Es curioso, por no decir sorprendente, no encontrar en la biblioteca de Cortázar ninguna dedicatoria de Borges a quien, a pesar de sus diferencias políticas, le unía una compartida admiración literaria.
De Borges sí encontramos, sin embargo, el original de un poema, «In Memoria AR», dedicado a Alfonso Reyes, escrito a máquina, y que apareció en el interior de un ejemplar de Evaristo Carriego.
El poema presenta diferencias respecto del publicado en El hacedor, si bien no es posible saber si se trata de una versión anterior o posterior a la publicada. Tampoco es posible afirmar que sea un original del propio Borges, pero parece razonable pensar que fue efectivamente él quien lo envió.
Cubierta del libro Evaristo Carriego, de Jorge Luis Borges. M. Gleizer. Editor Triunvirato. Buenos Aires, 1930.
Cubierta del libro El Hacedor, de Jorge Luis Borges. Emecé, 1960.
Poema «In Memoria AR», dedicado a Alfonso Reyes, escrito a máquina, y la versión publicada en El hacedor.
A Jorge Luis Borges dedica Cortázar un afilado comentario en su libro Otras Inquisiciones, respecto de una frase «Confín que he poseído entero en palabras y poco en realidad», que le sugiere como epitafio.
Página 211 de Otras Inquisiciones, SUR, s. f., con subrayado y anotación manuscrita de Cortázar.
Volviendo al tema de las dedicatorias, sorprende no encontrar ninguna de Ernesto Sábato, por ejemplo, y de otros muchos escritores con los que sospecharíamos que Cortázar debió tener relación.
Sí hay, sin embargo, dedicatorias cómplices de Vargas Llosa: «A Julio y Aurora, los primeros lectores de esta novela de caballerías»; de García Márquez: «Para Julio Cortázar con la envidia y la amistad de Gabriel»; y de Carlos Fuentes: «A Julio Cortázar y Aurora, con el maravilloso sabor de Los Premios en la boca. Tuve que ir hasta B. A. a comprarlo».
Cubierta del libro La casa verde, de Mario Vargas Llosa. Seix Barral, 1966.
Primera página de La casa verde, con dedicatoria autógrafa de Vargas Llosa.
Cubierta del libro Los funerales de la mamá grande, de Gabriel García Márquez. Universidad Veracruzana, 1962.
Página de Los funerales de la mamá grande, con dedicatoria autógrafa de García Márquez.
Cubierta del libro La muerte de Artemio Cruz, de Carlos Fuentes. FCE, 1962.
Primera página de La muerte de Artemio Cruz, con dedicatoria autógrafa de Carlos Fuentes.Especialmente bonita, incluso estéticamente, es la que le firma Elena Poniatovska en De noche vienes, escrita a dos tintas, en dos páginas, y con un texto cuando menos divertido: «Querido Julio, recibe este librito de la mujer n.º 16753134758293002 que te escribe la carta XZY n.º 32/V/374742 este librito pinche, no para que lo leas, pero solo para que veas que comparte tu atracción por el rayo verde p. 171 cosa que me dio una enorme alegría después de leer tu artículo. Te deseo una Feliz Navidad y un maravilloso Año Nuevo 1980. Te quiere y te admira y demás arañas, muchísimo. Elena».
Igualmente hay libros dedicados por Juan Gelman: «Para Carol y Julio, con la amistad, el cariño, la admiración y el agradecimiento de Juan Gelman»; José-Miguel Ullán, quien escribe: «Para Julio Cortázar, por su interminable lluvia de abejas a media noche»; y Félix Grande: «A Julio a Ugné, absolutamente siempre. El inmenso abrazo de vuestro hermano está ya rodando por los espacios siderales, como la cigüeña de la amistad. Estén atentos que llega».
Cubierta del libro Si dulcemente, de Juan Gelman. Lumen, 1980.
Página de Si dulcemente, con dedicatoria autógrafa de Juan Gelman.
Cubierta del libro Maniluvios, de José-Miguel Ullán. El bardo, 1972.
Primera página de Maniluvios, con dedicatoria autógrafa de José-Miguel Ullán.
Cubierta del libro Mi música es para esa gente, de Félix Grande. Seminarios y ediciones, 1975.
Página de Mi música es para esa gente, con dedicatoria autógrafa de Félix Grande.
También José María Guelbenzu dedica su libro El Mercurio a Julio y Aurora.
Cubierta del libro El mercurio, de José María Guelbenzu. Seix Barral, 1968.
Página de El mercurio, con dedicatoria autógrafa de José María Guelbenzu.Es curioso cómo los libros, en cada momento, están dedicados a las mujeres que compartieron la vida del escritor: su primera mujer, Aurora Bernárdez; más tarde la editora y agente Ugné Karvelis, y la fotógrafa estadounidense Carol Dunlop.
El ejemplar de Gonzalo Rojas de Oscuro cuenta con la particularidad de contener no sólo una dedicatoria, sino también un recorte de periódico donde aparece una entrevista con el poeta.
Cubierta del libro Oscuro, de Gonzalo Rojas. Monte Ávila Ediciones, 1977.
Cubierta del libro Oscuro, un recorte de periódico donde aparece una entrevista con el poeta y fragmento de un sobre con el remite manuscrito por Gonzalo Rojas.

