La recepción del Quijote en Hispanoamérica, tanto desde el punto de vista de la crítica como desde los lectores, ha dado lugar a una interesantísima bibliografía que merece la pena ser tenida en cuenta a la hora de valorar la universalidad de esta obra. Y es que a tan sólo un mes de ponerse en venta la primera edición en las librerías madrileñas en 1605, se envió a Cartagena de Indias un cargamento de cien ejemplares. Aunque hubo que esperar hasta el siglo xix para que se editara la obra en las distintas imprentas hispanoamericanas, fue tal su repercusión que durante las gestas independentistas don Quijote encarnó los ideales de justicia y libertad de los patriotas. En cambio, al declinar aquel siglo se evocaría la figura del hidalgo como símbolo de la nobleza y el idealismo de la España derrotada que amaban Rubén Darío y sus contemporáneos. En el siglo xx se exaltará su figura bien desde el espíritu democrático o desde el sueño redentorista de algunas izquierdas. Los hispanoamericanos, al margen de su ideología, se apropiaron del Quijote, síntesis de una hispanidad idealizada o soñada, y de una americanidad vigorosa proyectada hacia el futuro.
Por todo esto, el CVC publica en El «Quijote» en América diversas antologías que recuperan, a través de las diferentes selecciones de ensayos de clásicos hispanoamericanos, todo un acervo cultural.