Por Francisco José Martín
El título de mi intervención, como con facilidad puede apreciarse, es una variación muy evidente del título de uno de los libros más conocidos de María Zambrano, España, sueño y verdad. Este libro, publicado en 1965 por la Editorial Edhasa de Barcelona, recogía materiales publicados previamente en forma de artículo —y no sólo, como veremos—, en lo que era ya una praxis zambraniana muy habitual, ligada, sobre todo, a las difíciles condiciones materiales de su existencia en el exilio. La ordenación de estos materiales dispersos, la búsqueda de su forma como libro, el pensar su estructura en tanto que unidad superior de significación y de sentido, fue, acaso, una de las últimas ocupaciones de la estancia romana de María Zambrano. O quizá fuera, más bien, uno de los primeros trabajos acometidos en su nueva residencia de La Pièce, una vez abandonada Roma en aquellos últimos días del verano de 1964. Fue, en cualquier caso, un modo de dar forma a su despedida de Roma.
España, sueño y verdad es, sin duda, un libro importante dentro de la producción zambraniana, pues, en cierto modo, cierra una etapa y abre otra para su pensamiento. Cierra, a mi modo de ver, la reflexión de María Zambrano sobre el «problema de España» desde el horizonte conferido por el exilio, y abre un pensar que da la espalda a la historia y se vincula a la investigación sobre la naturaleza y el carácter de los sueños (iniciado en cuanto tal proyecto consciente durante su exilio romano).
De todos modos, la búsqueda de ese hilo conductor que había de dar forma de libro a una serie de materiales dispersos, aunque muy íntimamente relacionados entre sí, no fue, en el caso concreto de España, sueño y verdad, una operación fácil. Y no lo fue porque María Zambrano ya había dado forma de libro a algunos de esos materiales, en un volumen, por lo demás, bastante ignorado por la crítica, como es el caso de Spagna: pensiero, poesia e una città, publicado en Florencia en 1964 y al que luego he de referirme abundantemente. Aunque también es cierto, por otro lado, que no debió de quedar muy convencida del resultado, visto que lo cambió poco después en la nueva forma de España, sueño y verdad. En efecto, este libro, constituye un segundo intento de estructurar materiales precedentes concebidos, sí bajo un mismo impulso, pero separadamente.
No es esta una cuestión menor, ni un problema técnico reservado ad usum philologicum. La reconstrucción genética del corpus zambraniano —tarea aún pendiente— puede servir, sin duda, para potenciar un mejor entendimiento del pensamiento zambraniano.
Las penosas circunstancias del exilio obligaron a María Zambrano a escribir y publicar centenares de artículos con cuya retribución procuraba atender como podía a las necesidades de su vida. La vida le impuso, pues, la forma del artículo. Sin embargo, nunca concibió sus libros como una simple acumulación de artículos, como una mera agrupación de textos independientes. Importaba el tema, claro está, a la hora de vertebrar los artículos en un libro, pero no sólo. María Zambrano concibió siempre sus libros como una unidad superior de significación y de sentido: los artículos han de vertebrarse para lograr esa unidad superior, pero, una vez alcanzada esa unidad, esta hace que desde ella descienda hacia los artículos una donación de significación y de sentido superiores capaz de englobar y vehicular la significación y sentido de cada uno de los artículos particulares. Es este un modelo de clara raigambre orteguiana, cuyo mejor ejemplo acaso lo constituya España invertebrada, un texto que, proponiendo temáticamente un modelo de vertebración nacional, se ofrecía también, acaso sobre todo, como texto vertebrado. Tampoco carece de interés, como después, acaso, pueda ilustrar, que el modelo sea precisamente este. En cualquier caso, lo que resulta cierto es que María Zambrano había aprendido bien el modelo de vertebración textual de su maestro Ortega y Gasset.
En lo que sigue, voy a centrar mi exposición en ese libro de María Zambrano al que he aludido antes tan poco conocido, hasta el punto que son efectivamente pocos, muy pocos, los repertorios bibliográficos zambranianos que lo incluyen. Y sin embargo, su incorporación al corpus es absolutamente necesaria: en primer lugar, porque se trata de un libro más de la bibliografía zambraniana, y no puede quedar desatendido en el olvido o relegado en un segundo plano por la simple —pero filológicamente insostenible— consideración de que sus ingredientes textuales iban a pasar después a otros libros; y en segundo lugar, porque su conocimiento puede ayudar a secuenciar mejor y a reconstruir el complejo proceso que separa en el pensamiento zambraniano la reflexión sobre el «problema de España» de la investigación sobre «los sueños y el tiempo».
