Irania es un animal hembra de una gran delicadeza, y muy tímido. Habita en las umbrías y en los tabucos más profundos y oscuros de las florestas; pero aspira a la luz y sueña en convertirse en un ser volador, algo parecido a una mariposa ligera y errante.
Su cuerpo -conforme a estos íntimos deseos- atraviesa un proceso de mutación lentísimo que, derivando de un origen vago de babosa o caracol, desemboca a una vivacidad de ratoncillo francamente satisfactorio. Irania, por otro lado, impulsa por la superficie de su cuerpo unas alas incipientes -translúcidas, caprichosas, revoloteantes- indispensables para mecerse con coquetería por encima de los pinares o de las choperas, constantemente soñadas.
Irania, por todo ello, es un ser feliz.
(Tomado de Bestiario fantástico, Barcelona, Ediciones Paradigma, 1990, p. 159)
