a conocer el Quijote en China. Además de incluirse en varias colecciones de literatura universal, ha sido bien valorado en los libros de texto escolares sobre la historia de la literatura extranjera. En su trabajo titulado Introducción a las obras maestras de la literatura universal, publicado en junio de 1936, el escritor Mao Dun hace una detallada presentación de la vida de Cervantes y de Don Quijote.

En China, el primer gran defensor de Don Quijote fue Zhou Zuoren. Afirmó la importancia indiscutible de esta obra en toda la historia de la literatura occidental, y elogió con entusiasmo la imagen del protagonista. En su Historia de la literatura europea publicada en 1918, realizó el siguiente comentario sobre Cervantes y Don Quijote:

La novela Don Quijote, escrita por Miguel de Cervantes Saavedra, es una de las obras maestras mundiales. Es un libro que puede hacer reír a los adolescentes, pensar a los adultos y llorar a los viejos. Parece una historia cómica, pero de hecho es muy seria. Cervantes nació en el seno de una familia venida a menos. A los veinticuatro años de edad resultó herido y perdió el movimiento del brazo izquierdo en la batalla contra los turcos. De regreso a España, los corsarios lo apresaron y lo condujeron a Argel, donde permaneció cinco años en cautiverio. A su regreso a Madrid, se encontró sin medios para vivir y se marchó a Sevilla para servir en la Armada Invencible durante tres años. Arruinada su carrera militar, intentó sobresalir en el campo de las letras y, entre otras obras, escribió La Galatea, Novelas ejemplares y Don Quijote de la Mancha. El triunfo literario así obtenido no consiguió liberarlo de sus penurias económicas hasta la muerte. Su obra más conocida es El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Un hidalgo pobre, quien gustaba de leer libros de caballerías, don Quijote, se convierte en caballero andante imitando los modelos de antiguas obras de arte, para ir por el mundo a defender la justicia. Con un caballo enclenque, armado de lanza y escudo y en compañía de Sancho Panza, don Quijote recorre el mundo luchando contra las injusticias. Desde la lucha contra los molinos de viento hasta el intento de socorrer a la aldeana, todos sus actos heroicos terminan en fracaso. Pero don Quijote no se arrepiente ni en el lecho de muerte. Los libros de caballería que estaban muy de moda en tiempos de Cervantes fueron posteriormente prohibidos por las autoridades españolas ante el peligro de diseminar ideas disparatadas. Con esta novela, Cervantes quiso demostrar lo inadecuado de querer aplicar viejas ideas en una época nueva. Sin embargo, el Quijote es más que una mera invectiva contra los libros de caballería. Tal vez ni el propio Cervantes esperara que su valor fuese a alcanzar tal trascendencia en el tiempo y en el espacio. Es imposible que una simple ironía perdure siglos, sin embargo esta obra trata de uno de los eternos temas de la vida y de aquí su vigencia en todos los tiempos. El arreglo de conductas heroicas y dramáticas en el contexto de la realidad cotidiana simboliza el conflicto entre la utopía y la realidad o, mejor dicho, entre el espíritu emprendedor y la realidad mundana. Sin duda alguna, por estar desubicado en su época, don Quijote es un personaje fracasado que actúa de manera ridícula, pero tengamos también en cuenta que, por haberse adelantado a su tiempo, hay otros héroes fracasados que comparten el espíritu quijotesco. Éste es un tema que merece ser meditado en todo momento.

A través de cientos de páginas, la imagen de un héroe idealista y trágico queda claramente grabada en la mente del lector. La Historia de la literatura europea, de Zhou Zuoren, tuvo una notable influencia y fue reimpresa en siete ocasiones hasta agosto de 1926. En Un esquema de la literatura, Zheng Zhenduo se hace eco de la opinión de Zhou Zuoren, y elogia el noble espíritu quijotesco, destaca la conciencia trágica y la grandeza del Quijote.

