He dado el salto de mía al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.
Éstas son las versiones que nos propone:
Un agujero, una pared que tiembla…
Sólo la sed
el silencio
ningún encuentro
cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra.
Tomado de «Árbol de Diana», en Obras completas. Poesía y Prosas, introducción de Silvia Baron Supervielle, Buenos Aires, Ediciones Corregidor, 1990, pp. 201-202.