Santa María. Espacios
Cruzaron dos oficinas sin puertas —polvo, desorden, una soledad palpable, el entrevero de cables de un conmutador telefónico, el insistente, increíble azul de los planos en ferroprusiato, idénticos muebles con patas astilladas— antes de que Petrus circundara una enorme mesa ovalada, sin otra cosa encima que tierra, dos teléfonos, secantes verdes, gastados y vírgenes.
El astillero, Obras completas, Madrid, Aguilar, 1970, p. 1063.