En 1925 Zhou Zuoren vuelve a subrayar el idealismo quijotesco en su obra Sobre la historia de un caballero loco, y aconseja no pasar por alto esta gran obra de la literatura universal sólo por los defectos de su traducción. En ese mismo año se suscitó una polémica entre Zhou Zuoren y Chen Yuan en torno al Quijote, en la cual también participó Lu Xün, lo que le hizo merecedor más tarde del apodo «Don Lu Xün»por parte de Li Chuli. Fue sólo después de haber atravesado la etapa de los debates en torno a la literatura revolucionaria, cuando Don Quijote adquirió en China una fama acorde con la importancia que tiene en la literatura clásica mundial. De aquí en adelante, don Quijote se convierte en un modelo al que se hace referencia con frecuencia, ya sea como personaje ridículo y divertido, o como una figura heroica y conmovedora. Lu Xün escribió un artículo titulado Los nuevos quijotes en la República de China y en colaboración con Qu Qiubai publicó Los quijotes verdaderos y falsos, con el fin de desenmascarar a los falsos quijotes y poner en evidencia su hipocresía. Además, Qu Qiubai escribió en 1931 La época de los quijotes, obra en la que utiliza un tono satírico contra los intelectuales de su tiempo por limitarse a ser un reducido círculo elitista apartado de las masas. Cuando la mayoría de los lectores sólo tenía acceso a obras de la vieja escuela, Qu Qiubai demostraba de esta manera la urgencia de que apareciera en China un Cervantes.

Durante los años treinta y cuarenta del siglo pasado, décadas en las que China atravesaba un periodo de profunda crisis nacional, Don Quijote fue interpretado en un sentido nacionalista. La Oda al Quijote escrita por Tang Tao en 1938 afirma que la valentía y la perseverancia son las características principales de este caballero andante. De esta manera apoyaba y elogiaba el arrojo de los combatientes que arriesgaban sus vidas por el país. Por otra parte, Qian Liqun, profesor de la Universidad de Pekín, llegó a identificar al Quijote con el espíritu de esa época. Es a partir de estos años cuando la gran obra cervantina comienza a ejercer una decisiva influencia en las creaciones literarias de China. En El Señor Yang Jingbang, de Zhang Tianyi y en Biografía del señor Nada, de Fei Ming, entre otros, se nota en mayor o menor grado la influencia del Quijote. No es de extrañar entonces que en los últimos años muchos especialistas en literatura moderna hayan comparado la obra cervantina con esta última obra citada de Fei Ming y con La historia verídica de AQ y Diario de un loco, de Lu Xün.

En el año 1955 el Consejo por la Paz Mundial, un organismo perteneciente a la esfera de naciones socialistas, realizó un llamamiento a los países miembro para conmemorar el 350 aniversario de la publicación de Don Quijote y muy poco después se pudo apreciar en China una intensa actividad con cuantiosas presentaciones y comentarios en torno a esta gran novela, que coincidían en calificarla como «obra maestra realista». Con anterioridad, la editorial Comercial había publicado una edición de la traducción realizada en 1939 por Fu Donghua y más tarde, en el año 1959, el mismo traductor ofreció al público esta novela con el título de La historia del señor Quijote, que se convirtió en la primera traducción íntegra de la novela publicada en China. En el año 1979, poco después de acabar la Revolución Cultural, la editorial de la Literatura del Pueblo publicó una traducción directa del original realizada por Yang Jiang, que ha sido reimpresa numerosas veces hasta el presente y la convierte en la versión más leída desde entonces. En la última década del siglo pasado fueron publicadas sucesivamente, entre otras, las traducciones íntegras de Dong Yansheng (1995, por la editorial de Literatura y Arte de Zhejiang), de Tu Mengchao (1995, por la editorial Yilin), de Liu Jingsheng (1995, por la editorial de Lijiang), de Tang Minquan (2000, por la editorial del Pueblo de Shanxi), de Sun Jiameng (2001, por la editorial Literatura y Arte de Octubre de Beijing) y de Zhang Guangsen (2001, por la editorial de Yiwen de Shanghai). Merece especial mención el hecho de que todas estas ediciones corresponden a traducciones directas del idioma español. La traducción de Dong Yansheng fue galardonada en el año 2001 con el premio Lu Xün «Arco Iris» a la Traducción Literaria y la de Sun Jiameng recibió el premio al Mejor Libro de Literatura Extranjera. Además, existen otras ediciones de versiones adaptadas o abreviadas para adolescentes. Además, recordemos que en el año 1996 la editorial de Literatura del Pueblo publicó las Obras completas de Cervantes en ocho volúmenes.