Mi intervención, de hecho, hubiera podido titularse también «Sobre un libro poco conocido de María Zambrano». El libro en cuestión es Spagna: pensiero, poesia e una città 'España: pensamiento, poesía y una ciudad', y fue publicado, como ya les anticipé, en Florencia en el año1964 por el editor Vallecchi. Era el número 15 de la Colección «Quaderni di Pensiero e di Poesia» (de la que después, en la mesa redonda que sigue a esta sesión, el profesor Tullio De Mauro nos hablará). Era esta una Colección que había iniciado su andadura editorial en Roma con el editor De Luca en 1960 y empezó estando dirigida por Elena Croce y María Zambrano, ya en su mismo nombre es fácil notar la huella y la raíz zambranianas. El primer volumen de esta Colección fue, precisamente, otro texto zambraniano, I sogni e il tempo, traducido al italiano por Elena Croce. La Colección tuvo una segunda fase en la que dejó Roma y empezó a publicarse en Florencia por cuenta del editor Vallecchi. En esta segunda fase, al frente de la Colección ya no figuraba María Zambrano, sino un equipo formado por Elena Croce, Gianfranco Merli, Tomaso Carini y Tullio De Mauro. Es, pues, en esta segunda fase de la Colección «Quaderni di Pensiero e di Poesia» cuando aparece Spagna: pensiero, poesia e una città.
El libro se publicó en italiano, aunque quizá convenga decir, llegados a este punto, que como tal libro sólo se publicó en italiano (señalo en propósito su reciente reedición en septiembre de 2004 en la Colección «I Guardiani dell’Aurora» de la editorial Città Aperta con una introducción de Elena Laurenzi). Es decir, que no existe en español. Para su traducción María Zambrano contó con un traductor de excepción: Francesco Tentori Montalto, poeta y, sobre todo, apasionado propagandista y difusor de las letras hispánicas en Italia (tradujo, entre otros, a Machado, Juan Ramón, Aleixandre, Cernuda, Borges, Pablo Antonio Cuadra, Emilio Prados, José María Valverde, Rosa Chacel y un larguísimo etcétera). A Tentori tuve ocasión de conocerle personalmente y de hablar con él en Siena, pocos años antes de su muerte, de esa pasión suya por la cultura hispánica, de sus admirados Borges y Juan Ramón, de las amistades hispánicas que había cultivado en su juventud y que tanto le habían marcado en su vida, entre las que se encontraba, claro está, María Zambrano. Porque para él traducir no era una actividad profesional, sino una forma intelectual suprema de donación de amistad.
Se trata de una traducción, de la que, curiosamente, falta el original, pues el libro, como acabo de señalar, nunca se publicó en español (y hasta donde he podido saber, nada hay en el legado inédito zambraniano que pueda ser fácilmente reconducible a este caso). Una traducción, por tanto, que hay que considerar, de algún modo, como edición príncipe. (Salvando las distancias y las enormes diferencias del caso, no estaría de más recordar aquí el suceso de la Guía espiritual de Miguel de Molinos, fuente indudable del pensamiento zambraniano, conocida durante siglos a través de su traducción italiana, y cuya edición española, dada por perdida, fue recuperada después por Calvert Cassey y José Ángel Valente, en una acción de rescate romana en la que, sin duda, anduvo María Zambrano de por medio).
Spagna: pensiero, poesia e una città apareció en el mes de marzo de 1964, según indica el colofón, en una tirada de 1100 ejemplares numerados (los cien primeros fuera de comercio, según anuncia la página de créditos, y los mil siguientes a la venta al precio de mil liras). Se trataba de una muy sobria y elegante brochure en color verde oliváceo de 20 x 12 cm y 125 páginas. El libro consta de seis capítulos y su estructura se presenta con el siguiente orden (por títulos):
El capítulo sobre Unamuno tiene varios apartados cuyos títulos también aparecen en el indice del libro: «Tra religione e poesia», «La fede nelle tenebre», «Le tenebre della parola», «La lotta» y «Il Cristo Luna, mediatore della luce di Dio».
