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Dificultades de la traducción del español al chino. Entrevista con el profesor Ding

 


El profesor Ding es actualmente catedrático de español en una de las mejores —por no decir la mejor— universidades china de humanidades: la Universidad de Pekín o Beijing daxue, que suele abreviarse en Beida. Estudió español en dicha universidad y en ella continuó trabajando en calidad de profesor, hasta la fecha, con interrupciones anuales de su docencia en China para desarrollarla en España (en la Facultad de Traducción e Interpretación de la Universidad de Granada) y en otros países hispanohablantes. Ha publicado numerosas traducciones del español al chino, tanto de obras clásicas como modernas, entre las que destacan El túnel, de Ernesto Sábato, y el Cancionero español. Actualmente está terminando su traducción de La Celestina. Hablamos con él sobre sus dos facetas más destacables: la de estudiante y profesor de español, por un lado, y la de traductor, por otro.

I. SU VIDA Y EL ESPAÑOL

Pregunta: ¿Cuándo estudió usted español? ¿Dónde lo estudió?

Respuesta: Empecé a estudiar español en 1971. Por aquel entonces, China se encontraba en la época de la revolución cultural que se había desencadenado desde 1966. Durante un par de años, todas las instituciones educacionales estuvieron cerradas y las actividades docentes se pararon. En 1979, el presidente Mao hizo un llamamiento general para ir al campo a ser reeducados por los campesinos, y muchos jóvenes —como yo— fuimos al noreste de China, zona fronteriza con la entonces Unión Soviética, a trabajar como campesinos. En 1979, las universidades chinas volvieron a funcionar y personas de diversas instituciones vinieron al lugar donde yo estaba trabajando para seleccionar alumnos para la universidad. Yo fui elegido por la Universidad de Pekín. Así es como llegué a ser uno de los pocos afortunados que consiguieron la valiosa oportunidad de recibir una educación superior. Sucede que la Universidad de Pekín es la más famosa en China; fue la primera universidad de estilo occidental que jamás existió en China; fue fundada en 1898. A lo largo de su historia, salieron de esta universidad muchas figuras famosas en la vida china, personas que dejaron su huella en el proceso de la historia moderna china. Me siento orgulloso de ser un miembro de esta universidad.

P: Cuando empezó a estudiar español, ¿qué concepto se tenía en China de dicha lengua? ¿Qué se sabía entonces sobre España y el español en términos generales? ¿Por qué?

R: Estudié tres años el castellano en Beida, la Universidad de Pekín. Entonces en China se conocía muy poco de la lengua española. Antes de empezar a estudiar dicha lengua, yo no tenía ningún conocimiento de español. En la década de los 50 y los 60, la primera lengua extranjera, o sea, la que se estudiaba más en China, era el ruso, y después el inglés. Casi nadie conocía el español. Sobre España, se sabía que era un país de dictadura fascista, que el gobierno de Franco mató muchos republicanos y reprimía al pueblo español, que el lider del partido comunista español era la famosa Dolores Ibarruri...

Como China es un país comunista, no tenía relaciones diplomáticas con los países del mundo occidental, ni tampoco con la España de Franco. Se sabía que en Cuba se hablaba español y también que era la lengua oficial de muchos países latinoamericanos con los que China sí que tenía contactos, sobre todo con sus partidos izquierdistas.

Por todo ello, sabíamos que la lengua española se hablaba en muchos países y que, por eso, era muy útil.

P: ¿Ha cambiado mucho la forma de ver a España y al español desde China en los últimos años? ¿Por qué?

R: En los últimos años, la forma de ver a España y al español ha cambiado mucho. Conforme al avance de la modernización del país, China viene ampliando cada día más sus relaciones económicas con países de todo el mundo. El pueblo chino conoce cada vez mejor las distintas culturas del mundo. En los últimos años, hay cada vez más empresas españolas entrando en China y la palabra España nos suena cada vez más. La gente ya conoce mejor España que antes, aunque todavía es insuficiente.

Actualmente, a ojos de los chinos, España es un país romántico, los españoles son gente de carácter abierto y optimista que saben disfrutar la vida. Aquí se conoce sobre todo la existencia de la corrida de toros, el baile flamenco, y, sobre todo, el fútbol español. ¿No sabías que en China hay muchos hinchas de Real Madrid y Barcelona?