La traducción y la difusión de la literatura española en la Nueva China

Con excepción del Quijote, en los años anteriores a la fundación de la República Popular de China se tradujeron sólo algunas novelas de Vicente Blasco Ibáñez y Pío Baroja. Lu Xün tradujo Canciones del suburbio de Pío Baroja, escritor de la Generación del 98, que fue publicada en 1953 por la editorial de Literatura del Pueblo. Dian Wangshu tradujo dos antologías de los cuentos de Blasco Ibáñez y de otros autores españoles, publicadas por la editorial Guanghua de Shanghai y la editorial Comercial de Shanghai en 1928 y 1936 respectivamente.

La difusión a gran escala de la literatura española se realizó después de la fundación de la Nueva China. En los años inmediatos a la Liberación, la nación se consagró a la labor de reorganizar y construir el nuevo Estado y se puso especial énfasis en la traducción de obras de autores de países socialistas, en particular de la Unión Soviética. Una de las premisas era respetar los principios ideológicos y, como consecuencia, en los años cincuenta y sesenta fueron muy escasas las obras de autores españoles que se seleccionaron para su traducción, y se limitaron sólo a obras de carácter realista y a su vez críticas con la sociedad capitalista. Entre las que se trasladaron al chino en esos años se destacan las siguientes: El Lazarillo de Tormes, representativa del género picaresco, traducida por Yang Jiang. Esta obra fue publicada en 1951 y reimpresa en 1953 por la editorial Pingming de Shanghai; en 1956 por la editorial de Escritores; en 1962 por la editorial de Literatura del Pueblo y en 1978 por la editorial de Yiwen de Shanghai. El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón, traducida por Bo Yuan y publicada en 1959 por la editorial de Literatura del Pueblo; Doña Perfecta, de Benito Pérez Galdós, traducida por Zhao Qingshen y publicada en 1961 por la editorial de Literatura del Pueblo y las obras de Vicente Blasco Ibáñez Sangre y arena (traducida por Lü Moye, publicado en 1958 por la editorial Nueva Literatura y Arte de Shanghai), La barraca (traducida por Zhuang Zhong, publicado en 1962 por la editorial de Literatura del Pueblo) y Cuentos escogidos (traducida por Dai Wangshu y publicado en 1956 por la editorial Nueva Literatura y Arte de Shanghai). Figuran además una Antología de la poesía revolucionaria española, traducción de Huang Yaomian, publicada en 1951 por la editorial de Literatura China y Extranjera; una Antología poética, de Rafael Alberti, traducida por Tuo Sheng y otros, publicada en 1959 por la editorial de Literatura del Pueblo; Poemas escogidos de García Lorca, traducidos por Dai Wangshu y publicados en 1956 por la editorial de Escritores y Fuenteovejuna, de Lope de Vega, escritor que junto a Cervantes es una de las figuras cumbre del Siglo de Oro, traducida por Zhu Baoguang y publicada en 1962 por la editorial de Literatura del Pueblo.

Pese a que las obras traducidas en este período no fueron muchas y que algunas de ellas no son traducciones directas del español, la influencia que ejercieron no es desdeñable. El Lazarillo de Tormes tuvo tres reimpresiones antes del estallido de la Revolución Cultural. El sombrero de tres picos y Doña Perfecta fueron designadas durante un tiempo como texto de lectura obligatoria para los estudiantes de la Facultad de Español en la universidad, razón por la cual fue necesario contar con una versión en chino. Merece especial atención la antología Poemas escogidos de García Lorca que tradujo el poeta modernista Dai Wangshu, por haber ejercido una enorme influencia en la creación poética de la China contemporánea. Cuando se celebró en 1998 un simposio en la Universidad de Pekín para conmemorar el centenario del nacimiento de Federico García Lorca, uno de los participantes recitó de memoria en chino todos los poemas de la citada antología.