El índice está situado al final del libro en página sin numerar y le sigue, también en página sin numerar, una lista de ocho títulos que aparecen como volúmenes publicados en la Colección «Quaderni di Pensiero e di Poesia». Son, en este orden, los siguientes: Villa, de Rufolf Borchardt; Ricordi familiari, de Elena Croce; Fiaba e mistero, de Cristina Campo; Frontiere infernali della poesia, de José Bergamín; Microcosmo, de Piero Polito; Dopo l’avanguardia, de Lienhard Bergel; Spiriti costretti, de Angela Bianchini y Spagna: pensiero, poesia e una città, de María Zambrano (este último es, como ya se ha dicho, el número 15 de dicha Colección). Cuando se trata de traducción, el nombre del traductor aparece indicado, y en el caso del libro de Bergamín se señala también una introducción a cargo de María Zambrano.
En el momento de la publicación del libro, ninguno de los textos que lo componen era inédito. Todos ellos habían sido publicados, en español y por separado, en forma de artículo en distintas revistas españolas y americanas.
El primero se había publicado en 1963 con el título de «Los sueños en la creación literaria: “La Celestina”» en la revista Papeles de Son Armadans (n.º 85). El segundo y el tercer capítulos aparecieron también en Papeles de Son Armadans, respectivamente en enero de 1962 («Un capítulo de la palabra: el idiota», n.º 70) y en mayo de 1964 («Un lugar de la palabra: Segovia», n.º 98). El cuarto apareció en 1963 en la revista mexicana Cuadernos Americanos («Emilio Prados», n.º 126). El quinto en 1961 en la revista puertorriqueña La Torre («La religión poética de Unamuno», n.º 35-36). Y el último, el sexto, que es, en realidad, el más antiguo, apareció publicado primero en 1949 en la también puertorriqueña revista Asomante («Ortega y Gasset, filósofo español», n.º 5 y 6), y, sucesivamente, en 1953, en los parisinos Cuadernos del Congreso por la Libertad de la Cultura (n.º 3).
Con anterioridad a la publicación de este libro italiano de María Zambrano, algunos de estos artículos también aparecieron publicados en revistas italianas. Es el caso de «I sogni nella creazione letteraria: “La Celestina”», publicado en la revista Elsinore en 1964 (n.º 3); de «La religione poetica di Unamuno», publicado en 1963 en la revista L’Approdo Letterario (n.º 21); y de «Morte e vita di un poeta: Emilio Prados», publicado en 1963 en la revista L’Europa Letteraria (n.º 20-21).
Es decir: los seis capítulos que componen Spagna: pensiero, poesia e una città habían sido publicados separadamente en español en forma de artículos, tres en España y tres en la América española. Salvo uno, que es de 1949, todos los demás son de principios de los años 60: dos, de 1963; uno, de 1961; otro de 1962 y otro aún de 1964. De los seis capítulos del libro, tres de ellos, además, se publicaron también separadamente en forma de artículo en traducción italiana de Francesco Tentori Montalto: dos en 1963 y uno en 1964.
Spagna: pensiero, poesia e una città se publicó, como ya he anticipado, en el año 1964. Pero muy poco tiempo después María Zambrano iba a acometer una operación de desgajamiento de este libro, liberando a sus partes de aquella forma-libro inicial, para proceder, sucesivamente, con aquellas partes liberadas, a la composición de dos libros diferentes. Se trata de España, sueño y verdad y de El sueño creador, ambos publicados en 1965, el primero en España (Barcelona, Edhasa) y el segundo en México (Xalapa, Universidad Veracruzana).
De los seis capítulos de Spagna: pensiero, poesia e una città cinco pasarán a España, sueño y verdad y sólo uno irá a parar a El sueño creador. Este desmembramiento del libro italiano obedece, a mi modo de ver, a un deseo zambraniano de separar dos líneas de acción de su pensamiento, dos líneas que quizá habían entrado, de alguna manera, en conflicto. Su confluencia o intento de vertebración en una misma estructura, en una sola y misma forma-libro, evidentemente, no debió de considerarlo María Zambrano suficientemente satisfactorio.
A continuación voy a intentar mostrar brevemente el trasvase textual de Spagna: pensiero, poesia e una città a España, sueño y verdad y a El sueño creador.