Mucha gente ya sabe que el español es un idioma que se habla en muchos países de América del Sur y hay cada vez más demandas en la sociedad china de personas que dominen esta lengua.

P: ¿Por qué estudió usted español en aquella época en la que este no era una lengua ni muy conocida ni tan importante como, por ejemplo, el japonés o el inglés, desde un punto de vista económico y comercial?

R: En aquella época en la que yo estudié español, nosotros no podíamos elegir lo que queríamos estudiar: las autoridades universitarias tenían la última palabra y decidían nuestros destinos. Por eso, cuando me mandaron a estudiar español, no tenía ni idea de lo que era aquella lengua. Pero como el Gobierno nos había ofrecido esta valiosa oportunidad de recibir una educación superior, todos aceptamos sin ninguna queja y lo estudiamos con gran entusiasmo. Así, poco a poco, terminamos enamorados de esta lengua. Porque en aquella época de la revolución cultural, lo primero en lo que pensaba una personaera en contribuir al desarrollo del país y en servir al pueblo, aunque fuera a cambio de sacrificar de sus propios intereses. Fue la época del romanticismo revolucionario y el concepto del mundo que teníamos era muy diferente al que tiene la gente hoy día.

P: ¿Tenía el Gobierno algún interés en fundar la actual Universidad de Estudios Extranjeros (Beiwae), donde se podía estudiar casi todas las lenguas más importantes del mundo?

R: Aquel entonces Beiwai era un instituto anexo al Ministerio de Relaciones Exteriores. Creo que el Gobierno de aquella nueva China necesitaba urgentemente personas especializadas para los asuntos diplomáticos chinos.

P: ¿Nos podría explicar si la enseñanza del español que usted recibió es muy distinta de la que usted imparte hoy en la Universidad de Pekín? ¿Cuáles son las diferencias?

R: En mi época (los años setenta), mientras estudiábamos español en la universidad, íbamos de vez en cuando al campo o a las fábricas a trabajar. Los profesores solían redactar materiales de estudio para los alumnos y el contenido de estos materiales se vinculaba de manera estrecha con la práctica; por ejemplo, cuando estábamos en el campo estudiábamos palabras relacionadas con el trabajo en el campo, los textos mostraban la vida de los campesinos y sus actividades laborales. Si se estaba en una fábrica, todo se relacionaba con las actividades de esta. Teníamos las asignaturas de Gramática, Análisis de textos, Lectura, Audición, Redacción en español, Conversación, Traducción e Interpretación.

Actualmente, las asignaturas que toman los alumnos de español se han aumentado mucho. Además de las mencionadas, también hay Lectura de textos periodísticos, Introducción a la Cultura y la Historia de España y de América Latina, Historia de la Literatura Española y de América Latina, Correspondencia comercial, etcétera.

Como nuestra universidad es multidisciplinar, nuestros alumnos de español también pueden elegir algunas asignaturas de otras facultades tales como de la Facultad de Derecho, la Facultad de Relaciones Internacionales, la Facultad de Economía, la Facultad de Artes...

P: ¿Qué es lo que más atrae a los estudiantes de español chinos de nuestra lengua? ¿Por qué la estudian?

R: Muchos alumnos que estudian español eligen esta lengua porque saben que en los últimos años los estudiantes de español tienen facilidad de encontrar un buen trabajo.

Otros porque tienen curiosidad de conocer este país lleno de color romántico y su pueblo. También hay algunos que quieren conocer la misteriosa cultura indígena de América Latina.

II. LA TRADUCCIÓN

P: ¿Podría explicarnos si fue usted el que eligió traducir los libros que ha traducido o si le encargaron su traducción?

R: Yo elegí algunas obras; otras las hice por encargo.

P: Si fue usted quien eligió los libros que deseaba traducir, ¿nos podría comentar qué motivos tuvo para elegir precisamente esos libros en vez de otros?, ¿los eligió porque le gustaban o por otros motivos? ¿Qué le gustaba de cada uno de esos libros?

R: Cuando elijo un libro, lo elijo simplemente porque me gusta o porque es una obra muy importante de la literatura española o hispanoamericana, o porque el escritor de la obra es muy famoso que vale la pena presentarlo al lector chino.

P: En las traducciones que fueron encargos, ¿le exigían o pedían que las traducciones tuvieran determinadas características?, ¿cuáles?