En 1979, un año después del comienzo de  la política de Reforma y Apertura, la traducción y estudio de la literatura española entraron en un período de prosperidad sin precedentes. Según la investigación realizada por Lin Guang, uno de los editores de la editorial Comercial, se publicaron unas cuarenta novelas en el corto período que va de 1980 a 1988. No obstante, la situación general de la labor de traducción y estudio de la literatura en español en esos años no era muy satisfactoria, ya que se prestaba demasiada atención a la traducción de novelas y a la literatura latinoamericana, y, en cierta medida, se descuidaba la poesía, el teatro y las obras en general de autores españoles, así como el análisis de las obras traducidas. A partir de los años noventa se ha venido intensificando el estudio de la literatura española y la traducción de poesía y teatro, aun así, el análisis de las obras traducidas no ha alcanzado todavía un nivel satisfactorio.

Como resulta imposible mencionar aquí todos los trabajos de traducción y presentación de obras de escritores españoles llevados a cabo en los últimos veinte años, vamos a hacer referencia a algunos que consideramos los más relevantes.

Benito Pérez Galdós y Blasco Ibáñez siguen siendo dos escritores muy conocidos en los círculos hispanistas de nuestro país y sus obras siguen traduciéndose al chino. Del primero citaremos, entre otras, Zaragoza, (traducción de Shen Baolou y Cai Huawen, publicado en 1982 por la editorial Yiwen de Shanghai), Marianela (traducción de Yang Mingjiang, publicado en 1982 por la editorial del Pueblo de Hunan y también traducida por Cheng Guangfu, Liu Ying y Zhu Xinghe y publicada en el mismo año por la editorial del Pueblo de Yunnan), El 19 de marzo y el 2 de mayo (traducida por Shen Baolou y Cai Huawen, publicado en 1983 por la editorial Yiwen de Shanghai), Fortunata y Jacinta (traducida por Meng Xiancheng y otros traductores, publicado en 1987 por la editorial Yiwen de Shanghai). De Vicente Blasco Ibáñez son Antología de cuentos, El intruso, Flor de mayo, Cañas y barro, La bodega y últimamente fue publicada por la editorial Chunfeng de Literatura y Arte una Antología de Vicente Blasco Ibáñez, editada por Lin Yi-an.

Aunque en China no se le concedió la merecida importancia al teatro de Lope de Vega, dramaturgo a quien Cervantes llamara «monstruo de la naturaleza», la traducción y presentación de sus obras ha ido en aumento. Zhu Baoguang tradujo dos comedias: El perro del hortelano y La estrella de Sevilla, ambas publicadas en 1982 por la editorial China del Teatro, al año siguiente publicó otra traducción suya bajo el título de Obras dramáticas escogidas de Lope de Vega. La antología que tradujo Xu Zenghui incluyó Peribáñez y el comendador de Ocaña, El mejor alcalde, el rey y El caballero de Olmedo, publicada por la editorial de Lijiang en 1994; en 1996 la editorial Chunfeng de Literatura y Arte publicó otra antología del mismo dramaturgo que incluye Fuenteovejuna, El mejor alcalde, el rey y El gran duque de Moscovia, cuya traducción fue realizada por Duan Ruochuan.

En un sentido estricto, la obra literaria española más antigua que se ha transmitido hasta nuestros días es el poema épico anónimo titulado El cantar del mío Cid, creado alrededor del año 1140. Es la única épica castellana que se conserva y es tenida en alta estima en España. Hay tres ediciones en chino de esta obra: la traducción de Zhao Jinping, publicada en 1982 por la editorial Yiwen de Shanghai; la de Duan Jicheng, publicada en 1995 por la editorial de la Asociación Cultural y Artística de China y la de Tu Mengchao; y la tercera publicada en 1999 por la editorial Yilin. La Celestina, de Fernando de Rojas, otra obra clásica de la literatura española mundialmente conocida, también cuenta con tres ediciones: la traducción de Wang Yangle, publicada en 1990 por la editorial de Literatura del Pueblo; la de Cai Runguo, publicada en 1993 por la editorial de Traducciones de Obras Extranjeras y, por último la traducción de Tu Mengchao, publicada en 1997 por la editorial Yilin. Existe la opinión de que Shakespeare se inspiró en la Celestina para la creación de Romeo y Julieta, interpretación que no parece del todo infundada.

Además, existen al menos tres ediciones en chino de obras del famoso poeta romántico Gustavo Adolfo Bécquer: La lírica, traducida por Lin Zhimu y publicada en 1989 por la editorial Yiwen de Shanghai; Poesías, leyendas, historias, traducida por Zhu Kai y publicada en 1993 por la editorial de Chongqing y Rimas y leyendas, traducida por Yin Chengdong, publicada primeramente en 1995 por la editorial del Pueblo de Heilongjiang.

