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El «Quijote» en América

El Quijote en Colombia. Introducción

Vicente Pérez Silva

En el año del 2005 que se avecina, no solamente España, sino el mundo entero habrá de conmemorar el IV centenario de la aparición de la primera parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; obra que vio la luz a mediados de enero de 1605, en la imprenta de Juan de la Cuesta, en Madrid, con la expresa indicación de que se vendía en la casa de Francisco de Robles, librero del Rey Nuestro Señor. Se ignora el número de ejemplares de esta edición y su precio respectivo. En cambio, sí sabemos que en los meses de mayo o junio del mismo año ya circulaba en Madrid la segunda edición y que en Portugal se habían hecho ediciones clandestinas. Y sabemos, igualmente, que en abril del año en referencia habían llegado a Cartagena de Indias cien ejemplares del libro de marras.

Infortunadamente, hasta donde llegan nuestros conocimientos, en la Biblioteca Nacional de Colombia, en donde reposan verdaderos tesoros bibliográficos de los siglos xvii y xviii, en ninguna otra biblioteca pública o privada de importancia en nuestro país, ni de ninguna comunidad religiosa de las existentes en aquella época o bibliotecas conventuales (dominicos y franciscanos, principalmente) se encuentra ni un solo ejemplar de la edición príncipe del Quijote. Lástima grande que, no obstante las averiguaciones realizadas, no hubiéramos podido hallar semejante tesoro de la bibliografía universal.

Con motivo de este acontecimiento, es preciso volver, una y otra vez, por los cauces de la obra cimera de Miguel de Cervantes Saavedra, llamado justamente el «príncipe de los ingenios». Obra intemporal y perdurable que encarna el summum y compendio de la sabiduría; singular creación literaria en el ámbito de las letras; páginas de todos los tiempos y todas las generaciones. En fin, libro de aventuras sin par que ha encantado a la humanidad y ha subyugado a la inteligencia; libro que se imprime sin cesar y le ha dado la vuelta al mundo, por múltiples caminos, en infinidad de ediciones y traducciones. Ya lo había predicho Cervantes: «No ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca».

Nos parece que el llamamiento para esta memorable ocasión, no debe ser otro que el de estimular y lograr el mayor acercamiento a esta fuente del contento y del conocimiento. Con razón se ha dicho que «acercarse al Quijote permanentemente y dejar que su divina alucinación sature nuestro espíritu es avanzar por senderos de superación». Es una apreciación que suscita la comprensión y a la cual hay que corresponder con creces.

Desde muy lejanos tiempos, en Colombia se profesa una especie de culto a la memoria de Cervantes y se mantiene una acrisolada devoción por el Quijote. Además, según autorizadas voces de reconocimiento, nuestro país es el lugar en donde mejor se habla y se escribe el castellano. Múltiples son las manifestaciones y testimonios que así lo acreditan y corroboran.

A propósito, como si fuera hoy, recuerdo con especial emoción que, hace algunos años, el escritor español Ernesto Giménez Caballero, en página entrañable, estampó estas palabras que nos llenan de orgullo:

Colombia fue en 1590 un ensueño de Cervantes. Pero hoy es el alma misma de Cervantes. Colombia con su sentido razonable como el de Sancho y su poética locura como don Quijote. Por eso Colombia tiene gracia universal.

Aunque desde la fecha de este reconocimiento a esta parte los tiempos han cambiado en forma vertiginosa y descomunal, nos parece, así mismo, que esta es la ocasión propicia para contrarrestar ante el mundo los malhadados signos que nos estigmatizan; y recordar por el contrario, que, en el desenvolvimiento de la cultura colombiana resplandecen ciertas virtudes y sobresalen ciertas realizaciones que de veras nos honran y enaltecen.

Entre otras, cabe señalar, la de poder mostrar y demostrar ante los estudiosos de todos los confines nuestra bien cimentada tradición de pueblo culto e inteligente; y otra, sobremanera valiosa, la relacionada con el conjunto de obras de distinguidos escritores, biógrafos, críticos y ensayistas versados en las distintas facetas de la vida y de la obra de Cervantes. Creaciones y recreaciones que contienen la manifestación escrita de nuestro acontecer artístico, histórico, científico y literario que han tenido como fuente de meditación y reflexión, de estudio e inspiración las páginas del Quijote y la personalidad y trayectoria de su autor afortunado.

