Nace el 5 de septiembre en San Fabián de Alico, precordillera de Chillán, en el seno de una familia modesta y muy arraigada a los valores de lo popular: «Por aquí es donde hay que buscar los orígenes de la antipoesía, creo yo». Su padre, don Nicanor Parra, fue profesor de primaria, juglar y guitarrista bohemio: «Las líneas principales de la antipoesía están dadas en el carácter de él: él vivía la antipoesía a diario»; su madre, doña Rosa Clara Sandoval Navarrete, fue «modistilla de trastienda». Como poetizará en su «Epitafio», el poeta se describe con estos versos: «De estatura mediana, / con una voz ni delgada ni gruesa, / hijo mayor de profesor primario / y de una modistilla de trastienda / (…) / ni muy listo ni tonto de remate». Fue el mayor de ocho hermanos, casi todos vinculados a la música y al arte popular: la más conocida, la cantante popular Violeta Parra; otro de sus hermanos, Roberto, dará a conocer en los ochenta las décimas La negra Ester; también serán cantantes populares Hilda, Lautaro y Eduardo.
Inicia su educación en escuelas de Lautaro, Ancud y en varios pueblos del sur de Chile. Como ha recordado el autor: «Yo pasé mi infancia en la región de la Frontera, en Lautaro. Varios años de mi infancia los pasé en ese lugar de la Araucanía. No todo fue Chillán. De manera que conocí de cerca de los mapuches. Incluso aprendí a contar en mapuche. Todavía me acuerdo».
Se matricula en el Liceo de Hombres de Chillán, donde cursa hasta el quinto año de Humanidades y escribe sus primeros poemas. En este tiempo comienza la lectura de poetas chilenos, como Manuel Magallanes Moure, muy presente en sus poemas juveniles. El propio poeta recordará tiempo después que aquellos fueron versos llenos de retórica hueca, de sentimentalismo y emociones intensas al modo como escribían los poetas más populares de la provincia.
Se traslada a Santiago y cursa, becado, el último año de Humanidades en el Internado Nacional Diego Barros Arana.
Ingresa al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile a estudiar matemáticas y física. Paralelamente, con el fin de financiar sus estudios, trabaja como inspector en el Internado Nacional Diego Barros Arana.
Publica, bajo el título de «Sensaciones», tres poemas: «Ensueño», «Nostalgia» y «Silencio»; así como el anticuento «Gato en el camino» en la Revista Nueva, fundada por Nicanor Parra, Jorge Millas y el pintor Carlos Pedraza. El autor evocará esta publicación con las siguientes palabras: «En el año 1935, con Jorge Millas, Carlos Pedraza y otros compañeros de adolescencia, publicamos una revista (Revista Nueva) y en los dos primeros números (no llegamos al tercero) vienen algunos trabajos míos en prosa. El primero se titula “Gato en el camino”. Es un cuento; realmente un anticuento». En este tiempo lee intensamente poesía chilena, se suman al elenco poetas españoles (descubre la poesía de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, Federico García Lorca y Pedro Salinas) y franceses (fundamentalmente poesía surrealista, y en especial la de André Bretón y Paul Éluard).
Regresa a Chillán y ejerce de profesor de matemáticas y física en el Liceo de Hombres. Será el poeta laureado en la Fiesta de la Primavera. Publica su primer libro, Cancionero sin nombre (Santiago, Editorial Nascimento); obra de marcada influencia lorquiana, especialmente del Romancero gitano. La forma del romance, adoptada por el poeta granadino en esta obra será el principal aliciente para nuestro escritor, quien empleará el lenguaje del campesino chileno junto a imágenes oníricas. Con el paso de los años, Nicanor Parra calificará la obra de la siguiente manera: «Ese libraco es lo que se llama ordinariamente un “pescado” de juventud»; la obra no será incluida en su antología Obra gruesa.
Cancionero sin nombre gana el Premio Municipal de Poesía de Santiago. Participa en el acto de bienvenida a Gabriela Mistral en Chillán.
