Santa María. Personajes
El hombre movedizo y simpático y el gigante moribundo atravesaron en diagonal la plaza y el primer sol amarillento de la primavera […]. Avanzaban indiferentes a la curiosidad que hacía nacer la bestia de dos metros; sin apresurarse pero resuelto, el movedizo marchaba con una irrenunciable dignidad, con una levantada sonrisa diplomática, como flanqueado por soldados de gala, como si alguien, un palco con banderas y hombres graves y mujeres viejas, lo esperara en alguna parte.
«Jacob y el otro», Obras completas, Madrid, Aguilar, 1970, pp. 1364.