Erratas
Como ya se ha dicho en otra parte de esta exposición, a Cortázar le molestaban profundamente las erratas. Y son muchos los libros que presentan algún error tipográfico corregido.
La pájara en el ojo ajeno, de Alejandra Pizarnik. Papeles de Son Armadans, 1966.
Hay dos casos, sin embargo, en los que Cortázar no sólo corrige las erratas sino que, además, se dirige a la persona que, piensa, es la responsable de las mismas.
El primero es el libro Confieso que he vivido, de Neruda, en el que anota: «ˇChé Otero Silva, qué manera de revisar el manuscrito, carajo».
El otro, la edición de La realidad y el deseo, de editorial Séneca, en cuyo colofón y donde pone: «bajo el cuidado tipográfico del poeta Emilio Prados», introduce una nota a mano en la que dice: «el descuido».
Confieso que he vivido, de Neruda. Seix Barral, 1974.
La Realidad y el deseo, de Cernuda. Ed. Séneca, 1940.