R: Normalmente, las editoriales no nos exigen que las traducciones tengan ciertas características, porque existe una confianza entre los traductores y las editoriales. Sólo nos ponen una fecha para entregar los borradores. Pero nosotros, los traductores, nos exigimos a nosotros mismos mucho, por nuestra reputación. Si realizo una mala traducción, la editorial me la rechazará y suspenderá la colaboración conmigo. Por eso, los traductores damos mucha importancia a procurar hacer nuestro trabajo lo mejor posible.

En una traducción, lo primero es la comprensión perfecta de la obra elegida, y luego la expresión correcta; basándome en eso, intento lograr una traducción que se lea con fluidez y en un lenguaje exacto, literario y elegante.

P: ¿Podría darnos algunos ejemplos de traducción que le hayan resultado especialmente difíciles? ¿Podría comentarlos?

R: Realmente, sí, hice algunas traducciones muy difíciles para un extranjero como yo. Por ejemplo, hace un par de años traduje el Romancero, esa antología de romances tradicionales. Fue un trabajo muy difícil, porque el lenguaje que se utilizaba en tiempos antiguos es muy diferente del actual, y, además, porque tenía que encontrar rimas en chino, pues en español estaba rimado.

Otra obra cuya traducción me resultó muy difícil es La Celestina; mejor dicho, que me está resultando, pues aún no la he terminado. Siempre encuentro problemas gramaticales, lexicos o culturales. Es un trabajo duro y un gran desafío. Pero me gustan los desafíos y las dificultades. Traducir siempre me reporta algún placer y me permite aprender muchas cosas.

P: ¿Recibió usted alguna formación especial como traductor en la universidad o aprendió a traducir por sí mismo, sin recibir clases para ello?

R: En la universidad, teníamos asignaturas de traducción e interpretación (chino-español y español-chino), pero sólo diría que en la universidad solo conseguimos adquirir los conocimientos básicos para realizar traducciones, porque, para ser un buen traductor, se requiere mucha práctica en el trabajo. Uno tiene que acumular experiencias en las prácticas de traducción, aprender por sí mismo.

P: ¿Cuál es su sistema de trabajo como traductor?

R: Como yo soy profesor universitario, mi trabajo principal es, sin duda, la enseñanza. Fuera de mi trabajo, hago traducciones. Siempre leo libros en español y, cuando encuentro alguno especialmente interesante, lo recomiendo a alguna editorial; si la editorial acepta, entonces empiezo gestionar los derechos de autor. Una vez resuelto el problema de los derecho de autor, ya podemos firmar el contrato de traducción entre la editorial y yo. Luego, empiezo la traducción. Así lo hacemos en China.

P: ¿Qué consejos les daría a los futuros traductores de chino y español?

R: Primero, que hay que amar este trabajo: si no puede uno disfrutar con el trabajo, entonces es mejor que no lo haga, porque es una labor dura y difícil. Luego, que hay que hacerlo de forma seria y con responsabilidad, porque, si se piensa solamente ganar cierto dinero, le propongo que se vaya a hacer negocios. Tercero, que, para traducir bien, el traductor debe aprender muchas cosas, leer más, familializarse con la lengua y la cultura de España y América Latina.

P: ¿Cobran los traductores chinos derechos de autor o cobran por página traducida?

R: Ahora en China existe las dos formas, o sea, algunos trductores cobran derechos de autor y otros cobran por cada mil caracteres chinos.

P: ¿Hay en China asociaciones de traductores de libros? ¿Pertenece usted a alguna de ellas? ¿Qué requisitos deben cumplirse para poder pertenecer a dichas asociaciones y qué ventajas tiene pertenecer a ellas?

R: Sí, hay una Asociación China de Traductores. Yo no soy miembro de esta asociación. No sé qué requisitos deben cumplirse para ser miembro de ella. Creo que se necesita la recomendación de algunos traductores veteranos, miembros de dicha asociación. Es un honor para un traductor ser miembro de la Asociación China de Traductores, porque eso significa que uno es un veterano con rica experiencia en el área.

P: ¿Cuál es la traducción a la que tiene más cariño? ¿Por qué?

R: La traducción a la que tengo más cariño es El túnel, del escritor argentino Ernesto Sábato. Fue la primera novela que traduje y creo que quedó muy bien. Además, me parece que es una novela muy interesante; me atraía mucho cuando la leía.

 

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