El poeta que mayor influencia ha ejercido en el siglo XX es, sin duda, Federico García Lorca. Ya mencionamos con anterioridad que fue el poeta Dai Wangshu quien por vez primera presentó y tradujo obras de Lorca en China y aunque se trató de una pequeña parte de la obra del escritor granadino, tuvo un gran impacto entre los poetas chinos de la época. Dai Wangshu falleció siendo todavía joven y después de su muerte aparecieron algunos de sus artículos y traducciones en periódicos y revistas. Finalmente, el 2 de septiembre de 1986 la Asociación del Estudio de la Literatura Española, Portuguesa y Latinoamericana celebró un simposio sobre literatura española en el que se conmemoraba el quincuagésimo aniversario de la muerte de García Lorca. Después de este evento, el profesor Zhao Zhenjiang de la Universidad de Pekín, comenzó a traducir y a presentar obras de Lorca en Prensa Poética y otras revistas y periódicos literarios. El profesor Zhao fue invitado por la Universidad de Granada entre los años 1987 y 1989 para que tradujese al español la famosa obra china Sueño en el Pabellón Rojo. El círculo literario local cifró esperanzas en que el profesor Zhao pudiera también traducir al chino una selección de poemas de García Lorca, y el poeta Javier Egea prestó su valiosa colaboración, se encargó de realizar dicha selección y además escribió el prefacio. También pudo el profesor Zhao entablar amistad con Isabel García Lorca, hermana del poeta y directora de la Fundación Federico García Lorca. Así reunidas las condiciones propicias, se dedicó a la traducción de poemas de Lorca mientras se ocupaba por otro lado de la traducción de la citada novela china al español. Con el apoyo del Ministerio de Cultura de España y la generosa ayuda de la hermana del poeta, Isabel —que renunció a los derechos de autor de esta edición— se publicó en 1994 una antología prologada por Javier Egea que incluye setenta y cinco poemas y tres de las obras teatrales más representativas del poeta granadino. Cuando el traductor realizó otro viaje a Granada entre los años 1996 y 1997 fue invitado a participar junto con Javier Egea en un recital bilingüe de las obras del poeta en la Casa Museo García Lorca. Por entonces, el Gobierno español preparaba la conmemoración del centenario del nacimiento de García Lorca, y el año 1998 sería denominado con el nombre del poeta. Fue entonces cuando surgió en la mente del traductor la idea de ampliar el contenido de la antología y como la editorial Lijiang planeaba publicar una serie de obras escogidas de los grandes maestros de la literatura universal en las que figuraba el nombre del genio granadino muerto a manos del fascismo, salió a la luz Poemas escogidos de García Lorca, que incluye poemas de casi todas las obras más importantes y representativas de este escritor, como Cante jondo, Romancero gitano y Poeta en Nueva York. Esta traducción contiene más de doscientos treinta poemas y dos dramas: La casa de Bernarda Alba y Doña Rosita la soltera. Se trata de la edición más completa de sus obras en China, con 514 páginas y decenas de ilustraciones.

Hasta la fecha España ha dado al mundo cinco premios Nóbel de literatura: José Echegaray, Jacinto Benavente, Juan Ramón Jiménez, Vicente Aleixandre y Camilo José Cela. Los cuatro primeros autores han sido presentados en una serie por la editorial Lijiang. En cuanto a Camilo José Cela, hay tres ediciones en chino de La colmena. Una es la traducción de Meng Jicheng, publicada en 1986 por la editorial Literatura y Arte de Octubre de Beijing, otra es la traducción realizada por Zhu Jingdong y publicada en 1987 por la editorial del Pueblo de Qinghai y la tercera es la de Huang Zhiliang, publicada también en 1987 por la editorial de la Literatura Extranjera Contemporánea (perteneciente a la editorial de Literatura del Pueblo) y también publicada en 1988 por la editorial Yingchen de Taiwán. Otra novela del mismo autor, La familia de Pascual Duarte, fue traducida por Tu Mengchao, Xu Shangzhi y Wei Min, y publicada por la revista La Literatura Extranjera Contemporánea en abril de 1983.

