Amancio Bolaño e Isla: «La
cueva de Montesinos», en Estudios literarios, Porrúa, México, 1960,
págs. 185-199.
(1895-1971) Nacido en
Galicia (España), vivió en México desde 1936, donde obtuvo el Doctorado en
Letras y dictó cátedras de Filología y Literatura. Nacionalizado en México, fue
miembro de n úmero de la Academia Mexicana de la Lengua en 1969. Entre sus
obras, destacan las dedicadas a la fonética y la historia de la lengua
española, un libro sobre fray Alonso de la Vera Cruz, y varios estudios sobre clásicos españoles reunidos en su libro Estudios literarios (1960).
Luis González Obregón: «De cómo vino a México ‘Don Quijote’» y «Una tradición
sobre el Quijote», en México viejo y anecdótico, Espasa-Calpe
Mexicana, México, 1966, págs. 37-40.
(1865-1938) Fue uno de los
fundadores del Liceo Mexicano, y director del mismo entre 1886 y 1892;
discípulo del célebre escritor de la Reforma don Ignacio Manuel Altamirano,
quien ejerció la influencia principal en su formación de historiador. Sus
escritos reúnen libros, folletos, contribuciones en prensa, notas
bibliográficas, prólogos, compilaciones de obras inéditas, etc. Su obra
histórica recorre en un primer momento el período prehispánico, y el siglo xix;
más tarde se dedicó al rescate de la vida social en la época colonial, que le
valió un puesto de honor en las letras mexicanas. Entre sus obras hay que
destacar México viejo y anecdótico,Las calles de México y Vetusteces.
Desde 1910 hasta 1920 fue director del Archivo General de la Nación. Ingresó en la Academia Mexicana en 1914.
Francisco A. de Icaza: «El
Quijote en la América Española, hasta principios del siglo xix», en El Quijote durante tres siglos, Madrid, Renacimiento, 1918, págs. 111-120; «Una
superchería manifiesta: De cómo fue a América el primer ejemplar del Quijote»,
en Supercherías y errores cervantinos, Renacimiento, Madrid, 1917, págs.
19-26.
(1863-1925) Nació en
México y murió en Madrid, donde vivió desde 1886, cuando su amigo don Vicente
Riva Palacio, al ser nombrado ministro de México en España decidió llevarlo
consigo como secretario. Representó a México en Madrid en el III Centenario del Quijote (1905). Aunque conocido primero como poeta, destacó por sus
estudios críticos sobre clásicos castellanos como Lope de Vega, Cervantes,
Mateo Alemán, entre otros; trabajos que le valieron la consideración como
autoridad en las letras hispánicas entre la intelectualidad madrileña del
momento. Entre sus obras, destaca su Examen de críticos (1894). En 1901
fue premiado su libro sobre las Novelas ejemplares de Cervantes, en un
certamen del Ateneo de Madrid. Fue miembro correspondiente de la Academia Mexicana, de la Española, de la Historia y de la de Bellas Artes.
Francisco Monterde: «La
dignidad en don Quijote», en La dignidad en don Quijote (Estudios),
Imprenta Universitaria, México, 1959, págs. 213-228.
(1894-1985) Doctor en
Letras por la UNAM, escritor y profesor, miembro numerario de la Academia Mexicana desde 1951. Su nombre completo era Francisco Monterde y García Icazbalceta.
Fue subdirector de la Biblioteca Nacional, director de la Imprenta Universitaria y de la Biblioteca del Museo Nacional de Antropología (1931).
Colaboró, entre otras muchas publicaciones, en las revistas Antena (1924),
Contemporáneos (1931), Alcancía (1933), Fábula (1934).
Destacó como ensayista con obras como: Los virreyes de la Nueva España (1922), Manuel Gutiérrez Nájera (1925), Algunos novelistas
mexicanos (1925), Bibliografía del teatro en México (1933), etc.,
etc. Fue presidente de la Academia Mexicana de la Lengua y miembro de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística. En 1975 recibió el Premio Nacional de Letras.
Ignacio Montes de Oca y
Obregón: Elogio fúnebre de Miguel de
Cervantes Saavedra, pronunciado en las solemnes exequias que presididas por
S.M. el Rey Alfonso XIII celebró la Real Academia Española en la Iglesia de San Jerónimo de esta Corte el 9 de mayo de 1905.
Tercer Aniversario secular de la publicación del Quijote. Tipografía de
la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Madrid, 1905.
(1840-1921) Obispo de San Luis Potosí. Personaje
de alto prestigio nacional e internacional, tuvo el honor de haber sido
invitado por la Real Academia Española para hacer el elogio fúnebre de Miguel de Cervantes, en las exequias que se celebraron en la iglesia de San
Jerónimo de Madrid, con motivo de la celebración del tercer centenario del Quijote.
Insigne helenista, traductor y también poeta, sus versiones están reunidas en Bucólicos
griegos y Obras de Píndaro; y su producción original en Ocios
poéticos.
