En Manifiesto Nicanor Parra fijará sus posiciones frente a la poesía chilena, distanciándose de figuras estelares como Huidobro, Neruda y de Rokha, demasiado poderosas, que a su juicio debían «triturarse», para transformar la tradición poética. Pero también atacó a muchos de sus contemporáneos a los que llamó «versolibristas herméticos». En cambio, las relaciones con su compatriota Gonzalo Rojas han sido de una gran complejidad. Lo cierto es que en los últimos años Nicanor Parra ha sido adoptado como «padre» por las más recientes generaciones de poetas chilenos que lo consideran un paradigma por poner a su disposición una nueva lengua poética y «política» en la que nada estaba prohibido, excepto usarla como «un tonto solemne».