El núcleo de la literatura de Juan Carlos Onetti supone un intento obcecado por habitar ese universo designado como Santa María. El camino que culmina en la fundación tal microcosmos se inicia en El pozo y se consolida definitivamente en La vida breve, obras que dibujan un argumento y una trama: la historia de un solitario que entre sueños, recuerdos e invenciones descubre una cierta reparación de su hastío, un mundo paralelo donde puede ser con las posibilidades que le ofrece la imaginación. Así se nos revela la ciudad portuaria donde encontramos el astillero como metáfora del fracaso. Con Onetti transitamos por calles arboladas que van a morir al muelle; descubrimos el prostíbulo, el bar del Plaza, parques y restaurantes que dan cobijo a personajes como Larsen, Díaz Grey, Angélica Inés, Petrus, Moncha Insurralde, que se imponen con su carga de vida y desolación.