Pablo Moreno: «Algunas observaciones críticas sobre el Quijote», en El Museo Yucateco, Campeche, 1841. Este texto se ha reproducido de la reedición en La Ilustración artística. Periódico semanal de literatura, Año VIII, n.º 362, Barcelona, 9 de octubre de 1887, págs. 679-682.
(1773-1833) Nacido en Valladolid en 1773, Pablo Moreno fue un destacado intelectual que encabezó y fundó junto con el capellán José María Velásquez el grupo denominado sanjuanistas, agrupación de tendencia liberal a la que se adscribieron figuras principales de la historia mexicana como Andrés Quintana Roo y Lorenzo Zavala, entre otros partidarios de la supresión del servilismo indígena, las obvenciones parroquiales y otros privilegios de la colonia. Como político, tras la independencia fue alcalde de Mérida, secretario general de gobierno, diputado provisional y miembro del Congreso Constituyente. De su producción literaria tan sólo se ha conservado «Algunas observaciones críticas sobre el Quijote», que fue impresa por don Justo Sierra en El Museo Yucateco.
Amado Nervo: «El
Centenario de la muerte de Cervantes», Ensayos, Biblioteca Nueva, Madrid,
1922, págs. 134-148.
(1870-1919) Poeta y diplomático,
considerado el más grande de los modernistas mexicanos. Nació en Tepic y murió
en Montevideo. En 1900 fue enviado como corresponsal a la Exposición Universal de París, donde conoció personalmente a Verlaine, a Moreas, a Wilde y a
Rubén Darío. De regreso a México publicó Los Jardines Interiores. Entre
sus obras destacan La raza de bronce, Los niños mártires de
Chapultepec, Morelos y Guadalupe la Chinaca. Con
credenciales de ministro plenipotenciario y enviado plenipotenciario ante los
gobiernos de Argentina y Uruguay, partió de México a principios de 1919. Murió
en Montevideo, Uruguay, el 24 de mayo de 1919, siendo jefe de la misión diplomática de México en Uruguay.
Alejandro Quijano: Cervantes
y el Quijote en la Academia, Ediciones del Número, México, 1935.
(1883-1957) Doctor en Derecho
y profesor de literatura, fue nombrado miembro correspondiente de la Academia Mexicana en 1918 e individuo de n úmero en 1920. Censor de la Academia, de 1924 a 1939, sucedió en octubre de este año al director de la Academia, Federico Gamboa. Fue también
miembro correspondiente de la Academias Española, la Costarricense y la Colombiana. Entre su obra, cabe destacar Las letras en la educación (1915), La
ortografía fonética (en colaboración con don Manuel G. Revilla, 1916), Jiménez
de Cisneros (1918), En casa de nuestros primos, notas de viaje por los
Estados Unidos (1918), Amado Nervo. Su vida y su obra (1919), La
poesía española en sus cuatro primeros siglos (1921), Elogio del idioma
español (1933), Cervantes y el Quijote en la Academia (1935), etc.
Efrén Rebolledo: «El
desencanto de Dulcinea», J. Ballescá, México, 1916. Reprod. en José Rojas Garcidueñas, Cervantes y don Quijote. Estudios mexicanos, Secretaría de
Educación Pública, México, 1972, págs. 203-209.
(1877-1929) Escritor y
licenciado en Derecho, desde 1907 ejerció la carrera diplomática que le
permitió viajar por los más diversos países. Como escritor modernista, fue ante
todo poeta, pero también produjo obras de ficción y de ensayo. Perteneció al
grupo de Revista Moderna; en 1902 publicó su primer libro en Guatemala: Cuarzos,
después Hilo Corales, que aparecieron editadas en París con el título de Joyeles. En 1907 lo enviaron a Tokio como diplomático y publicó: Rimas
Japonesas,Nikko, y la novela Hojas de Bambú. En 1916 regresó a México y publicó en prosa «El desencanto de Dulcinea», «Libro de
loco Amor» y la obra de teatro Águila que cae. En Noruega, en 1922,
escribió la novela Saga de Sigrida la Blonda.
Antonio Rodríguez: «Don
Quijote: Península Ibérica», en El Quijote mensaje oportuno: apuntes para un
ensayo de interpretación, Talleres Gráficos de la Nación, México, 1947,
págs. 43-54.
(1908-1993) Nacido en
Portugal, fue escritor, periodista e investigador, educador y crítico de arte.
Participó del lado de las fuerzas republicanas en la guerra civil española y se
exilió en México en 1939, donde se nacionalizó en 1941. Dirigió el Departamento
de Difusión Cultural del Instituto Politécnico Nacional y el Museo Tecnológico
de la Comisión Federal de Electricidad. Fundó y dirigió la revista IPN . Ciencia, arte: cultura. Fue director fundador del Museo del
Quijote de la Fundación Eulalio Ferrer, en la Ciudad de Guanajuato. En 1947 obtuvo el primer premio, en la sección ensayo, en el certamen convocado por
Talleres Gráficos de la Nación con el libro El Quijote mensaje oportuno.