El primer capítulo del libro italiano, el relativo a La Celestina y a los «sueños», pasó con algunas variantes a El sueño creador con el título de «La Celestina: una semi tragedia», y quedaba colocado como capítulo doceavo de una estructura vertebrada en quince capítulos sin explícita numeración. En cambio, los cinco capítulos restantes del libro italiano pasaron a formar parte de España, sueño y verdad.
En la edición de 1965, España, sueño y verdad estaba conformado por diez capítulos divididos en cuatro partes (la edición de 1982 añadirá una parte más con otros cuatro capítulos). Pues bien, los cinco capítulos del libro italiano iban a pasar a constituir la III y la IV partes de España, sueño y verdad. Nótese que el libro italiano no tenía partes en su estructura, con lo que ahora se operaba una suerte de división entre los capítulos que lo componían. A la III parte, y en este orden, fueron a parar «Ortega y Gasset, filósofo español», «La religión poética de Unamuno» y «El poeta y la muerte. Emilio Prados»; mientras que a la IV parte, y en este orden, fueron «Un capítulo de la palabra: El idiota» y «Un lugar de la palabra: Segovia».
Para constituir las I y II partes de esta nueva forma-libro pensada y perseguida, María Zambrano había recogido otros cinco artículos previamente publicados y los había dispuesto en dos grupos (uno de tres capítulos y otro de dos) creando, de este modo, una cierta simetría entre las cuatro partes del libro.
Para la I parte recogió «La ambigüedad de Cervantes» (Sur, n.º 150, 1947), «La mirada de Cervantes» (Asomante, n.º 3, 1947) que cambiaba el título en «La ambigüedad de don Quijote» y «Lo que sucedió a Cervantes» (Ínsula, n.º 116, 1955). El segundo de estos artículos había sido publicado también en francés («Le regard de Cervantes», Europe, n.º 23, 1947, y La Licorne, n.º 3, 1948) y en italiano («La libertà e la sua passione: lo sguardo di don Chisciotte», La Fiera Letteraria, 24 de enero de 1954).
Para la II parte recogió «El Cid y Don Juan, una extraña coincidencia» (El Nacional [de Caracas], 15 de octubre de 1959) y “La mujer en la España de Galdós” (Revista Cubana, n.º 17, 1943). Este último artículo, por cierto, había quedado fuera del que a todas luces parecería su lugar más natural, es decir, el libro de 1960 titulado La España de Galdós, en el que María Zambrano había recopilado algunos de sus escritos de tema galdosiano. Con buen criterio, Rogelio Blanco lo recuperó para la tercera edición de La España de Galdós (1989).
A estos cinco capítulos, agrupados en dos partes, seguían, simétricamente agrupados en otras dos partes, como hemos visto, los cinco capítulos de Spagna: pensiero, poesia e una città
Con este doble trasvase de Spagna: pensiero, poesia e una città a los dos libros de 1965, respectivamente España, sueño y verdad y El sueño creador, María Zambrano lograba separar dos líneas de su pensamiento que, en su unión o confluencia, acababan por limitarse mutuamente. El paso de una sola forma textual a dos formas textuales independientes daba a María Zambrano una mayor libertad para tratar dos aspectos centrales de su reflexión: el tema de España y la indagación sobre la temporalidad y los sueños.
El tema de España, o su problema, por reconducirlo a una tradición de pensamiento a la que María Zambrano en modo alguno es ajena, presenta una larga y amplia modulación a lo largo de la obra zambraniana. Inicia con Los intelectuales en el drama de España, publicado en Chile en 1937; continúa en Pensamiento y poesía en la vida española, publicado en México en 1939; y llega hasta los ya mencionados La España de Galdós y España, sueño y verdad, de 1960 y 1965, respectivamente. El tema de España, o su problema, está presente también en numerosos artículos, entre los que cabe destacar, por la unidad indudable que constituyen, los publicados en la revista Hora de España. Y está presente también, de un modo u otro, en casi todos sus libros de los años cuarenta y cincuenta. Pero en los cuatro libros antes mencionados, España es el tema central. España vista en el contexto intelectual del «problema de España», que a María Zambrano le llegaba en su raíz noventayochista (Unamuno y Machado, principalmente, también Azorín) y orteguiana. Ahora bien, un «problema de España», éste de María Zambrano, reabierto a la luz de las experiencias trágicas de la Guerra Civil y del Exilio. No voy a insistir en algo que ya ilustró ayer muy bien el filósofo Jacobo Muñoz. Tampoco podría competir con la potencia de su análisis. Esos cuatro libros antes señalados constituyen los puntos de referencia del itinerario de la reflexión zambraniana sobre el «problema de España», y en honor de la verdad, bien podría decirse, sin que esto constituya ningún intento de confundir las cosas, que ese itinerario zambraniano fue, en verdad, un largo camino que perseguía constituirse en la forma de «Hacia un saber sobre España». Más que la meta, importaba, sobre todo, la preposición, el «hacia», su indicación de camino.
