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Creado en 1969, este Archivo es el heredero directo
del Archivo General Central, incendiado treinta años antes. Su objetivo, como se define
en el texto legal que da lugar a su constitución, es crear «una corriente de
documentación que permita garantizar la conservación de los documentos que han de tener
un valor histórico y dar el tratamiento adecuado a aquellos otros que tengan un valor
temporal como reflejo de los derechos y deberes del Estado, o de los ciudadanos, a la vez
que descongestione las oficinas públicas y agilice la actuación administrativa».
Este Archivo está formado por los fondos
documentales producidos por la Administración Central del Estado (Departamentos
Ministeriales, Organismos Autónomos, etc.), la documentación de las extinguidas
instituciones franquistas, de la Administración de Justicia, además de archivos privados
adquiridos por el Ministerio de Cultura y en él depositados, así como de fondos
documentales de otras instituciones custodiados por este Ministerio.
El cambio político institucional que tiene lugar
en España a partir de 1975 incide documentalmente de forma directa en el Archivo
General de la Administración, ya que a partir de este momento se transfieren en
bloque a su sede los fondos documentales de organismos extinguidos, tales como la
Secretaría General del Movimiento, Organización Sindical o el Ministerio de Información
y Turismo.
Entre otros, se puede destacar el fondo de Regiones
devastadas, en el que se conservan unidades archivísticas de gran valor testimonial
para la historia del conjunto arquitectónico y urbanístico español, formado por los
expedientes de reconstrucción de los edificios y monumentos del Patrimonio Histórico
Artístico, que fue destruido y deteriorado tras la guerra civil española.
En los fondos documentales del Archivo
General de la Administración se encuentra, junto a los documentos de los cambios
políticos e institucionales más recientes, el reflejo del pasado más reciente de la
historia española; a través de fondos como los de la Dirección General de Marruecos y
Colonias, Guinea, Sáhara, Embajadas y Consulados, etc., se puede documentar la vida
política y las relaciones exteriores de un pasado no muy lejano.
De todo este conjunto documental, que cubre más
de 135 kilómetros lineales de estantería, con fechas comprendidas entre finales del
siglo XVIII y 1990, podríamos destacar el magnífico fondo
fotográfico que pone imagen a la historia más reciente de España a través de ocho
millones de fotografías, formado por el Archivo fotográfico de Alfonso, la Agencia
Torremocha y la producción gráfica de los medios de comunicación social del Estado;
pero si en algo destaca este archivo es en su volumen de documentación cartográfica y
topográfica que sobrepasa la cifra de los nueve millones de unidades, imprescindibles
para el estudio de la arquitectura, el urbanismo, la ingeniería y el desarrollo
socioeconómicos de este período. |