Ciertamente, afortunado y clarividente, pero, además, visionario y futurista del éxito y la perdurabilidad de un libro tan maravilloso que «las prensas no se cansan de imprimirle ni los ojos de leerle». Un libro que ha llegado a las manos de todas las gentes y que ha llenado todos los espacios; al punto de que no hay biblioteca, ni «antecámara de señor donde no se halle un don Quijote; unos le toman, otros le dejan; éstos le embisten y aquellos le piden». Desde ese recordado mes de enero de 1605, la realidad ha respondido plenamente al eco de sus reiteradas voces premonitorias.

Con este convencimiento y esta finalidad hemos considerado oportuno y conveniente hacer una selección del considerable número de artículos o ensayos de autores colombianos que, desde finales del siglo xix hasta la actualidad, han acrecentado la bibliografía relacionada, como queda dicho, con la vida de Cervantes y los diversos temas que afloran entre las hojas de su obra inmarchitable. Temas que, desde luego, a lo largo de los tiempos, no sólo en Colombia sino en muchos países del mundo han sido objeto de múltiples estudios analíticos y críticos, de esmeradas indagaciones y de las más disímiles interpretaciones.

Al respecto, nuestro escritor y eminente Cervantista Eduardo Caballero Calderón, en la ponencia presentada a la II Asamblea Cervantina, celebrada en Sevilla el día 14 de abril de 1948, en su calidad de delegado y miembro de la Academia Colombiana de la Lengua, escribe con acierto:

En el Quijote han meditado no solamente los pensadores españoles, sino los sabios e intelectuales de Inglaterra, de Francia, de Alemania y del mundo entero; sobre sus páginas se han volcado la curiosidad universal de cuatro siglos: en él se han inspirado los artistas de todas las naciones civilizadas; y de él ha nacido esa imponente bibliografía que crece sin cesar, que nosotros estamos haciendo crecer, porque el ímpetu genésico y viril del Evangelio Cervantino es inagotable y golpea hasta en las playas de América.

Y más adelante, hace esta advertencia que bien puede aplicarse a la selección que nos ocupa:

En este trabajo de compilación de estudios colombianos de crítica Cervantina. quiero advertir que no figuran todos los trabajos escritos sobre el mismo tema en el pasado y presente siglo por mis compatriotas, ni los que figuran son los más perfectos. Faltan, en realidad, muchos que en una obra completa no deberían faltar, y algunos que deberían figurar si esta fuera una obra antológica.

Para nuestra satisfacción, el Quijote ha sido y es un tema constante de nuestras letras. De aquí los estudios que tienen que ver con las ideas científicas, políticas y religiosas; con las artes liberales; con las reflexiones filosóficas; con materias lingüísticas, y cuantos más de variada índole. Todo un mundo del saber y del conocimiento; del pensamiento y del sentimiento. El amor, la justicia y la libertad son las constantes fundamentales y consustanciales de la naturaleza y del comportamiento humano. Creemos que estas directrices, en las cuales descansa el discurrir de la humanidad, constituyen los supremos ideales del desfacedor de agravios y del soñador empedernido. Por ellos lucha a cada paso y se desvive a brazo partido durante el quehacer de sus aventuras y el transcurso de sus días.

Otro aspecto que mana incesante de los entresijos del Quijote es el fino humor y la gracia que vierten sus páginas; gracia y humor de que hace gala la pluma del Ingenioso Hidalgo, para solaz y esparcimiento de sus devotos lectores. El gozo que deparan estos atributos conforta el ánimo que decae con las adversidades e infortunios de la vida y prodiga al espíritu momentos del más intenso regocijo.

Ya lo hemos dicho y de todas maneras conviene repetirlo. En Colombia la bibliografía en torno a Cervantes y al Quijote, particularmente en cuanto atañe con artículos y ensayos es realmente numerosa. En este punto, se impone hacer reminiscencia de los centenarios celebrados en el siglo pasado: en 1905, con ocasión del III Centenario de la publicación del Quijote; en 1916, con motivo del III Centenario de la muerte de Cervantes; y, en 1947 y 1997, con ocasión del IV Centenario y de los 450 años de su nacimiento, respectivamente.

