Animado por su fecunda y a veces contradictoria curiosidad, Juan Perucho se refugia de la desilusión del tiempo, y a menudo lo hace en una biblioteca. Autor al que muchos identifican con el enciclopedismo, es acechado por fantasmagorías que no retroceden frente a ninguna cautela realista. La mirada que dirige a las cenizas del presente le lleva a reconocer las esencias de la vida en pruebas mágicas y modelos antiguos.
