Aparte de estos cuatro amigos entrañables, que ocupan un lugar especial en la biblioteca de Cortázar, muchos otros escritores coetáneos le dedicaron algunas de sus obras. Entre ellos figuran Rafael Alberti, quien le hizo un precioso dibujo en la portadilla de sus Poesías completas; María Zambrano, que en Claros del bosque le escribe: «Para Julio Cortázar en el amor de la llama que consume, aunque de pena, estos claros del bosque, aquel donde amaneció la inacabable amistad de corazón. María», líneas a las que añade un paréntesis «(pienso en Lezama en Alexandra)», refiriéndose, obviamente, a Lezama Lima, al que frecuentó en La Habana, y posiblemente a Alejandra Pizarnik, muerta también unos años antes. Juan Carlos Onetti le firmó en Dejemos hablar al viento una divertida dedicatoria, «Para Julio Cortázar, que abrió un boquete respiratorio en la literatura, tan anciana, la pobre», que acaba con un enigmático «Con cariño no literario, Onetti».
Cubierta del libro Poesías completas, de Rafael Alberti. Losada, 1961.
Página de Poesías completas, con dibujo y dedicatoria autógrafa de Rafael Alberti.
Cubierta del libro Claros del bosque, de María Zambrano. Seix Barral, 1977.
Primera página de Claros del bosque, con dedicatoria autógrafa de María Zambrano.
Cubierta del libro Dejemos hablar al viento, de Juan Carlos Onetti. Bruguera, 1971.
Primera página de Dejemos hablar al viento, con dedicatoria autógrafa de Juan Carlos Onetti.También encontramos entre sus libros obras dedicadas por Augusto, Tito, Monterroso, siempre ocupado y preocupado por la brevedad de sus textos, y de sus dedicatorias, como ésa que firma en Obras Completas (J. Mortiz, 1971), y que dice escuetamente: «Julio, recibe un».
Cubierta del libro Obras completas, de Augusto Monterroso. Joaquín Mortiz, 1971.
Primera página de Obras completas, con dedicatoria autógrafa de Monterroso.
Cubierta del libro La oveja negra, de Augusto Monterroso. Joaquín Mortiz, 1979.
Primera página de La oveja negra, con dedicatoria autógrafa de Monterroso.
Cubierta del libro Lo demás es silencio, de Augusto Monterroso. Joaquín Mortiz, 1978.
Primera página de Lo demás es silencio, con dedicatoria autógrafa de Monterroso.Hay libros de Italo Calvino, del escritor cubano Virgilio Piñera, de José Ángel Valente, y de Adolfo Bioy Casares, entre muchos otros, que firma su ejemplar de Crónicas de Bustos Domecq (Losada, Buenos Aires, 1967), el seudónimo que compartía con Borges, con un divertido ABC.
Cubierta del libro Pequeñas maniobras, de Virgilio Piñera. Ediciones R, 1963.
Primera página de Pequeñas maniobras, con dedicatoria autógrafa de Piñeira.
Cubierta del libro El fin de la Edad de Plata, de José Ángel Valente. Seix Barral, 1973.
Primera página de El fin de la Edad de Plata, con dedicatoria autógrafa de José Ángel Valente.También hay dedicatorias de sus amigos cubanos, Cintio Vitier y Eliseo Diego. «A Julio Cortázar», le escribe el primero en La Habana en 1966, justo la Noche de Reyes. «Recuerdo de su primera visita a mi casa, con la más viva admiración de su amigo, Cintio Vitier». Eliseo Diego le firma lo siguiente: «A Julio Cortázar, en una tarde que es, ella sola, mágicamente, todas las otras de la que siento como una tan vieja amistad».