De Pío Baroja tenemos Zacalaín el aventurero, traducida por Cai Huawen y Min Ming, publicada en 1984 por la editorial Yiwen de Shanghai y La raza, obra traducida por Jiang He y Lin Guang y publicada en 1987 por esta misma editorial. De Leopoldo Alas, Clarín, la editorial de Literatura del Pueblo publicó en 1986 La Regenta, en dos volúmenes, traducción de Tang Minquan y otros. Marta y María de Armando Palacio Valdés fue traducida por Ying Chengdong y Li Deming, publicada por la editorial del Pueblo de Hunan en 1984. Niebla, de Miguel de Unamuno, fue traducida por Zhou Fangyu y publicada por la editorial Yiwen de Shanghai en 1988. El hijo hecho a contrata, de Juan Antonio de Zunzunegui, fue traducida por Lin Zhimu y publicada en 1984 por la editorial Yiwen de Shanghai. El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio, vertida al chino por Xiao Sheng y Wen Tao, fue publicada en 1984 por la editorial de Literatura Extranjera y Nada, de Carmen Laforet, fue traducida por Gu Wenbo y Bian Shuangcheng, y publicada en 1982 por la editorial del Pueblo de Jiangsu.

Cabe mencionar que en ese tiempo, la editorial del Pueblo de Heilongjiang comenzó a publicar una serie de obras maestras de la literatura española con la colaboración del Ministerio de Cultura de España, pero lamentablemente este proyecto, cuyo fin era la difusión y promoción de la literatura española en China, fue interrumpido posteriormente. Dentro del mencionado proyecto en 1997 se publicaron a la vez dieciocho novelas cortas que, por tratarse en su mayoría de obras de escritores del siglo XIX —algunas se habían traducido de nuevo— y por falta de publicidad, no tuvieron la repercusión esperada. Las dieciocho novelas son: La tía Tula y Niebla de Miguel de Unamuno, traducidas ambas por Zhu Jingdong; El sombrero de tres picos, e Historietas nacionales, de Pedro Antonio de Alarcón, traducidas respectivamente por Ying Chengdong y Zhu Jingdong; Halma (traducida por Wang Yiunfu) y Doña Perfecta de Benito Pérez Galdós (traducida por Li Deming); los Sueños de Francisco de Quevedo (traducción de Li Deming); Peñas arriba de José María de Pereda (traducida por Li Deming); Troteras y danzaderas de Ramón Pérez de Ayala (traducida por Li Deming ); Dulce y sabrosa de Jacinto Octavio Picón (traducida por Li Deming); La garduña de Sevilla y anzuelo de las bolsas de Castillo Solórzano (traducida por Li Deming); La gaviota, de Fernán Caballero (traducida por Li Deming); Los pazos de Ulloa, de Emilia Pardo Bazán (traducida por Li Deming); El diablo cojuelo, de Luis Vélez de Guevara (traducida por Ying Chengdong); Rimas y leyendas, de Gustavo Adolfo Bécquer (traducida por Ying Chengdong); Doña Berta y otros relatos, de Leopoldo Alas, Clarín (traducida por Zhu Jingdong); El conde Lucanor de Don Juan Manuel (traducida por Shen Baolou) y Entre naranjos de Vicente Blasco Ibáñez.(traducida por Shen Baolou).

La editorial Kunlun se encargó de proseguir esta serie sobre literatura española. En el año 2000 publicó las siguientes obras: El conde Lucanor, de Don Juan Manuel (traducida por Liu Yushu), el Libro de Buen Amor, del Arcipreste de Hita (traducida por Tu Mengchao), Comedias escogidas de Calderón de la Barca (traducida por Lü Chenzhong), Obras dramáticas escogidas de Lope de Vega (traducida por Duan Ruochuan y Hu Zhencai), Antología de la poesía del Siglo de Oro (traducida por Zhao Zhenjiang), La Regenta, de Clarín (traducida por Tang Minquan) y el Romancero (traducido por Ding Wenlin).

Para finalizar, diremos que a medida que se sigue aplicando la política de Reforma y Apertura y con el aumento de influencia de China en el seno de la comunidad internacional, creemos que ha llegado ya el momento para que los intercambios entre los mundos literarios de China y España muestren un desarrollo sostenible.

 

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