Por M. Ángeles Vázquez. La Mirada Malva, asociación cultural
La celebración de este II Encuentro Internacional Mujer e Independencias Iberoamericanas ha sido posible gracias al generoso apoyo de la Comisión Nacional para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas —con la que hemos organizado el evento—, el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, el Ministerio de Cultura, y Casa de América, que también, generosamente, ha hecho posible que estemos celebrando este acto en tan simbólico espacio.
En nombre de la asociación cultural La Mirada Malva quiero agradecer a todos ustedes su presencia, pero especialmente al embajador de España, don Juan Romero de Terreros, por su implicación en el proyecto, y a su equipo técnico, con el que hemos trabajado mano a mano; al Ministerio de Cultura; a la Dirección General de Políticas Culturales y de Mecenazgo, y en su nombre a doña María Maldonado, asesora del Gabinete de la Subsecretaría de Cultura; a don Carlos de la Morena y a Ana Pellicer, de Tribuna Americana de Casa de América, por aportar su experiencia y paciencia, sobre todo en los detalles y urgencias que siempre surgen a última hora. Asimismo agradecemos el apoyo institucional del Centro Virtual Cervantes, del Instituto Cervantes, que ha prestado su ayuda alojando las comunicaciones aquí presentadas en su portal y a las embajadas de España en México, Colombia y Guatemala, tanto a sus embajadores como a su consejeros culturales.
He de decir que este II Encuentro tiene su antecedente en un primer seminario que se realizó el día 9 de diciembre de 2008, también en Casa de América y también gracias al apoyo del Ministerio de Cultura, la Dirección General del Libro y a la Secretaría de Estado para Iberoamérica, que, junto con la Comisión Nacional, consiguió la presencia en su inauguración de don Felipe González Márquez, embajador extraordinario y plenipotenciario para la Conmemoración de los Bicentenarios; a doña Trinidad Jiménez, entonces secretaria de Estado; a doña Bibiana Aído —muchas gracias por venir—, como ministra de Igualdad, y a su homóloga chilena doña Laura Albornoz, que con sus enriquecedoras intervenciones se dio paso a una mesa cuyas ponencias sentaron las bases intelectuales de lo que se desarrollará más ampliamente a lo largo del día de hoy. En sus mesas van a colaborar las más sobresalientes especialistas en la materia, desde una perspectiva histórica, sociológica y literaria, a quienes doy las gracias. No quiero dejar de mencionar con especial cariño personal tanto a la escritora Consuelo Triviño, como a la profesora Concepción Bados, con quienes, desde sus inicios, establecimos las pautas, desarrollo e impulso del Encuentro que hoy nos reúne. Mi gratitud por vuestra agudeza intelectual y generosa intervención en este proyecto, hecho hoy realidad.
También agradezco a la productora española Fiesta The Movies y a la fundación hispano-colombiana Orientación Ecológica, por aportar al Encuentro dos excelentes y novedosos documentales: en primer lugar, la presentación del tráiler de Mujeres en armas (1.ª parte: Agustina de Aragón. 2.ª parte: Las libertadoras de América), dirigido por Diego Mas Trelles y producido por Fiesta The Movies, S.L., que presentarán el director y el productor Enrique Viciano. En segundo lugar se proyectará un documental que forma parte del prestigioso Festival SURrealidades, que se realiza cada año en la ciudad de Bogotá y da cuenta de los procesos actuales de las comunidades indígenas lideradas por mujeres: Berta y Nicolasa: las hermanas Quintreman.
La asociación cultural La Mirada Malva tiene una amplia experiencia en la organización de congresos y encuentros internacionales, pero es en este que nos ocupa, donde, por deuda histórica, ha puesto especial énfasis.
Hace más de 200 años el precursor independentista Francisco de Miranda, defensor y propagador de los derechos cívicos de las mujeres y de la igualdad de género en Latinoamérica, en una época en que las mujeres fueron silenciadas y el tema ni siquiera era considerado por sus contemporáneos, en una carta (1792, escrita en Francia) dirigida al entonces miembro de la Convención Nacional Francesa como delegado de Haití, Alejandro Petión (más tarde líder independentista y primer presidente haitiano), decía:
Por mi parte os recomiendo una cosa sabio legislador: las mujeres. ¿Por qué dentro de un gobierno democrático la mitad de los individuos, las mujeres, no están directas o indirectamente representadas, mientras que sí están sujetas a la misma severidad de las leyes que los hombres hacen a su gusto? ¿Por qué al menos no se les consulta acerca de las leyes que conciernen a ellas más particularmente como son las relacionadas con matrimonio, divorcio, educación de las niñas, etc.? Le confieso que todas estas cosas me parecen usurpaciones inauditas y muy dignas de consideración por parte de nuestros sabios legisladores.
Miranda, en permanente contacto con las ideas liberales, y aunque desoído, ya exhortó a otros parlamentarios europeos a tomar en consideración a sus congéneres femeninas. Es posible que hubiera conocido el caso de la precursora feminista Olympes de Gouges, quien pocos días después de la ratificación de Luis XVI publica en 1791 su Déclaration des droits de la femme et de la citoyenne. Proclamada la república, es ejecutada en la guillotina por traidora a la revolución.
Considerando por tanto las exigencias de uno de los hombres más lúcidos de la historia de América, maestro de Simón Bolívar, José San Martín y Bernardo O`Higgins, pondremos voz y rostro a estas mujeres olvidadas, que desde el campo de batalla o tomando «la pluma como espada» forjaron el éxito de la formación de las repúblicas independientes de América Latina.
Muchas gracias.