Ejercerá de profesor de física y matemáticas en Santiago. Lee con intensidad a Walt Whitman en una traducción del poeta uruguayo Armando Vasseur. Escribe dos libros que permanecerán inéditos: Simbad el marino y Dos años de melancolía. La Sociedad de Escritores de Chile publica una antología de jóvenes poetas, 8 Nuevos Poetas Chilenos, preparada por Tomás Lago y en la que se incluyen los nombres de Nicanor Parra, Luis Oyarzún, Jorge Millas, Omar Cerda, Victoriano Vicario, Hernán Cañas, Alberto Baeza Flores y Óscar Castro. Estos poetas se alinearán bajo el lema «guerra a la metáfora» y abogarán por una poesía de la claridad, por una «poesía diurna».
Contrae matrimonio con Anita Troncoso y nace su hija Catalina.
Su poema «Sinfonía de cuna» aparece antologado en Tres poetas chilenos (Nicanor Parra, Victoriano Vicario, Oscar Castro) (Santiago, Cruz del Sur) de Tomás Lago. Anuncia la aparición del libro titulado La luz del día, que no llegó a publicarse. Nicanor Parra, junto a Tomás Lago, Luis Oyarzún y Jorge Millas anuncian una poesía al alcance de todos para la que reclaman espontaneidad y lucha contra el hermetismo. Como ha afirmado el propio Nicanor, el grupo pretendía para la poesía «el canon de la claridad conceptual y formal. A cinco años de la antología de poetas creacionistas, versolibristas, herméticos, oníricos, sacerdotales, representábamos un tipo de poetas espontáneos, naturales, al alcance del grueso público».
Viaja a Estados Unidos, becado por el International Institute of Education, y estudia Mecánica Avanzada en Brown University (Rhode Island), donde residirá hasta 1945: «Fui a Brown University a estudiar mecánica, la escuela de Brown se llamaba Advanced Mechanics, Mecánica Superior. Ahí estuve dos años y pesqué alguna que otra cosa, porque la formación de la época en Chile de los físicos teóricos era prácticamente nula, de manera que lo que yo hice en esos años fue mucho, porque llegue allá como un analfabeto total, y logré un master». Escribe «Ejercicios retóricos», 21 poemas breves, muy influidos por Walt Whitman, que fueron publicados en 1954 en la revista Extremo Sur.
Se desempeña como profesor titular de Mecánica Racional en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.
Es nombrado Director Interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. Aparece antologado en 13 poetas chilenos (Valparaíso, Imprenta Roma), antología elaborada por Hugo Zambelli y en la que se incluirían los siguientes poetas: Eduardo Anguita, Braulio Arenas, Jorge Cáceres, Mario Ferrero, Enrique Gómez Correa, Mahfud Massis, Ricardo Navia, Gustavo Osorio, Nicanor Parra, Fernando Pezoa, Gonzalo Rojas, Antonio Undurraga y Hugo Zambelli.
En Oxford, Inglaterra, estudia cosmología como becario del British Council. Lee a Ezra Pound, a T. S. Eliot, a William Blake, a Dylan Thomas, a John Donne, a John Kyats, a W. H. Auden y estudia con avidez las propuestas del psicoanálisis freudiano: «Llegué a Oxford y percibí algo en la atmósfera, sentí dos tipos de fuerzas. Percibía por un lado a Shakespeare y por otro a Newton, y una de las primeras cosas que me ocurrió fue memorizar el monólogo de Hamlet, y aplanaba las calles de Oxford, repitiendo hasta el infinito el “to be or not to be, that is the question”». Al calor de estas experiencias, el poeta intentará abordar las relaciones entre la ciencia y la poesía: «He pensado que esos principios de la relatividad e indeterminación hay que llevarlos al campo de la política, de la cultura, de la literatura, de la sociología». Su paso por los Estados Unidos y por Inglaterra le servirán para comenzar a concebir otros modos poéticos que derivarán en la gestación de la antipoesía.
Regresa a Chile con su nueva esposa, la sueca Inga Palmen. En los Anales de la Universidad de Chile aparece una selección de antipoemas con un estudio preliminar de Enrique Lihn.
Expone, con el poeta Enrique Lihn y el escritor-actor Alejandro Jodorowsky, El Quebrantahuesos, poesía mural realizada con recortes de diarios siguiendo la técnica del collage. La propuesta, que no estará exenta de agresividad, tendrá cierta repercusión en los ambientes poéticos chilenos.
Recibe el primer Premio de Poesía Juan Said otorgado por la Sociedad de Escritores de Chile.