Santa María. Personajes
Acurrucado en la popa se dispuso a esperar que los hombres terminaran la carga. Se levantaba el día cuando encendieron el motor y gritaban frases de despedida […]. Hizo un esfuerzo para torcer la cabeza y estuvo mirando […] la ruina veloz del astillero, el silencioso derrumbe de las paredes. Sorda al estrépito de la embarcación, su colgante oreja pudo discernir aún el susurro del musgo creciendo en los montones de ladrillos y el del orín devorando el hierro.
El astillero, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1970, pp. 1201-1202.