De estas conmemoraciones resulta sumamente grato recordar un suceso de veras curioso y significativo en nuestros anales cervantinos. Se trata del libro Aventuras de don Quijote, una selección publicada en Barcelona, en 1915, con prólogos del educador catalán Pablo Vila, en ese entonces vinculado al Gimnasio Moderno de Bogotá. Esta bella edición, con ilustraciones en color, se hizo por disposición del Presidente de la República doctor José Vicente Concha, «para honrar el III centenario de la muerte de Cervantes y dedicada a los alumnos de las escuelas públicas de Colombia». No queda duda, eran otros tiempos y otros hombres.

Según registran las respectivas crónicas locales, estos acontecimiento fueron celebrados en Bogotá y otras ciudades del país, con el mayor entusiasmo y solemnidad; y, como era apenas natural, dieron oportunidad para que escritores y poetas, algunos de renombre, dieran a conocer sus creaciones literarias en sonados concursos; en los hemiciclos de las academias; en universidades y planteles educativos, y, en las páginas de revistas y periódicos. Y no faltaron, desde luego, las publicaciones de algunas obras de reconocidos méritos intelectuales.

Larga sería esta enumeración. Con todo, es preciso traer a la memoria así sea unos contados títulos:

Miguel de Cervantes Saavedra, reseña documentada de su vida (Oxford, 1917) de Jaime Fitz Maurice-Kelly; traducción del maestro Baldomero Sanín Cano, obra que ha sido considerada como «una de las contribuciones fundamentales a la cervantología hispano-americana de que Colombia puede ufanarse no sólo por ser la obra de don Jaime Fitz Maurice-Kelly la más autorizada biografía moderna de Cervantes y haberla divulgado el traductor entre los lectores de habla hispana, sino por la calidad misma de la versión en castiza y elegante prosa».

Prologo y epílogo del Quijote, de Monseñor José Vicente Castro Silva; Apuntes para un estudio sobre el sujeto del Quijote, de José Ignacio Escobar; Breviario del Quijote, de Eduardo Caballero Calderón; Del Quijote y de la Mancha, de Lucio Pabón Núñez; Don Quijote en la poesía colombiana, de Vicente Pérez Silva; Tipos delincuentes del Quijote, de Ignacio Rodríguez Guerrero, obra ganadora del premio quinquenal internacional de estudios cervantinos «Isidro Bonsoms» (1961-1966) del Instituto de estudios catalanes de Barcelona; El conjuro de los libros. Biblioteca de Cervantes en la Biblioteca Nacional de Colombia, de Hernando Cabarcas Antequera; y la mencionada compilación Cervantes en Colombia, contribución de la crítica colombiana al estudio de Cervantes, que contiene, entre otros, estudios de Rufino José Cuervo, Miguel Antonio Caro, Carlos Martínez Silva, Sergio Arboleda, Antonio Gómez Restrepo y Rafael Maya.

Los trabajos aquí reunidos, como puede verse, desarrollan o se entrelazan con diversos tópicos de esa inagotable cantera llamada El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha; es una muestra apenas del sin número de artículos y ensayos que conforman el vasto universo bibliográfico de autores colombianos. No entramos en apreciación alguna de su contenido ni de su valor intrínseco, por cuanto consideramos que corresponde hacerlo a quienes se adentren y hagan el recorrido de estas páginas.

De todas maneras, al propio tiempo que anhelamos que este acopio cervantino-quijotesco, de cepa colombiana, con destino al Instituto Cervantes de Madrid, sea de interés y utilidad para los investigadores y estudiosos de la grandiosa obra legada por el genial español; confiamos en que esta contribución se sume a las publicaciones que se hagan con ocasión de esta celebración cuatro veces centenaria.

Todo sea para la mayor honra y gloria de nuestro amo y señor don Quijote de la Mancha.

Bogotá, Colombia, Redil de Galicia, a los 26 días del mes de septiembre del año 2003.

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