Santa María. Espacios

Estatua de Brausen

Fueron discutidos: el poncho, por norteño; las botas, por españolas; la chaqueta, por militar; además, el perfil del prócer, por semita; su cabeza vista de frente, por cruel, sardónica, y ojijunta; la inclinación del cuerpo, por maturranga; el caballo, por árabe y entero. Y, finalmente, se calificó de antihistórico y absurdo el emplazamiento de la estatua, que obligaba al Fundador a un eterno galope hacia el sur, a un regreso como arrepentido hacia la planicie remota que había abandonado para darnos nombre y futuro.

El astillero, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1970, p. 1177.

[Ilustración] «Estatua de Brausen Fundador»

Estatua de Brausen. Ilustración de Luis Pérez Ortiz

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