La otra línea de pensamiento zambraniano que se abre tras el desgajamiento del libro italiano es, en su prístina pureza y con plena consciencia de su alcance y envergadura, la indagación sobre «Los sueños y el tiempo». Una investigación que se inicia en Roma —aunque tiene también algún que otro antecedente— y encuentra como primera forma clara de una potente intuición subyacente el escrito titulado «Los sueños y el tiempo», publicado primero como artículo en 1957 en la revista argentina Diógenes y en traducción francesa («Le rêves et le temps») en la revista homónima Diogène, y sucesivamente publicado en volumen en 1960 en traducción italiana ya mencionada de Elena Croce («I sogni e il tempo») para constituir el primer volumen de los «Quaderni di Pensiero e di Poesia». El segundo impulso fuerte de esta indagación fue la ponencia presentada en los Coloquios de Royaumont de 1962, cuyo título fue «Le rêves et la creation littéraire». Esta conferencia, según declara la propia Zambrano, sirvió de base para escribir, primero el artículo de 1963 «Los sueños en la creación literaria: “La Celestina”» (incluido primero en Spagna: pensiero, poesia e una città y después objeto de trasvase a El sueño creador) y, sucesivamente, el entero volumen de El sueño creador. La publicación de este libro en 1965 constituye, claro está, un momento de plena madurez de esta línea de investigación. Ahora bien, como han testimoniado frecuentemente las personas que acompañaron a María Zambrano durante los años setenta y ochenta, esta línea de investigación que unía el estudio de la temporalidad y el de los sueños, en verdad, nunca fue abandonado. Y prueba fehaciente de ello es la publicación póstuma de Los sueños y el tiempo en 1992.
La separación de esas dos líneas del pensamiento zambraniano que confluían en Spagna: pensiero, poesia e una città en los dos desarrollos constituidos por España, sueño y verdad y por El sueño creador evidencia, creo, la voluntad zambraniana de cerrar el discurso relativo al «problema de España» (de hecho, España, sueño y verdad constituye un punto final del mismo en cuanto supone una clara y bien delineada indicación de camino) para concentrarse en un tipo de investigación filosófica que se situaba más allá —o más acá— de la experiencia histórica. El desarrollo por separado de ambas líneas declara la inviabilidad o el fracaso del horizonte del libro italiano, o, al menos, así pareció sentirlo y entenderlo María Zambrano.
A mi modo de ver —y con esto concluyo—, no hay, ni puede haber, amor a la sabiduría (philo-sophia) que valga, si no empieza primero por ser efectivo amor a la palabra (philo-logia). No hay, pues, filosofía si no empieza siendo filología. En este sentido, lo que he querido mostrar aquí hablando del olvido de un libro italiano de María Zambrano es, o ha querido ser, en rigor, un ejercicio filológico que mira, sobre todo, al intento de potenciar un mejor conocimiento del corpus zambraniano y, consiguientemente, una mejor y más adecuada comprensión del pensamiento de María Zambrano. Ha sido mi intención afirmar una perspectiva de estudio que, como tal perspectiva, acaso pueda horrorizar a quienes conocieron y trataron a la persona de María Zambrano, pero se trata —insisto— de una perspectiva necesaria para entender mejor su pensamiento y, sobre todo, para potenciarlo y hacerlo crecer en la dirección efectiva de las múltiples posibilidades que dejó abiertas. Es, pues, una tarea urgente el consolidar líneas de investigación capaces de constituirse desde el distanciamiento crítico tanto de la hagiografía como de la hermenéutica venerativa. Importa reconocer, en este sentido, que, de ahora en adelante, María Zambrano es y tiene que ser, sobre todo, sus textos. Y ello porque el pensamiento no acontece en un soporte lingüístico, sino que se constituye lingüísticamente.