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Carmelo Elorduy, S. J., fue el segundo traductor en recibir el
Premio Nacional de Traducción, en 1986, por su traducción
de una obra china, que él tituló Cancionero chino1.
Las dificultades de traducción
de la obra son las mismas que las mencionadas para el Libro
del Tao, con algunas añadidas: la extensión
es notablemente mayor y los problemas de comprensión de
numerosos términos y de bastantes versos aún están
por resolver para muchos sinólogos, dada la antigüedad
del texto. Además, las referencias culturales abundan y
existen nombres de aves y de minerales que ya no podemos encontrar
ni en los más antiguos diccionarios chinos, como el Shuowen
jiezi o Diccionario de los ideogramas con análisis
de sus partes de Xu Shen, del siglo I a. n. e.
El original chino, titulado Shijing,
es una vasta recopilación de trescientos cinco poemas anónimos,
tanto cultos como populares y de desigual extensión, que
fueron puestos por escrito entre el año 1000 y el 600 a.
n. e., según las estimaciones de los sinólogos actuales2. Una versión cuenta que los
poemas fueron reunidos en una sola obra por Confucio, pero tal
atribución parece actualmente rechazable; otra versión
sostiene que fueron recopilados a lo largo y ancho del imperio
por oficiales enviados desde la capital por todos los señoríos
del imperio y cuya tarea consistía en algo así como
tomar el pulso al sentir del pueblo y transmitirlo al emperador:
los poemas eran el pulso del pueblo. Fuera como fuere, el Cancionero
chino no es sino uno de los hitos de la poesía universal.
Se divide en cuatro secciones.
La primera, titulada «Aires de los Estados» (según
lo tradujo Elorduy), recoge ciento sesenta poemas compuestos en
quince señoríos entre los muchos que se dividía
la China de entonces y son enteramente populares; la segunda,
«Pequeña solemnidad», constaba de sesenta y
cuatro poemas que se cantaban en la corte en ceremonias de segundo
grado; la tercera, «Gran solemnidad», incluía
treinta composiciones que se ejecutaban, con música, en
las grande ceremonias imperiales y que loaban los logros de emperadores;
y la cuarta, en fin, «Himnos», comprende cinco poesías
que alaban la dinastía Shang, la primera histórica
de China (siglos XVIII-XI a. n. e.). El Cancionero chino es
la obra poética más venerada y respetada por toda
la tradición humanística tanto china como japonesa.
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Detalle. Descripción de
Ysla Hermosa y parte de la China y de la Ysla de Manila,
Archivo General de Indias, Sevilla [MP Filipinas, 141].
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Detalle. Descripción
de Ysla Hermosa y parte de la China y de la Ysla de Manila,
Archivo General de Indias, Sevilla [MP Filipinas, 216]. |
La traducción de C. Elorduy parece buscar fundamentalmente la exactitud terminológica, la coincidencia verso a verso de la traducción y casi el paralelismo de estructuras sintácticas, lo que no significa siempre que el resultado esté lejos de la poesía, aunque en muchas ocasiones así sea. Pero cada traductor es libre de decidir cuáles son las invariantes de su traducción, es decir, aquellos rasgos del original que desea mantener, por encima de todo, en su traducción, y las invariantes de C. Elorduy parecen ser las mencionadas... por suerte para el lector en muchos casos, como es el siguiente:
Poema 23
Gacela muerta en el bosque yace.
Una joven pide que se tengan con ella los debidos miramientos.
En el campo yace muerta una gacela.
La envuelven con blanco heno.
¿A qué mujer que ama su virginidad,
un hombre decente se atreverá a solicitarla?
En el bosque crecen los arbustos.
En el campo muerto yace un ciervo.
Con blanco heno lo atan.
Hay una doncella pura como un jade.
Despacito, despacito.
No toques mi delantal.
No azuces y hagas ladrar a mi perrito.
Notas:
1. Editora Nacional,
Madrid, 1984.

2. Michael Loewe,
«Shih ching», en M. Loewe, editor, Early Chinese
Texts: A Bibliographical Guide, University of California,
Berkeley, 1993, p. 415.

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