Entre su amplísima obra se pueden destacar ensayos como: El Quijote visto
por grandes escritores (1947), La Revolución francesa. Síntesis
histórica (1947), El rescate del petróleo. Epopeya de un pueblo (1958),
Declaración de amor a Praga (1959), etc.
José Rojas Garcidueñas: «Don Quijote en México», Presencias de Don Quijote en
las artes de México (fragmentos seleccionados), UNAM, Instituto de
Investigaciones Estéticas, México, 1968, págs. 91-139.
(1912-1981) Licenciado en
derecho y maestro en letras por la UNAM, ingresó en la Academia Mexicana de la Lengua en 1962 como numerario. Entre los muchos cargos que desempeñó,
fue director de la Escuela de Filosofía y Letras de la Universidad de
Guanajuato (1953-54). Coautor de Apuntes para la historia de los
aprovechamientos hidráulicos en México (1941, con Francisco de la Maza y
Carlos Luquín), del Libro jubilar de Alfonso Reyes (1956) y de Breve
historia de la novela mexicana (1959, con John S. Brushwood). Autor de El
teatro de Nueva España en el siglo xvi (1935), Victoria y el problema de
la conquista en derecho internacional (1938), El epistolario de Nueva
España, México (1941), Fiestas de México 1578 (1942), Don Carlos
de Sigüenza y Góngora, erudito barroco (1967), Presencias de don Quijote
en las artes de México (1968), Cervantes y Don Quijote (1972).
Perteneció a la Sociedad de Geografía y Estadística y a la Association Internationale des Critiques d’Art.
Rubén Romero: «Cómo leemos
el Quijote», en Memorias de la Academia Mexicana Correspondiente de la Española, Ed. Jus, México, 1955, págs. 17-31.
(1890-1952) Escritor, y diplomático, fue cónsul de México en Barcelona, embajador en
Río de Janeiro y en La Habana. En 1935 fue académico correspondiente y de
número en 1950. En su obra destaca Apuntes de un lugareño (1932), que
escribió en Barcelona, donde recrea sus vivencias desde la niñez. Otros títulos son Desbandada,El pueblo inocente, Mi caballo, mi
perro y mi rifle, La vida inútil de Pito Pérez (la más conocida) y Rosenda,
obras que contienen básicamente relatos de la Revolución y cuadros de
costumbres. José Rubén Romero ocupó varios puestos oficiales, entre ellos:
inspector general de comunicaciones, encargado del Departamento de Publicidad de la
Secretaría de Relaciones Exteriores, rector interino de la Universidad de
Michoacán, cónsul general de Barcelona, etc.
Rafael Heliodoro Valle: «¿Cuándo llegó a México don Quijote?», revista Cervantes, La Habana,
abril 1939, n.º 4, págs. 27-61; «El ingenioso hidalgo en México», revista Cervantes,
Habana, febrero de 1939, Año XIV, n.º 2, págs. 28-55.
(1891-1959) Nacido en
Tegucigalpa, Honduras, la biografía hondureño-mexicana del más destacado
intelectual hondureño del siglo xx lo convirtió en el principal exponente de la
relación entre ambos países. Polígrafo y bibliógrafo, fue profesor de Historia
de México y General y Literatura Castellana, y redactor de diversas revistas
latinoamericanas. Algunos de sus estudios más destacados fueron escritos y
publicados en México. De su prolífica obra, se pueden recordar El rosal de
ermitaño (1911), Como la Luz del día (1913), El perfume de la
tierra natal (1917), Como era Iturbide (1921), La anexión de de
Centroamérica a México, documentos y escritos de 1821-1822. Prefacio y
compilación (1921 y 1927), Índice de Escritores (1928), etc.
José Vasconcelos: «Discurso
del Quijote», Discursos 1920-1950, Ediciones Botas, México, 1950,
págs. 261-270.
Abogado en
1907, presidió el Ateneo de México (1909) y participó en el movimiento
revolucionario. Fue rector de la Universidad Nacional entre 1920 y 1921. En 1929 presentó su candidatura a la presidencia de
la República, y tras su derrota se exilió. Regresó a México en 1940 y dirigió la Biblioteca México. Fue doctor honoris causa por las universidades Nacional Autónoma
de México y de Puerto Rico, Chile, Guatemala y El Salvador; miembro fundador de
El Colegio Nacional (1943) y miembro de la Academia Mexicana de la Lengua. De su prolífica obra se pueden destacar: El movimiento
intelectual contemporáneo de México (1916), Estudios indostánicos (1920),
Orientaciones del pensamiento en México (1922), La raza cósmica (1925),
Indología, una interpretación de la cultura iberoamericana (1925), La
cultura en Hispanoamérica (1934), Bolivarismo y monroísmo (1934), Breve
historia de México (1937), Hernán Cortés, creador de la nacionalidad (1941),
etc.